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domingo, 1 de julio de 2018

CRUELDADES DE CÉSAR OCTAVIO



 

"Lograda la alianza con Antonio y Lépido, termino también en dos batallas la guerra Filipense, a pesar de estar débil y enfermo. En la primera le tomaron su campamento, consiguiendo escapar con gran esfuerzo, ganando el ala que mandaba Antonio. No mostró moderación en la victoria, enviando a Roma la cabeza de Bruto, para que la arrojaran a los pies de la estatua de César, aumentado así con sangrientos ultrajes los castigos que impuso a los prisioneros más ilustres. Se refiere que a uno de estos, que le suplica le concediese sepultura, le contesto: Que aquel favor pertenecía a los buitres . A otros, padre e hijo, que le pedían la vida, les mando la jugasen a la suerte o combatiesen entre si, prometiendo otorgar gracia al vencedor; el padre se arrojo entonces contra la espada del hijo, y este, al verle muerto, se quito la vida, mientras Octavio los veía morir complacido. Por esta causa, cuando llevaron a los otros cautivos, con la cadena al cuello, delante de los vencedores, todos, y especialmente Marco Favonio, el emulo de Catón, convinieron, después de saludarle con el nombre de Imperator, en dirigirle crueles injurias. En la distribución que siguió a la victoria, quedo encargado Antonio de constituir el Oriente, y Octavio de llevar los veteranos a Italia para establecerlos en los territorios de las ciudades municipales; pero solo consiguió disgustar a la vez a los antiguos poseedores y a los veteranos, quejándose unos que se los despojaba y los otros de que no se los recompensaba como tenían derecho a esperar por sus servicios.

 ( Suetonio en "Los doce Césares" )




lunes, 1 de septiembre de 2014

REFLEXIONES DE MARCO FAVONIO ACERCA DE CAYO JULIO CÉSAR, DESPUÉS DE HABER OBTENIDO SU CLEMENCIA





Favonio salió a caballo para contemplar, esperaba que por última vez, la columna plateada de las legiones romanas que avanzaban majestuosamente por una carretera de construcción romana, recta en los tramos en que podía serlo, con pendientes suaves, una carretera hecha para no agotar. Pero al final lo único que vio Favonio fue a César montado en un brioso semental marrón con la facilidad y la gracia de un hombre mucho más joven. Favonio sabía que apenas se perdieran de vista los valles de Anfípolis, César desmontaría y seguiría marchando a pie. Los caballos eran para las batallas, para los desfiles y para los espectáculos. ¿Cómo podía un hombre tan seguro de su propia majestad tener los pies tan firmemente apoyados en la tierra? Una mezcla curiosísima, Cayo Julio César. El escaso cabello dorado revoloteando como cintas al penetrante viento procedente del mar Egeo, la columna vertebral absolutamente recta, las piernas colgando sin apoyo, tan poderosas y nervudas como siempre. Uno de los hombres más apuestos de Roma, aunque nunca un niño bonito como Memmio ni un hombre decadente como Silio. Descendiente de Venus y Rómulo. Bien, quién sabía. Quizá fuera cierto que los dioses amaban a los mejores de los suyos. ¡Oh, Catón, no sigas haciéndole frente! Nadie puede con él. Será rey de Roma... pero sólo si quiere serlo.



TRAS SER PERDONADO POR CÉSAR EN FARSALIA, EL SENADOR POMPEYANO MARCO FAVONIO PREGUNTA POR LAS RAZONES DE SU CLEMENCIA, Y CÉSAR LE RESPONDE




A ti también te perdono, Marco Favonio. No forma parte de mi política castigar a los hombres decentes sólo porque tengan ideas equivocadas. Lo que espero es que todos nos veamos en Roma algún día trabajando juntos por su bienestar. ¿Qué quieres hacer? Te daré una carta para Vatinio, que está en Brundisium, y le diré que te proporcione lo que desees.



MARCO FAVONIO



Hombre de Estado romano nacido en 42 a.J.C. Pretor al ocurrir la separación de César y Pompeyo; siguió al principio el partido de áquel, pero después acompañó a Pompeyo a Egipto, y cuando éste murió, volvió y obtuvo el perdón de César. A la muerte del dictador se unió a sus asesinos, siguió a Bruto y Casio fuera de Italia, cayó prisionero en la batalla de Filipos, y fue conducido cargado de cadenas ante los vencedores, saludó a Antonio con respeto y rompió en invectivas contra Octavio, lo cual fue la señal para su sentencia de muerte