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“No fue ilustre, es verdad,
placidísimo anciano, la línea de tu estirpe, ni tu árbol genealógico se remonta
a ancestros lejanos, pero tu enorme fortuna compensó tu linaje y ocultó la
bajeza de tus padres.”
( Publio Papinio Estacio )
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Supongo
que Estacio trata de expresar un mensaje realista y de reflexión sobre la
fortuna y la reputación Es cierto su linaje no era ilustre y que sus
antepasados no eran figuras destacadas en la historia de Roma. Sin embargo, la
Fortuna le favoreció y le otorgó riqueza y éxito, lo cual ya es mucho mérito en
una sociedad tan clasista como la romana, donde se daba muchísima importancia y
se repetaba mucho la alta posición social. No en vano entre los propios romanos
llamaban “Favorito de la Fortuna”, a aquel que ascendía de posición social por
méritos propios y a costa de grandes trabajos y sacrificios.
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Dejando aparte que
en la cultura romana, la Fortuna ( que además era una diosa, y no se refiere
solo a las grandes riquezas materiales) era vista como una fuerza divina que
podía influir en el destino de las personas. Por eso los mismos romanos decían
que la Fortuna era caprichosa, lo mismo fuera que lograras las cosas por suerte
como por los muchos esfuerzos empeñados en el propósito.
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Creo
que con su frase Estacio quiso transmitir que la fortuna puede tener un impacto
significativo en la reputación de cada uno y cómo son percibidos por los demás.
Y en todo caso, en la sociedad romana se valoraba mucho la riqueza, el estatus,
y la familia de procedencia, a veces incluso por encima de los méritos
individuales. Aunque ser un “Favorito de la Fortuna” podía ser visto como algo
positivo, también se consideraba que una persona que dependía demasiado de la
suerte no era digna de respeto, ya que los méritos conllevaban el propio
reconocimiento es los demás.
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Aunque
la fortuna, es decir, la riqueza y el éxito, pueden abrir puertas y ofrecer
oportunidades, no es el único factor determinante en la vida. La fortuna puede
ser volátil y efímera, como reconocían los propios romanos y era necesario
tener en cuenta otros aspectos fundamentales. Quiero decir que en lugar de
basar la vida y la reputación únicamente en que se disponga de la suerte de que
la fortuna les sea favorable o no, la gente debería aspirar a construir su
propia base sólida de valores, virtudes y habilidades. El esfuerzo, la
dedicación y la búsqueda del conocimiento son elementos fundamentales para
desarrollarlos como individuos y obtener un reconocimiento genuino. Para tener
más suerte en la vida y llegar a ser un “Favorito de la Fortuna” es importante
que en las primeras etapas de la vida se dedique una atención especial al
estudio y al aprendizaje, a experimentar, y a leer sin descanso ni
interrupción todo cuanto nos pueda ser de utilidad y nos valga para mejorar
como personas.
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Y ejercitarse duramente en estar en buenas condiciones físicas,
porque la salud es la base para obtener todo lo demás. Por esto los miembros de
la nobleza romana sabían cómo aplicarse en lo del “cursus honorum”, en el aprendizaje
de todo tipo de conocimientos y disciplinas, así como todas las artes
marciales, para obtener prestigio militar, ya que llegar a ascender socialmente
( cuánto más, mejor) era uno de los mayores honores a los que los romanos
podían aspirar. Cabe citar, por ejemplo, los ejercicios marciales de la juventud romana en el Campo de Marte, de Roma. Pero la aristocracia era como una casta aparte, y bastante
cerrada, que se resistía a admitir a nuevos miembros, por lo cual en otros
sectores sociales, lo de ascender socialmente, podía ser a base de amasar una
inmensa cantidad de dinero y de riquezas, pues quien no podía ser noble de
sangre o familia, indirectamente podía ennoblecerse por la obra y acción del
dinero.
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No
obstante es importante recordar que el linaje y el estatus social no definian
por completo la valía de un romano, aunque había un profundo celo respecto a la
propia posición social. Es verdad que la grandeza no se encuentra
exclusivamente en las raíces familiares, aunque en la mentalidad de los
antiguos romanos generalmente era así), sino en las acciones y logros
personales de cada ciudadano romano. A lo largo de la Historia, habían habido
personas extraordinarias que surgieron de orígenes humildes y que dejaron un
legado duradero, y es el caso de los plebeyos que llegaron a formar parte de la
nobleza patricia, generalmente estableciendo alianzas familiares con la enorme
riqueza que podían aportar a la familia patricia con la que buscaban tener
enlaces de parentesco.
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Por
tanto, reflexionando en el enunciado de Estacio, llego a la conclusión de que no hay que limitarse a buscar una reputación
basada únicamente en la fortuna o la posición social. Conviene cultivar e
carácter, desarrollar los talentos propios y esforzarse por alcanzar las metas fijadas
con determinación y perseverancia. Ser conscientes de que el verdadero valor
reside en lo que somos y en lo que aportamos al mundo, y no lo que se ha
recibido en herencia o en simple suerte inesperada.
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La Fortuna puede brindar
oportunidades, pero depende de nosotros aprovecharlas y demostrar nuestra
valía. No se debe permitir que las circunstancias externas de nacimiento o de
simple suerte inesperada definan el éxito o la reputación. Hay que trabajar
arduamente, seguir las propias pasiones y ser fieles a los propios principios.
Solo así se puede construir una reputación sólida y duradera basada en su propio
mérito, que es lo que realmente importa, y lo que indirectamente hace que los
demás les tengan un respeto, ya que la verdadera grandeza no se mide por la
suerte que se haya tenido, sino por el impacto que dejamos en el mundo y en las
vidas de los demás, tanto debido a nuestros propios esfuerzos como en la
calidad de persona que podemos llegar a ser.
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Por tanto, no se debe de
subestimar el poder de las propias acciones y el potencial que cada uno puede
tener para forjar su propio camino hacia el éxito, ya que el dinero no lo es
todo, aunque ayuda mucho, y lo mismo la procedencia social recibida en
herencia, llegada inesperadamente por un golpe de suerte, o la que se ha ido
ganando poco a poco a base de inmensas luchas, esfuerzos y sacrificios.