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sábado, 22 de septiembre de 2018

EUFRÁNOR DE CORINTO



 
Eufránor de Corinto (griego antiguo Ευ'φράνωρ), que vivió a mediados del siglo IV a. C., fue tal vez el único artista griego de la antigüedad que destacó tanto en la pintura como en la escultura y la teoría,​ habiendo escrito un tratado sobre las proporciones.
 
Nació en el istmo de Corinto pero ejerció en Atenas. Plutarco lo menciona como ateniense.
 
Su vida es mal conocida. Plinio el Viejo le llama «Eufránor del Istmo» (Isthmius), expresión que quizá signifique que era de una pequeña ciudad cercana al santuario de Poseidón en Istmia; pero Pausanias no lo describe en ninguno de sus escritos en dicha región. Tal vez se trate de una perífrasis para Corinto.​ Un escolio a Juvenal lo menciona como ateniense.,​pero junto a Policleto, originario de Argos, lo que desacredita este testimonio.​ Sin embargo, Eufránor casi trabajó únicamente en el Ática. Es citado por Plutarco como uno de los maestros de la escuela ática de pintura.​ Las firmas de su hijo Sóstrato no mencionan ningún étnico, lo que implicaría que era ateniense.​
 
Plinio el Viejo sitúa su apogeo en la Olimpiada 104 (364-361 a. C.), a la vez que el de Praxíteles. La fecha corresponde a su trabajo en la Estoa de Zeus de Atenas, es decir al comienzo de su carrera artística; la cual se estima que empezó en los años 360 a. C. y prosiguió hasta la carrera de Licurgo.
 
Quintiliano escribe sobre él lo siguiente: «lo admirable de Eufránor es que siendo que todo para él era objeto de interés, fue uno de los artistas más grandes, tanto en pintura como en escultura».​ Los antiguos lo citaban como pintor a la par que Apeles, Polignoto, Zeuxis y Parrasio, y como escultor a la altura de Alcámenes, Fidias, Mirón y Policleto. Plinio dice que «aprendía fácilmente, trabajaba más que nadie, sobresalía en todos los géneros, siempre fiel a sí mismo».​
 

De Plinio el Viejo tenemos una lista de sus obras; entre las pinturas:

una mostrando a los doce dioses y en el lado opuesto Teseo y Demos;
 
la locura fingida de Odiseo;

Una batalla de caballería entre los atenienses y beocios (batalla de Mantinea (362 a. C.)), y por eso Plinio el Viejo lo sitúa hacia el año 362 a. C., pero seguramente vivió en la parte final del siglo IV a. C.

Como escultor, trabajó el bronce y el mármol, haciendo figuras de todas las medidas, desde las colosales hasta pequeñas copas. Las obras más famosas son un Paris el amante de Helena; una Atenea que está en Roma; un Agatodemo; Leto con sus hijos Apolo y Artemisa, Filipo y Alejandro en carros.
 
Desafortunadamente no es posible identificar, entre las estatuas que han llegado a nuestros días, cuáles son copias de obras de Eufránor, aunque se le han atribuido varias. Parece que hizo obras parecidas a las de su contemporáneo Lisipo, principalmente por la atención que prestó a la simetría, en su preferencia para las formas corporales más delgadas que las del arte precedente, y a su amor por los temas heroicos.
 
Escribió un importante tratado sobre proporciones y colores (de Symmetria et Coloribus), al que hace varias referencias Plutarco en su Sobre la gloria de los atenienses.

miércoles, 21 de febrero de 2018

CLEOFRADES


 
Kleofrades (o Cleofrades). Fue un pintor griego de vasijas cuyo nombre convencional es una forma abreviada de ´´el pintor del cuenco que se halla en París moldeado por Kleofrades´´. Nació en el año 500 A.C, fue el más destacado pintor ateniense de grande vasos de su generación. Discípulo de Eutímides y el último pintor de figuras rojas que usó con ciertas eficacias la técnica de la figura negra.
 
Algunas de sus obras iniciales tienen zonas secundarias con figuras negras. Al igual que el Pintor de Berlín, pintó una serie de ánforas panatenaicas destinada a servir como trofeos. Al principio de su etapa madura, pintó la maravillosa ánfora ahusada de Munich (Staatliche Antikensammlugen; Inv. 2344).
 En ella aparece Dioniso rodeado de sátiros y de ménades, enormes figuras llenas de vida y de vigor. Dos ménades del reverso demuestran el gran talento del pintor para las figuras temperamentales.
 
Una de ellas Danzas como en éxtasis, con la cabeza echada hacia atrás, y agita febrilmente la varilla de su thyrsos, con un estridente grito de los labios. En cambio, la otra ménade se balancea suavemente, con expresión ausente y serena, entreabierto los labios por un goce trascendental. Una pieza tardía de su época madura es la hidria donde aparece representado el sitio de Troya por los griegos (Museo Archeologico Nazionale, Nápoles; Inv. 2422).
 En este caso, la desesperación y la resistencia, la huida y la violencia despiadada se presenta a la mirada del espectador. La simplicidad de la mujer sentada bajo la palmera encorvada y su compañero desesperado a los pies de la estatua de Atena rivalizan con las figuras encapuchadas que velan a Cristo en la obra de Giotto (El velatorio de Cristo, c. 1306; Capella dell Arena, Padua).
 
La característica de tranquila grandeza y altiva seriedad de las figuras no parece muy diferente de la atribuida al famoso pintor mural clásico Polignoto. Sin embargo, sus últimas piezas muestran signos de fatiga. Su estilo se había consumido y su único seguidor, el Pintor de la Bota, continuó la débil obra de su última época en una serie de vasos de calidad bastante deficiente.