Mostrando entradas con la etiqueta TOLOMEO AULETE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TOLOMEO AULETE. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de abril de 2015

CÉSAR Y EL PASO DEL RUBICÓN





César pasa el Rubicón: Farsalia

César, después de su victoria en la Galia, fue a establecerse en Rávena, en la Galia Cisalpina. Su misión había terminado; sus poderes proconsulares acabaron en el año 50 a. de J.C. Desde aquel momento el deseo de Pompeyo fue verlo volver a Roma sin ejército, sin cargos, como un simple particular: Entonces lo tendría en su poder.


Naturalmente, Cesar, fuertemente rodeado por su ejército, se abstuvo de favorecer el juego de Pompeyo. Hubo largas negociaciones, un ir y venir de mensajeros entre Roma y Rávena. La guerra civil parecía inevitable.



César no disponía más que de una legión (las demás vigilaban la Galia), mientras Pompeyo se jactaba de no tener sino que "dar una patada en la tierra para llenar Italia con su legiones".



César se decidió a marchar sobre Roma: Alea jacta est (la suerte está echada): En enero del año 49 a. de J.C., pasó el Rubicón, límite de la Galia Cisalpina, y después se apoderó de Roma, donde el pánico hizo presa en Pompeyo y en los senadores, que se refugiaron en Grecia.



César fue primero a Hispania para acabar con los núcleos partidarios de Pompeyo; a continuación tomó Marsella, que se había declarado pompeyana, y después desembarcó en Grecia en pleno invierno.



En agosto del año 48 a. de J.C., aniquiló a los pompeyanos en Farsalia (Tesalia). "Golpead a los aristócratas en el rostro", les habían dicho a sus soldados, sabiendo que los jóvenes nobles preferían huir antes que quedar desfigurados.



Pompeyo huyó a Egipto a pedir asilo al joven rey, hijo de Tolomeo Aulete. 



Pensando en una recompensa, un jefe egipcio hizo asesinar a Pompeyo y los autores presentaron su cabeza a César, que había desembarcado en su persecución. Alejándose, César prorrumpió en llanto por la muerte de su adversario.


lunes, 1 de septiembre de 2014

CHARMIAN E IRIAS, DONCELLAS DE CLEOPATRA SÉPTIMA DE EGIPTO




Cleopatra tenía cientos y cientos de criados, pero en realidad sólo apreciaba a dos, dos mujeres llamadas Charmian e Iras. Hijas de aristócratas macedonios, le habían sido entregadas a Cleopatra cuando las tres eran niñas para que fueran las compañeras reales de la segunda hija del rey Ptolomeo Auletes y de la reina Cleopatra Tryphaena, hija del rey Mitrídates de Ponto y de su reina. Eran de la misma edad que Cleopatra y habían pasado con ella todos aquellos tormentosos años... el divorcio de Ptolomeo Auletes y Cleopatra Tryphaena y la llegada de una madrastra... el destierro de Auletes... los tres años de exilio en Menfis mientras Berenice, la hija mayor, reinaba con su madre, Cleopatra Tryphaena... el espantoso período después de la muerte de Cleopatra Tryphaena en que Berenice buscó frenéticamente un marido aceptable para los alejandrinos... el retorno de Ptolomeo Auletes y su reinstauración en el trono... el día que Auletes asesinó a Berenice, su propia hija... los dos primeros años del reinado de Cleopatra... ¡Tanto tiempo!


( C. McC. )





jueves, 14 de agosto de 2014

CLEOPATRA FILOPÁTOR NEA THEA





Cleopatra VII, fue la última reina del Antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica, también llamada Lágida, fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno. Fue la última del llamado Periodo helenístico de Egipto.



Cleopatra nació hacia el año 69 a. C. y murió en el 30 a. C. Era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, de quien heredó el trono en el año 51 a. C., cuando tenía 18 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, de solo 12, quien sería además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos).




El padre de Cleopatra, Ptolomeo XII, conocido como "Auletes", era un soberano nada querido por su pueblo por la despreocupación que mostraba ante los graves problemas que asolaban a Egipto, por su manifiesta corrupción, y por ser más amante de las fiestas que de las cuestiones de Estado. Conseguía mantenerse en el trono gracias a la ayuda romana que recibía merced a sus continuos sobornos y promesas de tributos diversos.




Roma estaba encantada de "ayudar" a Ptolomeo XII porque Egipto era para el Imperio una presa muy tentadora, y hacía tiempo que tenía los ojos puestos en el oro de ese país. En cada conflicto, Roma se prestaba gustosa como árbitro. En el año 58 a. C. con ocasión de un levantamiento popular, Ptolomeo, exiliado por su hija Berenice, se desplazó a Roma en busca de ayuda militar para sofocarlo. Quedaron como regentes del país su esposa Cleopatra y su hija mayor Berenice IV, quienes gobernaron durante un año hasta que Cleopatra murió. Los alejandrinos colocaron en el trono como única reina a Berenice IV y enviaron una delegación a Roma para que ésta arbitrase en el conflicto que enfrentaba a padre e hija.




Ptolomeo XII consiguió el apoyo de Roma luego de haber pagado a Pompeyo una gran suma de dinero y prometerle que durante años le pagaría tributos. Consiguió derrotar al ejército de Archelaus, segundo marido de Berenice IV, y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar ejecutar a su hija Berenice, era el año 55 a. C.




Ptolomeo XII Auletes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a. C; dejándole el trono a su hija Cleopatra VII Filópator y a su hijo Ptolomeo XIII Dioniso II (51-47 a. C.), que contaba aproximadamente con doce años, con quien ella tuvo que casarse por testamento de su padre. Ptolomeo XII dejó como tutor de ambos al regente de Roma, que en ese momento era Pompeyo, quien debía hacer cumplir el testamento y casar a los hermanos. Claro que esta unión era puramente legal ya que según se dice Cleopatra, extremadamente inteligente y ambiciosa, dejaba fuera de todas las decisiones a su hermano.




Cleopatra tenía varios hermanos: Berenice IV, de la que ya se ha hablado, y Cleopatra VI como hermanas mayores -ésta última desapareció no se sabe cómo durante el reinado de su hermana Berenice-, una hermana menor llamada Arsínoe IV y dos hermanos menores llamados Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV, con los que se casó sucesivamente, según la ley de los lágidas, a cuya dinastía pertenecían, y que permitía el matrimonio entre hermanos. 



La educación de todos ellos fue puramente griega, según costumbre ptolemaica. Cleopatra fue el primer miembro de esta dinastía que aprendió a hablar el idioma egipcio; pero no solo conocía este idioma sino también el griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. Fue instruida así mismo en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora según Plutarco.



Entre el 50 y el 49 a. C. los campesinos sufrieron graves hambrunas, se rebelaban y se unían a bandas de forajidos que causaban grandes males; la moneda egipcia se debilitaba y la lenta burocracia entorpecía la recuperación: el país dependía cada vez más de Roma. Además, en su propio entorno familiar tampoco iban bien las cosas. 



Su hermana menor Arsinoe, en desacuerdo con su política de ayuda a los romanos en señal de buena voluntad, aspiraba al trono y pronto surgieron las desavenencias también con su hermano-esposo. Ptolomeo XIII, muy joven y manipulable, era prácticamente manejado por tres consejeros muy hostiles a ella: el eunuco llamado Potino, el general Aquilas y el retórico Teodoto. Por consejo de ellos en 48 a. C. expulsó a su hermana del trono derrocándola con un comando dirigido por sus consejeros Pothinus y Achillas. Y la obligó al exilio eligiendo ella Siria. Desde esta región Cleopatra pretendió recuperar el poder, reuniendo un buen ejército para este fin, aunque no lo logró. Se encargó César de ponerla en el trono de Egipto. 

lunes, 28 de julio de 2014

CÉSAR Y LA ANARQUÍA EN ROMA



La muerte de Craso

Desde la partida de César, los desórdenes se sucedieron en Roma, donde el tribuno Clodio había instaurado un verdadero terror, asegurándose la popularidad mediante distribuciones gratuitas de trigo.




Los jefes del partido conservador, como Catón de Utica y Cicerón, se vieron condenados al exilio, pero Pompeyo, asustado por los excesos, los hizo llamar (57 a. de J.C.).



Roma se convirtió en campo de batalla entre Clodio y otro demagogo rival, Milón. Inquietos, Pompeyo, César y Craso ratificaron su adhesión a los acuerdos de Luca (56 a. de J.C.): Primer triunvirato.



Por otra parte, envidiosos de los éxitos de César en la Galia, Pompeyo y Craso quisieron también su parte en los laureles.



Reelegidos cónsules, buscaron nuevos escenarios de batalla. Pompeyo envió al procónsul Gabinio para que ocupara Judea, que fue dividida en cinco distritos; después, Gabinio fue a Egipto para restaurar en el trono a Tolomeo Aulete, a quien un usurpador había derrocado.



Craso eligió Siria, donde deseaba alcanzar la fama luchando contra los partos. Pero en el año 53 a. de J.C., sus legiones, cuando atravesaban el desierto de Mesopotamia, fueron asaltadas en Carrhae por los escurridizos jinetes.



Craso se batió en retirada e intentó negociar, pero los partos lo asesinaron a traición y aniquilaron su ejército, haciendo 10.000 prisioneros. Su lugarteniente Casio tuvo que ocuparse de defender Siria.



Muerto Craso, César y Pompeyo quedaron frente a frente. La hija de César, Julia, esposa de Pompeyo, había muerto en el 54 a. de J.C., de manera que todo vínculo familiar entre los dos hombres había quedado roto.



Las bandas de Clodio y de Milón se enfrentaban en Roma en terribles batallas callejeras; después del asesinato de Clodio, sus partidarios incendiaron numerosas casas, una basílica y la Curia (52 a. de J.C.).



Enloquecidos de terror, los senadores nombraron a Pompeyo único cónsul con plenos poderes; el propio Cicerón lo apoyó. Como la sublevación general de la Galia se estaba fraguando, Pompeyo, pensando que César se vería pronto envuelto en un desastre, empezó a verse como el único dueño de la República.