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viernes, 30 de marzo de 2018

MENCIO DICE SOBRE LOS DEFECTOS



Si amas a las personas y se muestran hostiles contigo, examina tu amor. Si gobiernas a personas y se muestran ingobernables, examina tu sabiduría. Si eres cortés y no te corresponden, examina tu cortesía. Si lo que haces es en vano, mira siempre en tu interior y hallarás la respuesta.







MENCIO DICE SOBRE EL DESTINO




El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno.





miércoles, 28 de febrero de 2018

sábado, 14 de marzo de 2015

MENCIO DICE SOBRE LA MUJER





No es asunto de la mujer decidir sobre las cosas por sí sola, ya que se halla sujeta a tres obediencias: cuando es joven ha de obedecer a sus padres; una vez casada, al marido, y cuando enviuda, al hijo.



jueves, 5 de febrero de 2015

MENCIO DICE SOBRE LA RECTITUD



Me agrada el pescado, como también las garras de oso. Si no puedo tener ambos, desecho el pez, y prefiero las garras del oso. En la misma forma amo la vida y también la rectitud. Si no puedo tener ambas, dejo ir a la vida y elijo la rectitud. 


viernes, 31 de octubre de 2014

MENCIO




Mencio (c. 371-c. 288 a.C.), fundador de la filosofía china del confucianismo, conocido también por los nombres de Meng-Tse o Mengzi. Nacido en el seno de una familia noble de la minúscula dinastía feudal del estado de Zou (hoy en la provincia de Shandong), limítrofe con el lugar donde naciera Confucio, el estado de Lu, Mencio estudió confucianismo con el propio nieto de Confucio. Más tarde viajó por China durante años difundiendo esta doctrina y enseñando a los gobernantes las obligaciones que les comprometían con sus súbditos. Obtuvo un cargo ministerial en el estado de Qi, famoso por su academia confucionista. Creía que el poder para gobernar proviene del Cielo (Tian), y tenía que ser desarrollado en el interés del pueblo. El cielo castigaría a los tiranos azotando sus reinos con catástrofes naturales, mientras que la gente también obedecería la voluntad del cielo si deponían a los tiranos. Mencio rechazaba la guerra excepto si ésta era defensiva. Según cuenta la tradición, pasó la última parte de su vida en reclusión junto con sus discípulos en su estado natal, convertido en un hombre desilusionado. En sus enseñanzas recalcaba la creencia de que el hombre es bueno por naturaleza, pero que esta bondad necesita cultivo que a su vez depende de una seguridad material. Si los soberanos, por lo tanto, reducen a sus súbditos a la pobreza y al egoísmo, habrían de ser destronados. Parece ser que Mencio, también defendió algunas formas de meditación parecidas al yoga, que podían enriquecer las capacidades naturales de la persona de un modo semejante a como la moral desarrollaba su corazón. El Mengzi, casi con certeza escrito por él mismo, está considerado un texto básico confucionista, uno de los Sishu (Cuatro libros) del confucianismo. Sobre todo desde el desarrollo del neoconfucianismo a partir del siglo XI, Mencio ha sido reconocido como uno de los grandes filósofos de China, superado tan sólo por el propio Confucio.