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sábado, 11 de marzo de 2017

DEMOCEDES DE CROTONA, EL MEJOR MÉDICO DE SU TIEMPO

Democedes de Crotona (en griego: Δημοκήδης/Dēmokḗdēs) (¿-?), famoso médico griego descrito por Heródoto de Halicarnaso como “el mejor de su tiempo”. El historiador es nuestra mejor fuente para conocer algunos detalles de la vida del médico. Según la Suda, escribió un libro de medicina, que no se ha conservado.
 
Nació en Crotona, población aún hoy en día de la actual Italia. Su padre, Califonte, era sacerdote del culto de Asclepio.
 
Su primera aparición como médico lo sitúa en la isla griega de Egina, donde recibía un salario de un talento egineta por ofrecer sus servicios de médico público. Más tarde sirvió en Atenas al subir los atenienses su salario dos terceras partes, pero finalmente recaló en la isla de Samos, regida por el tirano Polícrates, quien subió la oferta hasta los dos talentos.
 
En el 522 a. C., Polícrates de Samos aceptó la invitación del sátrapa de Lidia, Oretes, para acudir a Sardes. La invitación era en realidad una trampa, ya que en cuanto Polícrates llegó a la capital lidia fue ejecutado. Los miembros de su séquito, entre los que se encontraba Democedes, fueron encarcelados, aunque posteriormente fueron llevados a Susa como esclavos tras la ejecución del propio Oretes por orden del rey persa Darío I.
 
Quiso el destino que cierto día el rey Darío se torciera el tobillo mientras estaba de caza. Sus médicos egipcios personales, considerados los mejores del momento, no encontraban la solución a la dolencia del rey. Fue en ese momento en que fueron requeridos los servicios de Democedes, quien pronto calmó la dolencia de Darío. En recompensa, Darío y sus esposas colmaron de regalos al griego (oro, casa amueblada). El rey le permitió comer en su presencia y vivió entre los persas con todo lujo. Incluso tuvo que interceder por los médicos egipcios que de no ser por él habrían sido crucificados. Fue el primero de muchos médicos griegos que tendrían las cortes persas a partir de ese momento. Sin embargo, el máximo deseo de Democedes, volver a su tierra natal, no fue atendido por Darío.
 
Tiempo más tarde, Atosa, la esposa favorita de Darío, padeció un tumor en el pecho. Democedes la curó a cambio de cualquier favor que el griego pudiera pedirle, que no fue otro que poder volver a su tierra. Atosa le dijo que Darío nunca lo permitiría, pero el griego había urdido un plan perfecto. Atosa le dijo a su esposo que los persas esperaban una conquista por la gloria y poder del imperio. Al responderle Darío que planificaba una campaña contra los escitas del norte, Atosa le dijo que mejor ir contra los griegos del oeste, ya que además tenía en la corte al hombre perfecto para planificar la guerra, su médico personal.
 
Darío preparó una expedición de reconocimiento con tres naves fenicias que salieron desde Sidón. Fueron escogidos quince nobles con la orden de observar atentamente las costas y ciudades griegas bajo el liderazgo de Democedes. Se trataba de que al regreso llevaran la máxima información posible y de que trajeran sano y salvo al médico.
 
La expedición llegó a Grecia y alcanzó Tarento, en Italia, cerca de Crotona. De acuerdo con el plan urdido por Democedes, el rey tarentino acusó a los persas de espías, y para evitar que escaparan tomó los timones de sus naves. El médico aprovechó para escapar y refugiarse en Crotona, donde fue protegido por sus conciudadanos una vez los persas fueron liberados y se pusieron a la caza y captura del fugado. Los enviados tuvieron que volver a casa con las manos vacías.
 
Poco más sabemos de Democedes, salvo que se casó con la hija de un famoso luchador de la época, Milón de Crotona. Este honor le costó un precio muy elevado, sólo para, según lo que sabemos hasta hoy, poderle fanfarronear a su antiguo amo Darío, quien a bien seguro conocía al luchador.
 
No obstante, la vida en Italia era demasiado vulgar y aburrida para él, tras haber pasado gran parte de su vida en la corte de Susa, por lo que pidió permiso al Gran Rey Darío I para volver a Persia y a su cargo de médico de la corte. Darío, contento, le permitió volver a Persia y le devolvió su antiguo cargo.



sábado, 31 de diciembre de 2016

POLÍCRATES DE SAMOS


 Polícrates (570 a. C.-522 a. C.), hijo de Eaces, poderoso tirano de Samos entre el 540 a. C. y el 522 a. C. Su caída provocó un gran impacto en el mundo griego.

Samos es una isla griega del mar Egeo, situada frente a la costa del Asia Menor, cerca de Mileto. Era también una ciudad griega de Jonia, pero por su carácter insular no fue sometido al reino del rey lidio Creso. Cuando este rico gobernante cayó frente al persa Ciro II en el 547 a. C., Lidia fue incorporada al imperio aqueménida. El general persa Harpago subyugó a las ciudades griegas de tierra firme una por una, y la situación política en el resto del mundo griego cambió considerablemente. Se produjo cierta confusión en Samos, y en el 540 a. C., tres hermanos, Polícrates, Pantagnosto y Silosonte, llevaron a cabo un golpe de estado. Apoyados por ciudadanos que pudieron armarse capturaron la ciudadela de Samos.
 
Polícrates ejecutó al segundo hermano y desterró al más joven, Silosonte, quien marchó a Persia. Desde ese momento, Polícrates se convirtió en gobernante en solitario, o, usando el término griego, se convirtió en tirano. Parece que fue un hombre popular, que no cambió la constitución para controlar el estado. Por otra parte, los opositores a su reinado, normalmente miembros de la vieja aristocracia, fueron exiliados o prefirieron voluntariamente abandonar la isla. El más famoso fue Pitágoras, quien marchó a Egipto y al sur de Italia.

Entre los primeros actos de Polícrates, se encuentra la fortificación de la ciudad, que puede fecharse arqueológicamente en el tercer cuarto del siglo V a. C. Junto con este proyecto se inició también un acueducto. Estos edificios fueron diseñados por un hombre llamado Eupalino.
 
Tal y como hacían otros tiranos, Polícrates trató de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Samos prosperó y Polícrates pudo mostrarlo al mundo construyendo un templo dedicado a Hera y un gran palacio que reconstruirá el emperador romano Calígula.

Junto con la muralla y el acueducto, el santuario fue reconocido como uno de los mayores logros de la ingeniería antigua. El filósofo Aristóteles incluso lo comparó con las pirámides.

Varios científicos y eruditos visitaban la corte samia: por ejemplo el médico Democedes, los poetas Anacreonte e Íbico, y el ya mencionado ingeniero Eupalino.
 
«En muy poco tiempo subieron los asuntos de Polícrates a tal punto de fortuna y celebridad que así en Jonia como en lo restante de Grecia se oía sólo en boca de todos el nombre de Polícrates, observando que no emprendía expedición alguna en que no le acompañase la misma felicidad.» (Heródoto III, 39)

Los persas no mostraban gran interés en la conquista de las islas del Egeo. Ellos eran guerreros, no marineros. Por otra parte, el faraón Amasis, temiendo un ataque persa, había desarrollado una estrategia defensiva naval. Mientras él y sus aliados controlaran el mar, el rey Ciro no podría atacar al país del Nilo, ya que se vería forzado a atravesar la árida costa norte de la península del Sinaí, donde su ejército sería muy vulnerable. Así pues, el faraón construyó una armada, contrató a mercenarios carios y griegos, conquistó Chipre y se alió con Polícrates, al cual dio grandes sumas de dinero para que el samio construyera de igual forma una gran flota (100 navíos de 50 remeros y 10 arqueros cada uno). Este contingente de barcos costaba 1 talento al día, o lo que es lo mismo, unas 7-8 toneladas de plata al año, lo que en el siglo VI a. C., representaba una gran suma.
 
La defensa de Egipto estaba ahora parcialmente en manos de Samos, lo que hacía vulnerable al reino de Amasis. No sabemos lo que fue mal, pero lo cierto es que tras la muerte de Ciro, Polícrates decidió cambiar de bando aliándose con el nuevo rey persa Cambises II, tal y como nos narra el historiador griego Heródoto de Halicarnaso. El almirante de la flota egipcia cambió de bando al mismo tiempo, y Egipto cayó el 525 a. C. Es muy posible que Cambises hubiera preparado el ataque a Egipto con el plan de hacerse suyas previamente las flotas egipcias aliadas.

El porqué del cambio de bando de Polícrates es desconocido. Heródoto relata una historia fantástica, según la cual Polícrates era un hombre tan afortunado y bendecido por los Dioses que lanzó al mar uno de sus anillos de gran valor y este le fue devuelto posteriormente por un pescador que había capturado al pez que se lo había tragado. Amasis pensó que un hombre así tendría que ser castigado algún día por los dioses por la envidia que les causaría el éxito y felicidad de un humano.  Esto fue para él suficiente razón como para romper la alianza ya que no quería que la posible futura mala suerte de su aliado se volviera también contra él.

Tras la derrota egipcia, Polícrates se quedó sin apoyo financiero. Rebeldes samios, apoyados por contingentes de Esparta y Corinto invadieron la isla. Sin embargo, las murallas de Eupalino eran resistentes y Polícrates pudo sobrevivir en la ciudadela. A pesar de esto quedó vulnerable debido a la falta de capital.
 
En marzo del 522 a. C., se desató una guerra civil en el imperio persa. El usurpador Gaumata, se rebeló contra Cambises, haciéndose pasar por el hermano de éste, Esmerdis. Cambises falleció antes de que pudiera dar caza a Gaumata. Más o menos al mismo tiempo, durante el verano, Polícrates fue invitado por el sátrapa de Lidia, Oretes, a acudir a Sardes. Oretes ofrecía a Polícrates como cebo dinero y posesiones a cambio de que lo sacara del país ya que supuestamente se había enterado que Cambises tramaba su muerte. Polícrates muy falto de dinero y haciendo caso omiso de las advertencias de su hija y de un adivino se preparó para visitar a Oretes. A su llegada, fue asesinado por el sátrapa.

Los motivos reales de Oretes son inciertos. Quizás es tan simple como que hizo lo que se esperaba de él en un conflicto entre Persia y Egipto, atacar a un ex aliado egipcio, para evitar que pudiera volver a cambiar de bando. O quizás la ejecución fue ordenada por el mismo Cambises. Otra posibilidad es que Oretes hubiera caído en desgracia y quisiera hacer algo para ganarse de nuevo el favor del rey.

 

Cuando el caos en el imperio persa tocó a su fin al cabo de varias semanas – Gaumata fue asesinado y sucedido por Darío I – los persas restauraron el orden. Oretes fue ejecutado y Samos fue dada al hermano desterrado de Polícrates, Silosonte.