Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
domingo, 11 de octubre de 2020
EL PIRATA CICILIO HERACLEO EXPLICA BREVEMENTE SU RAZÓN DE SER PIRATA
Un acto nacido de la necesidad, y criado con el
corazón apesadumbrado. Me gustaba mucho el rey Espartaco y sus compañeros ...
bueno, la mayoría de ellos. Sin embargo, me dieron a elegir entre una vida rica
... o morir sin piedad. para un hombre de mi clase, no hay elección en
absoluto.
SEXTO JULIO FRONTINO «ESTRATAGEMAS».
SEXTO JULIO FRONTINO «ESTRATAGEMAS». LIBROS DE LA BIBLIOTECA PRIVADA DEL CÓNSUL DE ROMA
ESTRATAGEMAS, por SEXTO JULIO FRONTINO
Estratagemas
es una obra escrita por Sexto Julio Frontino, un senador y militar del Imperio
romano que vivió entre el año 30 y el 103 d.C.
El libro es una colección de más de 500 ejemplos de tácticas militares
extraídos de la historia griega y romana, que Frontino compiló como un manual
para líderes militares, políticos y otros interesados en el arte de la guerra
El
libro se divide en cuatro libros, cada uno con un tema diferente. El primer
libro trata sobre las estratagemas generales, como el uso de la inteligencia,
la sorpresa, la astucia, el engaño, la simulación y la disimulación. El segundo
libro se ocupa de las estratagemas ofensivas, como el ataque por sorpresa, el
aprovechamiento de las oportunidades, la elección del momento y el lugar
adecuados, el uso de la fuerza y la debilidad, y el empleo de diversos
recursos. El tercer libro se refiere a las estratagemas defensivas, como el uso
de la fortificación, la resistencia, la retirada, la contraofensiva y la
negociación. El cuarto libro aborda las estratagemas mixtas, que son aquellas
que se pueden usar tanto en la ofensiva como en la defensiva, como el uso de
los aliados, los enemigos, los rehenes, los espías y los desertores.
Frontino
destaca la importancia de la astucia y la inteligencia en la guerra, y
argumenta que la superioridad militar no se basa solo en la fuerza bruta, sino
en la capacidad de pensar de manera creativa y aprovechar las oportunidades que
se presenten.
Estratagemas
es una obra que muestra el conocimiento y la experiencia de Frontino en el
campo militar, así como su interés por preservar y transmitir las lecciones de
la historia. Es una obra que ha influido en muchos autores posteriores sobre el
tema de la estrategia y que sigue siendo relevante y útil para entender los
principios y las prácticas de la guerra.
Frontino fue un general y escritor romano que nos enseñó mucho sobre el arte de la guerra. Él creía que para ganar una guerra no hacía falta tener muchos recursos, sino saber usarlos bien. También pensaba que el mejor general era el que podía ganar sin tener que pelear directamente, usando la diplomacia o el engaño. Para él, la guerra era un juego de inteligencia y astucia, donde había que conocer al enemigo y a uno mismo, y saber cómo engañarle y sorprenderle. También decía que había que planificar y preparar bien cada batalla, y tener en cuenta el terreno y la geografía.
La rapidez y la
movilidad eran muy importantes, así como la disciplina y la organización del
ejército. La audacia y la valentía eran esenciales, pero siempre con una
estrategia sólida detrás. Frontino sabía que la guerra era difícil y peligrosa,
y que requería sacrificio, resistencia y paciencia. Su objetivo era hacer
perder al enemigo toda esperanza de vencer, pues la guerra no se ganaba con las
armas, sino con los hombres. Frontino nos dejó un legado de sabiduría sobre
cómo ganar una guerra sin luchar, o cómo luchar con habilidad y astucia.
sábado, 10 de octubre de 2020
CÉSAR DICE SOBRE SU PRIMER CONSULADO Y EN VÍSPERAS DE PARTIR PARA LA CONQUISTA DE LA GALIA
Así terminó mi consulado, en un gesto que podría ser descrito con razón como brutal y sórdido a la vez. ¿Es que hubo alguna vez alguien, me pregunto, que haya alcanzado el poder por medios que fueran completamente honorables y dignos?. Ahora, sin embargo, disponía de un ejército y de un mando importante. Debía permanecer en Roma todavía dos meses más ocupándome de otras intrigas políticas, hasta tener la certeza de que durante mi ausencia no podría hacerse ningún movimiento efectivo en mi contra; pero durante dicho tiempo, adquirí la convicción de que había terminado un período de mi vida y que estaba al comienzo de otro. El período pasado había estado caracterizado por continuos peligros y dificultades. Me encontré obstaculizado desde el comienzo por la falta de dinero y por el derrumbe completo del partido de Mario y Cinna, en quienes me apoyara en busca de oportunidades para ascender. Ahora, a la edad de cuarenta y tres años, no tenía sino una fracción de la experiencia militar que a esta misma edad poseían Lúculo o Pompeyo y hasta el mismo Craso. Sin embargo, no creía tener menos habilidad que ellos y sabia que, en estos años durante los cuales luché cuesta arriba, partiendo en mi primera juventud desde mi posición de perseguido por los verdugos de Sila, hasta llegar a la de cónsul del pueblo de Roma, había adquirido un conocimiento más que excepcional sobre política y sobre la naturaleza humana. En estos aspectos no habría de cometer los errores que cometiera mi tío Mario. Esperaba, y (aunque no creo que los dioses intervengan en los asuntos humanos) casi hasta rogué, que me fuese posible demostrar que no soy indigno de él, en lo que siempre me pareció lo más rico, lo más brillante y lo más honesto: el campo de la guerra. No podía saber que en el transcurso de los diez años siguientes habría de arrasar más de ochocientas ciudades, someter trescientas naciones y combatir en diversas oportunidades en batallas con tres millones de hombres. Ni sabía tampoco que tales hazañas iban a ser solamente el preludio de otras luchas aún más desesperadas. Todo lo que veía era la poderosa invitación hacia un futuro más grande. Me sentía ansioso por unirme a mi ejército lo antes posible. Mientras tanto, despaché a Tito Labieno para que me precediera en la Galia.
ANAXÁGORAS RELATA A CIMÓN
Cimón era hijo del vencedor de Maratón, de aquel Milcíades a quien Jantipo había acusado más de diez años antes, y que, incapaz entonces de pagar la enorme multa que se le había impuesto, murió en la cárcel, después del juicio, cuando Cimón era un muchacho de unos dieciocho años. Durante algún tiempo había vivido en la mayor miseria con su hermana Elpinice. La gente decía que su relación con ella era incestuosa, pero no estoy en condiciones de afirmar la verdad de este rumor, si bien Cimón era en extremo aficionado a las mujeres y lo cierto es que Elpinice le fue muy devota durante toda su vida. Aunque carecía de dote, se casó con el hombre más rico de Atenas, quien no sólo saldó la deuda del padre de Cimón, sino que proveyó a éste de dinero. Desde entonces, durante muchos años tuvo una carrera brillante y de ininterrumpidos éxitos. La gente suele compararlo con su padre por su arte como estratega y con Temístocles por sus condiciones de mando. Y si la última comparación resulta excesiva, no deja de ser cierto que era un comandante al par intrépido y prudente. Era muy popular. Su generosidad, sus maneras llanas, el modo en que protegía a sus hombres, su valor y su fuerza lo convirtieron en héroe para el ejército y la flota. Su aspecto era también fascinante.
GUERRA CIVIL ENTRE CONSTANTE Y CONSTANTINO II
En el año 340, Constante y Constantino II tuvieron un
enfrentamiento y entraron en guerra. Constantino II cayó en una celada en
Aquilea y fue ejecutado. Constante se convirtió en el dueño de Occidente. Luego
un general llamado Magnencio se proclamó Augusto y envió a Constante de Autun a
los Pirineos, donde fue asesinado en el invierno del año 350. En Occidente reinaba
el caos. Mientras Magnencio trataba de mantener unido a su Imperio, un general
del Danubio llamado Vetranio se proclamó emperador.
( Juliano el Apóstata )
PÍNDARO DICE SOBRE LA FORTUNA
Cuando la fortuna nos descubre su bello rostro, es precisamente cuando la tormenta comienza a cernerse sobre nuestra cabeza.
jueves, 8 de octubre de 2020
CÉSAR DICE SOBRE SU IMPERIAL PERSONA
Nunca traicioné a
un amigo ni traté con crueldad a ningún enemigo romano. Por lo tanto, si
puedo decir que merezco algo, es poder dormir más de lo que merecen los dioses.
En efecto, he hecho por los hombres más de lo que hicieron aquéllos. Y verdaderamente,
en cierto sentido, la noción de mi divinidad está lejos de ser fantástica.
JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE SU TÍO CONSTANTINO EL GRANDE
Constantino nunca fue un verdadero galileo ( cristiano ); se
limitó a utilizar el cristianismo para extender su dominio sobre el mundo. Era
un hábil soldado profesional, de escasa instrucción, y no le interesaba lo más
mínimo la filosofía, aunque las disputas doctrinarias satisfacían enormemente
alguna inclinación perversa en él.
PRISCO DEL EPIRO DICE DE LOS OBISPOS CRISTIANOS
No existe ferocidad en la tierra que pueda parangonarse a la de un
obispo cristiano cazando «herejías», como llaman a cualquier opinión contraria
a la suya. Se sienten especialmente seguros en ese asunto, del que son tan ignorantes
como el resto de la humanidad.
DÍAS DEL MES ROMANOS
En la época de la
República, los meses que llamamos julio y agosto eran llamados Quintilis
y Sextilis, respectivamente, por los romanos. Cada mes tenía tres días principales.
El primer día de cada mes, el día en que el mes era «proclamado» («calare») por
el Sumo Sacerdote, era las calendas. De esta palabra deriva la nuestra
«calendario». El día de mitad del mes —el 15 de marzo, mayo, julio y
octubre, y el 13 de los otros meses— era los idus, que proviene, quizá,
de una palabra etrusca que significa «división». El noveno día anterior
a los idus, contando este mismo día, era las nonas («nueve»). Las otras fechas
se indicaban como tantos días antes del siguiente día principal. Así, el
16 de julio era «dieciséis días antes de las calendas de Sextilis»
( Isaac Asimov )
MUERTE DE VESPASIANO
Pero poco después de comenzar la campaña de Britania, la vida de Vespasiano estaba llegando a su fin. Sabía que se estaba muriendo y, aludiendo a la costumbre romana ya establecida de rendir honores divinos a los emperadores muertos, dijo con trágico humor: «Siento que me estoy convirtiendo en un dios». En el momento final, pidió a quienes lo rodeaban que le ayudasen a levantarse. «Un emperador —dijo— debe morir de pie.»







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