Mostrando entradas con la etiqueta ACIO VARO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ACIO VARO. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de junio de 2015

LA GUARDIA DEL REY JUBA APUNTA A MARCO PORCIO CATÓN, QUE HABÍA INTERRUMPIDO SIN PERMISO EN LOS APOSENTOS DEL REY DE NUMIDIA




Mátame, Juba, y desencadenarás un caos. Soy Marco Porcio Catón, senador y propretor al mando de Utica. ¿Crees que vas a intimidarme cuando he plantado cara a hombres como César y Pompeyo Magno? Mira bien este rostro y sabrás que pertenece a un hombre que nunca se aparta de su camino, que no admite soborno ni corrupción. ¿Cuánto le pagas a Varo para que tolere a individuos como tú en su provincia? Bueno, en fin, Varo puede hacer lo que le dicte su codicia, pero no se te ocurra siquiera sacar tu dinero para sobornarme. Márchate de la provincia de África hoy, Juba, o te juro por Sol Indiges, Tellus y Liber Pater que iré en busca de nuestro ejército, lo movilizaré en una hora y os proporcionaré a todos la muerte de un esclavo: la crucifixión.



REUNIÓN EN LA TIENDA DE MANDO DE MARCO PORCIO CATÓN, EN ÁFRICA, JUNTO CON EL GOBERNADOR ACIO VARO



Diecisiete hombres se reunieron en la sala de audiencias del gobernador a la segunda hora del día siguiente.

Con desánimo, Catón pensó: ¡Oh, vuelvo a mi antiguo ambiente, pero ya le he perdido el gusto! Quizá sea un defecto de mi carácter el detestar el mando, pero si es un defecto, me ha llevado a adoptar una filosofía que se ha arraigado inexorablemente en mi alma. Conozco los parámetros exactos de lo que debo hacer. Puede que los hombres se burlen de tanta abnegación, pero la inmoderación es mucho peor, ¿y qué es el mando sino una forma de inmoderación? Henos aquí, trece hombres con togas romanas, a punto de despedazarnos unos a otros por una concha vacía llamada tienda de mando. ¡Una metáfora, incluso! ¿Cuántos comandantes habitan realmente una tienda, o si lo hacen, la mantienen austera y sencilla? Sólo César. ¡Cuánto me duele tener que admitirlo!


 ( C. McC. )

domingo, 31 de agosto de 2014

CLEMENCIA DE CÉSAR ANTE LA MARCHA HACIA ROMA TRAS CRUZAR EL RUBICÓN


No obstante, la noticia más consternadora de todas, por lo que concernía a Pompeyo, fue la asombrosa clemencia que César tuvo en Corfinio. En lugar de llevar a cabo ejecuciones en masa, concedió perdones en masa. A Enobarbo, Acio Varo, Lucilio Hirro, Léntulo Spinther, Vibulio Rufo y los cincuenta senadores se les encomió por su valor al defender Italia y se les puso en libertad sin sufrir el menor daño. Lo único que César requirió de ellos fue su palabra de que dejarían de luchar contra él; si llegaban a tomar las armas contra él por segunda vez, les advirtió, quizá no se mostraría tan misericordioso.


( C. McC: )