sábado, 31 de diciembre de 2016

SOLÓN DICE SOBRE EL ODIO


 


A menudo el odio se disfraza con una careta sonriente y la lengua se expresa en tono amistoso, mientras el corazón está lleno de hiel.



NERÓN. DIARIO DE UN EMPERADOR, de Pedro Gálvez






Nerón acaba de hacer matar a su madre Agripina. Entonces decide comenzar un diario que sea como una brújula en el piélago de su confusión mental. En dicho diario Nerón habla de su pasado —su subida al trono, su matrimonio con la hija de Claudio, las turbias relaciones con su madre— y también de su presente. En él se translucen sus remordimientos de parricida; sus inclinaciones artísticas, a las que tuvo que renunciar para convertirse en el hombre más poderoso del imperio; su miedo a morir y a vivir. Y en su personalísimo retrato toma vida la Roma del siglo primero de nuestra era en todo su esplendor y corrupción, su elevada cultura y excesos sexuales.




DISCURSOS POLÍTICOS, por Demóstenes















CONSEJO DE APOLONIO DE TIANA AL EMPERADOR VESPASIANO


«Haz mejor uso de tu riqueza que todos los gobernantes que te han precedido, empleándola para prestar ayuda a los pobres y asegurando al mismo tiempo las posesiones de los ricos»

(Filóstrato en "Vida de Apolonio")











PUBLILIO SIRO DICE SOBRE LAS BUENAS ESPOSAS



Una esposa cumplidora aparta al hombre de las putas.






jueves, 29 de diciembre de 2016

CONSTANTINO DICE SOBRE LA FORTUNA



Es la Fortuna quien hace de un hombre un emperador.





ARNOBIO DE SICCA


 
 Arnobio de Sicca, más conocido como Arnobio, fue un retórico pagano y, tras una tardía conversión, polemista cristiano del siglo IV. Nació en Sicca, pequeña ciudad del África proconsular, donde enseñó retórica a finales del siglo III, contando entre sus discípulos a Firmiano Lactancio.  Según este testimonio de San Jerónimo, antes de su conversión había atacado la fe católica. Posteriormente, y habiendo solicitado ser admitido en el seno de la Iglesia y ante la desconfianza de su obispo, que le pide una muestra de sinceridad, escribe Adversus nationes (también Adversus gentes), siete libros de apología contra los paganos, cuya fecha de composición debe situarse en los primeros años del siglo IV, ya que en ellos Arnobio habla de libros litúrgicos arrojados al fuego, alusión manifiesta a la persecución de Diocleciano. Por otra parte, dice que el cristianismo cuenta con 300 años de existencia. No se tienen más datos de su vida.
 
Adversus naciones es una larga y confusa apología del cristianismo, «desigual y pesada», donde Arnobio, en estilo ampuloso, con erudición e ironía, ataca el politeísmo, sobre todo en su forma de antropolatría. Los dos primeros libros van encaminados a rebatir la superstición pagana, que estima a los cristianos responsables de las calamidades que asuelan al género humano. Los libros 3-5 constituyen una violenta requisitoria contra la mitología grecorromana. Con fecundidad retórica desarrolla los temas tradicionales llevando a sus últimas consecuencias de ridículo las leyendas paganas. Los libros 6-7 son un ataque al culto politeísta y defiende a los cristianos de la acusación de impiedad. Adquieren especial interés por la cantidad de detalles concernientes a ritos y ceremonias.
 
Llama la atención en Arnobio la ausencia de argumentos tomados de la Biblia. Las raras veces en que se citan pasajes del Nuevo Testamento, aparecen confundidos; así por ejemplo: en I, 46, col. 778, afirma que cuando el Señor (Jesucristo) hablaba era entendido por gentes de diversas naciones en su propia lengua, transposición manifiesta de la narración de Pentecostés en el Libro de los Hechos. No solo desconoce el Nuevo Testamento, sino que parece no encontrar lazo alguno con el Antiguo. Este repudio del Dios veterotestamentario, que se asemeja con el marcionismo, sigue apareciendo en su concepto de la divinidad. Dios está totalmente por encima de las criaturas, sin contacto con ellas, indiferente y pacífico, con impasibilidad totalmente pagana, epicúrea. 
Sigue concibiendo a los demás dioses como existentes en dependencia del Dios de los cristianos, «Deus princeps, Deus summus». El alma tiene por autor un demiurgo inferior a la divinidad. El alma, material y mortal, consigue la inmortalidad por la gracia de Dios y por sus méritos. Los condenados van siendo aniquilados lentamente por las llamas del infierno. En la defensa de la fe disminuye en exceso la fuerza de la razón humana. La convicción de la existencia de un supremo «señor y regulador» del universo es innata en el alma. En Arnobio tenemos, pues, un neoconverso de edad avanzada y amplia erudición pagana, influenciado por todas las escuelas ―desde Platón a los gnósticos y desde los estoicos a los epicúreos― que se adhiere de corazón a la verdad cristiana asimilada muy lentamente.


ANDROCIÓN


 
Androción (en griego Ἀνδροτίων, genitivo: Ἀνδροτίωνος; c. 410-340 a. C.), orador y atidógrafo ateniense, uno de los líderes políticos de su tiempo, fue discípulo de Isócrates y contemporáneo de Demóstenes.
 
Es conocido, principalmente, por el discurso de Demóstenes, en el que fue acusado de ilegalidad al proponer el honor de dar una corona al Consejo de los Quinientos a la expiración de su magistratura.

 
Androción ocupó varios puestos importantes, y durante la Guerra Social fue nombrado comisario extraordinario para cobrar los atrasos de determinados impuestos. Demóstenes y Aristóteles hablan favorablemente de sus cualidades de orador. Según María Cruz Herrero Ingelmo, «se opuso a Demóstenes en la cuestión de una alianza contra Macedonia y fue partidario de combinar una política exterior moderadamente conservadora con una enérgica política exterior contra Persia».

 
 Se dice que estuvo exiliado en Megara, donde compuso un Atthís en ocho libros, anales del Ática, desde los primeros tiempos hasta su época. Se ha discutido si el cronista y orador son la misma persona, pero un Androción que escribió sobre agricultura es sin duda una persona diferente.  Gaetano De Sanctis atribuye a Androción, el atidógrafo, un fragmento del siglo IV a. C., descubierto por B. P. Grenfell y A. S. Hunt.
 Fuertes argumentos en contra de este punto han sido establecidos por EM Walker en la publicación Classical Review, edición de mayo de 1908. Parte de sus obras fueron publicadas por Müller en su obra Fragmente der griechischen Historiker (1841).



DURIS


Duris (griego Δοῦρις, Douris) fue un pintor de vasos de figuras rojas, activo de 500 a 460 a. C.
 
Empieza su carrera trabajando para los ceramistas Cleofrades y Eufronio, antes de empezar una larga colaboración con Pitón. Firma 39 vasos como pintor, e igualmente uno como alfarero y un vaso únicamente como ceramista. Entre 250 y 300 vasos le son atribuidos. La mayoría de estos vasos son kílix, es decir, copas. Su nombre parece haber sido popular, pues se lo encuentra sobre otros vasos: figura así sobre un vaso llevado por una chica en una copa de Onésimo. Basándose en estas firmas, en las inscripciones kalos y en la decoración subsidiaria de los vasos, el historiador del arte John Beazley ha distinguido en su carrera cuatro grandes fases:
 
Fase I

Está caracterizada por una decoración recargada y por la diversidad de motivos de orladura. Los temas preferidos son los banquetes, los komoi (cortejos de gente borracha) o los guerreros. El nombre de kalos favorito es Queréstrato. Beazley sugiere que en esta época, Duris pudo trabajar junto con Onésimo, otro gran pintor de copas del período. Respecto a este último, en Duris prima la gracia de sus personajes.

 
Fase II

La colaboración con Eufronios se acaba; Duris trabaja en adelante con Pitón. Queréstrato queda como nombre del kalós preferido, paralelamente con Panecios, que se encuentra igualmente sobre las obras de Onésimo. La decoración subsidiaria es menos importante; la mayoría de los medallones no tienen borde. Los temas preferidos son las escenas de jóvenes y de atletas. El trazo de Duris se singulariza en adelante por el uso de una clase de garabato para figurar la extremidad interna de la clavícula. La obra maestra de este periodo es un psykter (vase para enfriar) adornado con sátiros borrachos.
 
Fase III

Es la fase más característica de Duris, y su apogeo. Las orladuras de los medallones se caracterizan por la alternancia de un elemento de meandro y de cuadrados; las asas de la copa están decoradas con palmetas. El nombre de kalos preferido es en adelante Hipodamas; las firmas se hacen raras. Duris vuelve a las escenas de banquete, y se interesa por los estudios de guerreros y por escenas escolares. La obra maestra del periodo es la copa llamada la «pietá de Memnón»: Eos lleva el cuerpo de su hijo Memnón, muerto por Aquiles durante la guerra de Troya.

Fase IV

Duris vuelve a una ornamentación recargada. Las orladuras comprenden en adelante dos elementos de meandro por cada cuadrado; las palmetas en las asas se complican y motivos de loto aparecen en paralelo. Las firmas desaparecen y los nombres de kalós se hacen más raros. El dibujo pierde gracia y vigor.
 
Se conservan obras suyas en el Museo de Antiguedades de Berlín, el Museo de Historia del Arte de Viena, el Museo Británico, el Museo del Louvre y otros.










miércoles, 28 de diciembre de 2016

CARTA DEL LEGIONARIO RETIRADO MANLIO AL GENERAL MARCIO REX A PROPÓSITO DE LA REBELIÓN DE LUCIO SERGIO CATILINA



A Marcio, mi querido antiguo camarada de armas .Pido a los dioses y a los hombres que sean testigos de que si nos hemos alzado en armas, no ha sido contra nuestra patria, o para poner a nadie en peligro, sino para defender nuestras personas de los ultrajes. Hemos sido ofendidos y privados de nuestros derechos. Muchos de nosotros hemos sido expulsados de Roma por la violencia y la crueldad de los prestamistas y todos hemos perdido la reputación y la fortuna. A ninguno de nosotros se nos permitió disfrutar de la protección de las leyes y conservar nuestra libertad personal, después de que nos despojaran de nuestro patrimonio. Vuestros antepasados sintieron a menudo piedad de los plebeyos y aliviaron sus necesidades por decretos senatoriales y a menudo esos mismos plebeyos, animados por el deseo de gobernarse a sí mismos o exasperados por la arrogancia de los magistrados, tomaron las armas y se separaron de los patricios. Pero nosotros no pedimos poder ni riquezas, sino tan sólo la libertad, que ningún hombre verdadero entrega si no es con su vida. Os imploramos a ti y al Senado que penséis en nuestros desgraciados campesinos y que se nos devuelva el disfrute de la Ley, del que nos privó la injusticia de los jueces, que no nos obliguen a atacar a nuestros compatriotas romanos, y a preguntarnos cómo podremos vender más caras nuestras vidas.