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domingo, 1 de julio de 2018

EL CÓNSUL CAYO MARIO SUGUIERE AL SENADO ROMANO



Pese a la hambruna que asola a Roma, los proletarios no son ni ladrones, ni asesinos, ni violadores de sus propias hijas, ni cualquier escoria que vosotros imaginéis. Simplemente son romanos, y son pobres, pero no ladrones ni asesinos, y ahora a falta de grano no pueden comer otra cosa que no sea mijos y nabos. No podemos soliviantarlos aprovechándonos de su situación desesperada, porque su actitud podría cambiar a por peor conforme vayan escaseando en los mercados el mijo y los nabos. Tenemos que hacer algo para socorrerlos del hambre.










miércoles, 11 de abril de 2018

LUCIO APULEYO SATURNINO DICE SOBRE LA PLEBE



Mientras tengan la barriga llena y los ediles les den buenos espectáculos en los juegos, los del censo por cabezas son felices . ¡Para hacer al censo por cabezas políticamente consciente habría que convertir el Foro Romano en el Circo Máximo!









lunes, 9 de abril de 2018

LUCILIO DICE SOBRE LOS BARRIOS BAJOS DE ROMA



 Si no fuera por los cerdos de algunos vecinos que vagan por las calles comiéndose los desperdicios y son vigilados por los niños, estos barrios olerían aún peor.




PLOTINO DICE SOBRE LOS OBREROS



 La masa de los obreros constituye una chusma despreciable destinada a producir los objetos necesarios para la vida de los hombres virtuosos.








LA RACIÓN DE GRANO DEL PUEBLO ROMANO



El censo por cabezas ( proletarios) no era un organismo político, y no le interesaba gobernar ni que le gobernasen; su participación en la vida pública se limitaba a los asientos que ocupaba en los juegos y a su presencia en los repartos de las fiestas. Y, sin embargo, el censo por cabezas era una fuerza a tener en cuenta por parte de los políticos romanos.

 

No es que se diera el grano gratis al censo por cabezas, pero el Senado, mediante sus ediles y cuestores, garantizaba que le fuera vendido trigo a un precio razonable, aunque en épocas de escasez eso supusiera comprarlo más caro y expenderlo al mismo precio, con gran disgusto del Erario.


 Todos los ciudadanos romanos que vivían en Roma tenían derecho a su ración de trigo al precio estatal estipulado, independientemente de su riqueza, a condición de ponerse a la enorme cola que se formaba ante el mostrador edilicio en el Porticus Minucia para recibir la cédula, que, presentada en cualquiera de los silos estatales del acantilado del Aventino sobre el puerto de Roma, facultaba para adquirir los cinco modii de trigo barato. 


Que los pudientes no se molestasen era lógico, porque era mucho más fácil comprarlo en el Velabrum y que los mercaderes se encargaran de obtenerlo en los silos particulares situados al pie del acantilado del Palatino en el Viscus Tuscus.

 

Desde luego, el censo por cabezas era un estorbo muy costoso para el Senado. Pero Roma estaba a merced de una masa hambrienta de pobres del censo por cabezas, y esto no lo podían ignorar los políticos romanos.




sábado, 7 de abril de 2018

CAYO MARIO DA TRABAJO A SUS LEGIONARIOS DEL CENSO POR CABEZAS




El ejército no caerá en la molicie porque voy a darle trabajo. Tenemos casi cuarenta mil hombres del censo por cabezas; el Estado los paga, es el propietario de sus armas y equipo y los alimenta. Cuando se retiren, yo me encargaré de que el Estado los atienda cuando sean viejos. Pero mientras sirvan en el ejército del Estado, son simples empleados suyos. Yo, como cónsul, represento al Estado y son mis empleados. Y me cuestan mucho dinero. Si lo único que les exijo es que estén sentaditos esperando que haya una batalla, imaginaos el inmenso coste de la misma cuando tenga lugar. No han firmado un contrato para estarse sentados esperando una batalla, se han alistado en el ejército del Estado para lo que éste requiera de ellos. Como es el Estado quien los paga, tienen que trabajar para él. Y eso es lo que van a hacer: ¡trabajar!. Este año van a reparar la Via Domicia desde Nemausus hasta Ocelum, y el año que viene excavarán un canal desde el mar hasta el Rhodanus, en Arelate.











miércoles, 4 de abril de 2018

PRIMER DISCURSO DE CAYO MARIO EN SU SEGUNDO CONSULADO ANTE EL SENADO SOLICITANDO LA LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS ITÁLICOS PARA INCORPORARLOS COMO NUEVOS SOLDADOS DE LAS LEGIONES


 Los itálicos no son romanos pero son nuestros mejores aliados en todas nuestras empresas y comparten con nosotros la península de Italia. Comparten también la carga de aportar tropas para defender Italia y no han sido bien servidos. Como tampoco lo ha sido Roma. Como sabéis, padres conscriptos, actualmente se está dando un caso lamentable en la Asamblea de la plebe, en la que el consular Marco Junio Silano se está defendiendo de la imputación que ha presentado contra él el tribuno de la plebe Cneo Domicio. Aunque no se ha pronunciado la palabra traición, la implicación está clara: Marco Junio es uno de esos magistrados consulares de estos últimos años que ha perdido un ejército entero, incluidas legiones de aliados itálicos.

 

No me corresponde hoy exponer ningún cargo contra Marco Junio. Simplemente menciono un hecho. Que otros organismos y otros hombres se ocupen de la querella. Yo simplemente menciono un hecho. Marco Junio no necesita hablar hoy aquí en defensa de sus actos por causa mía. Yo simplemente menciono un hecho. Marco Junio Silano tiene ocasión de decir algo, pero ya veo que no tiene intención de hablar.

 

Yo simplemente menciono un hecho, padres conscriptos. Simplemente eso; un hecho es un hecho.

 

En la carga que nuestros aliados itálicos comparten con nosotros facilitándonos tropas para defender Italia. Una de las objeciones para aportar tropas que se repite en ese alud de cartas de los magistrados de los samnitas, los apuleos, los marsos y otros que ahora os estoy mostrando se refiere a la legalidad de que exijamos a los aliados itálicos la provisión de tropas para realizar campañas fuera de las fronteras de Italia y de la Galia itálica. Los aliados itálicos, augustos y notables padres conscriptos, sostienen que han estado aportando tropas, y perdiendo miles y miles de hombres, ¡para las guerras de Roma en el extranjero!, y cito textualmente.

 

Y debemos tener en cuenta lo que dicen esas cartas por la simple razón de que yo imagino que esta cámara tendrá que recibir en breve embajadas de todos los pueblos de Italia que han manifestado su descontento en tan numerosas cartas.

 

Bien, ¡basta de escaramuzas! , Vivimos en una península codo con codo con nuestros amigos itálicos, que no son romanos y nunca lo serán. Que se hayan elevado a su actual prominente posición en el mundo se debe exclusivamente a los grandes logros de Roma y los romanos. Que los pueblos itálicos estén ampliamente presentes en las provincias y esferas de influencia romana se debe estrictamente a los grandes logros de Roma y los romanos. El pan de su mesa, el fuego de sus casas en invierno, la salud y el número de sus hijos se lo deben a Roma y a los romanos. Antes de Roma, era el caos, la total desunión. Antes de Roma estaban los crueles reyes etruscos al norte de la península y los codiciosos griegos al sur. Por no hablar de los celtas de la Galia.

 

Padres conscriptos, vosotros y el pueblo de Roma me habéis dado un mandato para librar a Italia de los germanos. Tan pronto como sea posible, llevaré como legados a la Galia Transalpina al propretor Manio Aquilio y al valiente senador Lucio Cornelio Sila. ¡Aunque nos cueste la vida, os libraremos de los germanos y garantizaremos la eterna seguridad de Roma e Italia!.  Eso os prometo en mi nombre y en nombre de mis legados y de todos mis soldados. Nuestro cometido es sagrado para nosotros y nada se opondrá a nuestro paso. ¡Llevaremos a la cabeza las águilas de plata de las legiones de Roma y alcanzaremos la victoria!

 

No obstante, antes de partir, debo suplicar a esta cámara que haga lo que pueda para paliar la preocupación de nuestros aliados itálicos. No podemos dar pábulo a estas alegaciones de que se emplean tropas itálicas para luchar en campañas que no son de incumbencia de los aliados itálicos, ni podemos dejar de alistar a todos los soldados que los aliados itálicos aceptaron formalmente darnos en virtud de un tratado. Los germanos amenazan a toda la península, incluida la Galia itálica. Pero la terrible escasez de hombres idóneos para servir en las legiones afecta a los aliados itálicos tanto como a Roma. El pozo se ha secado, colegas senadores, y el nivel de las aguas que lo alimentaban tardará en subir. Me gustaría dar a nuestros aliados itálicos la seguridad de que mientras exista un mínimo aliento de vida en este organismo nada augusto y nada notable, nunca más las tropas itálicas, ni romanas, perderán la vida en los campos de batalla. ¡Yo trataré con más reverencia y respeto que mi propia vida la vida de los hombres que lleve conmigo a defender a la patria! Así os lo prometo.

 

Ha llegado a mi conocimiento una reprensible situación. Se trata de que nosotros, el Senado y el pueblo de Roma, hemos sometido a esclavitud a muchos miles de itálicos y aliados en concepto de deuda, enviándolos como esclavos a las tierras de nuestros dominios en los confines del Mediterráneo. Como la mayoría de ellos proceden de la agricultura, casi todos se hallan cancelando su deuda en nuestros graneros de Sicilia, Cerdeña, Córcega y Africa. ¡Eso, padres conscriptos, es una injusticia! Si a los deudores romanos ya no se les inflige la esclavitud, tampoco debemos hacerlo con nuestros aliados itálicos. No, no son romanos, y nunca serán romanos; pero son nuestros hermanos de la península, y ningún romano esclaviza a sus hermanos por deudas.

 

Hasta que pueda dar a nuestros grandes terratenientes de las regiones trigueras la mano de obra a base de esclavos germanos, deberán procurársela de otro modo que no sea el de esclavos itálicos por deudas. Porque nosotros, padres conscriptos, debemos promulgar hoy mismo un decreto, que ratifique la Asamblea de la plebe, manumitiendo a todos los esclavos nacidos en los pueblos itálicos que son aliados nuestros. No podemos imponer a nuestros aliados más antiguos y fieles lo que no es aplicable entre nosotros. ¡Hay que liberar a esos esclavos! Tienen que volver a Italia para cumplir con su deuda natural con Roma: servir en las legiones auxiliares romanas.

 

Se me informa que no queda población capíte censi en ningún pueblo itálico porque están reducidos a la esclavitud. Pues bien, colegas del Senado, el capite censi de Italia puede utilizarse mejor que trabajando en las regiones de abastecimiento de trigo. ¡Ya no podemos formar ejércitos al estilo tradicional, porque los pequeños propietarios que servían en ellos son demasiado viejos, demasiado jóvenes o han muerto! De momento, el censo por cabezas es el único recurso para alistar soldados. Mi valiente ejército africano, totalmente reclutado entre ese censo, ha demostrado que estos hombres llegan a ser magníficos soldados. Y del mismo modo que se ha demostrado que los propietarios procedentes de los pueblos itálicos, como soldados, no son en nada inferiores a los propietarios romanos, en los años venideros se demostrará que los hombres del censo por cabezas de los pueblos itálicos no son en nada inferiores a los soldados del censo por cabezas romano.

 

¡Quiero ese decreto, padres conscriptos! ¿Me lo concederéis?

 

¿Y cómo voy a lograr que los terratenientes trigueros acepten el decreto teniendo en cuenta que gran cantidad de esclavos son itálicos y la producción de grano en Sicilia funciona gracias a ello?. Pues ya tengo a mis agentes trabajando para que sea posible, y os aseguro que mis propuestas saldrán bien.He realizado un estudio y los resultados son bien elocuentes, y muy interesantes. 


Sí, hay muchos miles de esclavos procedentes de los pueblos itálicos aliados trabajando en las zonas trigueras. Pero en Sicilia, por ejemplo, la gran mayoría de ellos son griegos. Y en Africa haré que el rey Gauda sustituya la mano de obra cuando liberen a los esclavos itálicos. Gauda es cliente mío y no le queda más remedio que avenirse a mis deseos. Cerdeña resulta más dificil, porque allí casi todos los esclavos son itálicos. 


No obstante, estoy seguro de que al nuevo gobernador, nuestro estimado propretor Tito Albicio y a su cuestor Pompeyo el Bizco de Picenum  , se le puede ganar para mi causa. Muchas gracias.