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miércoles, 26 de abril de 2023

JULIA CORNELIA SALONINA

El origen de Julia Cornelia Salonina se desconoce. Según una teoría moderna, era de procedencia griega del antiguo reino de Bitinia entonces parte de la provincia romana de Bitinia y Ponto en Asia Menor,  aunque, existe cierto escepticismo sobre esto. Las fuentes antiguas le atribuyen una gran belleza. Se casó con Galieno alrededor de diez años antes de que este ascendiese al trono.

El origen de Julia Cornelia Salonina es incierto, pero se cree que era de ascendencia griega, del antiguo reino de Bitinia en Asia Menor. Aunque no sabemos con certeza su lugar de nacimiento, las fuentes antiguas nos hablan de su gran belleza. Se casó con Galieno, el hombre que se convertiría en emperador, aproximadamente una década antes de que él ascendiera al trono. Su amor por Galieno era apasionado y profundo, y juntos formaban una pareja real que gobernaba con sabiduría y amor.

 

Cuando Galieno se convirtió en emperador junto con su padre Valeriano en el año 253, Julia Cornelia Salonina fue nombrada augusta, la más alta posición que una mujer podía alcanzar en el Imperio Romano. Su belleza y gracia eran legendarias, y su nombre aparecía en monedas acuñadas en su honor. En algunas monedas su nombre era registrado como Cornelia Salonina, pero en otras se le mencionaba como Iulia Cornelia Salonina, Publia Licinia Cornelia Salonina o Salonina Chrysogona, lo que significa "hecha de oro".

 

Pero Julia Cornelia Salonina no era solo una figura decorativa en la corte imperial. Era una mujer culta y sabia, con una profunda devoción por la filosofía neoplatónica. Junto con su esposo Galieno, manifestaron un gran aprecio por el filósofo Plotino, uno de los principales exponentes de esta corriente filosófica. Su intelecto y perspicacia eran admirados por muchos, y su amor por el conocimiento y la sabiduría la convertían en un verdadero faro de luz en una época oscura.

 

Pero lo más destacable de Julia Cornelia Salonina era su rol como madre. Tuvo tres hijos con Galieno, Valeriano II, Salonino y Mariniano, a quienes amaba con todo su corazón. Era una madre cariñosa y dedicada, que se preocupaba por su bienestar y educación. Inculcaba en ellos valores de justicia, amor y compasión, y los guiaba con su ejemplo de bondad y generosidad. Sus hijos eran su mayor tesoro, y su amor maternal los guiaba en cada paso de sus vidas.

 

Sin embargo, la vida de Julia Cornelia Salonina tomó un rumbo trágico. Después del asesinato de Galieno durante el asedio a Mediolano en el año 268, su destino es incierto. Algunas fuentes sugieren que podría haber sido perdonada y vivido el resto de sus días en paz, mientras que otras señalan que podría haber sido ejecutada por orden del Senado de Roma, junto con otros miembros de su familia.










lunes, 9 de abril de 2018

miércoles, 22 de noviembre de 2017

domingo, 19 de febrero de 2017

PORFIRIO


Porfirio (Del griego Πορφύριος y del latín Porphyrius Tyrius, Batanea de Siria o Tiro c. 232 – Roma 304 d. C.) fue un filósofo neoplatónico griego discípulo de Plotino. A él le debemos la sistematización y publicación de la obra de Plotino —Enéadas— y su biografía —Vida de Plotino—.

En su obra Introductio in Praedicamenta, un comentario de la obra Categorías de Aristóteles, Porfirio describe cómo las cualidades atribuidas a las cosas pueden ser clasificadas, rompiendo con el concepto filosófico de substancia como una relación de género/especie. De esta manera, puede incorporar la lógica aristotélica al neoplatonismo, especialmente la doctrina de las categorías del ser interpretada en los términos de las entidades. El Isagoge, traducción al latín de esta obra realizada por Boecio, se convirtió en un libro de texto básico en las escuelas medievales, creándose el marco para el desarrollo filosófico-teológico medieval de la lógica y el problema de los universales.

En los libros de texto medievales el Arbor porphyriana (Árbol de Porfirio) ilustra su clasificación lógica de la substancia. Para Porfirio los conceptos se subordinan partiendo de los más generales a los más simples.
 
El Arbor porphyriana (Árbol de Porfirio) inició el Nominalismo que se podría decir que es una especie de antecesor de las modernas clasificaciones taxonómicas. Un ejemplo del Arbor porphyriana sería este:

Substancia - Puede ser corporal o incorporal
Cuerpo- Puede ser animado o inanimado
Viviente - Puede ser sensible o insensible
Animal - Puede ser racional o irracional
Racional – El hombre
También destaca por su obra Adversus Christianos que constaba de 15 libros, aunque sólo se conservan algunos fragmentos. En ella refutaba la doctrina cristiana centrándose sobre todo en la cuestión de la divinidad de Jesucristo.
 
En sus consejos de filosofía práctica promueve la abstinencia de alimentos de origen animal exponiendo estas ideas en las obras De Abstinentia y De Non Necandis ad Epulandum Animantibus.

Escribió sobre astrología, religión, filosofía y teoría musical. Aparte de la biografía de su maestro Plotino, también escribió sobre la vida de Pitágoras (Vita Pythagorae).

Obras de Porfirio:
Vita Plotini (Vida de Plotino)
Vita Pythagorae (Vida de Pitágoras)
De abstinentia ab esum animalum (De la abstinencia de comida de origen animal)
De antro nympharum (De la caverna de las Ninfas)
Ad Marcellam (Carta a Marcela)
In Platonis Timaeum commentaria (Comentarios al Timeo, de Platón)
Περι Αγαλματων (De las estatuas)
Adversus christianas (fragmentos) (Contra los Cristianos)
Historia philosophiae (fragmentos)
Introductio in praedicamenta
In Aristotelis categorías expositio per interrogationem et responsionem (Exposición de las Categorías, de Aristóteles, por pregunta y respuesta)
De philosophia ex oraculis (De la Filosofía de los Oráculos)
Epistula ad Anebonem (Carta a Anebo)
De non necandis ad epulandum animantibus
Introductio in tetrabiblum Ptolemaei
In Platonis Parmenidem commentaria (fragmentos)
Sententiae ad intelligibilia ducentes
Chronica (fragmentos)
On the harmonics of Ptolemy



sábado, 7 de enero de 2017

EL ALMA, LA BELLEZA Y LA CONTEMPLACIÓN, por PLOTINO






"El Alma, la Belleza y la Contemplación" es una obra escrita por Plotino, uno de los filósofos más influyentes de la antigua Grecia. En este libro, Plotino nos sumerge en un profundo análisis de la naturaleza del alma, la belleza y la importancia de la contemplación en la búsqueda de la sabiduría y la trascendencia.

A lo largo de sus páginas, Plotino nos guía a través de una exploración filosófica en la que examina la esencia del alma y su conexión con el mundo material. Nos invita a reflexionar sobre la belleza, entendida no solo como una cualidad estética, sino como una manifestación de la divinidad y la perfección del universo.

El autor nos muestra cómo la contemplación juega un papel fundamental en la búsqueda de la verdad y la conexión con el mundo de las ideas. A través de la contemplación, el alma puede elevarse por encima de las limitaciones de lo material y alcanzar un estado de unión con lo divino.

Plotino nos presenta su visión del mundo como una jerarquía de seres, en la que el alma humana tiene el potencial de ascender hacia niveles superiores de existencia. Nos habla de la importancia de cultivar la virtud y purificar el alma para alcanzar la unión con el Uno, el principio supremo del universo.

A lo largo de su obra, Plotino utiliza un lenguaje poético y metafórico para transmitir sus ideas, lo que nos invita a adentrarnos en una experiencia filosófica profunda y enriquecedora. Su estilo de escritura nos transporta a un mundo de reflexiones y meditaciones, en el que podemos explorar el significado de la vida y nuestra relación con el cosmos.

En resumen, "El Alma, la Belleza y la Contemplación" es una obra filosófica que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del alma, la importancia de la belleza y el poder transformador de la contemplación. A través de las enseñanzas de Plotino, somos guiados hacia una comprensión más profunda de nosotros mismos y de nuestro lugar en el universo. Este libro es una lectura imprescindible para aquellos que buscan la sabiduría y el conocimiento trascendental.








domingo, 11 de diciembre de 2016

"SOBRE EL BIENO EL UNO", DE PLOTINO


"SOBRE EL BIENO EL UNO", del filósofo griego neoplatónico Plotino, lo podéis adquirir desde la biblioteca privada del Cónsul de Roma, mediante descarga segura del siguiente enlace:






domingo, 4 de septiembre de 2016

AMONIO SACCAS


 
Amonio Saccas o Amonio Sacas (o también Sakkas; griego: Ἀμμώνιος Σακκᾶς; en latín: Ammonius Saccas; ca. 175 - 242) fue un filósofo de Alejandría del siglo III considerado con frecuencia como fundador del neoplatonismo.
 
Su sobrenombre procede del trabajo de cargador que realizaba en su juventud en el muelle, "cargador de sacos" (en griego sakkas o sakkuforos). Según parece, fue educado en el cristianismo y luego abrazó el paganismo. Su influencia se debió al ejemplo de su vida y a sus enseñanzas, las cuales son difíciles de conocer directamente pues no dejó nada escrito. Se limitaba a transmitir sus doctrinas verbalmente, enseñando la filosofía con cierto misterio, encargando a sus discípulos el secreto. A este filósofo se le llegó a llamar «instruido por Dios», y sus discípulos Plotino, Longino y Erenio le tenían por «teodidacto». También fueron sus discípulos Teodosio, Orígenes (el pagano), Hierocles y Casio Dionisio Longino. Algunos autores piensan que también estudió con Amonio Orígenes el cristiano, pero no hay datos claros sobre este punto.
 
De este autor no se sabe mucho, solo se sacan conclusiones del hecho de que fuera citado por otros autores. Al parecer vivió entre el final del siglo II y principios del siglo III. La palabra Saccas y Plotini magister representan una interpolación pues donde Ammonius es mencionado junto con otros gramáticos no se trata necesariamente del filósofo alejandrino sino de un gramático.
 
Sobre Ammonio Saccas se conservan testimonios de Porfirio, Eusebio de Cesárea, Nemesio de Emesa y Teodoreto. El examen comparativo de estos testimonios permite sacar las siguientes conclusiones:

La enseñanza de Ammonio en Alejandría duró al menos unos cincuenta años, es decir desde la época de Cómodo (muerto en el 192) hasta su muerte (alrededor del 242), año en que comenzó la expedición a Persia de Gordiano III, a la que se unió Plotino.
Orígenes, cristiano, acudió a la escuela de Ammonio cuando éste era cristiano.
Ammonio fue en su origen cristiano, pero renegó de su fe para abrazar la filosofía griega (Porfirio dice: que antes fue pagano).
La existencia del Tratado sobre la relación de Moisés y de Jesús del que habla Eusebio puede explicarse suponiendo que fue compuesto por Ammonio en sus años de juventud, antes de su “apostasía”, o por un homónimo autor cristiano.
No se puede excluir que Ammonio sintiera un gran interés por las religiones orientales y sobre todo por la persa, que habría trasmitido por lo menos algunos de sus discípulos; el hecho de que tanto Plotino como Antonio, ambos discípulos de Ammonio, se interesasen por la religión persa no parece ser una mera coincidencia.

En sus lecciones, Ammonio intentó conciliar el pensamiento de Platón con el de Aristóteles, siguiendo así la orientación “ecléctica” característica de Antíoco de Ascalón y del “platonismo medio” reanudado por Plotino y Porfirio.


jueves, 13 de noviembre de 2014

SAN AGUSTÍN DE HIPONA





INTRODUCCIÓN

San Agustín de Hipona (354-430), teólogo cristiano, el más grande de los Padres de la Iglesia y uno de los más eminentes Doctores de la Iglesia occidental. El "Doctor de la Gracia" fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y según Antonio Livi uno de los más grandes genios de la humanidad. Autor prolífico, dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología siendo Confesiones y La Ciudad de Dios sus obras más destacadas.




PRIMEROS AÑOS DE SU VIDA

San Agustín nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste (actual Souk-Ahras, Argelia)., pequeña ciudad de Numidia en el África romana. Su padre, llamado Patricio, era un pequeño propietario pagano y su madre, Santa Mónica, es puesta por la Iglesia como ejemplo de "mujer cristiana", de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aún bajo las circunstancias más adversas. Su padre, Patricio (fallecido hacia el año 371), era un pagano (más tarde convertido al cristianismo), pero su madre, Mónica, era una devota cristiana que dedicó toda su vida a la conversión de su hijo, siendo posteriormente canonizada por la Iglesia católica. 


 Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento. Años más tarde Agustín se llamará a sí mismo "el hijo de las lágrimas de su madre". En Tagaste, Agustín comenzó sus estudios básicos, posteriormente su padre le envía a Madaura a realizar estudios de gramática. Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 años de edad vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con la que en el año 372 tuvo un hijo, Adeodatus, que en latín significa ‘regalo de Dios’.




CONVERSIÓN

Inspirado por el tratado filosófico Hortensius, del orador y estadista romano Marco Tulio Cicerón, se convirtió en un ardiente buscador de la verdad, estudiando varias corrientes filosóficas antes de ingresar en el seno de la Iglesia. Durante nueve años, desde el 373 hasta el 382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista de Persia muy extendida en aquella época por el Imperio romano de Occidente. 


Con su principio fundamental de conflicto entre el bien y el mal, el maniqueísmo le pareció una doctrina que podía corresponder a la experiencia y proporcionar las hipótesis más adecuadas sobre las que construir un sistema filosófico y ético. Además, su código moral no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones: “Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo”. Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios, abandonó esta doctrina y dirigió su atención hacia el escepticismo.


Hacia el 383 se trasladó de Cartago a Roma, pero un año más tarde fue enviado a Milán como maestro de Retórica. Aquí se movió bajo la órbita del neoplatonismo y conoció también al obispo de la ciudad, San Ambrosio, uno de los eclesiásticos más distinguidos en aquel momento. Fue entonces cuando se sintió atraído de nuevo por el cristianismo. Un día, por fin, según su propio relato, creyó escuchar una voz, como la de un niño, que repetía: “Toma y lee”. Interpretó esto como una exhortación divina a conocer las Sagradas Escrituras y leyó el primer pasaje que apareció al azar: “... nada de comilonas y borracheras, nada de lujurias y desenfrenos, nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias” (Rom. 13, 13-14).


 En ese momento decidió abrazar el cristianismo. Fue bautizado con su hijo natural por Ambrosio la víspera de Pascua del año 387. Su madre, que se había reunido con él en Italia y que moriría poco después en Ostia, se alegró de esta respuesta a sus oraciones y esperanzas. Agustín fue maniqueo y orador imperial en Milán. Era el rival en oratoria del obispo Ambrosio de Milán, figura que después hizo a Agustín conocer los escritos de Plotino y las epístolas de Pablo de Tarso. Por medio de estos escritos se convirtió al cristianismo. Ya como obispo, escribió libros que lo posicionan como uno de los cuatro primeros Padres de la Iglesia. La vida de Agustín fue un claro ejemplo del cambio que logró con la adopción de un conjunto de creencias y valores.




OBISPO Y TEÓLOGO

Regresó al norte de África y, tras ser ordenado sacerdote en el 391, fue consagrado obispo de Hipona (en la actual Annaba, Argelia) en el 395, dignidad que desempeñaría hasta su muerte. Fue un periodo de gran agitación política y teológica, ya que mientras los pueblos germanos amenazaban el Imperio llegando a saquear Roma en el 410, el cisma y la herejía amenazaban también la unidad de la Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica. Además de combatir la herejía maniqueísta, participó en dos grandes conflictos religiosos. Uno de ellos con el donatismo, secta que mantenía la invalidez de los sacramentos si no eran administrados por eclesiásticos sin pecado. El otro lo mantuvo con los seguidores del pelagianismo, que negaban la doctrina del pecado original. Durante este conflicto, que fue largo y enconado, Agustín desarrolló sus doctrinas del pecado original y de la gracia divina, de la soberanía divina y de la predestinación. La Iglesia católica apostólica romana ha encontrado especial satisfacción en los aspectos institucionales o eclesiásticos de las doctrinas de san Agustín; la teología católica, lo mismo que la protestante, están basadas en su mayor parte, en las teorías agustinianas. Juan Calvino y Martín Lutero, líderes de la Reforma, fueron estudiosos del pensamiento de san Agustín.


La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del pelagianismo y el maniqueísmo. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teología, los hombres y las mujeres son salvados por el don de la gracia divina; frente al maniqueísmo, defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia. San Agustín falleció en Hipona el 28 de agosto del 430. Su festividad se celebra el 28 de agosto.



OBRAS

La importancia de san Agustín entre los Padres y Doctores de la Iglesia es comparable a la de san Pablo entre los apóstoles. Como escritor, fue prolífico, convincente y un brillante estilista. Su obra más conocida es su autobiografía Confesiones (397-401), donde narra sus primeros años y su conversión. En su gran apología cristiana La ciudad de Dios (413-426), formuló una filosofía teológica de la historia. De los 22 libros que componen esta obra, 10 están dedicados a polemizar sobre el panteísmo. Los otros 12 se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como oportuna sucesora del paganismo. Entre el 426 y el 427 escribió las Retractiones, donde expuso su veredicto final sobre sus primeros libros, corrigiendo todo lo que su juicio más maduro consideró engañoso o equivocado. Sus otros escritos incluyen las Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición benedictina, fechadas entre los años 386 y 429; sus tratados, entre los que destacan De libero arbitrio (388-395), De doctrina christiana (396-397), De Trinitate (399-401) y De natura et gratia (413); y homilías sobre diversos libros de la Biblia.

 

Lo peor de su obra es su machismo y desprecio de las mujeres.