La única emoción
a la que ningún matrimonio logra sobrevivir es el aburrimiento.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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jueves, 8 de octubre de 2020
sábado, 29 de junio de 2019
AURELIA COTTA, MADRE DEL JOVEN CAYO JULIO CÉSAR, DICE A SILA
Yo no veo en él a ningún Mario.
Deberías haber dicho que ves en él muchos Silas. Hubiera sido más exacto;
porque no se parece en nada a Mario y, sin embargo, muchas veces es igual a ti.
martes, 9 de abril de 2019
REPROCHE DE AURELIA COTTA AL DICTADOR LUCIO CORNELIO SILA POR NO CONCEDERLE EL PERDÓN DE SU HIJO CAYO JULIO CÉSAR
Una vez lloré por ti. Y te
gustó. Ahora siento ganas de volver a llorar por ti; pero no te agradarán esas
lágrimas. Porque son de aflicción al ver el final de un gran hombre; pues ahora
me doy cuenta de que eres un hombre que ha caído tan bajo que quieres vengarte
de niños. La hija de Cinna tiene doce años, y mi hijo dieciocho. ¡Son unos
niños!. Sin embargo la viuda de Cinna se pasea por Roma con toda impunidad
porque se ha casado con otro, y ese otro es de los tuyos. La hija de Cinna está
en la pobreza, sin poder marcharse del país: otra niña. Mientras que la viuda
de Cinna, que no es ninguna niña, medra como nunca. Claro que las hijas de Cinna
son pelirrojas. ¿Es de una de ella esa peluca que llevas en la cabeza?.
sábado, 23 de marzo de 2019
CAVILACIONES DE AURELIA COTTA SOBRE SU JOVEN HIJO, EL FLAMEN DIALIS CAYO JULIO CÉSAR
Una persona excelente; obra mía y de nadie más. Aunque
tiene muchas buenas cualidades, dista mucho de ser perfecto. No es tan
simpático, tolerante o afectuoso como su padre, a pesar de que se parece a él.
Y a mí también. Y es extraordinario en muy diversas cosas. Acude a donde haga falta
en el edificio, y es capaz de arreglar lo que sea: tuberías, tejas, escayolas,
persianas, desagües, pinturas, madera... ¡Y hay que ver cómo ha mejorado los
frenos y cabrias del viejo inventor!. Sabe escribir en hebreo y en medo y habla
doce lenguas, gracias a la fantástica diversidad de inquilinos. Ya de niño era famoso
en el campo de Marte, como me jura Lucio Decumio. Nada, monta a caballo y corre
como el viento. Y escribe poemas como los de Ennio y obras de teatro tan buenas
como las de Plauto; aunque, como madre suya, no debería decirlo. Y, según me
dice Marco Antonio Cnifo, no tiene rival en las clases de retórica. ¿Cómo lo
dice Cnifo?. Ah, sí, que mi hijo puede conmover a las piedras y enfurecer a las
montañas. Sabe de leyes y puede leer cualquier cosa de corrido por abstrusa que
sea la escritura. Y no hay nadie en Roma capaz de eso; ni el prodigioso Marco
Tulio Cicerón. ¡Y hay que ver cómo le persiguen las mujeres!. Por todo el Subura.
El cree que no lo sé y que pienso que es casto y aguarda a casarse. Bueno, mejor
así. Los hombres son seres extraños en lo que respecta a esa parte que denota
su virilidad. Pero no es que mi hijo sea perfecto, sino que es un superdotado.
Tiene un carácter extraño, aunque lo oculte; y en muchos aspectos es egoísta y
poco sensible a los sentimientos y necesidades de los demás. En cuanto a su
obsesión por la limpieza, me complace mucho, pero no la ha heredado de mí; se
niega a mirar a una mujer si no acaba de salir del baño, y creo que hasta debe
examinarlas de pies a cabeza y entre los dedos de los pies. ¡En el Subura!. De
todos modos, como tantas le desean, la higiene ha aumentado entre la población
femenina desde que cumplió los catorce años. ¡Qué animalito precoz!. Yo solía pensar que mi esposo recurría durante
sus largas ausencias a las mujeres de los sitios por donde andaba, pero él me confesó
que jamás lo hacía y que esperaba a regresar a casa; y no había cosa que más
detestara en él, porque me cargaba con un sentimiento de culpabilidad. Mi hijo
no hará eso con su esposa; espero que ella aprecie esa suerte.
martes, 6 de noviembre de 2018
AURELIA COTTA ( MADRE DE CÉSAR) DICE SOBRE EL DEBER
Hay
que cumplir con el deber en todos los momentos de nuestra vida, cada vez que respiras; el deber no puede dejarse por propia
complacencia.
sábado, 17 de febrero de 2018
CARTA DE MARCO LIVIO DRUSO A QUINTO SERVILIO CEPIO PROPONIÉNDOLE CASARSE ÉL CON SU HIJA Y EL HIJO DE ÉL CON SU HERMANA, TRAS SER RECHAZADOS LOS DOS COMO PRETENDIENTES POR PARTE DE AURELIA COTTA ( MADRE DEL FUTURO CAYO JULIO CÉSAR)
Tenía
diecinueve años al morir mi padre el censor, quien me dejó en herencia no sólo
sus bienes, sino también el cargo de paterfamilias. Quizá por suerte, la única
carga molesta fue mi hermana de trece años, por ser huérfana de padre y madre.
En aquel entonces, mi madre Cornelia se ofreció a admitir a mi hermana en su
casa, pero, naturalmente, yo me negué. Aunque no hubo divorcio, sé que conocéis
la frialdad que existía entre mis padres y que llegó a su punto culminante
cuando mi padre dispuso que mi hermano fuese adoptado. Mi madre siempre le
quiso más que a mi y, al convertirse en Marco Emilio Lépido Liviano, alegó que
era muy joven y fue a vivir con él en el nuevo hogar, en donde, efectivamente,
encontró una clase de vida mucho más libre y licenciosa de la que habría tenido
bajo el techo de mi padre. Os refresco la memoria en estas cosas por pundonor,
pues considero mancillado mi honor por la conducta vil y egoísta de mi madre.
Me
enorgullezco de haber criado a mi hermana Livia Drusa como corresponde a su
alta posición. Tiene ahora dieciocho años y está en edad casadera. Igual que yo
mismo, Quinto Servilio, con mis veinticinco años. Sé que existe la costumbre de
aguardar hasta pasados los veinticinco años para casarse y sé que hay muchos
que prefieren esperar hasta entrar en el Senado, pero yo no puedo. Soy el
paterfamilias y el único Livio Druso varón que queda de mi generación. Mi
hermano Mamerco Emilio Lépido Liviano ya no puede reclamar sus derechos al
nombre de Livio Druso ni a heredar parte de la fortuna. Por consiguiente, me
incumbe a mí el casarme y procrear, si bien al morir mi padre había decidido
esperar hasta que mi hermana tuviese edad para casarse.
.
Por
consiguiente, Quinto Servilio, desearía, como cabeza de familia, proponeros una
alianza matrimonial a vos, cabeza de vuestra familia. Por cierto, no he
considerado oportuno hablar de este asunto con mi tío Publio Rutilio Rufo.
Aunque nada tengo contra él como marido de mi tía Livia y padre de sus hijos,
no creo tampoco que su sangre y su carácter tengan suficiente categoría como
para que su consejo cuente. Por ejemplo, hace poco llegó a mis oídos que había
convencido a Marco Aurelio Cota para que permitiese a su hijastra Aurelia
elegir esposo por si misma. Difícil es imaginar actitud más antirromana. Y
naturalmente, ella eligió a un guapo mozo llamado Julio César, un muchacho
débil y pobre que nunca llegará a nada.
Al
decidir esperar a mi hermana, pensé que evitaba a mi futura esposa la
responsabilidad de acogerla en su casa y corresponder a su conducta. No veo
virtud alguna en transmitir las tareas de uno a quienes no puede esperarse que
las desempeñen con igual esmero.
Lo
que os propongo, Quinto Servilio, es que consintáis en darme en matrimonio a vuestra
hija, Servilia Cepionis, y permitáis que vuestro hijo Quinto Servilio se case
con mi hermana Livia Drusa. Es una solución ideal para ambas familias. Nuestros
lazos conyugales se remontan a muchas generaciones y tanto mi hermana como
vuestra hija tienen dotes iguales, lo cual significa que no habrá dinero que
cambie de manos, una ventaja en estos tiempos de escasez monetaria.
Os
ruego me comuniquéis vuestra decisión.
RESPUESTA
DE QUINTO SERVILIO CEPIO, TENIENDO EN CUENTA LA INMENSA FORTUNA DE LOS LIVIOS
DRUSO (AL IGUAL QUE SU ALCURNIA):
Mi
apreciado Marco Livio, estoy encantado. Tenéis mi permiso para hacer todos los preparativos.
viernes, 10 de noviembre de 2017
CRIANZA Y EDUCACIÓN DE UN JOVENCÍSIMO CAYO JULIO CÉSAR
Después de una infancia que suponemos feliz y libre de cuidados,
nuestro joven César encañó
en un adolescente espigado y rubiasco, despabilado y
simpático, con la cara llena de granos, y una libido quizá algo excesiva. Tenía
quince años cuando quedó huérfano de padre. El noble Cayo falleció de repente,
fulminado por un infarto cuando estaba atándose un zapato. El muchacho había
quedado huérfano en muy mala edad pero la prudente Aurelia, matrona romana
de las antiguas, discreta, voluntariosa e inteligente, supo hacer de padre y de
madre para dar a su hijos (César tenía una hermana) la esmerada educación que
los nobles vástagos requerían.
César recibió una sólida formación griega y
latina con los mejores
profesores y completó sus estudios en el extranjero, en Rodas y
Atenas, que eran las ciudades universitarias más prestigiosas de su tiempo.
Mientras aprendía argucias retóricas y se ensayaba en el espléndido estilo
literario que admiramos en sus obras, se ejercitaba al aire libre y adquiría la
forma física que en su madurez le permitiría compartir, sin esfuerzo aparente,
las marchas y privaciones
de sus soldados.
![]() |
| AURELIA COTTA ( MADRE DE CAYO JULIO CÉSAR ) SEGÚN UN DIBUJO DE COLLEEN McCULLOUGH |
( Juan Eslava Galán en "Julio César, el hombre que pudo
reinar")
sábado, 9 de septiembre de 2017
COSUCIA, SUPUESTA PRIMERA ESPOSA DE CÉSAR
Cosucia (en latín, Cossutia; fl. Siglo I a. C.) fue
una noble romana.
No se sabe nada de su familia, tan sólo que formaba
parte de la gens Cosucia, una familia de la nobleza ecuestre de Roma y
probablemente originaria de Corinto. Según Suetonio estuvo prometida a
Julio César en 82 a. C., mientras éste llevaba la toga pretexta. La repudió un
año más tarde para casarse con Cornelia, hija de Lucio Cornelio Cinna,
cónsul en 87 a. C.
Esa primera esposa en realidad fue una maniobra de
Aurelia Cotta, madre de Cayo Julio César, para evitar que su hijo ingresara en
el sacerdocio de Jupíter a lo que le obligaba su tío Cayo Mario, ya que el
matrimonio era algo incompatible con tan alto sacerdocio. La madre lo hizo para
que su hijo tuviera el camino despejado en su carrera política.
Las fuentes modernas difieren sobre su relación con
César. Algunos eruditos, como Ludwig Friedrich Otto Baumgarten-Crusius,
Napoleon III, Merrivale, James Anthony Froude, Dodge, Warde Fowler, Ernest
Gottlieb Sihler, y John Carew Rolfe. mantienen que nunca estuvo casada con él.
En cambio, el francés Nicolas Bouillet la coloca como primera esposa, antes de
Cornelia, Pompeya y Calpurnia. Plutarco no menciona a Cosucia en los textos que
nos han llegado, pero quizá la nombrara como una de las esposas de César.
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miércoles, 30 de agosto de 2017
EL SACRILEGIO DE LA FIESTA DE LA DAMIA EN HONOR A LA DIOSA BONA DEA, POR PARTE DE PUBLIO CLODIO
Existía en
Roma una curiosa fiesta, llamada las Damia, de remotos orígenes,
probable pervivencia de cultos matriarcales paleolíticos a la Bonna Dea, que
reunía durante toda una noche a muchas matronas en la casa de un magistrado
cum imperio. Aquel año le había tocado a Julio César y por lo tanto su
esposa Pompeya oficiaba
como anfitriona. El culto era eminentemente femenino y
requería que todos los moradores masculinos abandonaran la casa.
El escándalo estalló cuando las celebrantes descubrieron que se había colado
un hombre disfrazado de tañedora de arpa. Al principio se pensó que se trataba
tan sólo de un curioso que pretendía asistir a sus ritos, pero después de las
primeras averiguaciones resultó que lo que el sacrilego pretendía era
encontrarse a solas con
una dama de la que estaba encaprichado. Una vez dentro de la
mansión no daba con la mujer que buscaba y tuvo que preguntar por ella a una
criada. Lo hizo atiplando la voz, pero a pesar de ello su interlocutora
sospechó que se trataba de
un hombre y lo delató.
Cuando se
extendió la noticia, las mujeres elevaron tal clamor que se
conmocionó todo el barrio. La madre de César, la prudente Aurelia, tomó las
disposiciones oportunas, como persona de más autoridad: suspendió la fiesta y
despidió a las celebrantes.
A la
mañana siguiente, en Roma no se hablaba de otra cosa. El intruso era un
tal Publio Clodio. Se rumoreaba que la dama que iba buscando era Pompeya, la
esposa de Julio César. Es posible que César hubiese querido echar tierra al
asunto y olvidarlo, pero
sus enemigos en el Senado se encargaron de airearlo cuanto les
fue posible. Después de discutirlo en solemne sesión, decidieron que se había
producido un sacrilegio y ordenaron una encuesta oficial. César, en vista del
cariz que tomaban los
acontecimientos, repudió a su esposa.
Publio Clodio fue procesado dos meses después.
Presentó testigos dispuestos a
jurar que cuando ocurrieron los hechos se hallaba con ellos, lejos de la
fiesta. Por otra parte las
mujeres no estaban seguras de que el hombre descubierto en la
fiesta fuera Clodio. Titubeaba el jurado cuando Cicerón desarmó la defensa del
acusado revelando que el día de autos el presunto culpable se había entrevistado
con él en Roma y por lo tanto mentía cuando aseguraba que se hallaba lejos de la
ciudad.
Nuevas
deliberaciones del jurado y finalmente compareció Julio César, al
que preguntaron: « ¿Por qué has repudiado a tu mujer?» .
Fue en esta ocasión cuando pronunció aquellas palabras tan repetidas por los
políticos de nuestro tiempo: « La esposa de César no sólo debe ser honesta, sino
que debe parecerlo» .
Deliberó
el jurado y emitió su voto. Veinticinco condenatorios; treinta y uno
absolutorios. « Éstos son los que se han dejado sobornar por el acusado» , observó
Cicerón, al que no se le escapaba un detalle en cuestiones legales. Pero con
soborno o sin él, Clodio resultó absuelto.
( Juan
Eslava Galán, en "Julio César, el hombre que pudo reinar" )
jueves, 23 de febrero de 2017
EL CÓNSUL LUCIO AURELIO COTTA
Lucio Aurelio Cota (en latín clásico:
LVCIVS·AVRELIVS·COTTA) fue un cónsul romano, tío materno del dictador Julio
César, perteneciente a la familia noble de los Aurelii Cotta, hermano de los
cónsules Gayo Aurelio Cotta, y Marco Aurelio Cotta.
Como pretor electo en el año 70 a. C., Cotta impulsó
una ley (lex Aurelia judiciaria) que reformaba las listas de jurados. A través
de esta ley, estos no se formarían exclusivamente por senadores como había
estipulado Lucio Cornelio Sila, sino que estarían formados por senadores,
equites y tribuni aerarii.
Un tercio de los jurados serían senadores, y dos
tercios hombres procedentes del ordo equester, la mitad de los cuales tenían
que ser tribuni aerarii. En el año 66 a. C. Cotta y Lucio Manlio Torcuato acusaron
de soborno electoral a los cónsules electos para el año siguiente; (Publio Cornelio
Sila y Publio Autronio Peto). Sila y Peto fueron condenados y Cotta y
Torcuato ocuparon sus puestos. Apenas habían entrado en su consulado, Publio
Autronio Peto participó en la primera conjuración de Catilina para matar a los
cónsules y a la mayoría de los senadores, conspiración que fue descubierta y
frustrada.
El año después de su consulado, 64 a. C., fue elegido
censor, pero junto a su colega abdicó del cargo por culpa de la manipulación de
los tribunos de la plebe.
En el año 63 a. C., tras la represión de la
Conspiración de Lucio Sergio Catilina, Cotta propuso ante la plebe que
se legislara un día de acción de gracias (supplicatio) para Marco Tulio
Cicerón por los servicios prestados, y cuando el orador partió hacia el
exilio, apoyó en el Senado la moción por el regreso del orador, dejando la ley
de Clodio sin validez.
Posteriormente Lucio se unió a Cayo Julio César,
cuya madre Aurelia era su pariente y, esperando que éste recibiera el
título de rey de Roma, escribió en sus libros que el Imperio Parto sólo podría
ser derrotado por un rey, pues en ese entonces era quindecemviro. Las
intenciones de Cotta no se pudieron realizar debido al asesinato de César y, a
su muerte, se retiró de la vida pública.
jueves, 16 de febrero de 2017
LA MUJER DEL CÉSAR HA DE ESTAR POR ENCIMA DE TODA SOSPECHA
En el tribunal que juzgaba a
Publio Clodio por supuesta violación de una vestal, este alegó ser inocente y
presentó testigos que juraron que en la noche del festival religioso de las
mujeres en casa de César, había estado con ellos en el campo. Entonces,
irritado, Cicerón citó a Julio como testigo, para que apoyara las declaraciones
de Aurelia, su madre, que es la que había hecho la denuncia; pero César declaró
enfáticamente que no sabía nada del caso. El fiscal le preguntó entonces
amablemente, que dadas las circunstancias, por qué se había divorciado de
Pompeya, a lo cual él replicó poniendo cara inocente, con la frase que habría
de hacerse famosa: —Mi esposa ha de estar por encima de toda sospecha.
domingo, 7 de agosto de 2016
SILA DICE A AURELIA COTTA, MADRE DE CAYO JULIO CÉSAR SOBRE SU HIJO
«Alegraos, pero sabed que llegará un día en que ese que
os es tan querido destruirá el régimen que todos juntos hemos protegido, porque
en César hay muchos Marios»
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