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domingo, 28 de mayo de 2023

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO ROMANO DE BESALÚ ( GERONA )


Se trata de los restos arqueológicos de lo que fue una Villa Romana de los siglos II y I antes de Cristo, cuando Hispania ya formaba parte del Imperio Romano, y estaba situada muy al lado del río Fluviá. . Aquí os lo dejo para disfrute de los maníacos de la arqueología que están interesados en conocer las ruinas y huellas que los romanos dejaron durante su dominación de Hispania ( que los antiguos romanos consideraban el primer país invadido y último dominado).


POSIBLE FORMA DE LA VILLA ROMANA:




LAS ACTUALES RUINAS DE LA VILLA ROMANA: 






















miércoles, 3 de mayo de 2023

sábado, 29 de abril de 2023

PACATO DREPANIO DICE SOBRE HISPANIA

Lo que se alaba en todas partes se refiere fundamentalmente a España. Es Hispania la que engendra los soldados más duros, los generales más experimentados, los oradores más elocuentes, los poetas más famosos; ella es la madre de  jueces y emperadores. Ella le dio al Imperio el gran Trajano, a Adriano, a Teodosio. Con Hispania está en deuda todo el Imperio Romano.


jueves, 27 de abril de 2023

CÉSAR DICE SOBRE LOS HISPANOS

 

"Dichosos los hispanos para quienes beber es vivir."






LUCIO ANNEO FLORO

Lucio Anneo Floro, nacido en África alrededor del 70-74 d. C., es un historiador romano conocido por su obra Epitome de Tito Livio bellorum omnium annorum DCC, en la que realiza una síntesis histórica de la historia romana. Aunque existen dudas sobre su biografía, se sabe con certeza que Floro proviene de una familia rica de África y que estudió en Cartago, donde aprendió griego. Después de trasladarse a Roma en la década de 90 d. C., Floro participó en los Ludi Capitolini del año 94, pero fue desilusionado al no recibir la corona de Domiciano debido a su origen provincial.

 

Floro se embarcó en una serie de viajes por el Mediterráneo, que lo llevaron desde Grecia hasta Egipto. Finalmente, cruzó los Pirineos y llegó a Tarragona, donde se estableció como profesor o retórico. Al principio, no le gustaba su profesión, pero después comenzó a considerarla mejor e incluso a alabarla. Las alabanzas que Floro hizo a Hispania en su obra sugieren que, en algún momento, se lo consideró un nativo de esa provincia.

 

Después de cinco años en Tarragona, Floro regresó a Roma, donde probablemente abrió una escuela de retórica. Durante este tiempo, tuvo un famoso duelo poético con el futuro emperador Adriano. Sin embargo, se cree que Floro todavía no era muy conocido en ese momento y que aún no había escrito su obra. Es probable que Floro haya escrito su Epitome ya septuagenario, alrededor del 145, durante el centenario de la fundación de Roma.

 

Además de sus poemas, de los que se conservan treinta versos, la obra principal de Floro es su Epitome de la Historia de Tito Livio. Aunque los códices medievales la titulan como un simple epítome, la obra es en realidad una monografía histórica en dos o cuatro volúmenes, en la que Floro compara la historia de Roma con las edades del hombre. Comienza con la infancia, que representa los años de la Monarquía, seguida de la adolescencia, los primeros 250 años de la República. La juventud representa los últimos 250 años de la República, mientras que la madurez comienza con Augusto y llega hasta la época de Trajano, en la que Floro sugiere que "la senectud del Imperio comienza a reverdecer de nuevo como si se le hubiese devuelto la juventud".




martes, 18 de abril de 2023

CÉSAR EXPLICA SU ENCUENTRO CON LA ESTATUA DE ALEJANDRO MAGNO EN GADES ( HISPANIA)

 

Cuando era un simple cuestor destinado a Hispania me detuve ante una estatua de Alejandro Magno cuando la vi, y en aquel momento embargado por la emoción, lágrimas brotaron de mis ojos, cosa extraña en un militar, pero no me puede reprimir. La razón detrás de mi llanto era la comparación entre los logros de Alejandro Magno y los míos a mi misma edad, treinta años.

 

Me sentí abrumado al darme cuenta de que Alejandro Magno ya había conquistado gran parte del mundo conocido a su edad, mientras que yo, a pesar de mis éxitos como militar y administrador de Roma en Hispania, aún era solo un cuestor, un cargo menor en la jerarquía romana. La grandeza y el legado de Alejandro Magno me hicieron reflexionar sobre mi propio camino y mis ambiciones.

 

Esta comparación me llevó a reflexionar sobre mi propia ambición que aunque era grande, en aquel momento me pareció corta,  y sobre mi búsqueda constante de la grandeza. Desde muy joven siempre había aspirado a lograr más y alcanzar nuevas metas políticas y militares. Sin embargo, este momento de introspección también me hizo darme cuenta de que cada uno tiene su propio camino y que no siempre se pueden alcanzar los mismos logros en la misma edad. Aparte Alejandro había heredado la monarquía de su padre, y yo tenía que seguir el tradicional cursus honorum romano.

 

Pero desde aquel momento siempre me comparé con Alejandro Magno, y consideré que debía superarlo en todos los sentidos, tanto en cuanto se refiere a lo militar, como en la administración del Imperio Romano.

 

Me fijé como una de mis metas la conquista del Imperio Parto, que ya había conquistado en su momento Alejandro Magno.  Aquel era un país inmensamente rico, que servía para financiar la recuperación de una Roma que estaba arruinada por años de guerras civiles. Nosotros teníamos la fuerza militar y el Derecho, y los partos el dinero. No nos iría a resultar difícil apoderarnos de las riquezas de los partos, además de terminar por conseguir hacer realidad del sueño de Alejandro: la formación de un Imperio universal, donde todos fuéramos libres, viviéramos en justicia, y la prosperidad fuera la evolución natural de nuestra civilización, así como ser el legado para las posteriores generaciones.