En Oriente, desde el año 380, Teodosio apoyó a la Iglesia oficial, prohibiendo el arrianismo y deponiendo a los obispos rebeldes.
En el año 390, Teodosio ordenó una represión despiadada después de una revuelta en Macedonia. Ambrosio, indignado por el exterminio de miles de inocentes, excomulgó al emperador, prohibiéndole el acceso a las iglesias hasta que no hiciera penitencia: Teodosio se sometió el día de Navidad. Esta fue la primera penitencia pública de un soberano, y los Papas de la Edad Media se acordarían del precedente.
Teodosio tuvo que comprometerse en una verdadera guerra de religión y su victoria del río Frigido, en el Véneto (394), le permitió eliminar definitivamente el paganismo.
Por el contrario, Oriente logró evitar la tempestad y la idea imperial sobrevivió en Constantinopla, con el imperio bizantino, durante muchos siglos. Por es to, en vísperas de las grandes invasiones del siglo V, podemos calibrar la obra de este prodigioso conjunto a punto de hundirse.









