Después de las guerras dacias de 101-106 d.C.,
las unidades de caballería romana empezaron a adoptar cada vez con más
frecuencia el estandarte del dragón al estilo dacio, aunque ya existía en las
anteriores legiones.
El SIGNUM DRACONIS o "draco"
consistía en una cabeza de dragón construida en madera o bronce sobre un
mástil, del cual caía un largo "cuerpo" formado por varios trozos de
tela teñidos y cosidos entre si.
Cuando
el portador del DRACO avanzaba al galope, el cuerpo de tela se llenaba de aire
y ondeaba tras él, creando un imponente efecto visual, y la boca del dragón
contaba con un dispositivo que le hacía aullar cuando el viento la atravesaba.
Arriano señala que hacia la primera mitad del
s. II el DRACO era utilizado por todas las unidades montadas de Roma.





