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domingo, 18 de agosto de 2019

CLAUDIA QUINTA


Claudia Quinta fue una matrona romana del siglo III a. C.
 
Claudia dijo haber sido la encargada de traer a la diosa Cibeles –reverenciada como la Gran Madre o Magna Mater– desde su santuario, en la zona griega de Asia Menor, a Roma en el 204 a. C., durante los últimos años de la segunda guerra púnica de Roma contra Cartago. La diosa había sido traída en respuesta a funestos prodigios: la pérdida de una cosecha y el consejo de varios oráculos. La historiografía describe a Claudia Quinta como castissima femina (la más pura o virtuosa mujer) de Roma. Por ello, fue la escogida junto con Publio Cornelio Escipión Nasica, optimus vir (el mejor hombre) de Roma para dar la bienvenida a la diosa. Algunos rumores la acusaban de impura; pero se disolvieron cuando el barco que llevaba el ídolo de la diosa –consistente en un aerolito– a través del río Tíber, quedó encallado en un banco de arena y, según cuentan los relatos, la diosa lo liberó como respuesta a los rezos de Claudia. A la llegada de la diosa a Roma, le sucedió una buena cosecha y la victoria de los romanos sobre el líder cartaginés Aníbal. El reporte de la llegada de la diosa Cibeles a Roma y su transformación en Magna Mater ha sido ornamentado con el tiempo con detalles coyunturales. En honor a la diosa se celebraba cada año en Roma la fiesta de las Megalesias.

 
Estas relatos, y el las festividades de Megalesia, se usaron para promover el culto de la diosa, los valores romanos tradicionales y el estado y reputación de las familias gobernantes de Roma. El reclutamiento de Magna Mater a la causa romana se realizó en un tiempo particularmente inestable en la historia de la ciudad; la elección de Claudia Quinta y Escipión Nasica como los mejores de su clase puede reflejar una muestra de unidad.
 
La leyenda de Claudia en particular devenía cada vez más fantasiosa y mitificada; y se divagaba sobre quiénes podrían ser considerados sus descendientes. En la era republicana, Cicerón presentó la moralidad de Claudia como ejemplo de pudicitia (virtud sexual). El emperador Claudio reivindicó a Claudia como una antepasada y puede haber promovido su culto, junto al de Magna Mater y su divino consorte Atis.
 
La mayoría de fuentes antiguas describen a Claudia Quinta como una matrona aristocrática (una mujer casada y cabeza de su casa), quién activamente defendió el bienestar de su país, su reputación personal y la de su familia. Cicerón y otras fuentes más tardías parecen atribuir a Claudia el oficio de vestal. Algunas imágenes de la era imperial temprana y posteriores, la pintan con un traje propio de las vestales, destacándola como un dechado de moralidad y pureza religiosa. Tuvo al menos una estatua en el vestíbulo del templo de Cibeles del monte Palatino.

domingo, 14 de agosto de 2016

LA VISITA DE PUBLIO CORNELIO ESCIPIÓN NASICA AL POETA ENNIO


 

Publio Cornelio Escipión Nasica, (que fue cónsul en 191 a. C.) fue a visitar al poeta Ennio y, al contestarle la esclava cuando preguntaba por él desde la entrada que no estaba en casa, se dio cuenta de que la mujer había contestado de aquel modo por mandato de su amo y comprendió que éste se hallaba efectivamente dentro. Pocos días después, habiendo ido Ennio a casa de Násica y al preguntar por él desde la entrada, Nasica respondió a gritos que no estaba en casa. "Cómo?", dijo Ennio, "¿acaso no conozco yo tu voz?". A lo cual respondió Nasica: "¡Qué poca verguenza!  ¿Cuando yo fui a visitarte creí a la esclava que me dijo que no estabas en casa, y tú no me crees a mí en persona!"


( Cicerón en "Sobre el orador")