Pese
a la hambruna que asola a Roma, los proletarios no son ni ladrones, ni
asesinos, ni violadores de sus propias hijas, ni cualquier escoria que vosotros
imaginéis. Simplemente son romanos, y son pobres, pero no ladrones ni asesinos,
y ahora a falta de grano no pueden comer otra cosa que no sea mijos y nabos. No
podemos soliviantarlos aprovechándonos de su situación desesperada, porque su
actitud podría cambiar a por peor conforme vayan escaseando en los mercados el
mijo y los nabos. Tenemos que hacer algo para socorrerlos del hambre.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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domingo, 1 de julio de 2018
miércoles, 11 de abril de 2018
LUCIO APULEYO SATURNINO DICE SOBRE LA PLEBE
Mientras tengan la barriga llena
y los ediles les den buenos espectáculos en los juegos, los del censo por
cabezas son felices . ¡Para hacer al censo por cabezas políticamente consciente
habría que convertir el Foro Romano en el Circo Máximo!
lunes, 9 de abril de 2018
LUCILIO DICE SOBRE LOS BARRIOS BAJOS DE ROMA
PLOTINO DICE SOBRE LOS OBREROS
Etiquetas:
CENSO POR CABEZAS,
ESCLAVITUD,
ESCLAVOS,
GANADO HUMANO,
MERCADO DE ESCLAVOS,
PLOTINO,
PLOTINO DICE SOBRE LOS OBREROS,
PROLETARIOS
LA RACIÓN DE GRANO DEL PUEBLO ROMANO
El
censo por cabezas ( proletarios) no era un organismo político, y no le
interesaba gobernar ni que le gobernasen; su participación en la vida pública
se limitaba a los asientos que ocupaba en los juegos y a su presencia en los
repartos de las fiestas. Y, sin embargo, el censo por cabezas era una fuerza a
tener en cuenta por parte de los políticos romanos.
No es
que se diera el grano gratis al censo por cabezas, pero el Senado, mediante sus
ediles y cuestores, garantizaba que le fuera vendido trigo a un precio
razonable, aunque en épocas de escasez eso supusiera comprarlo más caro y
expenderlo al mismo precio, con gran disgusto del Erario.
Todos los ciudadanos
romanos que vivían en Roma tenían derecho a su ración de trigo al precio
estatal estipulado, independientemente de su riqueza, a condición de ponerse a
la enorme cola que se formaba ante el mostrador edilicio en el Porticus Minucia
para recibir la cédula, que, presentada en cualquiera de los silos estatales
del acantilado del Aventino sobre el puerto de Roma, facultaba para adquirir
los cinco modii de trigo barato.
Que los pudientes no se molestasen era lógico,
porque era mucho más fácil comprarlo en el Velabrum y que los mercaderes se encargaran
de obtenerlo en los silos particulares situados al pie del acantilado del
Palatino en el Viscus Tuscus.
Desde
luego, el censo por cabezas era un estorbo muy costoso para el Senado. Pero
Roma estaba a merced de una masa hambrienta de pobres del censo por cabezas, y
esto no lo podían ignorar los políticos romanos.
sábado, 7 de abril de 2018
CAYO MARIO DA TRABAJO A SUS LEGIONARIOS DEL CENSO POR CABEZAS
El ejército no
caerá en la molicie porque voy a darle trabajo. Tenemos casi cuarenta mil
hombres del censo por cabezas; el Estado los paga, es el propietario de sus
armas y equipo y los alimenta. Cuando se retiren, yo me encargaré de que el
Estado los atienda cuando sean viejos. Pero mientras sirvan en el ejército del
Estado, son simples empleados suyos. Yo, como cónsul, represento al Estado y
son mis empleados. Y me cuestan mucho dinero. Si lo único que les exijo es que
estén sentaditos esperando que haya una batalla, imaginaos el inmenso coste de
la misma cuando tenga lugar. No han firmado un contrato para estarse sentados
esperando una batalla, se han alistado en el ejército del Estado para lo que
éste requiera de ellos. Como es el Estado quien los paga, tienen que trabajar para
él. Y eso es lo que van a hacer: ¡trabajar!. Este año van a reparar la Via
Domicia desde Nemausus hasta Ocelum, y el año que viene excavarán un canal
desde el mar hasta el Rhodanus, en Arelate.
miércoles, 4 de abril de 2018
PRIMER DISCURSO DE CAYO MARIO EN SU SEGUNDO CONSULADO ANTE EL SENADO SOLICITANDO LA LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS ITÁLICOS PARA INCORPORARLOS COMO NUEVOS SOLDADOS DE LAS LEGIONES
No me corresponde hoy exponer ningún cargo contra
Marco Junio. Simplemente menciono un hecho. Que otros organismos y otros
hombres se ocupen de la querella. Yo simplemente menciono un hecho. Marco Junio
no necesita hablar hoy aquí en defensa de sus actos por causa mía. Yo
simplemente menciono un hecho. Marco Junio Silano tiene ocasión de decir algo,
pero ya veo que no tiene intención de hablar.
Yo simplemente menciono un hecho, padres conscriptos.
Simplemente eso; un hecho es un hecho.
En la carga que nuestros aliados itálicos comparten
con nosotros facilitándonos tropas para defender Italia. Una de las objeciones
para aportar tropas que se repite en ese alud de cartas de los magistrados de
los samnitas, los apuleos, los marsos y otros que ahora os estoy mostrando se
refiere a la legalidad de que exijamos a los aliados itálicos la provisión de
tropas para realizar campañas fuera de las fronteras de Italia y de la Galia
itálica. Los aliados itálicos, augustos y notables padres conscriptos,
sostienen que han estado aportando tropas, y perdiendo miles y miles de
hombres, ¡para las guerras de Roma en el extranjero!, y cito textualmente.
Y debemos tener en cuenta lo que dicen esas cartas por
la simple razón de que yo imagino que esta cámara tendrá que recibir en breve
embajadas de todos los pueblos de Italia que han manifestado su descontento en
tan numerosas cartas.
Bien, ¡basta de escaramuzas! , Vivimos en una
península codo con codo con nuestros amigos itálicos, que no son romanos y
nunca lo serán. Que se hayan elevado a su actual prominente posición en el
mundo se debe exclusivamente a los grandes logros de Roma y los romanos. Que
los pueblos itálicos estén ampliamente presentes en las provincias y esferas de
influencia romana se debe estrictamente a los grandes logros de Roma y los
romanos. El pan de su mesa, el fuego de sus casas en invierno, la salud y el
número de sus hijos se lo deben a Roma y a los romanos. Antes de Roma, era el
caos, la total desunión. Antes de Roma estaban los crueles reyes etruscos al
norte de la península y los codiciosos griegos al sur. Por no hablar de los
celtas de la Galia.
Padres conscriptos, vosotros y el pueblo de Roma me
habéis dado un mandato para librar a Italia de los germanos. Tan pronto como
sea posible, llevaré como legados a la Galia Transalpina al propretor Manio
Aquilio y al valiente senador Lucio Cornelio Sila. ¡Aunque nos cueste la vida,
os libraremos de los germanos y garantizaremos la eterna seguridad de Roma e
Italia!. Eso os prometo en mi nombre y
en nombre de mis legados y de todos mis soldados. Nuestro cometido es sagrado
para nosotros y nada se opondrá a nuestro paso. ¡Llevaremos a la cabeza las
águilas de plata de las legiones de Roma y alcanzaremos la victoria!
No obstante, antes de partir, debo suplicar a esta
cámara que haga lo que pueda para paliar la preocupación de nuestros aliados
itálicos. No podemos dar pábulo a estas alegaciones de que se emplean tropas
itálicas para luchar en campañas que no son de incumbencia de los aliados
itálicos, ni podemos dejar de alistar a todos los soldados que los aliados
itálicos aceptaron formalmente darnos en virtud de un tratado. Los germanos
amenazan a toda la península, incluida la Galia itálica. Pero la terrible
escasez de hombres idóneos para servir en las legiones afecta a los aliados
itálicos tanto como a Roma. El pozo se ha secado, colegas senadores, y el nivel
de las aguas que lo alimentaban tardará en subir. Me gustaría dar a nuestros
aliados itálicos la seguridad de que mientras exista un mínimo aliento de vida
en este organismo nada augusto y nada notable, nunca más las tropas itálicas,
ni romanas, perderán la vida en los campos de batalla. ¡Yo trataré con más
reverencia y respeto que mi propia vida la vida de los hombres que lleve
conmigo a defender a la patria! Así os lo prometo.
Ha llegado a mi conocimiento una reprensible
situación. Se trata de que nosotros, el Senado y el pueblo de Roma, hemos
sometido a esclavitud a muchos miles de itálicos y aliados en concepto de
deuda, enviándolos como esclavos a las tierras de nuestros dominios en los
confines del Mediterráneo. Como la mayoría de ellos proceden de la agricultura,
casi todos se hallan cancelando su deuda en nuestros graneros de Sicilia,
Cerdeña, Córcega y Africa. ¡Eso, padres conscriptos, es una injusticia! Si a
los deudores romanos ya no se les inflige la esclavitud, tampoco debemos
hacerlo con nuestros aliados itálicos. No, no son romanos, y nunca serán
romanos; pero son nuestros hermanos de la península, y ningún romano esclaviza
a sus hermanos por deudas.
Hasta que pueda dar a nuestros grandes terratenientes
de las regiones trigueras la mano de obra a base de esclavos germanos, deberán
procurársela de otro modo que no sea el de esclavos itálicos por deudas. Porque
nosotros, padres conscriptos, debemos promulgar hoy mismo un decreto, que
ratifique la Asamblea de la plebe, manumitiendo a todos los esclavos nacidos en
los pueblos itálicos que son aliados nuestros. No podemos imponer a nuestros
aliados más antiguos y fieles lo que no es aplicable entre nosotros. ¡Hay que
liberar a esos esclavos! Tienen que volver a Italia para cumplir con su deuda
natural con Roma: servir en las legiones auxiliares romanas.
Se me informa que no queda población capíte censi en
ningún pueblo itálico porque están reducidos a la esclavitud. Pues bien,
colegas del Senado, el capite censi de Italia puede utilizarse mejor que
trabajando en las regiones de abastecimiento de trigo. ¡Ya no podemos formar
ejércitos al estilo tradicional, porque los pequeños propietarios que servían
en ellos son demasiado viejos, demasiado jóvenes o han muerto! De momento, el
censo por cabezas es el único recurso para alistar soldados. Mi valiente
ejército africano, totalmente reclutado entre ese censo, ha demostrado que
estos hombres llegan a ser magníficos soldados. Y del mismo modo que se ha
demostrado que los propietarios procedentes de los pueblos itálicos, como
soldados, no son en nada inferiores a los propietarios romanos, en los años
venideros se demostrará que los hombres del censo por cabezas de los pueblos
itálicos no son en nada inferiores a los soldados del censo por cabezas romano.
¡Quiero ese decreto, padres conscriptos! ¿Me lo
concederéis?
¿Y cómo voy a lograr que los terratenientes trigueros
acepten el decreto teniendo en cuenta que gran cantidad de esclavos son
itálicos y la producción de grano en Sicilia funciona gracias a ello?. Pues ya
tengo a mis agentes trabajando para que sea posible, y os aseguro que mis
propuestas saldrán bien.He realizado un estudio y los resultados son bien
elocuentes, y muy interesantes.
Sí, hay muchos miles de esclavos procedentes de
los pueblos itálicos aliados trabajando en las zonas trigueras. Pero en
Sicilia, por ejemplo, la gran mayoría de ellos son griegos. Y en Africa haré
que el rey Gauda sustituya la mano de obra cuando liberen a los esclavos
itálicos. Gauda es cliente mío y no le queda más remedio que avenirse a mis
deseos. Cerdeña resulta más dificil, porque allí casi todos los esclavos son
itálicos.
No obstante, estoy seguro de que al nuevo gobernador, nuestro estimado
propretor Tito Albicio y a su cuestor Pompeyo el Bizco de Picenum , se le puede ganar para mi causa. Muchas
gracias.
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