domingo, 26 de julio de 2020

TRAS LA MONARQUÍA ROMANA, LA REPÚBLICA DE LOS CÓNSULES, PRETORES Y CUESTORES



Por supuesto, los romanos, aun bajo una república, debían tener a alguien que los gobernase. Para evitar que este gobernante tuviese demasiado poder (no más Tarquinos, habían decidido los romanos), fue elegido por un año solamente y no podía ser reelegido de inmediato. Además, para asegurarse doblemente, fueron elegidos dos gobernantes, y no sería válida ninguna decisión que no fuese tomada por ambos de común acuerdo. De este modo, aunque uno de los gobernantes anuales hiciese algún intento para aumentar su poder, el otro, por celos naturales, le haría frente. Y ambos, en ciertos aspectos importantes, tenían que inclinarse ante el Senado.

 

Este sistema funcionó bien durante varios siglos.

 

Al principio, estos gobernantes electos fueron llamados pretores, voz proveniente de palabras que significaban «ir a la cabeza». Más tarde, el hecho de que fueran dos pareció lo más importante del cargo y fueron llamados cónsules, que significa «asociados». En otras palabras, debían «consultarse» uno al otro y llegar a un acuerdo antes de emprender una acción.

 

Es por este nombre de «cónsules» por el que mejor conocemos a estos gobernantes. Luego fueron llamados pretores otros magistrados secundarios que servían bajo las órdenes de los cónsules.

 

Los cónsules estaban al frente de las fuerzas armadas de Roma y su misión particular era dirigir esos ejércitos en la guerra. Dentro de la ciudad, una clase inferior de magistrados, los cuestores, también elegidos de a dos y por el término de un año, actuaban como jueces y supervisaban los juicios penales. (La palabra «cuestor» significa «indagar por qué».) En años posteriores, su función cambió y actuaron como funcionarios financieros a cargo del tesoro público.

( Isaac Asimov )


ANDRISCO



Andrisco de Adramytio (Asia Menor), también conocido como Filipo VI de Macedonia o Pseudofilipo por sus rivales, fue un aventurero griego que se hizo pasar por hijo de Perseo de Macedonia y llegó a ser aceptado como tal por los macedonios,​ de los que fue rey en 149-148 a. C. Fue derrotado y depuesto por la República romana.



Su historia fue intensa y agitada.​ Tras un primer intento en Macedonia en torno a 160-155 a. C., que fracasó cuando ningún macedonio le prestó atención, terminó por presentarse en Siria ante el rey Demetrio I Sóter como hijo de su hermana Laodice.​ Luego de solicitarle ayuda a Demetrio para recuperar el trono de Macedonia, el rey, aliado de los romanos, lo encarceló y lo entregó a Roma.

 

Allí no recibió más que burlas y terminó por ser despedido sin cargos, considerado como un demente. De regreso en Macedonia se dedicó, con un reducido grupo de fieles, al bandidaje, entablando contactos con algunos de los reyezuelos de Tracia en la frontera norte, hasta que uno de ellos lo reconoció como heredero legítimo al trono macedonio, probablemente a finales de 150 a. C., y puso a su disposición su alianza y sus tropas. Con esas fuerzas invadió Macedonia en 149 a. C.

 

Tras una batalla victoriosa en las fronteras, algunos macedonios empezaron a tomarlo en serio. El Senado envió al legado Escipión Nasica; este, pensando que iba a enfrentarse a un simple bandido, decidió resolver el asunto por su cuenta y, tras reunir apresuradamente un contingente de aliados griegos, avanzó al encuentro de Andrisco, pero fue derrotado. 


El éxito del presunto Filipo convenció a los vacilantes y pronto toda Macedonia lo reconoció por rey legítimo. Inmediatamente reunificó el país, dividido por los romanos, e inició una política vagamente reformista a favor del pueblo.

 

El Senado romano, desconcertado, envió al pretor Publio Juvencio con una fuerza militar, pero cuando a finales del verano trató de penetrar en Macedonia, sus tropas fueron aplastadas y murió, lo que permitió a Andrisco ocupar Tesalia. El reino macedonio resurgía inesperadamente de sus cenizas.

 

Ante tal situación, el Senado reaccionó con energía y, aunque la atención general estaba ocupada en la tercera guerra púnica, envió un ejército al mando del pretor Quinto Cecilio Metelo. Las tropas llegaron a Grecia en la primavera de 148 a. C. y derrotaron fácilmente a los hombres de Andrisco en la batalla de Pidna. Entregado por un reyezuelo tracio, en cuyo territorio se había refugiado, fue ejecutado ese mismo año.

 

Macedonia fue anexada a Iliria y Epiro, y reducida al estatus de territorio sometido a Roma, convirtiéndose en la primera provincia romana en territorio griego y Metelo en su primer procónsul (gobernador).

 

De la sorpresa que causó la aparición de Andrisco es buena muestra este texto de Polibio:

... primero, el rumor no pareció siquiera creíble: surge en Macedonia un Filipo caído del cielo, que desprecia no sólo a los macedonios, sino incluso a los romanos... al cabo de tres o cuatro meses se esparció el rumor de que este Filipo el impostor había derrotado a los macedonios en una batalla librada en la otra orilla del río Estrimón... algunos lo creyeron, pero la mayoría no, en absoluto. Pero al cabo de poco corrió otro rumor: había derrotado a los macedonios más acá del Estrimón y controlaba toda Macedonia. Los tesalios enviaron entonces cartas y embajadores a los aqueos en demanda de socorro, puesto que ya corrían peligro.

 

CAIFÁS DICE SOBRE JESUCRISTO



En 29 (782 A. U. C.), quizá, Jesús fue llevado a juicio ante Poncio Pilato, el sexto procurador que gobernó Judea desde la deposición de Arquelao. Había sido nombrado para ese cargo tres años antes. 


Según el relato bíblico, se mostró renuente a condenar a Jesús y sólo lo hizo bajo la presión de las autoridades religiosas judías, quienes pensaban que liberar a Jesús provocaría una rebelión nacionalista, seguida inevitablemente por una represión romana.

 

Se dice en la Biblia que el Sumo Sacerdote Caifás afirmó: «Es conveniente para nosotros que un hombre muera por el pueblo, y que no perezca toda la nación».




AÑO DE LOS CUATRO CÉSARES



El ultimo representante de la dinastía Julio-Claudia había muerto. Tras su desaparición, la situación se complicaba en extremo, pues los acontecimientos se iban a suceder con gran rapidez y todo hacia pensar que sobre Roma se volvía a cernir la sombra de una nueva guerra civil, semejante a la vivida por la ciudad un siglo antes, cuando se produjo el fracaso del conocido como Primer Triunvirato, que llevaría a César al momento de mayor apogeo de su poder.

 

Galba, a la sazon un anciano decrepito que rondaba los 65 o 66 anos, conoció de primera mano la desaparición de Nerón diez días después de ocurrida la muerte, por lo que creyó llegado el momento de marchar hacia Roma con sus legiones, acto que también había sido demandado con urgencia por el Senado. Por tanto, abandono la provincia en dirección a la capital, donde llego en octubre, y sin perdida de tiempo fue proclamado nuevo Cesar por el Senado. Servio Sulpicio Galba, el príncipe, tuvo que hacer frente a numerosos problemas.

 

Entre ellos se presentaba un inconveniente bastante peliagudo, pues no todos los gobernadores aceptaban y aclamaban como nuevo gobernante a un viejo que debía haber permanecido apartado en su provincia. Pero además existían otras dificultades, como volver a imponer la disciplina entre las legiones sublevadas, que él no supo llevar a buen termino, lo que se demostró en su primera actuación ya que, tras ocupar el gobierno, manifestó públicamente su intención de no entregar los premios y recompensas prometidos a ningún soldado, lo que creo gran desconcierto dentro de las legiones, que comenzaron a pensar si habían optado por el mejor candidato.

 

Otra de las cuestiones bastante problemáticas a las que había que hacer frente de forma urgente, eran los problemas financieros y la situación en la que se encontraba el erario publico, cuyo estado era bastante desesperado. Pero el nuevo Cesar no supo solucionar ninguno de estos problemas. Tampoco supo rodearse de asesores capaces, pues se dedico a practicar una política basada claramente en el nepotismo.

 

 Por ello, los que se encontraban bajo su dirección no se mostraron acordes con lo que se les demandaba; así, se vieron sobrepasados por las circunstancias y demostraron no hallarse a la altura que requería la situación, y en muchos casos buscaron exclusivamente su enriquecimiento personal.

 

Las medidas con las que se intentó hacer frente al problema financiero terminaron por sublevar al ejercito. Una de las soluciones que se promulgo fue la bajada del sueldo de las legiones, que unida a la anterior eliminación de las recompensas que en su momento se prometieron así como a la entrega de la cantidad prometida por el antiguo pretor del pretorio, Ninfidio Sabino, al que había dado de lado completamente, para la guardia pretoriana, de la que Galba dijo no hacerse cargo, llevo a que el príncipe fuera asesinado en el mismo centro de Roma por varios pretorianos. También se procedió a eliminar al sucesor que el viejo príncipe había designado.

 

La guardia pretoriana apoyo a Marco Salvio Otón, el antiguo amigo de Neron, mucho mas joven que Galba, al que había mandado como gobernador a Lusitania para poder apropiarse de su mujer. Era respetado por las inmensa mayoría de las tropas y fue proclamado, nuevo gobernante por el Senado.

 

Pero la elección, curiosamente, no fue apoyada por todas las provincias, pues las legiones acuarteladas en Germania se sublevaron en enero del 69, extendiéndose el amotinamiento a otras zonas del Imperio occidental, en concreto Hispania, la Galia y Britania, que proclamaron a Vitelio como nuevo César.

 

Vitelio, que quizás ni siquiera anhelaba ser el gobernante de todo el Imperio, marcho con sus tropas hacia Italia, lo que alarmo a Otón, que no contaba con fuerzas suficientes para hacerle frente y opto por mantener una ronda de negociaciones entre ambos, en donde el príncipe le ofrecía unirle como aliado al Imperio, pero Vitelio no acepto, pues necesitaba una victoria aplastante para hacerse respetar por todos los grupos de poder del Imperio.

 

Otón no tuvo mas remedio que movilizar a sus tropas y marchar hacia el norte, a campo abierto para hacer frente a su adversario, lo que ocurrió a finales de marzo, y aunque Otón intento hacer todo lo posible para que el choque no se produjera, sus intentos resultaron baldíos pues el ejercito de Vitelio, dirigido por Valente, se enfrento al príncipe en Cremona.

 

Derrotado el Cesar, Vitelio había manifestado ante los cadáveres que se amontonaban en el campo de batalla que huele muy bien el enemigo muerto, pero todavía mejor el ciudadano. Otón se retiro a la capital y a mediados de abril prefirió suicidarse, y con ello se produjo un nuevo cambio en el trono. Vitelio entra en Roma para ser proclamado nuevo príncipe; esta vez tenia el visto bueno de todas las facciones: el Senado, que busca la paz, las legiones, la totalidad de las provincias y por ultimo el pueblo, saturado con tanto enfrentamiento y luchas por el poder.

 

Vitelio se mantendrá en el poder hasta el verano de este mismo año, puesto que, en contra de lo que se esperaba, no realizo una política de conciliación con sus antiguos enemigos, sino que efectuó una administración encaminada a su represión, cosechando la consiguiente oposición por parte de las fuerzas que le habían apoyado, cansadas de tantos enfrentamientos civiles, fundamentalmente las tropas estacionadas en las provincias orientales.

 

 En esta situación, en el mes de julio las legiones proclamaron príncipe a Vespasiano, que poco a poco va ganando para su causa al resto de las tropas asentadas en las provincias, hasta que Vitelio pasa a contar únicamente con la fuerza de la guardia pretoriana, cuyos efectivos prepararon la resistencia en Roma.

 

Vespasiano desembarco en Italia, enfrentándose ambos contendientes en la localidad de Cremona en octubre del 69. El resultado de este encuentro llevo a que las riendas por fin recayeran en manos de una persona apoyada por todos los sectores de la sociedad sin ninguna fisura. Finalizo con todos los focos de sediciosos, tanto en Oriente como en las provincias occidentales.



Vespasiano murió en el ano 79, pero previendo la situación en que podía volver a quedar el Imperio tras su desaparición, se adelanto a los acontecimientos y puso en marcha una serie de medidas encaminadas a mantener la estabilidad en Roma, apoyo que asocio a sus hijos Tito y Domiciano al poder; con ello ya no surgirán los problemas sucesorios. La dinastia Flavia ha ocupado el principado.

( Hipólito Pecci Tenrero en "Nerón" )

 

PITÁGORAS DICE SOBRE LA VIDA




Si quieres vivir mucho, guarda un poco de vino rancio y un amigo viejo.




CÉSAR DICE SOBRE LA EXPERIENCIA



 

La experiencia es la maestra de todas las cosas.




MACÓN DICE SOBRE LA GLOTONERÍA



Filóxeno de Citera pidió una vez a los dioses tener una garganta de tres codos de longitud. "Es para poder tragar el mayor tiempo posible", dijo, "y disfrutar de todo lo que como al mismo tiempo".




PLUTARCO DICE SOBRE EL FAVORITO DE LA FORTUNA ALEJANDRO MAGNO



Este es el discurso de la Fortuna que revela a Alejandro como obra suya y sólo suya. Pero es preciso hacer una réplica en favor de la filosofía o más bien en favor de Alejandro, quien se sentiría vejado e irritado si pareciera que ha adquirido gratuitamente de Fortuna su hegemonía, conseguida al precio de mucha sangre y de sucesivas heridas, pues pasaba muchas noches en vela y consumía días manchados de sangre luchando contra poderes irresistibles e innumerables tribus, contra ríos inaccesibles y rocas inexpugnables, asistido por buen consejo, fortaleza, valentía y sensatez. Pienso que Alejandro le diría a Fortuna si ésta tratase de inscribir su nombre en los éxitos de aquél: "No desacredites mi valor ni me desposeas de mi fama y me la quites".