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lunes, 19 de enero de 2015

LECCIONES MILITARES DE CAYO MARIO A LA JUVENTUD PATRICIA( 3 ):


Es muy importante que en la medida de lo posible se trate de conocer a los soldados, y a ser posible hasta a cada uno de ellos .Y desde luego vale la pena asegurarse de que te conocen. Y que les gustas. Si el general gusta a la tropa, ésta se afana más y se arriesga más; no olvidéis nunca lo que dijo Titio Titinio en los rostra: a los soldados se les puede decir todos los epítetos que quieras, pero nunca darles motivo para que crean que los desprecias. Si conoces a tus oficiales y ellos te conocen, podéis estar seguros de que con veinte mil legionarios romanos se puede llegar a derrotar a cien mil bárbaros, incluso a veces fácilmente. .

 

Siempre hay que ser soldado antes de ser general. Y esta es una ventaja que muchas veces no tienen los patricios romanos de la aristocracia que reciben los mandos militares del Senado gracias a sus influencias. Y es más: si no has sido soldado antes de ser general, no puedes ser un auténtico general, os lo aseguro.  Los mejores generales siempre han sido soldados. Mirad a Catón el Censor, por ejemplo.

 

 Cuando tengáis edad de ser cadete, no te quedéis detrás de las líneas al servicio de vuestro comandante, ¡intentad a primera línea a combatir, con los legionarios!.  Dejad a un lado la nobleza, porque la cuna apenas sirve cuando se trata de la batalla. Siempre que haya una batalla, os aconsejo que tratéis de convertiros en oficiales.

 

Si el general presenta objeciones y quiere haceros recorrer el campo llevando órdenes, mejor que le digas que preferís luchar, ya que sólo así adquiriréis verdadera experiencia marcial. Y no te lo prohibirá porque no es algo que sea frecuente. Debéis combatir
como unos soldados rasos. Si no, cuando alcancéis el mando, ¿cómo vais a entender las vicisitudes de los soldados en primera línea? ¿Cómo vais a saber qué los atemoriza, qué los arredra, qué los anima y les hace embestir como toros?. Por eso, no lo olvidéis: para ser buenos generales, primero hay que luchar al lado de los soldados y en primera línea.


LECCIONES MILITARES DE CAYO MARIO A LA JUVENTUD PATRICIA ( 2 ):


Algunos se preguntan si nunca puede desarrollarse una batalla según lo planificado la víspera? . Y yo os digo que alguna vez ha sucedido, pero en general eso es muy raro que suceda.

 

Tenéis que recordar siempre que, independientemente de lo que hayas planeado y por complicado que sea el plan, hay que estar preparado para modificarlo en un abrir y cerrar de ojos. Y hay también hay otra regla de oro, muchachos: que el plan sea lo más sencillo posible.

 

 Los planes sencillos siempre dan mejor resultado que los engendros tácticos, aunque sólo sea por la simple razón de que el general no puede llevarlo a cabo sin recurrir a la cadena de mando. Y la cadena de mando se degrada progresivamente según lo distante que esté del general.

 


Es algo muy importante que un general pueda y deba de tener un estado mayor con gran experiencia y entrenado a la perfección . Es más, os digo que es lo primordial. Por eso un buen general no deja de dirigirse siempre a sus tropas antes de la batalla. Y no es por reforzar su moral, muchachos, sino para que los oficiales sepan qué planes tiene, pues, conociéndolos, pueden interpretar las órdenes al final de la cadena de mando.


LECCIONES MILITARES DE CAYO MARIO A LA JUVENTUD PATRICIA ( 1 ):


Casi todos los comandantes pierden el combate antes de salir al campo a librarlo .¿Y de qué manera?. Pues principalmente, de dos. Los hay que saben tan poco del arte del mando que en realidad creen que lo único que tienen que hacer es señalar el enemigo a las legiones y quedarse atrás viendo cómo actúan.

 

 Y hay otros que tienen la cabeza tan atiborrada de manuales y hazañas de generales de su juventud, que siguen los textos, y eso es buscarse la derrota. ¡Porque cada enemigo, cada batalla,... es distinta! .

 

Hay que enfocarla con el respeto propio de una situación irrepetible. Ante todo la noche anterior hay que planificar lo que se va a hacer sobre un pergamino en la tienda de mando, aunque no considerándolo definitivo. Se espera a trazar el plan definitivo una vez avistado el enemigo y el terreno en la mañana del combate; cómo está dispuesto y cuáles son sus puntos débiles. ¡Y entonces se decide!

 


 Las ideas preconcebidas suelen ser fatales, y la situación puede cambiar conforme evoluciona el combate, porque todas las etapas son únicas. Puede cambiar el ánimo de las tropas, o el terreno enfangarse antes de lo previsto, o levantarse una polvareda que no te deja ver los sectores, o el general enemigo lanzar un ataque sorpresa, o surgir fallos o errores en tu propio plan o en el plan del enemigo, y todos esos son detalles que hay que tener muy en cuenta.