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martes, 21 de abril de 2020

ASEDIOS ROMANOS DESPUÉS DE NUMANCIA



Los romanos, como era su costumbre, enviaron a diez senadores a las zonas de Iberia recién adquiridas, que Escipión o Bruto antes que él habían recibido bajo rendición o habían tomado por la fuerza, a fin de organizarlas sobre una base de paz. Posteriormente, al haberse producido otras revueltas en Iberia, fue elegido como general Calpurnio Pisón. A él le sucedió en el mando Servio Galba. Sin embargo, cuando los cimbrios invadieron Italia, y Sicilia se debatía en la segunda guerra de los esclavos, no enviaron ningún ejército a Iberia a causa de sus múltiples preocupaciones, pero enviaron legados para que llevaran la guerra del modo que les fuera posible. Después de la expulsión de los cimbrios, llegó Tito Didio y dio muerte hasta veinte mil arevacos. A Termeso, una ciudad grande y siempre insubordinada contra los romanos, la trasladó desde la posición sólida que ocupaba a la llanura y ordenó que sus habitantes vivieran sin murallas. Después de poner sitio a Colenda, la tomó a los ocho meses de asedio por rendición voluntaria y vendió a todos sus habitantes con los niños y las mujeres.

 

Existía otra ciudad próxima a Colenda, habitada por tribus mezcladas de los celtíberos , a quienes Marco Mario había a sentado allí hacía cinco años con la aprobación del senado, por haber combatido como aliados suyos contra los lusitanos. Pero éstos a causa de su pobreza se dedicaron al bandidaje. Didio, tras tomar la decisión de destruirlos, con el beneplácito de los diez legados todavía presentes, comunicó a los notables que quería repartirles el territorio de Colenda en razón de su pobreza. Cuando los vio alegres, les ordenó que comunicaran al pueblo esta decisión y acudieran con sus mujeres e hijos a la repartición del terreno. Después que llegaron, ordenó a sus soldados que evacuaran el campamento y, a los que iban a recibir el nuevo asentamiento, que penetraran en su interior so pretexto de inscribir en un registro a la totalidad de ellos, en una lista los hombres y en otra las mujeres y los niños para conocer qué cantidad de tierra era necesario repartirles. Cuando hubieron penetrado en el interior de la zanja y empalizada, Didio, rodeándoles con el ejército, les dio muerte a todos. Y por estos hechos también celebró su triunfo Didio. De nuevo se sublevaron los celtíberos y, enviado Flaco contra ellos, mató a veinte mil. En la ciudad de Belgeda, el pueblo, presto a la revuelta, prendió fuego al consejo, que se hallaba indeciso, en el mismo lugar de su reunión. Flaco marchó contra ellos y dio muerte a los culpables.

 

Éstos son los hechos que encontré dignos de mención en las relaciones de los romanos con los iberos , como pueblo, hasta este momento. En un período posterior, cuando surgieron en Roma las disensiones entre Sila y Cinna, y el suelo patrio se vio dividido por guerras civiles y campamentos, Quinto Sertorio, del partido de Cinna, elegido para mandar en Iberia, sublevó a esta última contra los romanos. Después de reunir un gran ejército y crear un senado de sus propios amigos a imitación del senado romano, marchó contra Roma con atrevimiento y una moral elevada.

 

También en lo demás era renombrado por su celo extremado, hasta tal punto que el senado, lleno de temor, eligió contra él a aquellos de sus generales que gozaban de la máxima fama entonces: Cecilio Metelo con un gran ejército y Cneo Pompeyo con otro ejército, para que repelieran de cualquier manera posible esta guerra fuera de Italia, gravemente aquejada por la guerra civil. Pero a Sertorio lo mató Perpenna, uno de sus partidarios, que se proclamó a sí mismo general de la facción en su lugar, y Pompeyo dio muerte en el combate a Perpenna, de modo que esta guerra que había causado gran alarma a los romanos por el miedo llegó a su fin. Los pormenores de la misma los mostrará el libro de la guerra civil concerniente a Sila.

 

Después de la muerte de Sila, fue elegido como pretor para Iberia, Cayo César, con poder incluso para hacer la guerra a quienes fuera necesario. Sometió por la fuerza de las armas a todos aquellos pueblos iberos que estaban agitados o faltaban por someter a los romanos. A algunos que se sublevaron los sometió Octavio César, el hijo de Cayo, llamado Augusto. Y me parece a mí que desde aquel tiempo los romanos dividieron Iberia a la que precisamente ahora llaman Hispania en tres partes y comenzaron a enviar, cada año, gobernadores a cada una de ellas, dos elegidos por el senado y el tercero por el emperador por el tiempo que estimase oportuno.

( Apiano en "Iberia" )


sábado, 6 de diciembre de 2014

EL CÓNSUL TITO DIDIO


Tito Didio (en latín, Titus Didius) era un político y militar romano de la Gens Didia célebre por restaurar la Villa Publica y su recordado proconsulado en Hispania Citerior (España).




Era hijo del tribuno de la plebe del mismo nombre. En 103 a. C. alcanzó el tribunado de la plebe. En este tiempo intentó vetar el proceso que inició Cayo Norbano - otro tribuno - contra Cepio por la debacle de Arausio. En 101 a. C. le nombraron como pretor. Un año después, ya como propretor, le destinaron a Macedonia, donde derrotó a los escordiscos  a causa de lo cual el Senado le concedió un triunfo (100 a. C.). En 98 a. C. alcanzó el consulado con Metelo Nepote, durante el cual ordenaron la reconstrucción de la Villa Publica, y aprobaron la lex Caecilia Didia que estableció de nuevo un plazo - trinundinum - entre la promulgatio de un proyecto y la votación del mismo, y prohibió mezclar en un proyecto de ley materias independientes - per saturam rogare.


Como procónsul le correspondió la administración de la provincia de Hispania Citerior (97 - 93 a. C.). En estos cinco años centró su atención en derrotar a los celtíberos; alcanzó numerosas victorias en las que murieron unos 20.000 arévacos y asaltó las ciudades de Termes - ubicada en Soria - y Colenda, que después de nueve meses capituló siendo sus ciudadanos reducidos a la esclavitud.

Los senadores decretaron la concesión de otro triunfo por «acabar con una colonia de ladrones», que en realidad eran antiguos aliados celtíberos de Roma en la guerra contra los lusitanos, asentados allí por M. Mario en 102 a.C., y luego sublevados "a causa de su pobreza", según Apiano. Apiano escribió que la crueldad de Didio causó un levantamiento que aplastó su sucesor,Flaco. Según Salustio, Sertorio sirvió como tribuno militar bajo las órdenes de Didio.


Cuando retornó a la capital sirvió como legatus de Lucio César (90 a. C.) y Lucio Porcio Catón y Sila durante la Guerra Social. Poco después de la conquista de Herculanum Didio murió en combate.








viernes, 5 de diciembre de 2014

CARTA DE LUCIO CORNELIO SILA A CAYO MARIO


Toda Roma acudió al funeral, que ha sido algo que hará época. Yo no recuerdo nada semejante, aunque a mí no me interesaban mucho esas ceremonias, desde cuando la pira crematoria de Escipión Emiliano.


El Meneítos está abatido por el dolor y ha quedado definitivamente marcado con el sobrenombre de Pío con tanto llanto y quejido de una puerta a otra de Roma. Los antepasados de los Cecilio Metelos eran muy sencillos si sus imágenes son de fiar, y supongo que lo son. Algunos de los actores que las portaban saltaban y brincaban como una especie de híbrido de rana, grillo y gamo, y yo me paré a pensar de dónde procederían los Cecilio Metelos. Desde luego, de algún sitio raro.


Ahora no me quito al Meneítos de encima; seguramente porque yo estaba en su casa cuando el óbito, y como su querido tata no me soltaba la mano, debe pensar que se habían allanado todas las diferencias entre su padre y yo. No le he comentado que la invitación a cenar fue algo improvisado. Un dato interesante; durante todo el tiempo enque su tata agonizaba, y aún después, el Meneítos no tartamudeó una sola vez. Ten en cuenta que ese impedimento le apareció después de la batalla de Arausio, por lo que hay que suponer que es un tic nervioso de la lengua más que un defecto congénito. Dice que actualmente le molesta mucho si lo recuerda o tiene que efectuar un discurso formal. ¡Me lo imagino dirigiendo la ceremonia religiosa! ¡Me moriría de risa viendo a todos rebullirse impacientes mientras él se trababa y tenía que volver a empezar!


Te escribo ésta en vísperas de marchar a la Hispania Citerior, para participar en lo que es de esperar sea una guerra victoriosa. Según los informes, los celtíberos están sublevados y los lusitanos causan estragos en la provincia ulterior, donde mi primo lejano Cornelio Dolabella ha obtenido un par de victorias sin aplastar del todo la rebelión.



Los tribunos de los soldados ya están elegidos y con Tito Didio viene también Quinto Sertorio. Casi como en los viejos tiempos, salvo que nuestro comandante es un hombre nuevo muy distinto a Cayo Mario, y menos relevante. Escribiré siempre que haya noticias que dar, pero también espero que me escribas y me digas qué clase de hombre es Mitrídates.

( C. McC. )