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domingo, 4 de noviembre de 2018

CAYO MARIO ALECCIONA A UN JOVENCÍSIMO JULIO CÉSAR DE 11 AÑOS SOBRE EL ARTE MILITAR



Tienes que saber que casi todos los comandantes pierden el combate antes de salir al campo a librarlo. ¿De qué manera?.Principalmente, de dos. Los hay que saben tan poco del arte del mando que en realidad creen que lo único que tienen que hacer es señalar el enemigo a las legiones y quedarse atrás viendo cómo actúan. Y hay otros que tienen la cabeza tan atiborrada de manuales y hazañas de generales de su juventud, que siguen los textos, y eso es buscarse la derrota. ¡Porque cada enemigo, cada batalla, Cayo Julio, es distinta!. Hay que enfocarla con el respeto propio de una situación irrepetible. Ante todo la noche anterior hay que planificar lo que se va a hacer sobre un pergamino en la tienda de mando, aunque no considerándolo definitivo. Se espera a trazar el plan definitivo una vez avistado el enemigo y el terreno en la mañana del combate; cómo está dispuesto y cuáles son sus puntos débiles. ¡Y entonces se decide!.

 

 Las ideas preconcebidas suelen ser fatales, y la situación puede cambiar conforme evoluciona el combate, porque todas las etapas son únicas. Puede cambiar el ánimo de las tropas, o el terreno enfangarse antes de lo previsto, o levantarse una polvareda que no te deja ver los sectores, o el general enemigo lanzar un ataque sorpresa, o surgir fallos o errores en tu propio plan o en el plan del enemigo.

 

¿Me preguntaste si nunca puede desarrollarse una batalla según lo planificado la víspera?. Pues te digo que alguna vez ha sucedido, pero es muy raro, pequeño César. Recuerda siempre que, independientemente de lo que hayas planeado y por complicado que sea el plan, hay que estar preparado para modificarlo en un abrir y cerrar de ojos. Y hay también otra regla de oro, muchacho: que el plan sea lo más sencillo posible. Los planes sencillos siempre dan mejor resultado que los engendros tácticos, aunque sólo sea por la simple razón de que el general no puede llevarlo a cabo sin recurrir a la cadena de mando. Y la cadena de mando se degrada progresivamente según lo distante que esté del general.

 

Es primordial que un general debe tener un estado mayor con gran experiencia y entrenado a la perfección. Por eso un buen general no deja de dirigirse siempre a sus tropas antes de la batalla. Y no es por reforzar su moral, jovencito, sino para que los oficiales sepan qué planes tiene, pues, conociéndolos, pueden interpretar las órdenes al final de la cadena de mando.

 

Siempre vale la pena conocer a los soldados. Y vale la pena asegurarse de que te conocen. Y que les gustas. Si el general gusta a la tropa, ésta se afana más y se arriesga más. A los soldados se les puede decir todos los epítetos que quieras, pero nunca darles motivo para que crean que los desprecias. Si conoces a tus oficiales y ellos te conocen, con veinte mil legionarios romanos derrotas a cien mil bárbaros.

 

Hay que ser soldado antes de ser general, una ventaja que muchas veces no tienen los patricios romanos que acceden al cuestorado, pretorado o al consulado. Y es más: si no has sido soldado antes de ser general, no puedes ser un auténtico general. Los mejores generales siempre han sido soldados. Mira Catón el Censor. Cuando tengas edad de ser cadete, no te quedes detrás de las líneas al servicio de tu comandante, ¡ve a primera línea a combatir!. Deja a un lado tu nobleza, y combate en primera línea al lado de los legionarios. Siempre que haya una batalla, conviértete en oficial. Si el general presenta objeciones y quiere hacerte recorrer el campo llevando órdenes, dile que prefieres luchar. Y no te lo prohibirá porque no es algo que sea frecuente. Debes combatir como un soldado raso. Si no, cuando alcances el mando, ¿cómo vas a entender las vicisitudes de los soldados en primera línea?. ¿Cómo vas a saber qué los atemoriza, qué los arredra, qué los anima y les hace embestir como toros?.


viernes, 10 de agosto de 2018

CAYO MARIO DICE SOBRE EL REPARTO DE TIERRAS A SUS LEGIONARIOS



Esos imbéciles del Senado no supieron ver lo importante que es conceder un pedazo de tierra a los soldados del censo por cabezas que se licencian. Yo permití a los proletarios el acceso al ejército y di a Roma sangre nueva en la modalidad de una clase de ciudadanos que anteriormente eran inútiles, Y esos soldados sin fortuna del censo por cabezas demostraron su valía en Numidia, en Aquae Sextiae y en Vercellae; combatieron tan bien o mejor que los antiguos soldados, por muy ricos que fuesen. ¡Pero no se les puede licenciar y dejar que vuelvan al arroyo de Roma!, Hay que darles tierras para que se asienten. Yo sabía que la primera y la segunda clase nunca habrían consentido que se asentasen en tierras públicas romanas dentro de Italia, por eso promulgué leyes para que se estableciesen en sitios alejados de provincias que necesitan repoblación. A esos lugares ellos habrían traído Roma a las provincias, estableciendo perennes relaciones de amistad. Pero, desgraciadamente, los personajes del Senado y los dirigentes de los caballeros consideran que Roma es algo suyo en exclusiva, con unas costumbres y un modo de vida que no deben esparcirse por el orbe.






jueves, 26 de abril de 2018

VICTORIA ROMANA DE VERCELLAE




En Vercellae, los romanos vencieron por su capacidad, entrenamiento y astucia, pues Mario había dispuesto la batalla para librarla principalmente antes de mediodía y formó sus tropas orientadas al oeste de modo que los cimbros tuvieran el sol de frente y combatieran deslumbrados. Habituados a un clima más suave y frío -y después de almorzar, como siempre, grandes cantidades de carne-, combatieron contra los legionarios romanos dos días después del solsticio de verano, con cielo despejado y en medio de una polvareda asfixiante. Para los romanos era un inconveniente menor, pero para los germanos era como debatirse en un horno. Atacaron por millares en sucesivas oleadas, con la lengua seca, la coraza picándoles como la camisa de pelo de Hércules, los cascos candentes y las espadas demasiado pesadas para esgrimirlas.

 

A mediodía ya no quedaban combatientes cimbros. Ochenta mil cadáveres llenaban el campo, incluido el de Boiorix; el resto huyó para avisar a las mujeres y niños de los carros y cruzar los Alpes con lo que fuera posible.
 

Pero cincuenta mil carros no pueden emprender la huida al galope ni se pueden recoger medio millón de cabezas de ganado en un par de horas, y sólo los que se hallaban más cerca de los pasos alpinos del valle de los Salassi lograron escapar. Muchas mujeres a quienes repugnaba la idea del cautiverio se sacrificaron con sus hijos y algunas mataron también a los guerreros en fuga. A pesar de ello, sesenta mil mujeres y niños y veinte mil guerreros fueron vendidos como esclavos.

( Relato de Colleen McCullough )





miércoles, 25 de abril de 2018

LA VICTORIA ROMANA DE AQUAE SEXTIAE


A media tarde ya no había teutones. Animados por la tradición militar y la gloria de Roma y dirigidos por un soberbio general, los treinta y siete mil soldados bien entrenados y bien equipados escribieron una página de historia militar en Aquae Sextiae derrotando a más de cien mil guerreros germanos en dos combates. Ochenta mil cadáveres se unieron a los treinta mil de ambrones en las orillas del río Ars, pues muy pocos teutones optaron por conservar la vida, prefiriendo morir sin mella de su orgullo y de su honor. Entre los caídos estaba Teutobodo. Y los vencedores se hicieron con el botín de muchos miles de mujeres y niños teutones y diecisiete mil guerreros cautivos. Cuando los mercaderes de esclavos llegaron en tropel de Massilia para comprarlos, Mario donó las ganancias a sus soldados y oficiales, pese a que, por tradición, el producto de la venta de los prisioneros y esclavos correspondía exclusivamente al general.

( Colleen McCullough )





ARENGA DE CAYO MARIO A SUS LEGIONARIOS ANTES DE LA BATALLA DE AQUAE SEXTIAE



¡Bueno, cunni, ha llegado el día!. ¡La lástima es que, como valemos tanto, ahora no quieren combatir! ¡Así que vamos a volverlos más locos que si se enfrentaran a legiones de dientes de dragón! ¡Vamos a cruzar nuestra valla, avanzar cuesta abajo, y luego a tumbar cadáveres a diestro y siniestro! ¡Vamos a pisarlos, escupirlos y mearles los muertos si es preciso! ¡Y tenedlo bien claro: van a cruzar el vado en mayor número de miles de los que vosotros, ignorantes mentulae, sois capaces de contar con los dedos! ¡Y no tenemos la ventaja de estar sentados aquí como gallos en una cerca; vamos a tener que hacerles frente cara a cara! ¡Y eso quiere decir que hay que alzar la vista porque son más altos que nosotros! ¡Son gigantes! ¿Acaso nos importa eso, eh?

 

¡No!. ¿Y por qué? ¡Porque somos las legiones de Roma! ¡Seguimos a las águilas de plata hasta la muerte o la victoria! ¡Los romanos son los mejores soldados del mundo! ¡Y vosotros, soldados proletarios de Cayo Mario, los mejores que ha habido en Roma!

 

¡Pues bien! ¡Vamos a cruzar la valla y a sudar lo nuestro! ¡No hay otro modo de ganar esta guerra más que haciendo que no quede en pie uno solo de esos salvajes de ojos de loco! ¡Luchando! ¡Aguantando hasta que no quede en pie ni uno de esos gigantes salvajes!. ¡Aquí tenéis vuestras águilas de plata! ¡Emblema del valor! ¡Emblema de Roma! ¡Emblemas de mis legiones! ¡Seguid a las águilas por la gloria de Roma!

( Basado en el relato de Colleen McCullough )


sábado, 7 de abril de 2018

CAYO MARIO DA TRABAJO A SUS LEGIONARIOS DEL CENSO POR CABEZAS




El ejército no caerá en la molicie porque voy a darle trabajo. Tenemos casi cuarenta mil hombres del censo por cabezas; el Estado los paga, es el propietario de sus armas y equipo y los alimenta. Cuando se retiren, yo me encargaré de que el Estado los atienda cuando sean viejos. Pero mientras sirvan en el ejército del Estado, son simples empleados suyos. Yo, como cónsul, represento al Estado y son mis empleados. Y me cuestan mucho dinero. Si lo único que les exijo es que estén sentaditos esperando que haya una batalla, imaginaos el inmenso coste de la misma cuando tenga lugar. No han firmado un contrato para estarse sentados esperando una batalla, se han alistado en el ejército del Estado para lo que éste requiera de ellos. Como es el Estado quien los paga, tienen que trabajar para él. Y eso es lo que van a hacer: ¡trabajar!. Este año van a reparar la Via Domicia desde Nemausus hasta Ocelum, y el año que viene excavarán un canal desde el mar hasta el Rhodanus, en Arelate.











miércoles, 4 de abril de 2018

PRIMER DISCURSO DE CAYO MARIO EN SU SEGUNDO CONSULADO ANTE EL SENADO SOLICITANDO LA LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS ITÁLICOS PARA INCORPORARLOS COMO NUEVOS SOLDADOS DE LAS LEGIONES


 Los itálicos no son romanos pero son nuestros mejores aliados en todas nuestras empresas y comparten con nosotros la península de Italia. Comparten también la carga de aportar tropas para defender Italia y no han sido bien servidos. Como tampoco lo ha sido Roma. Como sabéis, padres conscriptos, actualmente se está dando un caso lamentable en la Asamblea de la plebe, en la que el consular Marco Junio Silano se está defendiendo de la imputación que ha presentado contra él el tribuno de la plebe Cneo Domicio. Aunque no se ha pronunciado la palabra traición, la implicación está clara: Marco Junio es uno de esos magistrados consulares de estos últimos años que ha perdido un ejército entero, incluidas legiones de aliados itálicos.

 

No me corresponde hoy exponer ningún cargo contra Marco Junio. Simplemente menciono un hecho. Que otros organismos y otros hombres se ocupen de la querella. Yo simplemente menciono un hecho. Marco Junio no necesita hablar hoy aquí en defensa de sus actos por causa mía. Yo simplemente menciono un hecho. Marco Junio Silano tiene ocasión de decir algo, pero ya veo que no tiene intención de hablar.

 

Yo simplemente menciono un hecho, padres conscriptos. Simplemente eso; un hecho es un hecho.

 

En la carga que nuestros aliados itálicos comparten con nosotros facilitándonos tropas para defender Italia. Una de las objeciones para aportar tropas que se repite en ese alud de cartas de los magistrados de los samnitas, los apuleos, los marsos y otros que ahora os estoy mostrando se refiere a la legalidad de que exijamos a los aliados itálicos la provisión de tropas para realizar campañas fuera de las fronteras de Italia y de la Galia itálica. Los aliados itálicos, augustos y notables padres conscriptos, sostienen que han estado aportando tropas, y perdiendo miles y miles de hombres, ¡para las guerras de Roma en el extranjero!, y cito textualmente.

 

Y debemos tener en cuenta lo que dicen esas cartas por la simple razón de que yo imagino que esta cámara tendrá que recibir en breve embajadas de todos los pueblos de Italia que han manifestado su descontento en tan numerosas cartas.

 

Bien, ¡basta de escaramuzas! , Vivimos en una península codo con codo con nuestros amigos itálicos, que no son romanos y nunca lo serán. Que se hayan elevado a su actual prominente posición en el mundo se debe exclusivamente a los grandes logros de Roma y los romanos. Que los pueblos itálicos estén ampliamente presentes en las provincias y esferas de influencia romana se debe estrictamente a los grandes logros de Roma y los romanos. El pan de su mesa, el fuego de sus casas en invierno, la salud y el número de sus hijos se lo deben a Roma y a los romanos. Antes de Roma, era el caos, la total desunión. Antes de Roma estaban los crueles reyes etruscos al norte de la península y los codiciosos griegos al sur. Por no hablar de los celtas de la Galia.

 

Padres conscriptos, vosotros y el pueblo de Roma me habéis dado un mandato para librar a Italia de los germanos. Tan pronto como sea posible, llevaré como legados a la Galia Transalpina al propretor Manio Aquilio y al valiente senador Lucio Cornelio Sila. ¡Aunque nos cueste la vida, os libraremos de los germanos y garantizaremos la eterna seguridad de Roma e Italia!.  Eso os prometo en mi nombre y en nombre de mis legados y de todos mis soldados. Nuestro cometido es sagrado para nosotros y nada se opondrá a nuestro paso. ¡Llevaremos a la cabeza las águilas de plata de las legiones de Roma y alcanzaremos la victoria!

 

No obstante, antes de partir, debo suplicar a esta cámara que haga lo que pueda para paliar la preocupación de nuestros aliados itálicos. No podemos dar pábulo a estas alegaciones de que se emplean tropas itálicas para luchar en campañas que no son de incumbencia de los aliados itálicos, ni podemos dejar de alistar a todos los soldados que los aliados itálicos aceptaron formalmente darnos en virtud de un tratado. Los germanos amenazan a toda la península, incluida la Galia itálica. Pero la terrible escasez de hombres idóneos para servir en las legiones afecta a los aliados itálicos tanto como a Roma. El pozo se ha secado, colegas senadores, y el nivel de las aguas que lo alimentaban tardará en subir. Me gustaría dar a nuestros aliados itálicos la seguridad de que mientras exista un mínimo aliento de vida en este organismo nada augusto y nada notable, nunca más las tropas itálicas, ni romanas, perderán la vida en los campos de batalla. ¡Yo trataré con más reverencia y respeto que mi propia vida la vida de los hombres que lleve conmigo a defender a la patria! Así os lo prometo.

 

Ha llegado a mi conocimiento una reprensible situación. Se trata de que nosotros, el Senado y el pueblo de Roma, hemos sometido a esclavitud a muchos miles de itálicos y aliados en concepto de deuda, enviándolos como esclavos a las tierras de nuestros dominios en los confines del Mediterráneo. Como la mayoría de ellos proceden de la agricultura, casi todos se hallan cancelando su deuda en nuestros graneros de Sicilia, Cerdeña, Córcega y Africa. ¡Eso, padres conscriptos, es una injusticia! Si a los deudores romanos ya no se les inflige la esclavitud, tampoco debemos hacerlo con nuestros aliados itálicos. No, no son romanos, y nunca serán romanos; pero son nuestros hermanos de la península, y ningún romano esclaviza a sus hermanos por deudas.

 

Hasta que pueda dar a nuestros grandes terratenientes de las regiones trigueras la mano de obra a base de esclavos germanos, deberán procurársela de otro modo que no sea el de esclavos itálicos por deudas. Porque nosotros, padres conscriptos, debemos promulgar hoy mismo un decreto, que ratifique la Asamblea de la plebe, manumitiendo a todos los esclavos nacidos en los pueblos itálicos que son aliados nuestros. No podemos imponer a nuestros aliados más antiguos y fieles lo que no es aplicable entre nosotros. ¡Hay que liberar a esos esclavos! Tienen que volver a Italia para cumplir con su deuda natural con Roma: servir en las legiones auxiliares romanas.

 

Se me informa que no queda población capíte censi en ningún pueblo itálico porque están reducidos a la esclavitud. Pues bien, colegas del Senado, el capite censi de Italia puede utilizarse mejor que trabajando en las regiones de abastecimiento de trigo. ¡Ya no podemos formar ejércitos al estilo tradicional, porque los pequeños propietarios que servían en ellos son demasiado viejos, demasiado jóvenes o han muerto! De momento, el censo por cabezas es el único recurso para alistar soldados. Mi valiente ejército africano, totalmente reclutado entre ese censo, ha demostrado que estos hombres llegan a ser magníficos soldados. Y del mismo modo que se ha demostrado que los propietarios procedentes de los pueblos itálicos, como soldados, no son en nada inferiores a los propietarios romanos, en los años venideros se demostrará que los hombres del censo por cabezas de los pueblos itálicos no son en nada inferiores a los soldados del censo por cabezas romano.

 

¡Quiero ese decreto, padres conscriptos! ¿Me lo concederéis?

 

¿Y cómo voy a lograr que los terratenientes trigueros acepten el decreto teniendo en cuenta que gran cantidad de esclavos son itálicos y la producción de grano en Sicilia funciona gracias a ello?. Pues ya tengo a mis agentes trabajando para que sea posible, y os aseguro que mis propuestas saldrán bien.He realizado un estudio y los resultados son bien elocuentes, y muy interesantes. 


Sí, hay muchos miles de esclavos procedentes de los pueblos itálicos aliados trabajando en las zonas trigueras. Pero en Sicilia, por ejemplo, la gran mayoría de ellos son griegos. Y en Africa haré que el rey Gauda sustituya la mano de obra cuando liberen a los esclavos itálicos. Gauda es cliente mío y no le queda más remedio que avenirse a mis deseos. Cerdeña resulta más dificil, porque allí casi todos los esclavos son itálicos. 


No obstante, estoy seguro de que al nuevo gobernador, nuestro estimado propretor Tito Albicio y a su cuestor Pompeyo el Bizco de Picenum  , se le puede ganar para mi causa. Muchas gracias.


lunes, 2 de abril de 2018

CAYO MARIO DICE SOBRE LA CARRERA DE LEGIONARIO




Si Roma ha de seguir organizando ejércitos como es debido, las legiones deben constituir una carrera atractiva para los que pertenecen al censo por cabezas, y no una simple alternativa a la que se vean impulsados por celo patriótico en las situaciones de urgencia, o por aburrimiento en otras circunstancias. Si se le ofrecen los incentivos de siempre, un modesto salario y una modesta parte del botín que produzca la campaña, no se sentirán atraídos. Mientras que si se les ofrece una buena parcela de tierra para que se asienten o la vendan al retirarse, tendrán un buen incentivo para hacerse soldados.







CAYO MARIO DICE SOBRE LOS RECLUTAS DEL CENSO POR CABEZAS ( PROLETARIOS )



Los alistaré en las legiones y les haré sudar las tierras que se les concedan. No se le dará a nadie nada sino a cambio de algo, pues el hombre no es una bestia.