Tanto la cabeza como el cuerpo tiene colmarse con esa serenidad, avidez y fuerza sin límites para ganar la guerra, porque el enemigo tampoco descansa nunca en su propio propósito de ganarla. Cuando se está en guerra no hay tiempo para el descanso ni para el descuido, y si para la velocidad, la eficacia y adelantarse a todos los acontecimientos.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
domingo, 24 de noviembre de 2024
miércoles, 3 de mayo de 2023
SILA DICE SOBRE EL JOVEN CÉSAR QUE SE OPUSO A SU ORDEN DE DIVORCIARSE
«Sea lo que quieren –dijo-, pero tengan cuidado con este joven. Lleva su cinturón como una muchacha, pero hay más de un Mario en su corazón».
martes, 25 de abril de 2023
CÉSAR DICE SOBRE LAS MUJERES QUE AMÓ
En mis asuntos amorosos siempre hubo un elemento de amistad, y dicho elemento perdura mucho tiempo después que ha muerto la pasión física.
miércoles, 5 de abril de 2023
CÉSAR DICE SOBRE SUS CONQUISTAS
Jamás, excepto en las ocasiones
en que tuve que tratar con tribus nativas, elegí la violencia cuando era
posible la conciliación.
domingo, 19 de febrero de 2023
CÉSAR DICE SOBRE LA PLEBE EN LA GUERRA CIVIL
El pueblo romano no deseaba guerra civil entre Pompeyo y yo, ni que se repitieran las atrocidades de los enfrentamientos civiles entre Mario y Sila, de los que tenían amigos y familiares en ambos bandos. Deseaban la paz, pero lo que anhelaban sobre todo era que se les permitiese continuar su vida ordinaria de comer, beber, ganar dinero, casarse, fornicar, ir al teatro y a los juegos, y ante todo teniendo lejos el hambre y la miseria.
jueves, 22 de diciembre de 2022
jueves, 15 de diciembre de 2022
OBSERVACIÓN DE CÉSAR EN LOS TRIBUNALES
He observado con frecuencia que las manifestaciones que son exactamente lo contrario a la verdad son a menudo más eficaces que los argumentos razonados que respetan los hechos.
domingo, 11 de diciembre de 2022
CÉSAR DESCRIBE UN EPISODIO DE LA GUERRA DE ALEJANDRÍA CONTRA GANIMEDES
En una de esas acciones estuvimos a punto de sufrir una muy grave derrota.
Lo cierto es que
perdimos no menos de cuatrocientos legionarios; se difundió un pánico en
el que desapareció todo sentido de la disciplina, y yo mismo tuve que
nadar a través del puerto para salvar mi vida, mientras abandonaba como trofeo
para el enemigo mi manto escarlata de imperator, que me impedía nadar y que,
en todo caso, atraía sobre sí demasiados proyectiles.
En aquella guerra rara vez nos era
posible el descanso.
Cada día el enemigo intentaba alguna nueva
acción.
Mis soldados, que debían librar un tipo
de guerra al que en modo alguno estaban acostumbrados y que se hallaban
ansiosos casi todos por volver a sus casas, mantenían la disciplina sólo
porque sabían que se encontraban en peligro y porque aún conservaban su
confianza en mi capacidad militar.
Tanto ellos como yo sabíamos que la guerra no
terminaría hasta que hubiéramos recibido refuerzos que nos permitieran
enfrentarnos al enemigo en una batalla formal.
Mientras tanto, en cualquier momento podíamos quedar cogidos en una trampa o superados por nuestros muy hábiles adversarios.
.jpg)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.png)
.jpg)
.jpg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)