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domingo, 7 de junio de 2015

CAYO JULIO CÉSAR DOBLA LA PAGA DE SUS LEGIONARIOS



Tras la victoria sobre los rebeldes galos, el ejército de César recibió una sorpresa agradable e inesperada: el general aumentó la paga de los soldados rasos de cuatrocientos ochenta sestercios al año a novecientos; era la primera vez en más de un siglo que se le subía el sueldo a un ejército romano. Al mismo tiempo le dio a cada hombre una prima en metálico e informó a los soldados de que la parte del botín que correspondía al ejército sería mayor.


¿A expensas del Tesoro romano?. No, no fue así. César era siempre muy escrupuloso con los asuntos legales. No, er a expensas de su propio bolsillo, de su parte del botín.  


¿ Y cómo fue posible eso?. Es porque la guerra de las Galias le había convertido en un hombre fabulosamente rico, pero que también gastaba a manos llenas en favor de sus intereses, por eso podía permitirse mostrarse tan generoso, con sus legionarios.


Para empezar, de la última batalla había sacado veinte mil talentos sólo de la venta de esclavos entre los traficantes de Marsella. Y para comparar esa fabulosa cifra, cabe saber que a Marco Licinio Craso de le consideraba el hombre más rico de Roma, y sólo dejó siete mil talentos.




jueves, 28 de mayo de 2015

LOS ESCLAVOS EN LA ÉPOCA DE LA ROMA DE CAYO JULIO CÉSAR





A alguien que no estuviera familiarizado con el modo en que Roma trabajaba podría perdonársele por asumir que la ley de números aseguraría que cualquier medida que alterase la situación de los manumitidos de Roma no supondría en realidad diferencia alguna, porque la definición de pobreza extrema en Roma era la incapacidad de un hombre para poseer un único esclavo... y, desde luego, había pocos que no poseyeran un esclavo. De ahí que, aparentemente, cualquier plebiscito que distribuyera a los esclavos manumitidos por las treinta y cinco tribus debería de tener poco efecto en la cumbre de la sociedad.




La inmensa mayoría de los propietarios de esclavos en Roma no tenía más que un esclavo, puede que dos. Pero no eran esclavos varones; eran hembras. Por dos razones: la primera, que el amo podía disfrutar de los favores sexuales de una esclava, y la segunda, que un esclavo era siempre una tentación para la esposa del amo, y la paternidad de los hijos resultaba sospechosa. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad tenía un hombre pobre de un esclavo varón? Los trabajos serviles eran domésticos: lavar, acarrear agua, preparar las comidas, ayudar con los hijos, vaciar orinales; y los hombres no los hacían bien. La actitud mental no cambiaba sólo por el hecho de que una persona fuera lo bastante desafortunada como para ser esclava en lugar de libre; a los hombres les gustaba hacer cosas de hombres y despreciaban a las mujeres, a las que les tocaba hacer los trabajos más penosos.



Teóricamente a cada esclavo se le pagaba un peculium además de la manutención; esa pequeña cantidad de dinero se iba guardando para comprar la libertad. Pero en la práctica, la libertad era algo que sólo el amo pudiente podía permitirse otorgar, sobre todo por el hecho de que la manumisión llevaba consigo un impuesto del cinco por ciento. Con el resultado de que a la mayor parte de las esclavas de Roma nunca se las manumitía mientras eran útiles -y, temiendo la destitución más que el trabajo duro y no remunerado, se esforzaban por seguir siendo útiles incluso después de hacerse viejas-. Y tampoco podían permitirse pertenecer a una asociación funeraria que les permitiera pagar un funeral y un entierro decente después de su muerte. Acababan en los fosos de cal y ni siquiera había una señal en la tumba que dijera que alguna vez habían existido.



Sólo aquellos romanos con ingresos relativamente elevados y varias casas que mantener poseían muchos esclavos. Cuanto más elevada era la posición económica y social de un romano, más sirvientes utilizaba... y más probable era que contase con varones entre esos sirvientes esclavos. En estas esferas la manumisión era cosa corriente, y el período de servicio de un esclavo oscilaba entre diez y quince años, después de los cuales él -porque realmente se trataba de varones- se convertía en esclavo liberto y entraba a formar parte de la clientela de su antiguo amo. Llevaba puesto el gorro de la libertad y se convertía en ciudadano romano; si tenía esposa e hijos adultos, a éstos también se les manumitía.










miércoles, 20 de mayo de 2015

TRAS LA TOMA DE ATUATUCA POR CAYO JULIO CÉSAR




Dentro de la oppidum de los atuatucos César encontró los tesoros tribales de los cimbros y los teutones, los montones de objetos y lingotes de oro que habían llevado consigo siglos atrás cuando emigraron de las tierras de los escitas, ricas en oro, esmeraldas y zafiros, y que luego habían dejado en Atuatuca. El general tenía derecho a quedarse con todos los beneficios de la venta de esclavos, pero el botín pertenecía al Tesoro y a cada escalón del ejército, desde el comandante en jefe hasta los soldados rasos. Aun así, cuando se hubieron hecho los inventarios y la gran caravana de carretas que transportaban el botín iba de camino hacia Roma bajo una fuerte vigilancia para almacenarlo hasta el día en que el general hiciese su desfile triunfal, César comprendió que sus preocupaciones económicas se habían acabado de por vida. La venta de la tribu de los atuatucos como esclavos le había proporcionado un beneficio neto de dos mil talentos, y la parte del botín que le correspondía le daría todavía más que eso. Sus soldados rasos se convertirían en hombres ricos, y sus legados estarían en condiciones de comprar su camino hacia el consulado.




Y eso había sido sólo el principio. Los galos extraían plata de las minas y lavaban y cribaban el oro aluvial en los ríos que descendían desde el macizo Cebenna. Eran artesanos consumados y herreros inteligentes; incluso un montón de ruedas de hierro o barriles bien curvados, una vez confiscados, representaban dinero. Y cada sestercio que César enviaba a Roma incrementaba su valía y su posición pública: su dignitas.



jueves, 26 de marzo de 2015

MERCADO DE ESCLAVOS ROMANO Y APROVECHAMIENTO DE LA ESCLAVITUD ( ILUSTRACIONES )

EL MERCADO DE ESCLAVOS ERA UN TRÁFICO MUY IMPORTANTE PARA SATISFACER LA SIEMPRE DEMANDA DE ELLOS POR TODO LOS RINCONES DEL IMPERIO ROMANO. EN TODAS PARTES ERA FRECUENTE VER MERCADERES DE ESCLAVOS.