domingo, 13 de octubre de 2019

CÉSAR DICE SOBRE LOS JÓVENES LEGIONARIOS



¿Qué sabe uno a la edad de diecisiete o dieciocho años?. No tienen esposas ni hijos por quién preocuparse. La juventud es turbulenta y necesita desahogar sus impulsos violentos. Mejor es combatir que entregarse al vino, a las mujeres y a las riñas de taberna... En la batalla, al menos, el Estado obtiene de ellos una utilidad.







CÉSAR OCTAVIO DICE SOBRE SU HERMANA OCTAVIA



Mi padre tenía a su hija, Julia, como vía de acceso a la gente corriente; yo tengo a Octavia. La cuidaré y la protegeré todos los días de mi, vida como si fuera mi espíritu protector.






PAULO OROSIO



Paulo Orosio (en latín, Paulus Orosius) (¿Braga, provincia de Gallaecia?, c. 383-¿?, c. 420) fue un sacerdote, historiador y teólogo hispano, posiblemente natural de Bracara Augusta (lo que hoy se conoce como Braga, Portugal) ​ Aunque hay algunos interrogantes sobre su biografía, como la fecha exacta de nacimiento, se sabe que fue una figura de gran prestigio desde el punto de vista cultural, dado que tuvo contacto con las grandes personalidades de su época, como Agustín de Hipona o Jerónimo de Estridón. Para relacionarse con ellos viajó por ciudades de la costa meridional del mar Mediterráneo, como Hipona o Alejandría.

 

Dichos viajes determinaron su vida y su producción intelectual. Con san Agustín no solo conversó sobre temas teológicos, sino que pudo colaborar con él en la elaboración de la obra La ciudad de Dios.​ Además, este lo eligió en 415 para viajar a Palestina e intercambiar información con otros autores, lo que también le permitió participar en un concilio en Jerusalén y, de vuelta, portar las reliquias de san Esteban. Finalmente, su fecha de fallecimiento tampoco se sabe con exactitud, aunque, en cualquier caso, no parece posterior a 423.​

A lo largo de su vida escribió tres obras, de entre las cuales sobresalen las Historiæ adversus paganos. Se trata de uno de los libros con más repercusión de la historiografía en el paso de la Edad Antigua a la Edad Media, así como de la hispana de todos los tiempos. Además, es el escrito en el que el autor pone de manifiesto su metodología histórica. Es básicamente una narración histórica desde los primeros tiempos hasta el momento en el que vive, aunque dando un papel preeminente a los pueblos paganos.​

 

Paulo Orosio fue una figura altamente influyente tanto desde el punto de vista divulgativo (Historiæ adversus paganos fue una de las principales obras utilizadas hasta el Renacimiento para estudiar la Antigüedad) como historiográfico (su metodología histórica tuvo gran repercusión en historiadores posteriores).​


A pesar de que su obra ha tenido una gran repercusión, su biografía está cargada de interrogantes que impiden reconstruirla con precisión y seguridad. Dichos interrogantes, por la escasez de fuentes, son especialmente pronunciados en su nacimiento y su fallecimiento. ​ No obstante, se trata de un autor ampliamente estudiado y por tanto existen diversos estudios que proponen fechas para ambos sucesos.

 

Las principales referencias para la biografía de Orosio provienen de los escritos de Genadio de Marsella y Braulio de Zaragoza, aunque no hay que olvidarse de sus propias obras.​ Además, Orosio es mencionado en algunas cartas de san Agustín.

Respecto al apelativo de Paulo Orosio, la duda no está en «Orosio» sino en el nombre antepuesto de «Paulus». Básicamente, el problema está en que no se sabe completamente si se llamó así o si simplemente era Orosio y con el paso del tiempo se le incorporó el otro nombre. Esto pudo ocurrir debido a que la sigla «P» de presbítero siempre acompañaba a su nombre, y con el paso del tiempo posiblemente se generó la confusión.​

 

Sin embargo, esta idea tiene lagunas de base, pues ya en autores inmediatamente posteriores a Orosio aparece el nombre Paulo. De hecho, incluso el propio Casimiro Torres Rodríguez, uno de los principales estudiosos sobre la figura de Orosio, señala que Paulo pudo ser la acepción cristiana y Orosio la indígena, una teoría que tampoco habría que descartar.

Sea como fuere, es un tema que ha sido ampliamente estudiado, para el cual la teoría más actualizada quizá sea la de Pedro Martínez Cavero, otro gran estudioso de la figura orosiana.​

 

En cuanto a su origen, se trata de un tema polémico aunque prácticamente resuelto. Fundamentalmente hay cuatro teorías en torno a este tema, que escuetamente resumidas son:

Nacimiento en Braga: es la idea más aceptada por ser la que más puntos de apoyo tiene. Si no fuese Braga, al menos habrá que pensar en una zona del entorno de Galicia. Para esta afirmación se puede recurrir a la propia obra de Orosio, o a dos epístolas de san Agustín, la 166 y la 169.


Nacimiento en Tarragona: esto se ha mantenido porque en las Historias Orosio habla de Tarraconem nostra.​ El autor decimonónico Theodor von Mörner​ sostuvo esta idea, pero hoy en día no parece factible sostenerla por un único indicio.

Origen en La Coruña (Brigantia): esta teoría es relativamente novedosa, y parte únicamente de que Orosio la cita dos veces en el apartado geográfico de las Historias.
Origen en Bretaña: es una teoría similar a la anterior, el dato aportado por los que la sostienen es el conocimiento más o menos profundo de esta zona por Orosio.

 

Por último, la fecha de nacimiento no consta en ningún lugar, pero se han hecho cálculos que aportan una más que posible. Si en 415 hay constancia de que san Agustín habló de Paulo Orosio como «un joven presbítero», eso significa que en ese momento no podía tener más de 40 años —por ser joven— ni menos de 30 —por ser presbítero—.​

De ese modo, habría una horquilla de diez años que permitiría fijar la fecha entre 375 y 385, aunque la fecha más aceptada se fija en 383, debido a que eso supondría que cuando Orosio llegó junto a san Agustín tendría 32 años, es decir, pasaron dos desde que fuera ordenado presbítero.

 

A pesar de la escasez de fuentes al respecto, si se da por buena la fecha de nacimiento del apartado anterior —o, al menos, la horquilla de diez años entre 375 y 385— habría que enmarcar a Paulo Orosio en un momento de auge cultural junto a Hidacio, los Avitos o el propio Orosio.​ También hay que tener presente que el priscilianismo estaba en pleno desarrollo.

Las teorías clásicas plantean que Paulo Orosio podría pertenecer a una familia de buena posición social,​ lo cual le permitió acceder a una buena formación. Esta se desarrolló en términos cristianos, aunque Orosio, aceptando que nació en Braga, tuvo siempre un fuerte conocimiento de la cultura rural del momento.

 

La historiografía contemporánea señala que desde la juventud de Orosio se tenía la imagen de que era locuaz y erudito,​ aludiendo a afirmaciones tanto de san Agustín como del papa Gelasio I. En cualquier caso, todo lo referente a la juventud del autor no son más que hipótesis y conjeturas, pues, como ya se ha dicho, junto a su desaparición, es la época peor conocida de su biografía.

En principio, es seguro que Paulo Orosio vivió en Gallaecia (Hispania noroccidental) hasta 409, pero a partir de ahí, y hasta 415, no hay ninguna fecha segura. La cronología tradicional, o al menos la más extendida,​ plantea la sucesión de hechos que se desgranará en los siguientes párrafos.

 

Al parecer, Orosio tuvo que salir de Braga a raíz de las invasiones germanas. La fecha en que esto se produjo no está clara, pero lo que no se pone en duda es que salió de allí abruptamente. Incluso, el propio Orosio afirma que fue perseguido hasta la misma playa en la que embarcó.​

De entre todas las fechas planteadas para la salida de Braga, que van desde 409 hasta 414, lo más operativo es quedarse con las dos más aceptadas:

 

410: sostenida por G. Fainck. Así, Orosio tendría un margen de cinco años para colaborar con san Agustín antes de su viaje a Palestina.

414: la más aceptada. La propia obra de Orosio, Commonitorium, que data de 414, habla de su llegada, su encuentro con san Agustín, etcétera.

 

Lo cierto es que una vez Orosio salió de la península ibérica tenía claro que su destino era Hipona, para encontrarse con el mayor intelectual de la época: san Agustín. Desde su llegada, Orosio pasaría a formar parte del equipo que trabajaba junto a Agustín de Hipona, por lo que es posible que el autor colaborase en la elaboración de La ciudad de Dios o que al menos conociese la obra.

En 415, san Agustín encargó a Orosio una tarea que solo podía realizar alguien de su más profunda confianza: viajar a Palestina para encontrarse con Jerónimo de Estridón, otro escritor con el que las relaciones no eran precisamente buenas.

 

El viaje a Palestina respondía a un doble motivo: el interés de Orosio, que quería tratar con Jerónimo de Estridón diferentes temas teológicos —en especial el relacionado con el origen del alma— y el interés de san Agustín, que le mandaba para estrechar lazos con dicho intelectual y para recabar información sobre la herejía pelagianista.​

De hecho, en 415, una vez instalado en Belén junto a Jerónimo, Paulo Orosio se entrevistó con el propio Pelagio por mandato de san Agustín. Además de recabar información sobre el pelagianismo, Orosio participó en 415 en un concilio en Jerusalén, en el cual Orosio mantuvo un enfrentamiento con Juan II —obispo de Jerusalén—, que le acusó de hereje ante todo el cónclave. Para defenderse, Orosio escribió su segunda obra, Liber apologeticus, en la cual rechazaba dicha afirmación de manera tajante.​

 

Lo primero que hizo Orosio al encontrarse con Jerónimo fue entregarle la correspondencia que traía para él de parte de san Agustín, lo que implicaba que el viaje estaba concebido desde el primer momento como de ida y vuelta, pues también debía entregar la correspondencia de Jerónimo a san Agustín a su vuelta. En paralelo a esto, a fines de 415 aparecieron las reliquias de san Esteban, y parte de estas fueron encomendadas a Orosio para que las trasladase hasta Braga.​ Eso marcaría tanto el inicio de su viaje de regreso como, desde el punto de vista actual, de una nueva época de su vida carente de fuentes para su estudio.


Dado que las reliquias de san Esteban aparecieron el 26 de diciembre de 415, Orosio no pudo partir con anterioridad a esta fecha. Aunque su idea era ir a Braga, tenía que pasar a la fuerza por Hipona —de hecho llevaba escritos de Jerónimo para san Agustín—, y también hay constancia de que pasó por Jerusalén y por Alejandría, aunque esto último no se sabe si lo hizo a la ida, a la vuelta o en ambas ocasiones.

 

Durante su segunda estancia en Hipona, mantuvo una larga entrevista con san Agustín, en la que le entregó la correspondencia que portaba de parte de Jerónimo y le informó del encuentro que tuvo con Pelagio.​ Durante este reencuentro con san Agustín se gestó la gran obra de Paulo Orosio, las Historiæ adversus paganos. Sin embargo, surgen problemas a la hora de datar tanto la elaboración como la finalización del libro, para lo cual hay opiniones de diversos tipos:

La hipótesis tradicional dice que el libro se llevó a cabo entre 416 y 417.​ La fecha se apoya en que en el Liber apologeticus aún no dice nada de su labor como historiador, y que en el prólogo habla del libro XI de la Ciudad de Dios de san Agustín, el cual no se publica hasta 416. Para justificar que Orosio escribiese siete libros en tan poco tiempo, se dice que pudo usar resúmenes.

Una hipótesis más moderna, sostenida por Torres Rodríguez, dice que Orosio paró por segunda vez en Hipona un tiempo muy breve, para intentar volver a Hispania, cosa que no consiguió, y escribir el libro en una tercera estancia en Hipona, lo cual explicaría que en sus Historias se hable de sucesos ocurridos en Hispania en 417.

 

Una tercera teoría ya clásica, sostenida por T. von Mörner y G. Fainck, habla de que se realizó un trabajo previo por parte de Orosio antes de viajar a Palestina. De hecho, esta idea ha sido reactivada por M. P. Annaud-Lindet en fechas más recientes, aunque con la variante de que Orosio habría escrito durante su regreso desde Palestina.

Tras la publicación de las Historias, no hay apenas información sobre Paulo Orosio. Se sabe que estuvo en Menorca, pero se desconoce la fecha en que falleció. Esta ausencia de referencias a Orosio pudo deberse a un distanciamiento con san Agustín, el cual no hace ninguna referencia clara a las Historias de Orosio una vez publicadas. Genadio de Marsella indica que el autor vivió, al menos, hasta el fin del mandato del emperador Flavio Honorio, que se prolongó hasta 423, pero no hay ninguna noticia de Orosio desde 417, y parece poco probable que un autor tan activo estuviese seis años sin dar noticias.​

Existen más posibilidades, desde una posible muerte repentina hasta una suerte de leyenda que habla de que Orosio finalmente llegó a Hispania, fundó un monasterio cerca del Cabo de Palos y terminó allí sus ideas, algo que hoy por hoy parece poco probable.​


jueves, 10 de octubre de 2019

DISCURSO DE ESPARTACO SOBRE QUINTO SERTORIO Y LA LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD



Todos habéis oído hablar de Quinto Sertorio . Es un romano que se ha sublevado contra el sistema que produce hombres como Batiato. Ha logrado el apoyo de Hispania entera y pronto se pondrá en camino hacia Roma para proclamarse dictador y establecer un nuevo tipo de república. Lo sabemos porque la gente hablaba de ello en los lugares en que nos enviaban a combatir. Y nos hemos enterado de que en Italia muchos desean a Sertorio en Roma; sobre todo los samnitas.

 

¡Yo sé lo que voy a hacer!. Voy a ir a Hispania a unirme a Quinto Sertorio. Y si fuera posible, le llevaría otro ejército, un ejército que ya haya asestado golpes a la Roma de Sila y a sus continuadores. Voy a reclutar hombres en Samnio, Lucania y todas las regiones de Italia que deseen ver una Roma nueva en lugar de resignarse a un miserable destino. Voy a reclutar esclavos de Campania ofreciéndoles el derecho de ciudadanía en la Roma de Quinto Sertorio. Tenemos armas de sobra y podemos reclutar más hombres. ¡Y si Roma envía tropas contra nosotros, las derrotaremos y nos apoderaremos de las armas!. Lo único que puedo perder es la vida y he jurado que nunca más me resignaré a la clase de existencia a que me obligaba Batiato. Un hombre, aunque sea esclavo, debe tener derecho a reunirse con sus congéneres.

 

¡Soy un hombre y dejaré huella!. ¡Pero todos vosotros deberíais decir lo mismo!. Si seguimos juntos y formamos el núcleo de un ejército, podremos defendernos y dejar honda huella. Si nos esparcimos en mil direcciones, todos nosotros, hasta el último, nos veremos obligados a huir, huir, huir... ¿Por qué correr como gamos si podemos caminar como hombres?. ¿Por qué no buscarnos un lugar en la Roma de Quinto Sertorio preparándole el terreno en Italia y uniéndonos a él cuando llegue?. Roma tiene pocas tropas en Italia, como bien sabemos. ¿No hemos oído que en Capua se quejan de que su economía va mal porque los campamentos de legionarios están vacíos?. Yo fui tribuno militar. Crixo, Enomao y muchos de vosotros habéis sido legionarios de Roma. ¿Hay algo que los iguales de Lúculo o de Pompeyo Magno, en cuanto a formar y conducir un ejército, no sepamos yo, Crixo, Enomao o cualquiera de vosotros?. ¡No es difícil conducir un ejército!. ¿Por qué no convertirnos en ejército?. ¡Podemos ganar victorias!. En Italia no hay legiones de veteranos que puedan detenernos; sólo cohortes de reclutas novatos. Los soldados veteranos se sentirán atraídos por nuestra causa... samnitas y lucanos que luchan por sacudirse el yugo de Roma. Y entre todos podemos entrenar a los que se unan a nosotros sin experiencia bélica. ¿Es que un esclavo es un hombre sin capacidad guerrera y sin valor?. Los ejércitos de esclavos han estado a punto varias veces de llevar Roma a la ruina, y fracasaron únicamente porque los dirigían quienes no conocían las estrategias militares de Roma. ¡ No eran romanos quienes los dirigían!.

 

¡Yo conduciré nuestro ejército y lo llevaré a la victoria!. ¡Y se lo entregaré a Quinto Sertorio cargado de laureles y con Roma e Italia a sus pies!. Sólo os pido que lo penséis.








CÉSAR DICE SOBRE LOS SENADORES



La mayoría de los senadores son borregos. Todos se dan cuenta de esa realidad, pero es que a algunos les impide ver otra realidad: el hecho de que entre los borregos hay lobos que tienen más colmillos para destrozar que no molares para rumiar.





TANAQUIL


Tanaquil o Caya Cecilia fue una dama aristócrata etruscorromana del siglo VI a. C. Fue la esposa de Lucio Tarquinio Prisco, primer rey etrusco de Roma, a quien convenció para que se instalaran en la ciudad. A la muerte de su esposo, maniobró para favorecer el entronamiento de Servio Tulio.
 
Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso solo la llaman Tanaquil (en griego, Θanaχvil o Τανακυλλίς; en etrusco, Thanchvil, Thanchufil o Thanchfil), pero otros autores, como Festo Rufo, indican que cambió su nombre por el de Caya Cecilia (en latín, Gaia Caecilia) cuando se instaló en Roma.
 
Según el escritor romano Tito Livio, Tanaquil fue una aristócrata originaria de la ciudad etrusca de Tarquinia. Añade que era una mujer «entendida en augurios celestes».​
 
Tanaquil pensó que su marido sería un buen líder, pero como era el hijo de un inmigrante, que no sería capaz de obtener el poder en Tarquinia, ciudad en la que vivían. Sabiendo esto, Tanaquil le animó a trasladarse a Roma, que no estaba en esta época dominada por una fuerte aristocracia local. Sus habilidades proféticas ayudaron a instalar a Lucio Tarquinio. Camino de Roma un águila voló sobre el sombrero de Tarquinio y luego regresó a su cabeza. Tanaquil interpretó esto como una señal de que los dioses querían que se convirtiera en rey.
 
Convenció a su esposo a abandonar Etruria y establecerse en Roma, prometiéndole que reinaría en esta ciudad, lo que efectivamente sucedió después de la muerte de Anco Marcio. La profecía de Tanaquil finalmente se materializó, se hicieron amigos del rey Anco Marcio, quien hizo a Lucio Tarquinio tutor de sus hijos. Cuando el rey murió antes de que sus hijos tuvieran la edad suficiente para ser sucesores al trono, Tarquinio utilizó su popularidad en los Comitia (comicios) para ser elegido el quinto rey de Roma. Gobernó de 616 a 579 a. C.
 
Tanaquil también jugó un papel en el ascenso de Servio Tulio, el sexto rey de Roma. Lo crio como a su propio hijo para que fuera sucesor al trono. Sus sueños se hicieron realidad cuando Servio estaba un día durmiendo su cabeza estaba envuelta en llamas. Las llamas bailaban alrededor de él sin quemarle y cuando Servio despertó, el fuego desapareció.​Tomando esto como un presagio, Tanaquil supo que Servio un día sería rey. Tras la muerte en atentado de Tarquinio Prisco exhortó al pueblo para que proclamara rey a su yerno Servio Tulio. Tanaquil había ocultado la muerte de su esposo a sus súbditos, diciéndoles que Tarquinio había nombrado a Servio regente, hasta que se repusiera de sus heridas. Después de ganar el respeto de la gente y el control de la realeza, Servio y Tanaquil anunciaron la muerte de Tarquinio.
 
El historiador francés Alain Hus deduce de estas historias que el arte de interpretar los signos divinos entre los etruscos era una prerrogativa de las familias aristocráticas, y que las mujeres podían ser augures.
 
Tuvo cuatro hijos: dos hijos y dos hijas. Tarquinia, una de sus hijas, se casó con Servio Tulio. Sus dos hijos, Lucio Tarquino el Soberbio y Arrunte Tarquinio, que se casaría con Tulia, hija de Servio Tulio.
 
Según Rufo Festo, cambió su nombre por el de Gaia Caecilia (llamada Gaia Cyrilla por Boccaccio' en De Mulieribus Claris) cuando llegó a Roma, aunque algunos historiadores romanos también escribieron su nombre como Caia Cecilia o Caia Cirila. Este nombre es el origen mítico de los ritos de las bodas romanas. ​ Fue recordada como una hábil tejedora en el arte de trabajar la lana. La reina Gaia fue tan admirada por los romanos de su tiempo que se decretó que cualquier novia que entrara en su palacio real anunciaría su nombre como "Gaia" cuando se le preguntara. Se interpreta como un presagio de la futura frugalidad de las mujeres, representativa del estilo de vida sencilla de su época. Plinio el Viejo dice que se el dedicó una estatua como Caecilia Gaia en el templo de Semo Sancus.