Mostrando entradas con la etiqueta PROSTITUCIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PROSTITUCIÓN. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de junio de 2023

PRAECIA , LA INFLUYENTE CORTESANA ROMANA

En la Antigua Roma, la vida política estaba intrincadamente entrelazada con la sociedad y la influencia de las cortesanas. Entre estas destacadas figuras, se encuentra Praecia, una cortesana de clase alta que dejó una huella indeleble en la política romana durante el siglo I a.C. Con una amplia red de clientes de alto perfil y la habilidad de utilizar sus contactos estratégicamente, Praecia se convirtió en una figura popular y valiosa en la vida política de la época.

 

Praecia, llegó a Roma procedente de una familia humilde y no tenía fortuna ni posición social. Su belleza cautivó a muchos de los hombres más importantes de Roma, incluyendo a César, Pompeyo Cicerón, y Marco Junio Bruto. Con el tiempo, se convirtió en una de las cortesanas más solicitadas y famosas de la ciudad, y utilizó su posición para acumular influencia y riqueza.

 

Uno de los casos más destacados que evidencia la influencia de Praecia en la política romana fue su participación en el ascenso de Lucio Licinio Lúculo ( uno de los generales de Lucio Cornelio Sila)  al cargo de gobernador de Cilicia. Lúculo, uno de sus clientes de confianza, solicitó a Praecia que intercediera en su nombre ante Publio Cornelio Cetego, otro cliente suyo con influencia política. Con su habilidad persuasiva y conocimiento de los mecanismos políticos, Praecia logró con éxito que Cetego nombrara a Lúculo como gobernador de Cilicia, asegurando así su ascenso en la carrera política. 



Cuando Praecia estuvo en la intimidad con Cetego haciéndole un servicio sexual y brindándole su compañia como buena conversadora,  le hizo ver los beneficios que tendría para él y para Roma tener a un general capaz y leal como Lúculo al frente de una provincia estratégica y conflictiva. Supo recordarle los favores que le debía o le prometió otros a cambio. 



También halagó la influencia y prestigio que tenía Lúculo en su calidad de lugarteniente de Silam advertiéndole, además, que si no lo apoyaba corría el riesgo de que un Luculo despechado se arriesgara a revelar algún secreto comprometedor per afectra a Cetego. Lo que sea que le dijera, debió ser muy persuasivo, pues logró su objetivo. Además esto nos sugiere la carta que le escribió un tiempo antes del ansiado encuentro sexual:  "Querido Cetego, sé que tienes el poder de decidir quién será el próximo gobernador de Cilicia, y quiero pedirte un favor. Sé que conoces a Lúculo, mi amigo y cliente, y sabes lo valiente y hábil que es como militar y como político, muy cómplice de Sila, y muy alabado por su eficiencia. Él desea ardientemente ese cargo, y creo que sería el mejor candidato para defender los intereses de Roma en esa región. ¿No te gustaría tener a tu lado a un hombre así, que te apoye y te agradezca tu generosidad? Piensa en lo que podrías conseguir con su ayuda, y en lo que podrías perder si lo rechazas. Te ruego que le des esa oportunidad, por mí y por Roma."

 

Si bien Praecia destaca como una de las cortesanas más influyentes y libres de la época, es importante señalar que no fue la única en su categoría. Otras figuras como Volumnia, Cytheris y Chelidon también se destacaron por su poder e influencia en la sociedad romana. Estas mujeres no solo eran reconocidas por su belleza y encanto, sino también por su inteligencia y capacidad para moverse hábilmente en los círculos políticos. De Volumnia puede decirse que fue una actriz de mimo que también vivió en el siglo I a.C. y que tuvo relaciones amorosas con personajes importantes como Bruto, Cornelio Galo o Marco Antonio. Acompañó a este último en sus viajes por Italia y se mostró con él en público como si fuera su esposa, lo que causó escándalo entre los romanos. También fue la musa del poeta Virgilio, que la llamó Licóride en sus églogas. 



Dejó Roma para seguir a su amante a las tierras del Rin. Cytheris fue otra actriz de mimo que también fue la amante de varios hombres poderosos, como César, Pompeyo o Cicerón. Era una mujer culta e inteligente, que leía e interpretaba la poesía de Virgilio con gran éxito. También fue la amante de Bruto y de Marco Antonio. Se la llamaba Cytheris por su parecido con Afrodita, la diosa del amor. Por último, Chelidon fue una cortesana que vivió en el siglo II a.C. y que fue la amante de Lucio Emilio Paulo Macedónico, el vencedor de la batalla de Pidna. Le dio dos hijos ilegítimos, uno de los cuales fue adoptado por Escipión Emiliano. También fue la confidente y consejera de su amante, y le acompañó en sus campañas militares. Se dice que murió de pena cuando él falleció.

 

Aunque la información sobre Praecia y otras cortesanas romanas es limitada, su mención en las fuentes históricas testimonia su relevancia en la vida política y social de la Antigua Roma. Sus contribuciones y conexiones estratégicas demostraron que las cortesanas no solo eran figuras decorativas, sino también actores clave en el juego político de la época.

 

Fuentes históricas como las obras de Catulo, Cicerón y Valerio Máximo proporcionan algunos indicios sobre la existencia y la influencia de Praecia. Sin embargo, debido a la naturaleza fragmentaria de las fuentes, es difícil obtener una imagen completa y detallada de su vida y logros.



jueves, 8 de junio de 2023

CHELIDÓN, LA INTRIGANTE AMANTE QUE SEDUJO AL CORRUPTO PRETOR CAYO VERRES

Chelidon  fue una cortesana romana, famosa por su influencia con el pretor de Cayo Verres, personaje con quien tuvo importantes relaciones . Nacida en una familia de clase baja, Chelidon se destacó por su belleza, inteligencia y habilidades sociales, lo que la llevó a ingresar al mundo de la prostitución de lujo ofreciendo entretenimiento y compañía a los personajes más influyentes, a cambio de lujos y estatus.


Desde el principio, Chelidon demostró ser una mujer astuta y ambiciosa. Aprovechando su hermosura, encanto y su capacidad para atraer a hombres poderosos, rápidamente ganó reconocimiento en los círculos más influyentes de Roma. Su talento para la persuasión y la manipulación la llevó a convertirse en la cortesana favorita de Cayo Verres, un poderoso pretor conocido por su corrupción y excesos.


La influencia de Chelidon sobre Verres fue notable. Ella se convirtió en su confidente más cercana y consejera, ayudándolo a tomar decisiones estratégicas y aprovechando su influencia para asegurar su propia protección y estatus en la sociedad romana. Su posición privilegiada le permitió disfrutar de lujos y riquezas inimaginables para la mayoría, ya que Cayo Verres era un hombre riquísimo al expoliar a todos los potentados de los territorios adonde estaba destinado a gestionarlos por encargo del Senado Romano.

 

Pero su influencia también fue utilizada contra el propio Cayo Verres por sus enemigos, quienes lo acusaron de permitirle una influencia excesiva sobre los asuntos estatales. Al parecer, actuó como asesora política de Cayo Verres, quien le permitió tomar decisiones en casos civiles y preparar leyes y reformas políticas. Consciente de su posición de facto, fue cortejada por suplicantes senadores y funcionarios políticos.

 

Sin embargo, la relación entre Chelidon y Verres no duró para siempre. A medida que Verres se volvió más imprudente en su conducta y más despreciado por el pueblo romano, Chelidon empezó a distanciarse de él. Aprovechando su posición privilegiada y su red de contactos, logró asegurar su libertad y protección al distanciarse del pretor corrupto.

 

Después de romper sus lazos con Verres, Chelidon desapareció en la oscuridad de la historia romana. Se desconoce el destino final de esta enigmática mujer y los detalles de su vida posterior son escasos. Algunos rumores sugieren que pudo haberse retirado a una vida tranquila y próspera lejos de los escándalos políticos, mientras que otros afirman que terminó en la pobreza y el olvido.

 

Ella es una de las pocas cortesanas romanas influyentes libres mencionadas por sus contemporáneos, otras son Volumnia Cytheris y Praecia. Su inteligencia, belleza y habilidades políticas la llevaron a ser una figura destacada en la sociedad romana de su tiempo. Aunque su destino final permanece envuelto en misterio, su vida y su relación con Verres han dejado una huella en la historia de la antigua Roma.


martes, 23 de mayo de 2023

EL OFICIO MÁS ANTIGUO EN LA ANTIGUA ROMA

A modo de introducción de este artículo, empezaré por sumergiros en citar los breves relatos de destacados personajes de la época, como Suetonio, Artemidoro y Plinio, quienes nos brindan interesantes perspectivas sobre el tema. Luego expondré el negocio de la prostitución romana, desvelando detalles fascinantes y algunas anécdotas picantes. Así que déjate de prejuicios, censuras, y absurdos tabúes y vayamos al grano:

 

Comenzamos citando a Suetonio, quien en su obra "Vida de Calígula" nos revela que las prostitutas romanas estaban sujetas a impuestos a favor del Estado Romano, Así es que hasta en el antiguo imperio pagaban impuestos por ejercer la prostitución, cosa que no es lo habitual de recaudar en nuestros días. Según la ley romana vigente de cuando Calígula era emperador, se recaudaba un equivalente al precio de un encuentro, y aquellos que habían ejercido la prostitución o el proxenetismo en el pasado también debían pagar impuestos, sin excepciones, ni siquiera para las personas casadas.

 

Artemidoro, nos da una visión interesante y poco convencional. Según él, "tener relaciones sexuales con una mujer que trabaja como puta en un burdel supone solamente una deshonra de poca gravedad y muy poco gasto". Sin duda, una perspectiva que contrasta con los prejuicios morales, sociales, clasistas, y económicos de la época. Y es que en aquella época, según recientes estudios científicos, todavía no estaban extendidas las enfermedades venéreas ( sífilis, gonorrea, clamidias, herpes genital, SIDA, etc…), y por tanto no existía el temor a contagios y en muchos casos incluso se consideraba la prostitución y con ello los juegos sexuales como algo divertido. No obstante, existía un tipo de brebaje, echo con unas hierbas llamadas silfio que generalmente se cultivaban en las costas de la Cirenaica libia ( en África, tocando a Egipto), que era como un anticonceptivo que impedía a las mujeres quedarse embarazadas, e incluso servia para provocar un aborto. Si el embarazo ya estaba algo avanzado, ese aborto solia causar unos dolores horribles, con muchos desangrados, por lo que la prostituta necesitaba algunos meses sin ejercer, si no es que le pillaba la muerte. Por eso en caso de duda, era preferible tomarse el milagroso brebaje antes de tiempo.  Ese silfio ( conocido también por laserpicio), fue una planta que por sus numerosas y benefactoras propiedades llegó a valer tanto como el oro, que al estar esa planta muy demandada por sus muy buenas propiedades, dio lugar a una sobreexplotación que llevó a la lamentable desaparición total de dicha planta, pues no dejaron ni semillas. Una planta milagrosa que lo curaba prácticamente todo y además servía como condimento culinario, y hasta para hacer agradables pérfumenes, desapareció completamente por la desmesurada obra y codicia de los seres humanos. Para entonces se supone que la prostitución dejó de ser algo más alegre, para pasar por otra etapa más tenebrosa, en que la vida se convirtió en algo más duro y desesperado. Las personas esclavas estaban especialmente indefensas y eran explotadas, fuesen niños, hombres o mujeres. No obstante entre las clases altas, la prostitución era vista como una profesión legítima y muchas veces las prostitutas eran consideradas como una especie de musas, muy hermosas y con muy alto nivel educativo. Se las solía dar un trato respetuoso debido a que estaban ejerciendo un oficio honorable, y algunas se acostaban con senadores, con las que incluso hablaban de política en privado o de gestas militares.

 

Pero no todo eran tabúes y juicios de valor. Plinio, en su obra "Historia natural", nos sorprende al afirmar que el acto sexual también tenía propiedades curativas. Según él, era un remedio para dolores lumbares, problemas de visión, perturbaciones mentales e incluso la melancolía. ¡Quién iba a pensar que el placer podía tener efectos terapéuticos en la antigua Roma!.



 Siendo estas creencias muy arraigadas en la sociedad de la Antigua Roma, esta era otra de las razones por la que los servicios sexuales eran muy demandados y normalizados, y con ello se  podían encontrar en prácticamente cualquier lugar.

 

Por todo el Imperio Romano, tanto hombres como mujeres de diversos estatus sociales ejercían esta profesión sin mayores tabúes, con la única excepción del sexo oral y el sometimiento pasivo, que era para lo que sí existían ciertos prejuicios, pues tanto cunnilingus como fellatio, eran dos prácticas que algunos las consideraban indignas, aunque en privado no tuvieran reparos en ejercerlo o practicarlo. La prostitución era una forma de vida y profesión ampliamente aceptada por la sociedad romana.

 

Aunque no se ha encontrado evidencia de que el Estado tutelara algún prostíbulo, entre los estamentos sociales más bajos el negocio de la prostitución era dirigido por los lenos y las lenas, quienes cobraban una comisión a cada prostituta por sus servicios. Estos intermediarios se quedaban, como mínimo, con un tercio de las ganancias. Por su parte, las prostitutas tenían que pagar de sus ingresos por habitaciones, ropa y comida. En el caso de las esclavas, todo lo que ganaban era para el leno y vivían en el prostíbulo. Los estamentos sociales más altos, iban más por libre ( es decir, sin intermediarios), cuando se dedicaban a la prostitución.

 

No podemos evitar mencionar una intrigante historia de la época que involucra a Mesalina la intrigante esposa del emperador Claudio. Según las malas lenguas de la época, se decía que Mesalina alquilaba un burdel bajo el seudónimo de Lycisca y ejercía la prostitución, a escondidas del emperador Claudio cuando se encontraba de campaña militar en Britania. Incluso se cuenta que una vez desafió a la prostituta más famosa de la época para ver quién podía tener relaciones con más hombres en un tiempo determinado ¡y resultó victoriosa!. Esto lo testimonian personajes como Plinio el Viejo, Juvenal, o Tácito.

 

Ahora, hablemos de los aspectos legales y administrativos de la prostitución en la antigua Roma:  Además de pagar impuestos, las prostitutas debían estar inscritas en los registros municipales para poder ejercer su actividad. Se estima que en el primer siglo de nuestra era había alrededor de 32,000 prostitutas inscritas en Roma, y su día festivo se celebraba el 23 de diciembre. En las excavaciones arqueológicas de Pompeya, se han encontrado vestigios con anotaciones que revelan los precios de los servicios sexuales.

 

Los precios variaban según la demanda y la calidad del servicio. Desde los 2 ases para los servicios más económicos, hasta los 16 ases para las prostitutas más famosas, como una tal Attica. Incluso se han hallado grafitos en los que se menciona a algunas prostitutas cobrando un denario por sus servicios.

 

El mundo de la prostitución en la antigua Roma era diverso y lleno de especialidades. A medida que las diferentes habilidades y preferencias se mezclaban, surgían nuevos tipos de prostitutas. Por ejemplo, teníamos a las ambulatarae, que trabajaban en las calles cercanas al circo, o las fellatrix, especializadas en las felaciones. También existían las delicatae, prostitutas de lujo que solo atendían a hombres adinerados, y las schanicullae, quienes se dedicaban a servir a esclavos y soldados.

 

Sin embargo, ser una prostituta en la antigua Roma tenía sus limitaciones. Estas mujeres no podían casarse con ciudadanos romanos nacidos libres, ni redactar testamentos o recibir herencias. Además, los hijos nacidos de estas relaciones se consideraban "infames" y carecían de derechos civiles, lo que llevaba a la gran mayoría a seguir los pasos de sus madres y terminar ejerciendo la prostitución o destinados a ser esclavos.

 

En resumen, la prostitución en la antigua Roma era un negocio legalizado y ampliamente practicado. Las prostitutas desempeñaban un papel importante en la sociedad romana, satisfaciendo los deseos y necesidades de una variedad de clientes. Aunque rodeadas de estigmas y limitaciones legales, estas mujeres dejaron una huella en la historia romana y nos permiten adentrarnos en los placeres y tabúes de una época fascinante.



domingo, 14 de mayo de 2023

ARTEMIDORO DESCRIBE UN CASO DE PROSTITUCIÓN

Un hombre soñó que había llevado a su mujer ante un altar para ofrecerla en sacrificio, vender su carne en rodajas y obtener grandes beneficios. Soñó, además, que se alegraba de lo que había hecho y que intentaba ocultar sus ganancias ante los que tenía alrededor y le observaban. Este hombre condujo a su propia esposa a una vergonzosa vida de prostituta, ganándose la vida con el trabajo de ella. Aquello le reportaba grandes beneficios, pero le convenía mantenerlo en secreto.

 

(Artemidoro)






viernes, 12 de mayo de 2023

DE CORTESANAS A ESCLAVAS SEXUALES, LAS SOMBRAS DEL OFICIO MÁS VIEJO DEL MUNDO EN LA ANTIGUA ROMA

En la antigua Roma, la prostitución era una realidad presente en la sociedad, pero las experiencias de las mujeres que se dedicaban a este oficio variaban ampliamente. Desde las cortesanas independientes hasta las esclavas sexuales, existían diferentes categorías y formas de prostitución que revelan una compleja realidad social.

 Naturalmente en todas sus estamentos sociales en los que se encontraran, las prostitutas, libres o esclavas, eran mujeres luchaban por sobrevivir y encontrar un lugar en una sociedad que generalmente las margina.

 

En la cima de la jerarquía de las meretrices se encontraban las cortesanas, mujeres muy bellas y elegantes, con alto nivel cultural, que ofrecían servicios de lujo. Estas prostitutas independientes, ubicadas principalmente en barrios como Aventino, Subura, Trastévere o Velabro, buscaban establecer relaciones duraderas con sus clientes para asegurar su subsistencia.

 Aunque disfrutaban de cierta autonomía, muchas de ellas vivían al borde de la pobreza, ocultando su miseria detrás de una fachada de elegancia. Sus clientes eran la clase más alta, llegando incluso hasta las escalinatas del Senado.

 

En algunos casos, las cortesanas establecían acuerdos con sus clientes, actuando como si fueran esposas durante un período determinado. Aunque estos acuerdos carecían de validez legal, el incumplimiento de los términos podía llevar a reparaciones por parte de la meretriz. 

Sin embargo, estos acuerdos no deben confundirse con el concubinato, que era una relación entre personas libres sin intención de matrimonio. Mientras que las cortesanas podrían ser concubinas, no todas las amicae (prostitutas de relaciones más esporádicas) eran concubinas. La diferencia fundamental radicaba en la naturaleza mercantil de la relación y el factor económico que la sustentaba.

 

Sin embargo, la mayoría de las prostitutas romanas estaban lejos de vivir una vida de lujo y autonomía. Las prostitutas mesoneras, que ejercían la prostitución de forma complementaria en posadas y tabernas, sufrían el estigma social asociado a su oficio.

 Estas mujeres, en su mayoría casadas, se enfrentaban a la desaprobación de la sociedad, pero sus maridos, lenos o patres, se beneficiaban de su trabajo. La prostitución también florecía en lugares públicos como circos, teatros, anfiteatros y termas, donde las taberneras y otras prostitutas se ganaban la vida.

 

En el nivel más bajo de la jerarquía se encontraban las prostitutas de los bajos fondos, con escasa consideración social. Trabajaban en burdeles sucios y mal iluminados bajo la explotación de un leno, quien se quedaba con gran parte de sus ganancias. 

Estas mujeres eran prácticamente esclavizadas, entregando la mayoría de sus ingresos a sus amos y teniendo pocas oportunidades de mejorar su situación. Además, la institución de la esclavitud desempeñaba un papel importante en el comercio sexual, ya que muchas esclavas eran prostituidas y sus ganancias iban directamente a sus dueños.

 

La prostitución romana estaba polarizada entre unas pocas cortesanas independientes de muy alto nivel cultural y de atractivo físico con cierta autonomía, y la inmensa mayoría de mujeres prostitutas de cualquier condición que se encontraban atrapadas en un ciclo de explotación y marginalización. La realidad de estas mujeres revela las desigualdades y las injusticias arraigadas en la sociedad romana.

 

A pesar de las dificultades y las sombras que envolvían la prostitución en la antigua Roma, algunas mujeres encontraron formas de resistencia y empoderamiento. Algunas cortesanas astutas lograban acumular riqueza y poder, incluso influyendo en la política y en los asuntos del Estado. Praecia fue un caso de ello. Su belleza y su ingenio les proporcionaban cierta influencia en una sociedad donde las mujeres tenían limitaciones en otros ámbitos.

 

No obstante, estas historias de éxito eran la excepción más que la norma. Para la gran mayoría de las prostitutas romanas, la vida era un constante desafío y una lucha por la supervivencia. Estas mujeres enfrentaban la mirada despectiva de la sociedad y vivían bajo la constante amenaza de violencia y explotación.

 

Al explorar la prostitución en la antigua Roma, es importante reconocer las complejidades de esta práctica y evitar caer en generalizaciones simplistas. Detrás de los estereotipos y los prejuicios, había mujeres con historias individuales y experiencias diversas.

 

En el teatro romano, el comediógrafo Plauto nos proporciona valiosas perspectivas sobre la vida de las prostitutas en la antigua Roma. A través de sus obras, como "Miles Gloriosus" y "Pseudolus", Plauto retrata a estas mujeres como personajes complejos y multidimensionales, con deseos, aspiraciones y habilidades para sobrevivir en un mundo hostil.

 

Además de las experiencias que Plauto nos presenta, también es importante mencionar el tema de la higiene en relación con las prostitutas romanas. Aunque la información disponible es limitada, existen evidencias que sugieren que algunas de estas mujeres se preocupaban por mantener ciertos estándares de limpieza. Baños públicos y privados, conocidos como termas y balnea, respectivamente, eran lugares frecuentados tanto por las prostitutas como por sus clientes, lo que indica que el aseo personal era una preocupación en este entorno.

 

Sin embargo, es fundamental destacar que la higiene no era una garantía para todas las prostitutas romanas, especialmente para aquellas que vivían en condiciones de extrema pobreza o eran esclavas sexuales. Estas mujeres a menudo carecían de acceso a instalaciones sanitarias adecuadas y tenían que enfrentar riesgos adicionales para su salud.

 

En resumen, al analizar la prostitución en la antigua Roma, las experiencias expuestas por Plauto nos ofrecen una visión más completa de la vida de estas mujeres. Además, el tema de la higiene nos recuerda que la realidad de las prostitutas romanas era variada y compleja, con algunos esfuerzos individuales por mantener ciertos estándares de limpieza, pero con limitaciones y desafíos significativos.

 

Tito Maccio Plauto nos muestra una descripción que refleja la opinión pública de las prostitutas de los barrios “bajos” de Roma:  Desechos escuálidos, sucios y enfermos que se sostienen de pie, casi desnudos, delante de su celda mugrienta, cuya entrada apenas tapa un resto de cortina. Algunas de estas meretriculae son conocidas por sus especialidades: cularae, empelando diversos procedimientos, se ofrecen así al celo del cliente “per anum”.

 

En la antigua Roma, las esclavas que se dedicaban a la prostitución tenían una existencia especialmente difícil. Estas mujeres eran consideradas propiedad de sus amos y eran forzadas a realizar servicios sexuales para generar ingresos. Vivían en condiciones extremadamente precarias, sin control sobre sus propios cuerpos ni poder para tomar decisiones sobre sus vidas.

 

Las esclavas sexuales eran generalmente sometidas a abusos físicos y emocionales, sufriendo una completa privación de libertad y dignidad. Eran explotadas sexualmente tanto por sus amos como por clientes externos, sin ninguna protección legal o social. Estas mujeres eran tratadas como objetos y su bienestar era de poca importancia para aquellos que las controlaban.

 

Es importante tener en cuenta que las esclavas sexuales en la antigua Roma no tenían opciones ni oportunidades para escapar de su situación. Eran vulnerables y dependían completamente de sus amos para su sustento y supervivencia. 

A menudo eran expuestas a enfermedades, violencia y condiciones insalubres, sin ningún tipo de atención médica o protección.

 

La vida de las esclavas romanas en la prostitución es un triste recordatorio de las profundas desigualdades y crueldades que existían en la sociedad romana. Su historia nos insta a reflexionar sobre la importancia de luchar contra la esclavitud y la explotación en todas sus formas en la actualidad, así como a garantizar los derechos y la dignidad de todas las personas, sin importar su condición o circunstancias.