domingo, 25 de enero de 2015

EL AMOR DE AURELIA POR SILA



-No lloro por Roma -dijo ella, levantando la cabeza, y ahora sí las lágrimas rodaron por sus mejillas-. Lloro por ti -añadió con voz ronca, sonándose otra vez.



El se levantó, le dio el pañuelo y permaneció detrás de su silla, apretándole un hombro. Mejor no verle la cara.




-Te querré siempre por eso que has dicho -dijo él, poniéndole la otra mano en los ojos para empaparla en lágrimas, que luego lamió-. Es la Fortuna -añadió-. He tenido el peor consulado posible; del mismo modo que he tenido la peor vida posible. Pero no soy de los que se rinden ni de los que se amilanan ante las dificultades. Hay mucho que ganar, pero la raza no acabará hasta que yo muera. -Le dio otro apretón en el hombro-. He absorbido tus lágrimas. En cierta ocasión arrojé un monóculo de esmeralda a una cloaca porque para mí no tenía valor; pero nunca perderé tus lágrimas.



( C. McC. )


ESCULTURA DE LUCIO CORNELIO SILA

AURELIA COTTA ( MADRE DE CAYO JULIO CÉSAR )
SEGÚN UN DIBUJO DE COLLEEN McCULLOUGH


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