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viernes, 9 de junio de 2023

BOECIO: UN LEGADO INTELECTUAL ENTRE LA FILOSOFÍA, LA MÚSICA Y LA TRAGEDIA


Boecio, cuyo nombre completo era Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (en latín, Anicius Mānlĭus Torquātus Severinus Bŏēthius) y también fue conocido como San Severino Boecio (Roma, c. 480-Pavía, 524/525), fue un filósofo y poeta latino romano, actividad que compaginó con su faceta como estadista, político, traductor de filosofía griega y autor de tratados sobre distintas disciplinas como la música, la aritmética o la astronomía.

 

Provenía por parte de madre de una importante y antigua familia romana originaria de Preneste (localidad cercana a Roma) que se remontaba a los tiempos republicanos, la gens Anicia, que dio dos emperadores y tres papas. Los Anicios eran una de las familias más destacadas de la nobleza en época bajoimperial y desde mediados del siglo IV d. C. eran los líderes de la minoría cristiana en el Senado. En tiempos de Boecio, la familia emparentaba con la práctica totalidad de la aristocracia romana. Su padre era Flavio Manlio Boecio, que había ocupado importantes cargos políticos en la ciudad de Roma y murió siendo Boecio muy joven. Se encargó de su formación un hombre culto y antiguo cónsul, el célebre senador y patricio romano Quinto Aurelio Memio Símaco (nieto del célebre orador pagano que disputó con san Ambrosio). Símaco se aseguró de dar una excelente educación al joven Boecio, además de introducirle en un ambiente de poder gracias al cual tuvo grandes oportunidades de ascenso y promoción a lo largo de su vida. Empezó estudios de retórica y filosofía, conocimientos que amplió seguramente en Atenas, ciudad en la que es seguro que vivió al menos durante un tiempo. En la ciudad de Alejandría terminaría su formación, nítidamente helenística y muy influenciada también por el neoplatonismo. El estudioso P. Courcelle señaló la fuerte influencia que sobre Boecio ejerció el filósofo neoplatónico alejandrino Amonio. Su filohelenismo se vislumbra en el hecho de que dominaba el griego antiguo y tradujo algunas obras de Platón y Aristóteles al latín. Se casó con Rusticiana, hija del mencionado senador Quinto Aurelio Símaco (senador y cónsul en el año 485).​

 


En 510 fue consul ordinarius (el cónsul que da nombre al año) en solitario. En 522 o 523 él mismo fue nombrado magister officiorum,​ cargo equivalente a lo que podría llamarse un primer ministro, del rey ostrogodo Teodorico el Grande. En 522 nombró cónsules a sus dos hijos, Flavio Símaco y Flavio Boecio.

 

La acumulación de tanto poder despertó los celos del partido filogótico, por lo que fue acusado de conspirar a favor del Imperio bizantino por el referendarius Cipriano, miembro de ese partido. Fue encarcelado, torturado y decapitado en el Ager Calventienus, al norte de Pavía, «injustamente» según él mismo, por haber intentado proteger al senado. La ciudad de Pavía le reconoce y celebra en la liturgia como mártir en la fe.

 

Boecio es reconocido como mártir de la fe católica por la martirología romana. León XIII aprobó su culto para la diócesis de Pavía, donde se confirmó el estatus de santo el 25 de diciembre de 1883. Se festeja el 23 de octubre.

 

El papa Benedicto XVI explicó la relevancia de Boecio para los cristianos de hoy en día al vincular sus enseñanzas con un entendimiento de la Providencia.​ También es venerado en la Iglesia Ortodoxa.​

 

Boecio es conocido como «el último romano, el primer escolástico».​

 

Con el propósito de unificar ambas escuelas filosóficas, se propuso traducir al latín las obras de Aristóteles y de Platón, pero no concluyó su proyecto: solo se conservan su traducción de las Categorías y del Peri hermeneias de Aristóteles y una revisión de la traducción realizada por Mario Victorino de la Isagoge de Porfirio.​ Étienne Gilson afirma que Boecio fue, para la escolástica medieval, por sus traducciones, comentarios y escritos, la principal autoridad en lógica de la Edad Media hasta que en el siglo XIII fue traducido al latín y comentado directamente el Organon completo de Aristóteles. En su obra principal realiza la distinción, que luego sería central para la escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o esse (aquello que hace que el ente sea).

 

Su obra más famosa es, sin embargo, Consolatio philosophiae, mencionada en la Edad Media como De consolatione philosophiae. Se trata de un diálogo entre el propio Boecio y Filosofía, personaje alegórico femenino que se le aparece a Boecio para aclararle el problema del destino, de por qué los malvados logran recompensa y los justos no. Filosofía intenta suavizar su aflicción demostrándole que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien imperecedero, que coincide con la Providencia universal que gobierna todas las cosas, concepto este que toma del Estoicismo. El tema se relaciona directamente con la caída en desgracia del propio Boecio, por lo cual se piensa que esta obra fue compuesta en la cárcel durante el largo año que pasó antes de ser ejecutado.

 

Este trabajo tuvo una gran importancia para la ulterior teología del Cristianismo medieval, pese a que tanto la metodología como la terminología que utiliza Boecio son meramente filosóficas y en ningún momento plantea la cuestión en términos de fe cristiana. Debido a que en su obra maestra, en prosa y verso, la Consolación, no cita en ningún momento a Jesucristo ni la Sagrada Escritura, ni explícitamente la fe cristiana, algunos historiadores en los siglos XVIII y XIX pusieron en duda el cristianismo de Boecio y la autenticidad de sus obras teológicas; demostrada ésta, la cuestión está definitivamente resuelta:

 

«Al descubrir Holder, en 1877, un fragmento de Casiodoro que atribuye a Boecio un Librum de sancta Trinitate et capita quaedam dogmatica parece que se puso fin a la controversia y se zanjó la cuestión en favor de la autenticidad de los Opuscula».​

 

También escribió sobre aritmética (De arithmetica), música (De musica), geometría, astronomía y de teología (Opuscula theologiae, cinco libros). Todo con la intención de transmitir a las nuevas generaciones, a los nuevos tiempos, la gran cultura grecorromana. Precisamente por este motivo, Boecio ha sido calificado como el último representante de la cultura romana antigua y el primero de los intelectuales medievales. Su definición de la eternidad interminabilis vitae tota simul ac perfecta possesio (es la perfecta posesión de una vida interminable toda ella junta y de una vez) ha llegado hasta nosotros sin modificación.

 

He aquí un listado de 10 obras importantes de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio:

 

"La Consolación de la Filosofía" (Consolatio Philosophiae): Un diálogo en el que Boecio se consuela a sí mismo a través de las enseñanzas de la filosofía mientras enfrenta la adversidad.

 

"Arithmetica": Tratado matemático que aborda los fundamentos y la teoría de los números.

 

"De Trinitate": Obra teológica que explora la naturaleza de la Trinidad en el cristianismo y cuestiones relacionadas con la divinidad.

 

"De Institutione Musica": Tratado sobre música que analiza sus propiedades matemáticas y su relación con la aritmética y la geometría.

 

"De Topicis Differentiis": Ensayo que trata sobre las diferencias temáticas y ofrece una guía para la argumentación.

 

"In Categorias Aristotelis": Comentario sobre las Categorías de Aristóteles, examinando los conceptos y la lógica aristotélica.

 

"De Syllogismo Categorico": Tratado que aborda el silogismo categórico y su aplicación en la lógica formal.

 

"De Differentiis Topicis": Explicación de las diferencias temáticas y cómo se aplican en la lógica y el razonamiento.

 

"De Divisione": Tratado sobre la división lógica y su aplicación en la argumentación y el razonamiento.

 

"De Hypotheticis Syllogismis": Obra que analiza los silogismos hipotéticos y su uso en la lógica y la argumentación.

 


lunes, 26 de diciembre de 2022

EL ANALFABETISMO DEL REY BÁRBARO TEODORICO EL GRANDE

 


El ostrogodo Teodorico el Grande, que reinó en Italia desde 493 hasta 526 d. C., era casi analfabeto y tan lento a la hora de aprender que, durante los primeros diez años de su reinado, sólo podía dar el visto bueno a los documentos que le presentaban escribiendo la palabra LEGI ( "Lo he leído") con una plantilla confeccionada con una plancha de madera.


( Párrafo de "Excerpta Valesiana")






lunes, 6 de abril de 2020

ANÓNIMO VALESIANO



Anónimo Valesiano –en latín, Anonymus Valesianus–, a veces referido como Excerpta Valesiani, es el título convencional para la compilación de dos crónicas fragmentarias en latín vulgar llamada así por su editor, el filólogo e historiador francés Henri Valois o Henricus Valesius (1603–1676). Valois publicó el texto por primera vez en 1636 junto a la edición príncipe de las Res gestae de Amiano Marcelino a partir de un único manuscrito de Berlín del siglo IX, el Codex Berolinensis 1885.

 

El Anonymus Valesianus I, en ocasiones seccionado bajo la denominación académica de Origo Constantini Imperatoris –«El linaje del emperador Constantino»–, data posiblemente en torno a 390 y generalmente se considera una fuente fidedigna. ​

 

El Anonymus Valesianus II, escrito después de 526 y probablemente entre 540 y 550, lleva el encabezado item ex libris Chronicorum inter cetera. El libro, que en su mayor parte trata el reinado del ostrogodo Teodorico el Grande en Italia, «aunque pobremente escrito, está basado en una crónica que ya no existe del obispo de Rávena, Maximiano, un sabio muy erudito e instruido.​


domingo, 19 de octubre de 2014

RÓMULO AUGÚSTULO, EL ÚLTIMO EMPERADOR DE ROMA




Flavio Rómulo Augusto, llamado despectivamente por sus detractores "Augústulo" (pequeño Augusto), nació en el año461/463 en Rávena, fue el último emperador romano de Occidente (475–476). Curiosamente, este último emperador llevaba el nombre del fundador y primer rey de Roma, Rómulo, y del primer emperador, Augusto.


Era hijo del general Flavio Orestes y fue ascendido a emperador por su padre con el nombre de Rómulo Augusto. Sin embargo, el emperador de Oriente Zenón no lo reconoció como tal. La presión de los hérulos reclamando la entrega de tierras en el centro de la península Itálica provocó la caída de Rómulo cuando contaba tan solo 15 años de edad. En su lugar, el general de los hérulos Odoacro reclamó el trono de Italia (476), confinando a Rómulo en Lucullanum, hoy Castel dell'Ovo, en la bahía de Nápoles. La fecha de su muerte es desconocida ya que, a pesar de que a partir de 476 se pierde su rastro histórico, existen algunos indicios que podrían testimoniar su supervivencia hasta por las décadas de 520 o 530.


Se considera que su deposición marca el fin del Imperio romano, aunque su parte oriental sobrevivió hasta 1453. Este hecho llevó a numerosos historiadores a considerarla como el comienzo de la Edad Media. De hecho aunque Odoacro reclamó el trono de Italia, no mostró interés en aspirar a la dignidad imperial y envió las insignias del poder a Constantinopla reconociendo a su monarca como único emperador. Este episodio sirvió como justificación jurídica a los emperadores de Bizancio para considerarse legítimos soberanos del Imperio Romano y, eventualmente, intentar la reconquista de los territorios occidentales ocupados por los reinos bárbaros.


SU VIDA

El padre de Rómulo, Orestes, era un ciudadano romano, proveniente de Pannonia, que había servido como secretario (notarius) de Atila el Huno y más tarde ascendió en el ejército romano. El futuro emperador fue llamado Rómulo en honor a su abuelo materno, un noble de Nórico, y apellidado Augusto que era el cognomen imperial. Muchos historiadores han destacado el hecho de que el último emperador occidental llevara los nombres del fundador de Roma y de su primer emperador.


El despectivo apodo por el cual se le conoce; Rómulo Augústulo, proviene del sufijo latino -ulus un diminutivo; de ahí que Augústulo literalmente signifique 'Pequeño Augusto'; en el sentido de insignificante o sin importancia. Algunos escritores griegos llegaron a transformar su nombre sarcásticamente en Momylos, 'pequeña desgracia'.


Orestes fue designado Magister militum por Julio Nepote en 475. Un poco después de su nombramiento, Orestes dirigió una rebelión el 28 de agosto de aquél año y capturó Rávena, la capital del Imperio de Occidente desde 402. Nepote escapó a Dalmacia, donde su tío había gobernado un estado semiautónomo hacia 460. Orestes, «por algún motivo secreto» rechazó proclamarse emperador, e instaló a su hijo sobre el trono el 31 de octubre de 475.

El Imperio occidental era una sombra de lo que había sido alguna vez. La autoridad imperial se había retirado a las fronteras italianas y parte del sur de Galia, y el emperador oriental trataba a su colega occidental como el soberano de un estado cliente. De hecho, León, que murió en 474, ya había designado a los emperadores occidentales Antemio y Julio Nepote. Sin embargo, Constantinopla tomó el golpe de estado de Orestes con indiferencia, y ni Zenón, ni Basilisco, los dos generales que luchaban por hacerse con el trono oriental en el momento del ascenso de Rómulo, lo aceptaron como autoridad legítima.

LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

Como el poder era controlado por su padre, Rómulo no tomó ninguna decisión y no construyó monumentos, aunque las monedas que llevan su nombre fueron acuñadas en Roma, Milán, Rávena, y la Galia. Varios meses después de que Orestes asumiera el poder, una coalición de hérulos, esciros y torcilingios exigieron que se les otorgasen la tercera parte de las tierras de Italia para establecerse como federados. Cuando Orestes rechazó la exigencia, las tribus se rebelaron bajo el mando del jefe esciro Odoacro. Orestes fue capturado cerca de Piacenza el 28 de agosto de 476 y fue rápidamente ejecutado.


Odoacro avanzó hacia Rávena, capturando la ciudad y al joven emperador. Obligó a Rómulo a abdicar al trono el 4 de septiembre de 476. Esta acción es vista, tradicionalmente, como el final del Imperio romano de Occidente, pero la deposición de Rómulo no causó ninguna interrupción significativa entonces. Roma ya había perdido su hegemonía sobre las provincias, los germanos dominaban los ejércitos «romanos» y hacía ya mucho tiempo que generales 'bárbaros' como Odoacro eran el verdadero poder detrás del trono. Roma e Italia sufrieron mayores devastaciones durante el siguiente siglo, cuando el emperador Justiniano I envió sus tropas para reconquistarlas.


Después de la abdicación de Rómulo Augusto, el Senado romano, Odoacro y Julio Nepote enviaron representantes al emperador Zenón. El Senado reconoció a Zenón como único emperador, Odoacro presentó una solicitud para que se le otorgara la posición de regente imperial (una suerte de virrey) en Italia. mientras que Julio Nepote pidió su restauración en el trono. La solicitud de Odoacro fue aceptada con la condición de que él sería vicario de Italia del legítimo emperador de Occidente, Julio Nepote. Las monedas que llevan el nombre de Nepote fueron acuñadas en Italia y también en los dominios en Galia que estaban bajo el control del general romano Afranio Siagrio, hasta la muerte de Nepote en 480. Odoacro, con el rango formal de Patricio, se autotituló rex Italiae (Rey de Italia) y fue reconocido como tal por el emperador. No obstante, las relaciones con Constantinopla se deterioraron y en 489, con el apoyo del emperador Zenón, los ostrogodos al mando de Teodorico el Grande, invadieron el reino de Odoacro, destruyeron su ejército forzándole a rendirse en 493. Fue muerto por Teodorico quien asumió el poder sobre Italia.


DESPUÉS DE LA ABDICACIÓN

El destino final de Rómulo es desconocido. El Anónimo Valesiano escribió que Odoacro, «compadeciendo su juventud», perdonó la vida de Rómulo y le concedió una pensión anual de seis mil solidus antes de enviarlo a vivir con sus parientes enCampania. Jordanes y Marcellinus Comes, sin embargo, sólo indican el exilio campano sin mencionar ninguna suma de dinero.


Las fuentes coinciden en que Rómulo estuvo confinado en Villa Lucullana (el actual Castel dell'Ovo), un castillo antiguo construido en sus orígenes por la familia de los Escipiones en Nápoles, Campania. A partir de este punto los historiadores contemporáneos dejan de mencionarlo. En su Historia de la Decadencia y caída del Imperio romano, Edward Gibbon nota que los discípulos de San Severino de Nórico fueron invitados por una «dama napolitana», Barbaria, posiblemente la madre de Rómulo, a traer su cuerpo al castillo en 488, «al lugar de Augústulo, quien probablemente ya no estaba más allí». El mismo castillo fue convertido en un monasterio, hacia el año 500, para cobijar los restos del santo.


Casiodoro, entonces secretario del rey Teodorico el Grande, escribió una carta a un tal «Rómulo» en 507 confirmando el pago de una pensión. Thomas Hodgkin, traductor de las obras de Casiodoro, escribió en 1886 que era «seguramente posible» que el Rómulo de la carta fuera la misma persona que el último emperador occidental. La carta avalaría, en ese caso, la descripción del golpe de Odoacro dada por el Anónimo Valesiano, y Rómulo podría haber estado vivo todavía a principios del siglo VI. En Europa de la Alta Edad Media, Roger Collins también sugiere que Rómulo podría haber vivido en un retiro tranquilo hasta el año 510 más o menos. Sin embargo, Casiodoro no suministra ningún detalle sobre su corresponsal o el monto y naturaleza de su pensión, y Jordanes, cuya historia del período abrevia un trabajo más temprano de Casiodoro, no hace ninguna mención de la misma. La conexión entre el último emperador occidental y el «Rómulo» mencionado esta carta es, a lo más, incierta.

 

 EL ÚLTIMO EMPERADOR: ¿JULIO NEPOTE O RÓMULO AUGUSTO?


Como Rómulo era un usurpador, Julio Nepote legalmente sostuvo el título de emperador cuando Odoacro asumió el poder. Algunos historiadores han argumentado que Nepote, quien gobernó en Dalmacia hasta su asesinato en 480, debería ser reconocido como el último emperador romano occidental, haciendo notar que Odoacro acuñó monedas con el nombre de Nepote y no tomó el título imperial para sí. A pesar de su legalidad de los contemporáneos de Nepote en Italia (Dalmacia y Galia siempre fueron leales a Nepote) estuvieron dispuestos a apoyar su causa después de que él escapara de Rávena. Inmediatamente después del golpe de Odoacro, el Senado romano envió una carta a Zenón, diciendo que «la majestad de un monarca exclusivo es suficiente para llenar y proteger, al mismo tiempo, tanto el Este como el Oeste», pese a que Zenón respondió al Senado que Nepote era el legítimo emperador, no insistió en las consecuencias de esta declaración, de hecho, reconoció a Odoacro como representante imperial en Italia, y cuando éste le envió las insignias imperiales, las aceptó con gratitud.


RÓMULO AUGUSTO EN LA FICCIÓN

Rómulo Augústulo es el personaje principal de la obra teatral de Friedrich Dürrenmatt Romulus der Große  (Rómulo el Grande), que gira alrededor de los días anteriores de la caída del Imperio.

TUMBA DE RÓMULO AUGÚSTULO

También es uno de los personajes en la novela de Valerio Massimo Manfredi, La última legión, en la cual sobrevive a su deposición y se exilia a la lejana Britania, donde da origen a las leyendas del ciclo artúrico.