- Antonino, mira.....Al otro lado del río. Hay algo que
debes ver......¡Ahí está Roma!.... El poder, la majestuosidad, el terror de
Roma.... Ahí está el poder que domina el mundo conocido como un coloso.... Ningún
hombre puede resistirse a Roma.....Ni tampoco ninguna nación....Y mucho menos aún
un muchacho....Sólo hay una manera de tratar con Roma, Antonino....Debes
servirla....Debes humillarte ante ella....Debes postrarte a sus pies....Debes
amarla....¿No es así, Antonino?....
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
domingo, 3 de junio de 2018
PRESAGIOS FAVORABLES A VESPASIANO SEGÚN FLAVIO JOSEFO
También
de Roma le anunciaban presagios favorables le decían, por ejemplo, que Nerón,
en sus últimos días, había sido advertido en sueños para que sacase del
santuario la estatua de Júpiter Optimo Máximo, que la trasladase a casa de
Vespasiano y desde allí al Circo; fue poco tiempo después, cuando Galba reunía
los comicios. Para su segundo consulado la estatua de Julio Cesar había dado la
vuelta por si misma hacia Oriente y, por ultimo, que antes de la batalla de
Belriacum, dos águilas habían peleado en presencia de los dos ejércitos y que después
de haber vencido una de ellas, otra llegada de la parte de Oriente ahuyento a
la vencedora.
LA JUSTICIA DEL EMPERADOR VESPASIANO
Había
crecido por todas partes y en manera espantosa el numero de procesos; los
pleitos antiguos estaban suspendidos por motivo de la interrupción de la
justicia y la perturbación de los tiempos había producido sin cesar otros
nuevos. Vespasiano estableció, en vista de ello, una comisión de jueces,
elegidos por sorteo, con encargo de hacer restituir lo que se había arrancado
por fuerza durante las guerras civiles, de tramitar rápidamente y reducir todo
lo posible el numero de los pleitos llevados ante los centunviros, que eran, en
efecto, tan numerosos que parecía que había apenas de bastar para ellos la vida
de los litigantes.
(
Suetonio en "Los doce Césares" )
MAPA DEL VIAJE DE ENEAS DESPUÉS DE HUIR DE LA CAÍDA DE TROYA
( Cliclear sobre el mapa para ver la imagen mejor )
Cuenta el poeta romano PublioVirgilio Marón en su obra
"La Eneida" el viaje de Eneas guiando a un grupo de troyanos por el
Mediterráneo en busca de otro lugar donde asentarse y fundar otro nuevo hogar.
Eneas viajó por Grecia, Sicilia y Cartago, para finalmente terminar en el
centro de la península italiana donde se enfrentó en una guerra con los latinos
nativos de la zona, que logró vencerlos y luego asentarse en aquella zona del
centro de Italia, y este sería el primer paso para que su hijo Ascanio fundara
Alba Longa y los nietos de éste, Rómulo y Remo ante sus deseos de reinar por sí
mismos un poblado propio, que llamaron Roma marcando los surcos de sus límites con un
arado y con ese tiempo el mencionado poblado que se convertiría en ciudad y en
el origen del posterior Imperio Romano.
![]() |
| Eneas en la corte del rey Latino ( pintura de Ferdinand Bol ) |
sábado, 2 de junio de 2018
MARCO VALERIO MARCIAL DICE SOBRE LAS TERMAS
Sí,
vivo precisamente encima de uno de esos baños. Imaginaos toda clase de voces,
hasta el punto de que a veces desearía ser sordo. Si los más fornidos se
ejercitan con las pesas oigo sus mugidos cada vez que expulsan el aire, cuando
emiten silbidos y jadean afanosamente. Si alguno disfruta dándose masaje,
percibo el palmoteo del masajista sobre su espalda y puedo distinguir, por el
sonido, si le está dando con la mano plana o ahuecada. Si llega el que quiere
jugar a la pelota y empieza a contar los tantos en voz alta, es el acabóse.
YUGURTA DICE SOBRE ROMA
¡Oh
Roma, ciudad en venta! ¡Cuán breve sería tu existencia si hallases un
comprador!
(
Cayo Salustio Crispo en "La guerra de Yugurta" )
ESPERANDO A LOS BÁRBAROS ( POEMA DE KONSTANTINO KAVAFIS )
-¿Qué estamos esperando aquí, reunidos en el foro?
– A los bárbaros, que llegan
hoy.
-¿Y esta calma en el Senado?
¿Por qué están los senadores sentados, sin legislar?
¿Por qué están los senadores sentados, sin legislar?
– Porque hoy llegan los
bárbaros.
– ¿Qué leyes van a hacer los senadores?
– ¿Qué leyes van a hacer los senadores?
– Ya las promulgarán cuando
vengan los bárbaros
-¿Por qué el emperador se
levantó tan pronto esta mañana,
ha ceñido su corona y se ha sentado solemne en su trono, ante la puerta
mayor de la ciudad?
– Porque hoy llegan los bárbaros
y el emperador va a recibir
a su jefe. Incluso le ha preparado un pergamino en el que
ha escrito muchos nombres con sus nobles títulos.
-¿Por qué nuestros dos cónsules y todos los pretores
han salido hoy con sus togas rojas cargadas de brocados?
¿Por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos con brillantes y cristalinas esmeraldas?
¿Por qué empuñan sus preciosos bastones
de oro y plata, cincelados tan ricamente?
ha ceñido su corona y se ha sentado solemne en su trono, ante la puerta
mayor de la ciudad?
– Porque hoy llegan los bárbaros
y el emperador va a recibir
a su jefe. Incluso le ha preparado un pergamino en el que
ha escrito muchos nombres con sus nobles títulos.
-¿Por qué nuestros dos cónsules y todos los pretores
han salido hoy con sus togas rojas cargadas de brocados?
¿Por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos con brillantes y cristalinas esmeraldas?
¿Por qué empuñan sus preciosos bastones
de oro y plata, cincelados tan ricamente?
– Porque hoy llegan los
bárbaros,
y saben que todas estas cosas los deslumbran.
-¿Por qué los pretores más ilustres no vienen, como siempre,
a hablar y a decir sus discursos?
y saben que todas estas cosas los deslumbran.
-¿Por qué los pretores más ilustres no vienen, como siempre,
a hablar y a decir sus discursos?
– Porque hoy llegan los
bárbaros
y a ellos no les gusta la retórica ni las alocuciones.
-¿Por qué nos invade de pronto esta intranquilidad
y esta confusión? (¡Cuánta gravedad en los rostros!)
¿Por qué se han vaciado de repente las calles y las plazas
y todos vuelven cabizbajos a sus casas?
y a ellos no les gusta la retórica ni las alocuciones.
-¿Por qué nos invade de pronto esta intranquilidad
y esta confusión? (¡Cuánta gravedad en los rostros!)
¿Por qué se han vaciado de repente las calles y las plazas
y todos vuelven cabizbajos a sus casas?
– Porque ha caído la noche y
los bárbaros no han llegado;
algunos viajeros que han venido de la frontera
dicen que no han visto ninguno, que los bárbaros no existen.
algunos viajeros que han venido de la frontera
dicen que no han visto ninguno, que los bárbaros no existen.
– Y ahora, ¿qué será de
nosotros sin los bárbaros?
Esta gente era, al fin y al cabo, eran una solución.
Esta gente era, al fin y al cabo, eran una solución.
EL CÓNSUL DION CASIO
Dion Casio a (155-d. 235) fue un político, militar e
historiador romano de época severa que alcanzó las más altas magistraturas del
Estado y fue honrado con un segundo consulado en el año 229 con el emperador Alejandro
Severo de colega. Escribió una historia de Roma desde los orígenes hasta su
tiempo que ha llegado parcialmente a la actualidad.
Nació en Nicea de Bitinia (actual Iznik), en la
península de Anatolia, actual Turquía. Pertenecía a una gran familia
senatorial, pues era hijo del influyente patricio Casio Aproniano,
cónsul en 191, senador y gobernador de varias provincias, y descendía por parte
materna de Dion de Prusa. Su nombre completo quizá fuera Lucio Casio
Dion. El nombre de Cocceianus quizá fuese añadido en época bizantina,
debido a una confusión con Dion de Prusa.
Siguió una exitosa carrera senatorial, rango que
obtuvo bajo el emperador Cómodo. Ocupó sucesivamente los cargo de pretor
en 194, consul suffectus en 204 o 205, curator de Pérgamo y Esmirna alrededor
de los años 217 y 218, procónsul de África hacia el año 222, legatus Augusti
pro praetore de Dalmacia y Panonia Superior bajo Alejandro Severo y cónsul
ordinario en el año 229. En 235 renunció a la vida pública y se retiró a Nicea
para proseguir allí sus estudios.
Dion vivió una época turbulenta. Tanto él como sus
compañeros senatoriales se amedrentaron ante la tiranía de los emperadores y
lamentaron la ascensión al trono de una serie de hombres a los que consideraban
unos simples arribistas y en Pannonia tuvo que enfrentarse a la indisciplina
militar. Todas esas experiencias fueron evocadas en el relato que hace de su
propia época y tuvieron mucho que ver en la idea que se hizo de los tiempos
pretéritos.
Su más renombrada obra es Historia romana (en griego,
Ρωμαϊκή Ιστορία), escrita en griego, que
abarca cerca de mil años de historia, desde la fundación de la ciudad en 753 a.
C. hasta el año 229. Consta de ochenta libros, muchos de los cuales han
llegado hasta la actualidad en resúmenes de Zonaras y Xifilino de época
bizantina.
Es, junto con Herodiano, el escritor más importante de los
siglos II y III, pero su obra siempre se ha visto envuelta en la polémica. Muchos
lo tildan de «mentiroso». En cierto modo tienen razón. Al ser senador, no veía
con buenos ojos la ascensión al poder que tenían los équites, que serían,
desempeñando la función de prefecto del Pretorio, los que en muchas ocasiones
llegarían a tener el auténtico poder en Roma, en contraposición con el Senado,
que queda apartado a un segundo plano, más como algo representativo que como un
poder fáctico.
Por ese motivo, en muchos de sus relatos sobre
emperadores, sobre todo en la dinastía Severa, lleva la contraria a dichos
emperadores. Por ejemplo, en lo referente a la Constitutio Antoniniana,
promulgada por Caracalla en torno a 215, arremetió contra el emperador
por conceder la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio, a
excepción de los esclavos, pero algunas páginas más adelante él mismo apoya la
decisión de dar dicha ciudadanía.
La fecha de composición de la Historia romana,, obra
para cuya composición empleó diez años en recoger material sobre
acontecimientos anteriores a la muerte de Severo (211) y otros doce en
redactarla, es polémica, pero, siguiendo al propio Dion, la más lógica es la de
202.
Su ausencia de Italia le impidió continuar con los sucesos posteriores a
la muerte de Severo y solo pudo resumir el reinado de Alejandro Severo. Concluyó
la obra con el relato de su propio retiro.
Dion también cuenta (LXXII, 23) que, tras una breve
obra sobre los sueños y portentos que presagiaron la ascensión al trono
imperial de Septimio Severo, emprendió la redacción primero de una
historia de las guerras desencadenadas tras la muerte de Cómodo y después la de
la historia de Roma, pero no se conserva ninguna de sus primeras obras ni de
los tratados históricos que le atribuye la Suda (léxico bizantino).
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