Aquellos
mil hombres que se pusieron a disposición de Octavio cargaron casi simultáneamente
muchos de los sesenta carromatos. César había ingeniado un astuto modo de
transportar su dinero: eran monedas, no lingotes sin acuñar. Cada talento, en
forma de 6.250 denarios, iba guardado en bolsas de lona con asas, de manera que
dos soldados podían llevar fácilmente una bolsa con un talento.
Mientras caía la intensa lluvia y todo Brindisi permanecía en sus casas, incluso en aquella calle por lo general muy transitada los carromatos avanzaron sin cortapisas hasta un aserradero donde se cubrieron las bolsas cuidadosamente con tablas, para que los carromatos parecieran transportar únicamente madera.
Mientras caía la intensa lluvia y todo Brindisi permanecía en sus casas, incluso en aquella calle por lo general muy transitada los carromatos avanzaron sin cortapisas hasta un aserradero donde se cubrieron las bolsas cuidadosamente con tablas, para que los carromatos parecieran transportar únicamente madera.
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