domingo, 14 de mayo de 2023

CALAMIDADES DE LA POBLACIÓN DE CARTAGO TOMADA POR LOS VÁNDALOS

 

Quodvultdeus, obispo metropolitano de África, afirma en un sermón pronunciado poco después de la toma de Cartago que tanta calamidad hería su vista:

[...] Con lágrimas antes que con insultos pueden relatarse estos males: ni siquiera un extraño, cuando ha sido afectado por su compasión, podría permanecer indiferente frente a tales calamidades. Con una gran conmoción podrían evaluarse estos males si solamente fuesen escuchados, pero esta terrible calamidad hiere ya nuestros ojos, pues no hay nadie que acuda a enterrar a los cadáveres cuando la negra muerte ensucia cada barrio y plaza, y, de la misma forma, toda la ciudad. Además de estos estragos, las madres de familia son llevadas cautivas; a las mujeres encintas, se las ha desgarrado; a las que amamantaban, se les han quitado de sus manos a sus pequeños para dejarlos abandonados en la calle medio muertos, sin permitir que los mantuviesen vivos ni los enterrasen una vez muertos.

 El tormento y el dolor es enorme en ambos sentidos: por un lado, la madre se lamenta por el abandono de su hijito a las aves y a los perros; por otro lado, teme oponerse al señor bárbaro; el dolor y el temor ayudan a los que torturan el corazón.



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