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viernes, 9 de junio de 2023

TEMISTIO Y LA FILOSOFÍA DE LA GUERRA: RAZÓN, IRA Y JUSTICIA

Temistio, un filósofo y orador de la Antigüedad Tardía, aborda la filosofía de la guerra en su discurso "Sobre la victoria de Valente". En este discurso, Temistio destaca que la tarea de los líderes militares es actuar conforme a la razón que permite dominar la ira. Según él, los reyes deben ser guiados por la razón y los soldados por la ira.

 

Temistio se inspira en Platón para equiparar a los reyes con la razón y a los soldados con la ira. Además, destaca que el honor de la victoria corresponde a los generales, oficiales y cada soldado de la tropa en condiciones normales. 

Sin embargo, en el caso específico que aborda en su discurso, Temistio reconoce que Valente puede atribuirse gran parte del mérito debido a su determinación ante una situación incierta.

 

En su discurso "Sobre la victoria de Valente", Temistio felicita al emperador por su triunfo sobre el usurpador Procopio en el año 366 y le pide clemencia para algunos de los rebeldes. Temistio destaca que Valente actuó con razón y moderación, controlando su ira y siguiendo el consejo de sus generales. Según él, Valente demostró ser un gobernante prudente y justo, que buscaba la paz y la unidad del imperio.

 

El emperador Valente tuvo que enfrentarse a la invasión de los godos en el año 376, cuando estos pidieron refugio en el imperio huyendo de los hunos. Valente les permitió cruzar el Danubio, pero pronto surgieron conflictos entre los godos y los romanos por el trato abusivo que recibieron de algunos funcionarios corruptos. 

Los godos se rebelaron y se aliaron con otros pueblos bárbaros, amenazando la seguridad del imperio. Valente decidió enfrentarse a ellos con su ejército, pero fue derrotado y muerto en la batalla de Adrianópolis en el año 378. 

Aunque Temistio no dedica un tratado sistemático a la filosofía de la guerra, en sus discursos públicos sobre cuestiones políticas hace frecuentes alusiones a la paz y la guerra. En ellos, destaca que la guerra es un fenómeno complejo que requiere de una comprensión adecuada para tomar decisiones acertadas en el campo de batalla.

 

Temistio considera que los líderes militares deben ser guiados por la razón para dominar la ira y actuar con prudencia en el campo de batalla. Según él, los reyes deben ser los encargados de guiar a los soldados hacia la victoria, ya que son los únicos capaces de mantener el equilibrio entre las pasiones y las necesidades del Estado.

 

Además, Temistio destaca que el propósito de la guerra es asegurar la paz y la justicia. Para él, las guerras justas son aquellas que se llevan a cabo para defenderse o para proteger a otros de una injusticia. En este sentido, considera que los líderes militares deben actuar con prudencia y justicia para asegurar que sus acciones estén en línea con estos objetivos.

 

En resumen, Temistio destaca que los líderes militares deben ser guiados por la razón para dominar la ira y actuar con prudencia en el campo de batalla. Además, enfatiza en que el propósito de la guerra es asegurar la paz y la justicia y considera que las guerras justas son aquellas llevadas a cabo para defenderse o proteger a otros de una injusticia.   





BOECIO: UN LEGADO INTELECTUAL ENTRE LA FILOSOFÍA, LA MÚSICA Y LA TRAGEDIA


Boecio, cuyo nombre completo era Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (en latín, Anicius Mānlĭus Torquātus Severinus Bŏēthius) y también fue conocido como San Severino Boecio (Roma, c. 480-Pavía, 524/525), fue un filósofo y poeta latino romano, actividad que compaginó con su faceta como estadista, político, traductor de filosofía griega y autor de tratados sobre distintas disciplinas como la música, la aritmética o la astronomía.

 

Provenía por parte de madre de una importante y antigua familia romana originaria de Preneste (localidad cercana a Roma) que se remontaba a los tiempos republicanos, la gens Anicia, que dio dos emperadores y tres papas. Los Anicios eran una de las familias más destacadas de la nobleza en época bajoimperial y desde mediados del siglo IV d. C. eran los líderes de la minoría cristiana en el Senado. En tiempos de Boecio, la familia emparentaba con la práctica totalidad de la aristocracia romana. Su padre era Flavio Manlio Boecio, que había ocupado importantes cargos políticos en la ciudad de Roma y murió siendo Boecio muy joven. Se encargó de su formación un hombre culto y antiguo cónsul, el célebre senador y patricio romano Quinto Aurelio Memio Símaco (nieto del célebre orador pagano que disputó con san Ambrosio). Símaco se aseguró de dar una excelente educación al joven Boecio, además de introducirle en un ambiente de poder gracias al cual tuvo grandes oportunidades de ascenso y promoción a lo largo de su vida. Empezó estudios de retórica y filosofía, conocimientos que amplió seguramente en Atenas, ciudad en la que es seguro que vivió al menos durante un tiempo. En la ciudad de Alejandría terminaría su formación, nítidamente helenística y muy influenciada también por el neoplatonismo. El estudioso P. Courcelle señaló la fuerte influencia que sobre Boecio ejerció el filósofo neoplatónico alejandrino Amonio. Su filohelenismo se vislumbra en el hecho de que dominaba el griego antiguo y tradujo algunas obras de Platón y Aristóteles al latín. Se casó con Rusticiana, hija del mencionado senador Quinto Aurelio Símaco (senador y cónsul en el año 485).​

 


En 510 fue consul ordinarius (el cónsul que da nombre al año) en solitario. En 522 o 523 él mismo fue nombrado magister officiorum,​ cargo equivalente a lo que podría llamarse un primer ministro, del rey ostrogodo Teodorico el Grande. En 522 nombró cónsules a sus dos hijos, Flavio Símaco y Flavio Boecio.

 

La acumulación de tanto poder despertó los celos del partido filogótico, por lo que fue acusado de conspirar a favor del Imperio bizantino por el referendarius Cipriano, miembro de ese partido. Fue encarcelado, torturado y decapitado en el Ager Calventienus, al norte de Pavía, «injustamente» según él mismo, por haber intentado proteger al senado. La ciudad de Pavía le reconoce y celebra en la liturgia como mártir en la fe.

 

Boecio es reconocido como mártir de la fe católica por la martirología romana. León XIII aprobó su culto para la diócesis de Pavía, donde se confirmó el estatus de santo el 25 de diciembre de 1883. Se festeja el 23 de octubre.

 

El papa Benedicto XVI explicó la relevancia de Boecio para los cristianos de hoy en día al vincular sus enseñanzas con un entendimiento de la Providencia.​ También es venerado en la Iglesia Ortodoxa.​

 

Boecio es conocido como «el último romano, el primer escolástico».​

 

Con el propósito de unificar ambas escuelas filosóficas, se propuso traducir al latín las obras de Aristóteles y de Platón, pero no concluyó su proyecto: solo se conservan su traducción de las Categorías y del Peri hermeneias de Aristóteles y una revisión de la traducción realizada por Mario Victorino de la Isagoge de Porfirio.​ Étienne Gilson afirma que Boecio fue, para la escolástica medieval, por sus traducciones, comentarios y escritos, la principal autoridad en lógica de la Edad Media hasta que en el siglo XIII fue traducido al latín y comentado directamente el Organon completo de Aristóteles. En su obra principal realiza la distinción, que luego sería central para la escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o esse (aquello que hace que el ente sea).

 

Su obra más famosa es, sin embargo, Consolatio philosophiae, mencionada en la Edad Media como De consolatione philosophiae. Se trata de un diálogo entre el propio Boecio y Filosofía, personaje alegórico femenino que se le aparece a Boecio para aclararle el problema del destino, de por qué los malvados logran recompensa y los justos no. Filosofía intenta suavizar su aflicción demostrándole que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien imperecedero, que coincide con la Providencia universal que gobierna todas las cosas, concepto este que toma del Estoicismo. El tema se relaciona directamente con la caída en desgracia del propio Boecio, por lo cual se piensa que esta obra fue compuesta en la cárcel durante el largo año que pasó antes de ser ejecutado.

 

Este trabajo tuvo una gran importancia para la ulterior teología del Cristianismo medieval, pese a que tanto la metodología como la terminología que utiliza Boecio son meramente filosóficas y en ningún momento plantea la cuestión en términos de fe cristiana. Debido a que en su obra maestra, en prosa y verso, la Consolación, no cita en ningún momento a Jesucristo ni la Sagrada Escritura, ni explícitamente la fe cristiana, algunos historiadores en los siglos XVIII y XIX pusieron en duda el cristianismo de Boecio y la autenticidad de sus obras teológicas; demostrada ésta, la cuestión está definitivamente resuelta:

 

«Al descubrir Holder, en 1877, un fragmento de Casiodoro que atribuye a Boecio un Librum de sancta Trinitate et capita quaedam dogmatica parece que se puso fin a la controversia y se zanjó la cuestión en favor de la autenticidad de los Opuscula».​

 

También escribió sobre aritmética (De arithmetica), música (De musica), geometría, astronomía y de teología (Opuscula theologiae, cinco libros). Todo con la intención de transmitir a las nuevas generaciones, a los nuevos tiempos, la gran cultura grecorromana. Precisamente por este motivo, Boecio ha sido calificado como el último representante de la cultura romana antigua y el primero de los intelectuales medievales. Su definición de la eternidad interminabilis vitae tota simul ac perfecta possesio (es la perfecta posesión de una vida interminable toda ella junta y de una vez) ha llegado hasta nosotros sin modificación.

 

He aquí un listado de 10 obras importantes de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio:

 

"La Consolación de la Filosofía" (Consolatio Philosophiae): Un diálogo en el que Boecio se consuela a sí mismo a través de las enseñanzas de la filosofía mientras enfrenta la adversidad.

 

"Arithmetica": Tratado matemático que aborda los fundamentos y la teoría de los números.

 

"De Trinitate": Obra teológica que explora la naturaleza de la Trinidad en el cristianismo y cuestiones relacionadas con la divinidad.

 

"De Institutione Musica": Tratado sobre música que analiza sus propiedades matemáticas y su relación con la aritmética y la geometría.

 

"De Topicis Differentiis": Ensayo que trata sobre las diferencias temáticas y ofrece una guía para la argumentación.

 

"In Categorias Aristotelis": Comentario sobre las Categorías de Aristóteles, examinando los conceptos y la lógica aristotélica.

 

"De Syllogismo Categorico": Tratado que aborda el silogismo categórico y su aplicación en la lógica formal.

 

"De Differentiis Topicis": Explicación de las diferencias temáticas y cómo se aplican en la lógica y el razonamiento.

 

"De Divisione": Tratado sobre la división lógica y su aplicación en la argumentación y el razonamiento.

 

"De Hypotheticis Syllogismis": Obra que analiza los silogismos hipotéticos y su uso en la lógica y la argumentación.

 


martes, 6 de junio de 2023

CORRECCIÓN PLATÓNICA DE LA GUERRA EN EL DESEQUILIBRIO DEL MUNDO

 

En la filosofía de Platón, la guerra es vista como una forma de corregir un desequilibrio en el mundo. Según Platón, el mundo está compuesto por dos principios opuestos: el principio del bien y el principio del mal. La guerra surge cuando estos dos principios entran en conflicto y uno de ellos se desequilibra.

 

De hecho, Platón ya habló extensamente sobre la clase militar, su formación y preparación, y la composición del ejército en obras como "La República" o "Las Leyes".

 

Platón creía que la guerra era necesaria para restaurar este equilibrio, pero también creía que la guerra debía ser llevada a cabo con moderación y justicia. Para Platón, la guerra no era una forma de obtener riquezas o poder, sino una forma de proteger a los ciudadanos y mantener el orden en la sociedad.

 

Además, Platón creía que los líderes debían tener un conocimiento profundo de la guerra y de las estrategias militares para poder llevar a cabo una guerra justa y efectiva. Para él, la política y el conocimiento militar estaban estrechamente relacionados.

 

En resumen, para Platón, la guerra era vista como una forma necesaria de corregir un desequilibrio en el mundo, pero debía ser llevada a cabo con moderación y justicia. Los líderes debían tener un conocimiento profundo de la guerra y las estrategias militares para poder llevar a cabo una guerra justa y efectiva.

 

No obstante, de forma aparte, apelaría a los criterios tanto de Von Clausewitz como de Olimpiodoro, en los que ambos coinciden en que la guerra no es un fin en sí mismo y está relacionada con intereses políticos y sociales más amplios. Olimpiodoro considera que la guerra surge como resultado de disputas sobre lo que es justo y que es un estado inferior a la paz donde todavía puede haber cierta justicia derivada de un mínimo de orden consecuencia de la disciplina militar, mientras que Von Clausewitz reconoce que la guerra no es más que un instrumento de la política, ya que la guerra por sí misma es contraria a cualquier interés humano, individual o colectivo. Ambos personajes sugieren que la guerra está estrechamente relacionada con los intereses políticos y sociales más amplios de una comunidad, aunque tampoco son de menospreciar las consideraciones de Platón.


martes, 23 de mayo de 2023

EL MATRIMONIO, UNA VISIÓN TRÁGICA DE LA VIDA PARA SÓFOCLES

Sófocles dijo sobre casarse: “Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás”.

 

Sófocles escribió esta famosa frase en su obra *"Áyax*", que trata sobre el destino trágico de un héroe griego que se siente deshonrado y traicionado por los jefes de su ejército, y que termina suicidándose por vergüenza y desesperación. 

Con esta frase, quiso expresar la idea de que el matrimonio es una elección difícil y arriesgada, que puede traer tanto alegría como dolor, según el azar y el destino. Quiso mostrar también la ironía de la vida humana, que nos hace desear lo que no tenemos y lamentar lo que tenemos.

 

Sófocles dijo esta frase en un momento de su vida en el que había experimentado personalmente las dificultades y las contradicciones del matrimonio. El filósofo griego  se casó dos veces, y tuvo varios hijos e hijas. Su primera esposa murió joven, y su segunda esposa Niocóstrata le abandonó por otro hombre. Sus hijos también le causaron problemas y decepciones. Uno de ellos, Iofonte, fue acusado de impiedad por no respetar a los dioses. Otro de ellos, Aristón, fue desterrado por participar en una conspiración contra el gobierno. Así que Sófocles conocía bien el sufrimiento y el arrepentimiento que puede provocar el matrimonio.

 

Sófocles dijo esta frase en un contexto histórico y cultural en el que el matrimonio era una institución social y legal muy importante, pero también muy problemática. El matrimonio tenía como fines principales la procreación y la transmisión de la herencia. Los matrimonios solían ser concertados por los padres o los tutores de los esposos, sin tener en cuenta sus sentimientos o preferencias.

 Las mujeres tenían un papel subordinado y dependiente de sus maridos, y debían ocuparse del hogar y de los hijos. Los hombres podían tener relaciones sexuales fuera del matrimonio con esclavas, prostitutas o amantes masculinos, pues la homosexualidad era muy tolerada en la Antigua Grecia.

 Por eso Sófocles consideraba que el matrimonio podía ser una fuente de conflictos, infidelidades, celos y violencia.

 

El autor dijo esta frase en una época en la que la tragedia griega era un género literario muy popular y prestigioso, que reflejaba los valores y los problemas de la sociedad ateniense. La tragedia griega se basaba en los mitos y las leyendas de los antiguos héroes, pero también los adaptaba a las circunstancias y a las inquietudes del presente. La tragedia griega mostraba el conflicto entre el destino y la voluntad humana, así como los dilemas morales a los que se enfrentaban los personajes.

 La tragedia griega tenía una función educativa y entretenida, que hacía reflexionar al público sobre las cuestiones fundamentales de la vida, y por esto los griegos eran tan aficionados al teatro, cosa que luego le copiarían los romanos, aunque finalmente se inclinaron por los anfiteatros de luchas de gladiadores y carreras de carros tirados por caballos.

 

No obstante no todo el mundo pensaba como Sófocles, y considerando las obras que dejaron y por las que conocemos a algunos de los griegos más destacados, me atrevería a decir que, por ejemplo, Eurípides criticó el matrimonio como una institución social y legal que oprimía a las mujeres y fomentaba la infidelidad y la violencia entre los esposos. Se apoyó en su obra Medea, donde la protagonista mata a sus hijos y a su rival por venganza contra su marido infiel. Eurípides destacó el papel de las pasiones y los conflictos humanos en la tragedia, y se mostró escéptico ante los dioses y las leyes.

 

De segundo ejemplo, podríamos mencionar que Ion de Quilos defendió el matrimonio como una fuente de felicidad y armonía, siempre que se basara en el amor y el respeto mutuos. Se inspiró en su obra Helena, donde la protagonista se reencuentra con su marido Menelao después de haber sido raptada por Paris. Ion de Quilos elogió la fidelidad y la virtud de Helena, y propuso un modelo de matrimonio idealizado y romántico.

 

De tercer ejemplo para contrastar, expondría que Platón cuestionó el matrimonio como una forma de satisfacer los deseos sexuales y materiales, que alejaban al alma de la contemplación de las ideas. Se valió de su obra El banquete, donde varios personajes exponen sus discursos sobre el amor. Platón propuso un amor platónico, que se elevaba por encima de lo físico y lo sensible, y que buscaba la belleza y la sabiduría. De aquí la expresión “amor platónico”.

 

Y finalmente también tendría en cuenta la opinión de Aristóteles que analizó el matrimonio como una relación natural y necesaria para la conservación de la especie y la formación de la polis. Se basó en su obra Política, donde explica las diferentes formas de gobierno y las funciones de los ciudadanos. Aristóteles afirmó que el matrimonio era una asociación entre iguales, que debía regirse por la justicia y la amistad.


jueves, 27 de abril de 2023

PLATÓN DICE SOBRE EL MIEDO

“El hombre que es temido de muchos a muchos ha de temer”.

 

La frase de Platón "El hombre que es temido de muchos a muchos ha de temer" significa que aquellos que tienen el poder de asustar a otros también deben tener miedo de aquellos que pueden asustarlos a ellos. Esto es porque, a menudo, aquellos que están en el poder pueden crear enemigos, envidias, y resentimientos entre las personas que los rodean.

 

Por ejemplo, si un cónsul romano tenía mucho poder y control sobre el pueblo romano, pero abusaba de su poder y maltrataba a ciertos ciudadanos, estos podrían temerlo, pero a la vez desearían vengarse de él de alguna manera. Si el cónsul no fuera consciente de este resentimiento, podría ser víctima de intrigas, conspiraciones, e incluso de de una rebelión o un levantamiento.

 

Otro ejemplo podría ser un emperador romano como Calígula, que era temido por muchos debido a su poder y su capacidad para controlar sus súbditos, pero también tenía miedo de ser asesinado por aquellos que deseaban tomar su lugar en el trono. Este miedo resultó ser fundado, ya que fue asesinado por el prefecto de los pretorianos Casio Querea que estaba descontento por el despótico trato del emperador

 

En resumen, la frase de Platón nos enseña que tener poder y ser temido puede ser peligroso si no se está consciente de la posibilidad de que aquellos que se sienten oprimidos, marginados,  o maltratados deseen venganza. Por lo tanto, es importante tratar a los demás con respeto y justicia para evitar crear resentimientos, envidias, y enemistades innecesarias.