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martes, 7 de abril de 2020

SÓCRATES DE CONSTANTINOPLA



Sócrates de Constantinopla, también conocido como Sócrates el Escolástico,​ fue un historiador griego de la iglesia cristiana, contemporáneo de Sozomeno y Teodoreto de Ciro, que utilizaron sus obras como fuente. Nació en Constantinopla en el 380 pero se desconoce la fecha de su muerte. Tampoco se conocen datos sobre su vida, salvo lo que se puede entresacar de su obra, Historia ecclesiastica, en la que sigue el ejemplo de Eusebio de Cesárea de enfatizar el papel del emperador en los asuntos de la Iglesia.

 

En sus prefacios menciona a sus maestros, los gramáticos Eladio de Cesarea y Amonio Saccas, que llegaron a Constantinopla procedentes de Alejandría, donde eran sacerdotes paganos. Se habían visto forzados a huir el año 391 tras una rebelión cristiana contra los paganos en la cual el Serapeum fue destrozado y la Biblioteca destruida. De sus escritos parece deducirse que era laico, pero no se conoce su profesión. En sus últimos años viajó por Paflagonia y Chipre.

 


La Historia ecclesiastica cubre los años entre 305 y 439, y se acabó de escribir en tiempos de Teodosio II, antes del 450. El propósito de la obra es continuar el trabajo de Eusebio de Cesarea,​ y relata en griego todo lo acontecido en la Iglesia en la época, con las disensiones internas ocupando un primer plano, ya que cuando la iglesia está en paz, no hay nada que el historiador pueda relatar.​ En el prefacio al libro V, Sócrates defiende el escribir sobre el arrianismo y algunos acontecimientos políticos, además de sobre los asuntos estrictamente eclesiales.

 

El relato de Sócrates es bastante neutral. Su calidad de seguidor del minoritario movimiento novaciano le permite observar los acontecimientos desde una posición relativamente ajena al desarrollo de la Iglesia oficial. Es crítico con Juan Crisóstomo y no duda en usar hipérboles cuando se refiere a los altos cargos de la Iglesia y el Estado.

 

Afirma que debe el impulso para escribir su obra a un cierto Teodoro, a quien se refiere en el prefacio al segundo libro como «hombre santo de Dios», por lo que parece ser un monje o un miembro del clero. En el siglo VI se recopiló esta Historia ecclesiastica junto con las de sus contemporáneos Sozomeno y Teodoreto de Ciro, lo que ha oscurecido sus diferencias hasta fechas recientes, cuando sus retratos de los emperadores cristianos han sido diferenciados por Hartmut Leppin.​

 

La Historia ecclesiastica fue editada en París por primera vez en 1544 por Robert Estienne como parte de su Codex Regius.
En 1612 Johannes Christophorson la tradujo al latín.
La más importante edición fue la de Henricus Valesius (Henri Valois) en París el año 1668, que utilizó el Codex Regius, el Codex Vaticanus, y un Codex Florentinus, así como el Codex Leonis Alladi de Theodorus Lector.
Una nueva edición del texto ha sido publicada en 1995 por G.C. Hansen en la serie Die Griechischen Christlichen Schriftsteller (Berlín, Akademie Verlag).
La única traducción en español es la de Sócrates de Constantinopla. Historia eclesiástica/1 y Sócrates de Constantinopla. Historia eclesiástica/2, Madrid, Ciudad Nueva (Biblioteca de Patrística), 2017, a cargo de los profesores Francisco Antonio García Romero, Fco. Javier Ortolá Salas, Joaquín Ritoré Ponce, Manuel Acosta Esteban, Inmaculada Rodríguez Moreno y Fernando Alconchel Pérez.


domingo, 4 de septiembre de 2016

AMONIO SACCAS


 
Amonio Saccas o Amonio Sacas (o también Sakkas; griego: Ἀμμώνιος Σακκᾶς; en latín: Ammonius Saccas; ca. 175 - 242) fue un filósofo de Alejandría del siglo III considerado con frecuencia como fundador del neoplatonismo.
 
Su sobrenombre procede del trabajo de cargador que realizaba en su juventud en el muelle, "cargador de sacos" (en griego sakkas o sakkuforos). Según parece, fue educado en el cristianismo y luego abrazó el paganismo. Su influencia se debió al ejemplo de su vida y a sus enseñanzas, las cuales son difíciles de conocer directamente pues no dejó nada escrito. Se limitaba a transmitir sus doctrinas verbalmente, enseñando la filosofía con cierto misterio, encargando a sus discípulos el secreto. A este filósofo se le llegó a llamar «instruido por Dios», y sus discípulos Plotino, Longino y Erenio le tenían por «teodidacto». También fueron sus discípulos Teodosio, Orígenes (el pagano), Hierocles y Casio Dionisio Longino. Algunos autores piensan que también estudió con Amonio Orígenes el cristiano, pero no hay datos claros sobre este punto.
 
De este autor no se sabe mucho, solo se sacan conclusiones del hecho de que fuera citado por otros autores. Al parecer vivió entre el final del siglo II y principios del siglo III. La palabra Saccas y Plotini magister representan una interpolación pues donde Ammonius es mencionado junto con otros gramáticos no se trata necesariamente del filósofo alejandrino sino de un gramático.
 
Sobre Ammonio Saccas se conservan testimonios de Porfirio, Eusebio de Cesárea, Nemesio de Emesa y Teodoreto. El examen comparativo de estos testimonios permite sacar las siguientes conclusiones:

La enseñanza de Ammonio en Alejandría duró al menos unos cincuenta años, es decir desde la época de Cómodo (muerto en el 192) hasta su muerte (alrededor del 242), año en que comenzó la expedición a Persia de Gordiano III, a la que se unió Plotino.
Orígenes, cristiano, acudió a la escuela de Ammonio cuando éste era cristiano.
Ammonio fue en su origen cristiano, pero renegó de su fe para abrazar la filosofía griega (Porfirio dice: que antes fue pagano).
La existencia del Tratado sobre la relación de Moisés y de Jesús del que habla Eusebio puede explicarse suponiendo que fue compuesto por Ammonio en sus años de juventud, antes de su “apostasía”, o por un homónimo autor cristiano.
No se puede excluir que Ammonio sintiera un gran interés por las religiones orientales y sobre todo por la persa, que habría trasmitido por lo menos algunos de sus discípulos; el hecho de que tanto Plotino como Antonio, ambos discípulos de Ammonio, se interesasen por la religión persa no parece ser una mera coincidencia.

En sus lecciones, Ammonio intentó conciliar el pensamiento de Platón con el de Aristóteles, siguiendo así la orientación “ecléctica” característica de Antíoco de Ascalón y del “platonismo medio” reanudado por Plotino y Porfirio.