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domingo, 4 de junio de 2023

CAYO CANINIO RÉBILO, EL GENERAL Y POLÍTICO ROMANO QUE LUCHÓ POR CÉSAR Y LA REPÚBLICA

Cayo Caninio Rébilo (en latín, Gaius Caninius Rebilus) fue un miembro de la gens plebeya Caninia. Fue un político y general romano de la época final de la República romana. Fue nombrado consul suffectus en 45 a. C. en sustitución de Quinto Fabio Máximo.


 
Rébilo sirvió como legado de Julio César durante la guerra de las Galias de 52 a 51 a. C. Fue al país de los pictones para levantar el asedio de Lemonum (actual Poitiers), un oppidum de los pictones, por parte de Dumnaco, jefe de los andecavos; estos últimos tuvieron que retirarse. El ejército de los andecavos fue perseguido por los romanos y sufrió gran número de bajas. En una batalla decisiva al día siguiente, los romanos mataron alrededor de 12 000 hombres. Dumnaco escapó y, cuando Armórica se rindió, se marchó a un exilio voluntario.


Cuando estalló la guerra civil entre César y Pompeyo el Grande, Rébilo se puso del lado de su antiguo comandante y marchó junto a él a Italia. César envió a Rébilo, junto con Lucio Escribonio Libón, a negociar con Pompeyo cuando éste estaba por abandonar Italia, pero no tuvo éxito. En 49 a. C., fue enviado como procónsul junto con Cayo Escribonio Curión a atacar al reducto republicano localizado en la provincia romana de África, pero tras su derrota por las fuerzas combinadas de Publio Atio Varo y el rey Juba I de Numidia, y la muerte de Curión, Rébilo fue uno de los pocos que escaparon con vida.


En 46 a. C. volvió a África junto con César y sirvió en la batalla de Tapso. Después de la derrota de Escipión tomó la ciudad de Tapso, ocasión en la que el historiador Hirtio le llama procónsul. Al año siguiente (45 a. C.) acompañó a César a Hispania para luchar contra el último reducto de republicanos, que fueron derrotados finalmente en la batalla de Munda. En dicha ocasión se comenta que había perecido en un naufragio.​ Pero esto no es correcto, ya que él estaba entonces al mando de la guarnición de la ciudad de Hispalis.


 El 31 de diciembre de 45 a. C., el cónsul de ese año, Quinto Fabio Máximo, murió repentinamente y Rébilo fue nombrado por César cónsul durante las horas finales de ese año. A raíz de este nombramiento, Cicerón señala que durante su consulado nadie había muerto, ya que el cónsul estaba tan atento que jamás había dormido durante todo su mandato.

 

Cabe decir que Cayo Caninio Rébilo fue un destacado general y político romano que sirvió fielmente a Julio César en sus campañas militares y en su lucha por el poder. Su carrera refleja los turbulentos acontecimientos que marcaron el final de la República romana y el inicio del Imperio. A pesar de su breve y simbólico consulado, Rébilo demostró su valor y habilidad en el campo de batalla, enfrentándose a los enemigos de César tanto en las Galias como en África e Hispania. Su legado histórico se conserva en las fuentes antiguas que lo mencionan como uno de los más leales y eficaces colaboradores de César.

 

En conclusión, Cayo Caninio Rébilo fue un destacado político y general romano durante la época final de la República. Su lealtad y valentía lo llevaron a servir como legado de Julio César durante la guerra de las Galias, donde desempeñó un papel crucial en la levantamiento del asedio de Lemonum y en la victoria sobre los andecavos. Durante la posterior guerra civil entre César y Pompeyo, Rébilo se mantuvo fiel a su antiguo comandante y participó en diversas campañas militares.

 

Sus esfuerzos militares y políticos tuvieron un impacto significativo en los eventos y dinámicas de la época. Contribuyó a la consolidación del poder de César y a la derrota de las facciones republicanas restantes. Su participación en la batalla de Tapso y en la campaña en Hispania fue crucial para asegurar la victoria final de César sobre los republicanos.

 

El legado de Cayo Caninio Rébilo se destaca por su valentía en el campo de batalla y su dedicación al servicio de César y la República. Aunque su nombre no sea tan conocido como otros líderes de la época, su papel estratégico y su lealtad a César son dignos de reconocimiento. Su nombramiento como cónsul en las últimas horas del año 45 a.C. es un testimonio de la confianza que César depositaba en él.

 

En resumen, la vida de Cayo Caninio Rébilo refleja la importancia de los leales seguidores de César y su influencia en los eventos cruciales que marcaron el final de la República romana. Su valentía en el campo de batalla y su dedicación al servicio público son aspectos destacados de su legado histórico. Aunque su nombre pueda no ser tan conocido como el de otros líderes de la época, su contribución a la causa de César y su papel en la consolidación del poder romano merecen ser recordados y apreciados.



domingo, 10 de marzo de 2019

EL CÓNSUL CAYO CANINIO RÉBILO



Cayo o Gayo Caninio Rébilo (en latín, Gaius Caninius Rebilus) fue un miembro de la gens plebeya Caninia. Fue un político y general romano de la época final de la República romana. Fue nombrado consul suffectus en 45 a. C. en sustitución de Quinto Fabio Máximo.

 

Rébilo sirvió como legado de Julio César durante la guerra de las Galias de 52 a 51 a. C. Fue al país de los pictones para levantar el asedio de Lemonum (actual Poitiers), un oppidum de los pictones, por parte de Dumnaco, jefe de los andecavos; estos últimos tuvieron que retirarse. El ejército de los andecavos fue perseguido por los romanos y sufrió gran número de bajas. En una batalla decisiva al día siguiente, los romanos mataron alrededor de 12 000 hombres. Dumnaco escapó y, cuando Armórica se rindió, se marchó a un exilio voluntario.

 

Cuando estalló la guerra civil entre César y Pompeyo el Grande, Rébilo se puso del lado de su antiguo comandante y marchó junto a él a Italia. César envió a Rébilo, junto con Lucio Escribonio Libón, a negociar con Pompeyo cuando éste estaba por abandonar Italia, pero no tuvo éxito.

 

En 49 a. C., fue enviado como procónsul junto con Cayo Escribonio Curión a atacar al reducto republicano localizado en la provincia romana de África, pero tras su derrota por las fuerzas combinadas de Publio Accio Varo y el rey Juba I de Numidia, y la muerte de Curión, Rébilo fue uno de los pocos que escaparon con vida.

 

En 46 a. C. volvió a África junto con César y sirvió en la batalla de Tapso. Después de la derrota de Escipión tomó la ciudad de Tapso, ocasión en la que el historiador Hirtio le llama procónsul.

 

Al año siguiente (45 a. C.) acompañó a César a Hispania para luchar contra el último reducto de republicanos, que fueron derrotados finalmente en la batalla de Munda. En dicha ocasión se comenta que había perecido en un naufragio. ​ Pero esto no es correcto, ya que él estaba entonces al mando de la guarnición de la ciudad de Hispalis.

 

El 31 de diciembre de 45 a. C., el cónsul de ese año, Quinto Fabio Máximo, murió repentinamente y Rébilo fue nombrado por César cónsul durante las horas finales de ese año.

 

A raíz de este nombramiento, Cicerón señala que durante su consulado nadie había muerto, ya que el cónsul estaba tan atento que jamás había dormido durante todo su mandato.




miércoles, 19 de diciembre de 2018

PUBLIO ACCIO VARO


Publio Accio Varo (en latín, Publius Accius Varus; f. 45 a. C.) fue un noble romano que durante la guerra civil se decantó por el bando pompeyano.
 
Publio Varo en el inicio de la guerra reclutó tropas en Piceno para la causa pompeyana, tras el rápido avance de César. Evacuó la zona y sus levas se unieron al ejército de Cneo Pompeyo Magno en Apulia.
 
Cuando Pompeyo cruzó el mar Adriático a Grecia, Publio Accio Varo navegó a África haciéndose cargo de la provincia para los pompeyanos, expulsando de la administración local a los cesarianos. Varo había sido anteriormente propretor allí. Inició la creación de una fuerza militar utilizando los recursos y clientes de la provincia, consolidando una alianza con el rey Juba I de Numidia. El cesariano Cayo Escribonio Curión desembarcó con éxito en Útica al mando de dos legiones —las tropas reclutadas originalmente por Lucio Domicio Enobarbo para defender Corfinio—. Sexto Quintilio Varo, que fue defensor de Corfinio, intentó sin éxito restablecer la lealtad original de las tropas. Tras una victoria inicial de Curión, su ejército fue aniquilado por las fuerzas combinadas de Juba I y Publio Accio Varo.
 
Después de la batalla de Farsalia, los conservadores republicanos huyeron a África para continuar la lucha y Varo cedió sus competencias a Quinto Cecilio Metelo Escipión. Varo se hizo cargo de la armada conservadora, tras la derrota de la batalla de Tapso, huyó a Hispania junto con Tito Labieno y Cneo Pompeyo el Joven. Fue derrotado en batalla naval cerca de Cartago Nova por el comandante cesariano Cayo Didio y fue forzado a desembarcar. Participó en la batalla de Munda, muriendo en combate. Su cabeza fue llevada ante Julio César junto con la de Tito Labieno.


miércoles, 10 de junio de 2015

DISCURSO DEL TRIBUNO DE LA PLEBE CAYO ESCRIBONIO CURIÓN EN EL SENADO




Seré breve  porque estoy tan cansado como vosotros de esta prórroga infructuosa e idiota. Mientras yo ocupe este cargo continuaré ejerciendo mi veto cada vez que este cuerpo proponga que Cayo Julio César haga ciertas cosas sin que esas mismas cosas las haga también Cneo Pompeyo Magno. Por ello voy a someter una moción formal a votación en esta Cámara, e insistiré en que la Cámara se pronuncie sobre ella. Si Cayo Marcelo intenta bloquearme, actuaré con él del modo tradicional en que actúa un tribuno de la plebe cuando se le obstruye en el ejercicio de sus deberes: haré que lo tiren desde la roca Tarpeya. ¡Y lo digo muy en serio! ¡Si tengo que llamar a la mitad de la plebe, que está reunida ahí fuera, en el peristilo, padres conscriptos, para que me ayude, tened la seguridad de que lo haré! Así que estás advertido, cónsul junior. Quiero que se produzca una votación de la Cámara acerca de mi moción.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

EL CÓNSUL GNEO ASINIO POLIÓN


Gayo Asinio Polión, Asinio Polión o Polio (en latín Gaius Asinius Pollio), (75 a. C. – 4) fue un político, orador, poeta, dramaturgo, crítico literario e historiador de la época del nacimiento del Imperio romano. Sus escritos, que no han llegado a nuestros días, sirvieron de material para Apiano y Plutarco. Polión era patrón de Virgilio y amigo de Horacio y tiene poemas dedicados a él por ambos poetas.

JUVENTUD

Una inscripción nos dice que su padre recibía el nombre de Gneo. Polión era hermano de Asinio Marrucino, un hombre conocido en Roma por sus bromas pesadas; su cognomen nos sugiere que su familia descendía de los marrucinos. Polión era probablemente nieto de Herio Asinio, un plebeyo, general del ejército marrucino que combatió en el bando de los itálicos durante la Guerra Social. Polión nació en Roma en el año 76 a. C. de acuerdo a Jerónimo, y tuvo oportunidad de escuchar en su juventud a los grandes oradores de la época como Cicerón, César y Hortensio, entre otros.

Polión se movía en el círculo del poeta Cayo Valerio Catulo. Entró en la vida política en el 56 a. C. como partidario del cónsul Publio Cornelio Léntulo Spinther. En 54 a. C., cuando sólo tenía 22 años, acusó a Cayo Porcio Catón, un pariente lejano de Marco Porcio Catón, de las perturbaciones que éste había causado en 56 a. C., cuando era tribuno de la plebe.

Catón fue defendido por C. Licinio Calvo y M. Escauro, pero como los actos ilegales que se le imputaban habían sido llevados a cabo para favorecer la elección de Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso al consulado, finalmente fue absuelto.

CARRERA POLÍTICA

A pesar de su apoyo inicial a Léntulo Espínter, cuando estalló la Guerra Civil entre Pompeyo y César se unió a este último justo cuando éste deliberaba si cruzar o no el Rubicón e iniciar la guerra civil. Polión es mencionado por Plutarco y el mismo César como uno de sus amigos íntimos y fue testigo de su marcha triunfal por las ciudades de Italia.


Tras la huida de Pompeyo y el Senado a Grecia, César envió a Cayo Escribonio Curion y a Polión a relevar a Catón del gobierno de Sicilia. Curio y Polión derrotaron a Catón y marcharon a la Provincia de África donde se enfrentaron al gobernador de la provincia, Publio Ancio Varo, al que derrotaron en Utica. Tras esta victoria Polión y Curion marcharon contra el rey de Numidia, Juba I, que se había aliado con los pompeyanos. Curio y Polión fueron derrotados por Juba en una batalla acaecida en las cercanías del Río Bagradas. En esta batalla perdió la vida el brillante Curion. Polión comandó a su pequeña fuerza en la retirada a Utica. Se unió a César en la Batalla de Farsalia (48 a. C.), combate en donde las fuerzas de Pompeyo tuvieron una 10.000 bajas.



En 47 a. C. fue elegido tribuno de la plebe y vetó los intentos de otro tribuno, Publio Cornelio Dolabela, de legislar una cancelación general de deudas. Se rumoreó que Dolabela se acostaba con la esposa de Polión y que a eso se debía la enemistad entre ambos. Al año siguiente regresó a África, justo en el momento en que César desembarcaba para derrotar al elenco de pompeyanos allí reunidos, y contó en su historia cómo él y César, en una ocasión, cuando conducía a sus tropas, fueron sorprendidos por el enemigo. También acompañó a César al año siguiente (45 a. C.) en su campaña en Hispania contra los hijos de Pompeyo. Ya de regreso en Roma, debió haber sido uno de los catorce pretores, a quienes César nombró en el curso de este año, puesto que Veleyo Patérculo lo llama Praetorius en 44 a. C..

HISPANIA

Cuando César fue asesinado en 44 a. C., Polión, como gobernador de Hispania Ulterior, lideraba las fuerzas en Hispania que combatían a Sexto Pompeyo, quien había reunido una fuerza considerable después de la batalla de Munda, distinguiéndose en este puesto, según su panegirista Veleyo Patérculo. Polión se mostró reticente a dirigir una comisión de aliados a César a causa de haber contraído enemistades personales con miembros de tal comisión. Marco Emilio Lépido fue nombrado por el Senado nuevo gobernador de la provincia hispana, pero Polión, que permanecía leal a los cesarianos, resistió contra él y anunció en Corduba que no dejaría su provincia en manos de un Senado que había asesinado al único hombre que podría haber restaurado la República de aquellos que precisamente tenían la desfachatez de llamarse "republicanos". Unos pocos meses más tarde, su cuestor Lucio Cornelio Balbo el Joven, huyó con el dinero destinado al pago de sus legiones a la Mauritania. Polión fue derrotado de tal manera por las fuerzas de Pompeyo que tuvo que huir disfrazado del campo de batalla para salvar su propia vida.

Probablemente habría sido incapaz de mantener su posición en su provincia, si la paz no se hubiera celebrado entre Roma y Sexto Pompeyo. Esto se produjo por mediación de Marco Antonio y Lépido; Sexto salió de Hispania y Polión continuó en su provincia.

GUERRA CIVIL

Polión vaciló entre los bandos de Marco Antonio y el Senado cuando se avecinaba la guerra civil entre ellos en el año 43 a. C.. Sufrió grandes presiones para que ayudase a estos últimos con sus tropas. En sus cartas a Cicerón, Polión se muestra gran devoto de la causa del Senado, aunque suministra diversas razones por las que es imposible para él cumplir con su solicitud. Como la mayoría de los amigos de César, probablemente no deseaba aliarse con el partido senatorial, pero, al mismo tiempo, tampoco quería comprometerse con Antonio. Aún cuando este último se unió a Lépido, todavía dudaba si declararse a su favor; sin embargo, cuando Octavio modificó su política y obligó al Senado en el mes de agosto a revocar la sentencia de proscripción que se había pronunciado contra Antonio y Lépido, al fin Polión se unió a ellos con tres legiones y convenció a L. Planco, gobernador de la Galia Comata, de que siguiera su ejemplo. Octavio, Antonio y Lépido formaron entonces el Segundo Triunvirato y determinaron quiénes deberían ser cónsules para los próximos cinco años; entre ellos estaban, naturalmente, Planco y Polión.

Durante las sangrientas proscripciones promovidas por los triunviros, el suegro de Polión, Lucio Quintio, fue uno de los primeros en ser proscrito. Quintio huyó por mar, pero durante el viaje se suicidó tirándose por la borda. Cuando las provincias se dividieron entre los triunviros y Galia le tocó a Antonio, confió a Polión el gobierno de la Galia Transpadana (región comprendida entre el Po y los Alpes). Además supervisó el reparto del territorio de Mantua entre los veteranos de Antonio y utilizó su influencia para impedir la confiscación de las propiedades de Virgilio.

En la guerra Perusina donde se enfrentaron Fulvia y Lucio Antonio contra Octavio en 41 a. C. y 40 a. C., Polión, al igual que los otros legados de Antonio, participó poco, ya que no conocía la opinión y los deseos de su comandante. Octavio le obligó a renunciar a la provincia en favor de Alfeno Varo y, como se esperaba que el triunviro Antonio regresara de Grecia, Polión se esforzó por mantener la posesión de la costa con el fin de asegurar su llegada, puesto que una ruptura abierta entre Octavio y Marco Antonio parecía ya ahora inevitable. Él tuvo la suerte de obtener la cooperación de Domicio Enobarbo, que navegaba por el mar Jónico con un escuadrón de naves que habían formado parte de la flota de Bruto y Casio.

A pesar de todo, la guerra civil no estalló, y Polión, en 40 a. C., ayudó a que Antonio y Octaviano firmaran la paz en Brundisium. Ese mismo año, Asinio Polión fue nombrado para el consulado junto a Cneo Domicio Calvino, consulado que se le había prometido en 43 a. C.. Virgilio le dedicó entonces su Égloga IV, porque, como muchos otros romanos, esperaba que el consulado de Polión fuera como una Edad de Oro para la República; sin embargo, Polión renunció al consulado al poco tiempo.

Al año siguiente Polión dirigió una campaña contra los partinos, una tribu de Iliria que se había unido al asesino Marco Junio Bruto. La expedición tuvo éxito: los derrotó y tomó la ciudad dálmata de Salonae, por lo que fue recompensado con un triunfo el 25 de octubre de ese año. Polión le dio a su hijo Asinio Galo el agnomen de Saloninus después de que la ciudad fue tomada. La Égloga VIII de Virgilio estaba dedicada a la campaña de Polión.

A partir de entonces Polión se retiró por completo de la vida política y se dedicó al estudio de la literatura. Seguía, sin embargo, ejercitando sus facultades oratorias y mantuvo su reputación de elocuente con discursos en Senado y Tribunales.

En 31 a. C., Octaviano le preguntó si estaría dispuesto a tomar parte en la Batalla de Actium contra Marco Antonio, pero Polión, recordando la amabilidad de Antonio hacia su persona, decidió mantenerse neutral.

VIDA TRAS LA GUERRA CIVIL

Tras la Guerra Civil, Polión construyó, con el dinero que había obtenido en su campaña ilírica, la primera biblioteca pública de Roma en el Atrium Libertatis, también construido por él y que adornó con estatuas de héroes como Alejandro Magno o Escipión el Africano. La construcción de una biblioteca pública había sido uno de los deseos del fallecido César (quien había incendiado a su pesar la muy famosa de Alejandría) y contenía obras maestras de la literatura griega y latina, tratados militares y científicos y literatura poética e histórica. Tras su exitosa carrera tanto política como militar se retiró de la vida pública y dedicó el resto de su vida a ser el patrón de poetas y escritores, fundando el llamado Círculo de Asinio Polión. Era conocido como un severo crítico literario, al que sólo complacía la literatura antigua. Así, señaló muchos errores en los discursos de Cicerón,  censuró los Comentarios de César por su falta de fidelidad histórica y vituperó los numerosos arcaísmos de las obras históricas de Salustio. También se quejó de la verbosidad y palabrería del historiador Tito Livio,. Para estimar estos juicios ha de tenerse en cuenta que, por ejemplo, sus comentarios sobre Tito Livio se hacían cuando éste todavía estaba vivo.

En su retiro Polión organizaba sesiones de lectura en las que los autores declamaban sus propias obras con el fin de obtener la sentencia y opinión de los demás antes de hacerlas públicas.12 Polión se convirtió en el primer autor que recitó sus propias obras y uno de sus protegidos, Virgilio, llamó la atención de la familia real durante la lectura de una obra en la que alababa a Eneas, (antepasado de la familia Julia a la que pertenecía César). Como resultado, Virgilio fue felicitado por el propio emperador, Octavio Augusto.

Polión murió ese mismo año, quizá tras la lectura de una obra. Al parecer fue en su villa de Tusculum, en el año 4, habiendo cumplido los ochenta y preservadas hasta el final todas sus facultades. A pesar de todo, Polión era un republicano incondicional y mantenía por ello una relación distante con el emperador Augusto.

Polión es conocido también por ser el padre de Cayo Asinio Galo, el segundo marido de Vipsania Agripa, la hija de Marco Vipsanio Agripa, el segundo al mando de Augusto y su segundo yerno. Galo, cónsul en el año 8 a. C. y Vipsania tuvieron varios hijos, dos de los cuales también fueron cónsules romanos; Cayo Asinio Polión, cónsul en 23, Marco Asinio Agripa, cónsul en 25 y uno, Servio Asinio Celer fue cónsul sufecto en 38.

Ninguna de las obras de Polión se ha conservado, si bien poseían méritos suficientes sin lugar a dudas para mantener entre sus contemporáneos y sucesores de la talla de Cicerón, Virgilio y Salustio su fama de orador, poeta e historiador.




Como historiador Polión fue célebre por su historia de las guerras civiles en diecisiete libros. Estas comenzaban con el consulado de Metelo y Afranio, 60 a. C., año en que se formó el primer triunvirato, y parece que había llegado hasta el momento en que Augusto obtuvo la supremacía indiscutible del mundo romano. Polión fue contemporáneo de todo el período comprendido en su historia, y fue un testigo presencial de muchos de los acontecimientos más importantes que él describe. Su trabajo era por lo tanto de un gran valor y fue citado por escritores posteriores en términos de la más alta recomendación.