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jueves, 11 de mayo de 2023

CORREGIR O SOPORTAR: LOS DEFECTOS EN LA PAREJA SEGÚN MARCO TERENCIO VARRÓN

"Los defectos de una esposa deben ser corregidos o soportados: quien puede corregirlos hace a la esposa más llevadera, quien los soporta él mismo se vuelve mejor".

 

Esta cita es atribuida a Marco Terencio Varrón, un escritor y filósofo romano del siglo I aC. La frase habla sobre la actitud que se debe tener hacia los defectos de la esposa en un matrimonio.

 

En la primera parte, Varrón dice que los defectos de una esposa deben ser corregidos o soportados. 

Esto significa que si la esposa tiene características o comportamientos que pueden causar problemas en la relación, es necesario hacer algo al respecto. Si es posible, se deben corregir los defectos, pero si no es así, hay que aceptarlos y aprender a vivir con ellos.

 

La segunda parte de la cita es interesante porque habla sobre el impacto de la actitud que se tiene hacia los defectos de la esposa. Varrón dice que si el esposo tiene la habilidad de corregir los defectos de su esposa, entonces la hace más llevadera. 

Esto significa que si se trabaja juntos para mejorar los aspectos negativos, la relación puede ser más armoniosa y feliz.

 

Por otro lado, si el esposo no tiene la capacidad de corregir los defectos de su esposa, entonces debe soportarlos. Sin embargo, Varrón dice que al hacerlo, el esposo se vuelve mejor. 

Esto puede interpretarse de varias maneras, pero es posible entenderlo como que al soportar los defectos de la esposa, el esposo aprende a ser más tolerante, paciente y comprensivo. Estas son cualidades importantes para cualquier persona en una relación.

 

En resumen, la cita de Varrón nos enseña que en una relación de pareja, es importante trabajar juntos para corregir los defectos que pueden causar problemas.

 Si no es posible hacerlo, entonces es necesario aprender a soportarlos. 

En cualquier caso, la actitud que se tenga hacia los defectos de la esposa es importante, ya que puede tener un impacto en la relación y en la persona que la adopta.




miércoles, 8 de febrero de 2023

ANTÍOCO DE ASCALÓN

 

Antíoco de Ascalón (c 130-68/67 a. C.) fue el último filósofo de la Tercera Academia (Platón); enseñó primero en Atenas y marchó después a Alejandría.

 

Al parecer nació en Ascalón, antigua ciudad de la costa de Oriente Medio (actualmente Israel) en la provincia romana de Siria. No se conocen las fechas exactas de su nacimiento y muerte, aunque pudo vivir entre 150 y 68 a. C. aproximadamente.

 

Fue discípulo del estoico Mnesarco, de Marco Terencio Varrón y de Filón de Larisa, quien sostenía un pensamiento distinto a Antíoco, y fue maestro de Cicerón. Sucedió a Filón como escoliarca de la Academia Nueva.

 

Estuvo interesado en revitalizar la doctrina de Platón superando el escepticismo. Influenciado por distintas corrientes filosóficas, llegó a una postura puramente ecléctica, que algunos consideran eclecticismo dogmático. Intentó conciliar la filosofía de Platón con la de Aristóteles y el estoicismo, buscando un núcleo de verdad en la coincidencia de opiniones de los grandes filósofos. Mantuvo una postura próxima a Panecio de Rodas y Posidonio del estoicismo medio.

 

Antíoco se fue a enseñar primero en Alejandría y más tarde a Siria, donde murió.



miércoles, 8 de diciembre de 2021

OBRA LITERARIA DE MARCO TERENCIO VARRÓN

 

 

La larga vida de noventa años de Marco Terencio Varrón transcurrió durante prácticamente todo el período de agitación (de ll6 a 27 a. C). Luchó del lado de Pompeyo, pero se sometió a César y fue perdonado. Escribió prolíficamente; según algunos informes, fue autor de casi 600 volúmenes. Pero sólo dos de sus libros sobreviven. Uno de ellos es una parte de un libro sobre la lengua latina, y el otro, escrito a los ochenta años, es un tratado sobre la agricultura, que es quizá el más importante libro sobre el tema que nos ha llegado de la antigüedad.

 

( Isaac Asimov)




lunes, 17 de junio de 2019

MARCO TERENCIO VARRÓN LÚCULO DICE SOBRE LAS MUJERES



Las mujeres son receptáculos pasivos. Están hechas para sujetar cosas, desde el pene de un hombre hasta un niño. Y quien sostiene cosas es un ser pasivo. ¡Tiene que ser pasivo, si no la sujeción peligra!. Lo mismo sucede con los animales. El macho es el activo y sacia su gran deseo montando a varias hembras. Por eso las mujeres, aun amando locamente a un hombre, no podían ceder incondicionalmente a sus fantasías sexuales.







lunes, 6 de mayo de 2019

PUBLIO NIGIDIO FÍGULO


Publio Nigidio Fígulo (en latín, Publius Nigidius Figulus; c. 98 a. C.-45 a. C.) fue un político, erudito, filósofo y gramático romano del siglo I a. C.
 
Sus orígines familiares no se conocen con seguridad. Según Wiseman, era de origen pompeyano y por tanto un homo novus. Según Gruen, podría descender de Cayo Nigidio que fue pretor a mediados del siglo II a. C. y por tanto de rango pretorio. Nigidio fue miembro de la gens Nigidia, que está ampliamente representada en la región campana alrededor de Pompeya.
 
Nigidio era senador en el año 63 a. C. Pudo haber ejercido la edilidad en el año 61 a. C., ya que estuvo implicado en el juicio del año 59 a. C. contra Cayo Antonio Hibrida supuestamente en calidad de iudex quaestionis. Obtuvo la pretura en 58 a. C. Desde el siglo XIX se ha pensado que ocupó el tribunado de la plebe en el año 59 a. C., pero esto supone una irregularidad en su cursus honorum que puede descartarse.
 
Amistó con Cicerón y ostentó cargos en Asia Menor en 52 a. C. Acumuló allí gran cantidad de conocimientos y reinstauró y divulgó el Neopitagorismo al volver a Roma; conoció gran fama como erudito y sobre todo como astrólogo y adivino, en especial mediante la llamada brontomancia o adivinación por el ruido de los truenos. Durante la guerra civil entre Julio César y Pompeyo se granjeó el favor de este último. Fue enviado al exilio por César en 46 a. C. Murió en 45 a. C. cuando volvía a Roma gracias a la intercesión de su amigo Cicerón como recuerda Suetonio.
 
Se considera a Fígulo un exponente del eclecticismo erudito de origen alejandrino, a la manera de Marco Terencio Varrón. Además, promovió el Neopitagorismo en Roma, que mezcló con elementos órficos y motivos mágicos y astrológicos de origen oriental. Dos siglos después de su muerte, Aulo Gelio lo comparó con Varrón, considerando a ambos los mayores eruditos de aquella época.
 
Nigidio Figulo fue citado por Apuleyo en su Apología, 42 y por San Agustín de Hipona en De civitate Dei, V, 3. Aunque todas las obras propias de Fígulo se han perdido, se conoce su pensamiento a través de las referencias a él que hacen Séneca, Aulo Gelio, Servio y Macrobio, que citan los siguientes títulos suyos:
 
Sobre astronomía y filosofía pitagórica: De exitis, De auguria privata, De somnis, De dis.

Sobre ciencia natural: De animalibus, De vento, De terris.

Sobre Gramática: Commentarii gramatici.

Sobre Retórica: De gestu

viernes, 11 de enero de 2019

QUINTO VALERIO SORANO


Quinto Valerio Sorano (en latín, Quintus Valerius Soranus; región de Sora, 140 o 130 a. C.-Sicilia, 82 a. C.) fue un poeta latino, gramático y tribuno de la plebe de la República romana. Era amigo de Cicerón y Varrón; eminente político, mencionado por Cicerón como un gran conocedor de la cultura griega y latina.​ Su ferviente vinculación al partido mariano, principal opositor de la dictadura silana, sería la causa política que lo llevaría a su muerte.
 
Su producción literaria se desenvolvía en la teología romana, como el carácter sexual de los dioses o el de su numen. Es en uno de sus libros titulado Εποπτιδες (Epoptidon), traduccido como «Los iniciados»; que según otros autores latinos como Servio y Plinio,​ Sorano se atrevió a revelar el denominado nombre secreto de Roma o identidad secreta del arcano de Roma. Lo cual estaba prohibido a muerte por parte de la República desde su fundación, con el fin de evitar rituales de invocación por parte de los enemigos de Roma, o aprovechado para fines políticos como el caso de Valerio Sorano, ya que luego fue declarado traidor y condenado a la crucifixión por Sila. Lo más probable fue que huyera a Sicilia, donde fue ejecutado a manos del general Pompeyo, enviado por el dictador.


sábado, 4 de agosto de 2018

MENIPO DE GADARA



Menipo de Gadara (Μένιππος, siglo IV a. C.-siglo III a. C.) fue un filósofo de la escuela cínica y escritor griego.

 

Se le considera habitualmente inventor de la clase de sátira denominada en su honor sátira menipea, escrita alternando verso y prosa. Aunque su doctrina se ha clasificado como cínica, presenta rasgos cercanos al hedonismo. Se conocen muy pocos datos biográficos sobre su trayectoria vital. Natural de Gadara, en Celesiria,​ lugar natal del filósofo epicúreo Filodemo y del epigramático Meleagro, fue esclavo, según afirma Acaico en sus Morales; Diocles de Magnesia agregó que su amo fue póntico y se llamó Bato; libertado, se naturalizó tebano y se enriqueció con la usura, pero perdió todo su dinero; el poco fiable Diógenes Laercio le atribuye una muerte por suicidio y varias obras que él mismo califica de atribución insegura y "llenas de chocarrerías, como las de Meleagro, coetáneo suyo", a saber, Funerarias, Testamentos, Cartas elegantes, En persona de los dioses, A los físicos, Matemáticos y gramáticos, La generación de Epicuro, La supersticiosa celebración epicúrea del día vigésimo del mes, todas perdidas y de las cuales no subsisten sino fragmentos.

 

En sus diatribas cínicas de crítica moral y social mezcló la prosa y el verso y los registros serio y cómico. Su obra fue lo bastante significativa como para inspirar las Sátiras menipeas del escritor romano Marco Terencio Varrón y servir de personaje e inspiración a escritores de diálogos satíricos como Luciano de Samosata en sus Diálogos de los muertos, el Icaromenipo y otras obras. Erasmo de Róterdam lo empleó alguna vez como personaje; Bartolomé Leonardo de Argensola también en su diálogo Menipo litigante, donde se critica la profesión de abogado. Velázquez lo recreó de cuerpo entero, vestido de mendigo pícaro, y con aire desafiante, desengañado del saber y de las vanidades y posesiones mundanas, en uno de sus cuadros.






martes, 29 de agosto de 2017

MARCO TERENCIO VARRÓN ACONSEJA SOBRE LOS ESCLAVOS



Haced que los supervisores sean más diligentes, y aseguraos de que ahorren y de que cada uno tenga una compañera esclava para que puedan tener hijos.

( Marco Terencio Varrón en "Sobre la agricultura" )







sábado, 12 de noviembre de 2016

TERENCIA, ESPOSA DE CICERÓN


 
Terencia (98 a. C. - 4 d. C.) fue la esposa del famoso orador Marco Tulio Cicerón. Jugó un papel decisivo en la vida política de Cicerón, como benefactora y ferviente activista de su causa.

Terencia nació en la Gens Terentia, una familia plebeya rica y noble, posiblemente de la rama de los Varrón, que fue la rama senatorial más importante de esa familia. Esto es sugerido por el hecho de que Cicerón tenía un primo con el cognomen Varrón, y un amigo, de nombre Marco Terencio Varrón. Este Varrón era dueño de una casa cerca de Arpinum no muy lejos del lugar de nacimiento de Cicerón. Por lo tanto, si Terencia era de hecho la hija de un Varrón, las relaciones de Cicerón con esta familia pueden haber influido en su matrimonio con Terencia.

Terencia tenía una media hermana llamada Fabia, que era una virgen vestal, y la hija de un patricio llamado Fabio. Si la madre se casó con el plebeyo Terencio en primer lugar, entonces, Terencia sería la hermana mayor y, probablemente, la única heredera del patrimonio de su padre. Tras la muerte de su padre, Terencia fue increíblemente rica.
 
Ella estaba dotada de una gran dote, que incluía al menos dos bloques de apartamentos de viviendas en Roma, una parcela de bosque en las afueras de Roma, y una gran granja. Los apartamentos y la granja generaron unos ingresos anuales considerables. Hay pruebas de que Terencia tenía muchas tierras a su nombre. Además de los terrenos públicos que poseía, Terencia adquirió una propiedad de grandes bosques, entre muchas otras inversiones. También era dueña de un pueblo que tenía la intención de vender durante la crisis del exilio de Cicerón.

Su dote total fue de 400.000 sestercios, que era la cantidad exacta necesaria para que un hombre pudiera postularse para senador. Ya que Cicerón todavía estaba bajo la autoridad de su padre, el Pater familias, no había heredado nada todavía. Por lo tanto, la dote de Terencia fue utilizada probablemente para financiar su carrera política.


Cuando tenía alrededor de 18 años de edad se casó con Cicerón, en el 79 u 80 antes de Cristo. Además de las conexiones entre Cicerón y los Terentii, Terencia probablemente se casó con él porque Cicerón era un emergente homo novus (hombre nuevo) con una prometedora carrera política. Se casó con Cicerón en un matrimonio sine manu, trayendo con ella la dote y su propiedad privada. Si bien la dote pasó al control del pater familias de Cicerón y más tarde al propio Cicerón, Terencia llevó los asuntos de su propiedad privada con la ayuda de su tutor Philotimus.

Terencia fue la responsable de dirigir los asuntos de la familia también. Además de la asignación de esclavos para realizar tareas como el tejido y la cocina, Terencia era la responsable de hacer las ofrendas a los dioses y la demostración de piedad adecuada. Cicerón se refiere a su culto regular en varias correspondencias. En una carta, describe su piedad como un acto de pura devoción.  En otra, Cicerón bromea que Terencia debería sacrificar al dios que lo hizo lo suficientemente enfermo hasta expulsar su ansiedad . Cicerón indica que dejó gran parte de estas responsabilidades del hogar en manos de su esposa. Ella también participó en el sostenimiento de importantes relaciones con los amigos y la familia de Cicerón. En el 68 a. C., Cicerón y Terencia invitaron al hermano de Cicerón, Quinto Tulio Cicerón y a su nueva esposa Pomponia, (hermana de Atico, el amigo de Cicerón) con el fin de mejorar y consolidar el matrimonio. En una carta de ese momento, Cicerón escribe que Terencia es tan afecta a Atico y su familia como él mismo.

Tulia Ciceronis, la hija de Cicerón y Terencia, nació en el 78 a. C. Dado que en este momento ya llevaban dos años casados sin haber tenido hijos, es probable que la pareja no fuera muy fértil. El primer hijo varón, Marco Tulio Cicerón Menor, no nació hasta el 65 a.c. La falta de fertilidad también fue sufrida por Tulia, que tuvo problemas para concebir hijos más tarde.

En el 51 a. C., cuando Cicerón partió para su proconsulado en Cilicia, Tulia no estaba casada, y necesitaba un tercer marido. Como Cicerón no podía buscarle un partido, excepto a través de cartas, Terencia fue fundamental en la búsqueda de un marido adecuado para ella. Cicerón escribe así mismo que permitió a su esposa tomar la decisión sin su aprobación posterior. Por lo tanto, Cicerón deberá haber dado su consentimiento para un matrimonio de antemano, pues un ciudadano romano no podía casarse sin la aprobación del pater familias. Terencia fue también responsable del pago a Dolabela de la segunda entrega de la dote de Tulia en 48 a. C., cuando Cicerón tenía problemas financieros.

Como Cicerón era un pompeyano y Dolabela un cesariano, cualquier noticia decisiva de la guerra civil significaba que la situación estaba empeorando para uno de ellos. Terencia y Tulia tenían una fuerte relación que les ayudó a perseverar a través de la época tumultuosa de las guerras civiles.

En el 58 a. C., Cicerón fue desterrado de Roma por la ejecución ilegal de ciudadanos romanos en la conspiración de Catilina. Publio Clodio Pulcro promulgó el proyecto de ley con el propósito de vengarse de Cicerón, por el hecho de que había anulado su coartada en el escándalo de la Bona Dea. Plutarco en sus Vidas paralelas, nos dice que Cicerón se vio obligado a declarar en contra de Clodio por Terencia, con el fin de demostrar que no estaba teniendo una aventura con Clodia (la hermana de Clodio). Sin embargo, esta historia es más probable que fuera concebida por el mismo Plutarco o por un calumniador de Cicerón. La intención de Plutarco era mostrar a Terencia como una esposa opresora, y por lo tanto, a Cicerón como un hombre débil, bajo el control de su esposa.
CICERÓN  Y  CLODIA

Tras su exilio, Cicerón dejó su patrimonio en el caos. Terencia quedó así a cargo de los asuntos concernientes a las casas de Cicerón, sus villas, ingresos, y esclavos. La responsabilidad de la crianza del menor de edad Cicerón, el bienestar de la familia, y la seguridad de Tulia también recayeron en Terencia. Ella siguió actuando como esposa de Cicerón, a pesar de que su exilio legalmente terminó con su matrimonio.

Ambas, Tulia y Terencia, protestaron públicamente por el exilio. Llevaban el pelo despeinado y se pusieron ropas negras de luto. De esta manera, visitaron las casas de sus amigos en Roma con el fin de ganar la simpatía y el apoyo al retorno de Cicerón. Después de que la casa de Cicerón en la colina del Palatino fuera incendiada por los partidarios de Clodio, Terencia se refugió en la casa de las vírgenes vestales. A pesar de que también pueden haber quedado en la casa del esposo de Tulia, Pisón, es probable que Terencia pasara toda la duración del exilio de Cicerón con Fabia y las vestales.

Durante este tiempo, el propio Cicerón está deprimido y muestra tendencias suicidas. Escribe a su mujer preguntándole qué debe hacer, y se desespera por no poder pedir a Terencia que se reúna con él, porque es una mujer agotada. En efecto, Terencia está muy ocupada con sus esfuerzos para obtener el regreso de Cicerón a Roma.
 
En una carta anterior, Cicerón elogia el coraje implacable de Terencia y su fortaleza. Dice que ha oído la actividad de Terencia de muchos de sus amigos. Esto indica que Terencia es capaz de reunir un amplio apoyo en nombre de Cicerón. Por otra parte, Cicerón asegura a Terencia que ha dado las gracias adecuadas a las personas que la han ayudado. Esto demuestra que Terencia no sólo mantiene a Cicerón al día sobre su progreso, sino que también delega en él una función a desempeñar en el esfuerzo conjunto. Cicerón admite que la esperanza de su regreso depende de Terencia y así se preocupa por la salud de ella, y la capacidad para asumir sus muchos trabajos.

Sin embargo, Terencia no reveló los peores datos a Cicerón; probablemente para no alentar su depresión . Se enteró por P. Valerio que Terencia fue arrastrada desde el Templo de Vesta al Banco de Valerio. Terencia puede también haber sufrido abusos físicos en este incidente, según lo indicado por discursos posteriores de Cicerón.

Así, aunque otros, como Atico, Tulia, Pisón y Quinto estaban presionando para el retorno de Cicerón, Terencia fue una de los más fervientes activistas en la crisis. Cicerón pudo volver a Roma en 57 a. C.
 
Al comienzo de la guerra civil entre Julio César y Cneo Pompeyo Magno en 49 a. C., Terencia y Tulia se mantuvieron en la casa del Palatino (que ya estaba reconstruida). Tulia estaba embarazada en ese momento y se quedó con su madre porque su tercer marido, Dolabela, había ido a unirse a César. Correspondió a Terencia y Tulia decidir si permanecían o no en Roma durante la guerra, a pesar de que Cicerón está preocupado por su seguridad.

En el resto de 49 y la mayor parte de 48 a.c., Terencia fue una vez más responsable de manejar las finanzas de la familia. Sin embargo, ahora Cicerón estaba disgustado con la forma en que estaba manejando las cosas y fue especialmente crítico con la labor de Philotimus. En su Vida de Cicerón, Plutarco nos dice que Terencia fue la culpable de la falta de fondos de Cicerón para pagar su viaje. Aunque Plutarco era hostil a los antecedentes de Terencia, su testimonio es compatible con una carta de Cicerón en el que parece culpar a Terencia: «alguien en quien ha confiado demasiado».

El tiempo de su separación y la atmósfera tensa de la guerra civil fueron la causa de que las cartas entre Terencia y Cicerón fueran cada vez más reservadas y carentes de emoción. Mientras Cicerón se alojó en Brindisi, a menudo encontró tiempo para escribir a Terencia. Sin embargo, sus cartas eran lacónicas y poco elocuentes, a diferencia de la mayoría de las cartas anteriores entre los dos. La pareja llegó más lejos en su desacuerdo sobre el testamento de Terencia en 47 a. C., en concreto acerca de lo que debería dejar a sus hijos. Al mismo tiempo , el matrimonio de Tulia con Dolabela iba mal a causa de la infidelidad de él, y la separación se hizo evidente. Cicerón evita culpar a Terencia de la confrontación, a pesar de sus recelos, pero está claro que desea que la decisión tomada hubiera sido diferente. A pesar de la falta de afecto y el creciente resentimiento y la desconfianza de Terencia, Cicerón le mantuvo su confianza en la administración de su hogar .

La tensión en su matrimonio llevó al divorcio en 47 o 46 a.c. Terencia tenía alrededor de 52 años de edad en ese momento. Según Jerónimo de Estridón, Terencia se casó dos veces más. Su segundo marido fue el historiador Salustio, y el tercero, el escritor y general, Marco Valerio Mesala Corvino. Pero Jerónimo vivió mucho más tarde, en el siglo IV d.c., y sus afirmaciones no están confirmadas por ningún otro escritor antiguo. Ella sobrevivió a su marido muchos años, muriendo a la edad de 102 en 4 d.c