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miércoles, 10 de abril de 2024

PROMETEO ENCADENADO


 

Prometeo robó el fuego y se lo entregó a los hombres. Pero cuando Zeus se enteró, ordenó a Hefesto que clavara el cuerpo de Prometeo al monte Cáucaso. Allí pasó muchos años encadenado. Todos los días un águila caía sobre él y le devoraba los lóbulos del hígado, que volvían a crecerle durante la noche.

( Apolodoro en "Biblioteca mitológica" , siglo II a. C. )


domingo, 10 de marzo de 2019

DEUCALIÓN



En la mitología griega, Deucalión (en griego, Δευκαλίων) era hijo de Prometeo y la oceánide Pronea, y reinó en las regiones próximas a Ftía. Su esposa -y a la vez prima hermana- fue Pirra, hija de Epimeteo y Pandora.

 

Cuando Zeus decidió poner fin a la Edad de bronce con el gran diluvio, Deucalión, por consejo de Prometeo, construyó un arca y, disponiendo dentro de ella lo necesario, se embarcó en compañía de Pirra. Este relato se ha relacionado con el del bíblico Noé. Zeus hizo caer desde el cielo una copiosa lluvia e inundó la mayor parte de la Hélade, de manera que perecieran todos los hombres, excepto unos pocos que se refugiaron en las cumbres de las montañas próximas.

 

Después de nueve días y otras tantas noches navegando, al término del diluvio, la pareja volvió a tierra firme y Deucalión decidió consultar el oráculo de Delfos, que por aquel entonces pertenecía a la diosa Temis, sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que "su madre" era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los "huesos" eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y estas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres.

 

Deucalión y Pirra tuvieron tres hijos: Helén, Protogenia y Anfictión (que en otras tradiciones es autóctono).

 

Otras fuentes añaden a otros hijos diferentes, como Oresteo (Pausanias, Descripción de Grecia, X, 38, 1) , Pandora (la madre, por Zeus, de Greco, Hesíodo, Catálogo de mujeres, fr. 5.) y Tuya (madre de los epónimos Macedón y Magnete, habidos con Zeus; Hesíodo, Catálogo de mujeres, fr. 7.).

 

Deucalión y Pirra vivieron en Cino, donde la tradición ubica la tumba de Pirra. Posteriormente Deucalión se trasladó a Atenas, donde se dice que construyó un primitivo santuario de Zeus Olímpico, cerca del cual se encontraba su tumba. Por otra parte, en una sima de Atenas que se creía que había tragado todo el agua del diluvio se realizaban anualmente ofrendas de harina de trigo mezcladas con miel.



lunes, 11 de mayo de 2015

EL MITO DE LA CAJA DE PANDORA



Según un mito recogido por Hesíodo, fue Pandora la primera mujer de la Tierra. Dice el referido mito que habiendo robado Prometeo el fuego. Júpiter quiso castigarle, y al efecto mandó a Vulcano (Hefesto) que modelase una mujer de barro tan bella y encantadora que causase la desdicha de los hombres. Para hacer a la mujer empleó Vulcano una tierra arcillosa y húmeda: luego dio a la estatua la facultad de hablar, la fuerza vital y las facciones de las diosas y de la doncellez. Minerva (Atenea) le dió sus armas; Mercurio (Hermes) su astucia y su atrevimiento, y recibió de los dioses el nombre de Pandora, palabra que significa “todos los dones”. Mercurio le hizo presente de un esposo, que fue Epímeteo, no hizo caso del consejo que le dio su hermano Prometeo, el cual dijo que no debía aceptar ningún presente de los dioses. Pandora se llevó del cielo una caja que contenía todos los males, y cuando la caja fue abierta se esparcieron aquellos males por toda la Tierra: sólo quedó en ella la Esperanza. Dice la leyenda que lo que en realidad había dentro de la caja de Pandora eran los dones divinos que se reservaban a los hombres, pero por tener alas huyeron volando.


El mito de Pandora no tiene origen griego, pero en Grecia se le concedió, especialmente por Hesíodo, un carácter moral y satírico. Según esto, la primera mujer constituye un don fatal que se concedió a los hombres como castigo por el hecho de haber robado Prometeo el fuego del cielo. Antes de Pandora vivía la humanidad felizmente, sin conocer las enfermedades y los dolores, y en cuanto Pandora destapó la caja cayeron sobre el género humano toda suerte de calamidades.