lunes, 19 de noviembre de 2018

HISTORIA DEL CAMPESINO ROMANO QUE PASÓ DE POBRE A RICO




Igual que en la actualidad, en la antigüedad también era posible el "sueño romano" de ascender de posición social a base de muchos trabajos y suerte. He aquí un párrafo que dejó escrito Artemidoro de Éfeso en su obra "Sueños"):


"Nací en una familia pobre. Mi padre no tenía posesiones ni casa propia. Desde el día que nací he trabajado siempre mi tierra; ni mi tierra ni yo hemos descansado jamás. Cuando llegaba la temporada de la cosecha y el grano estaba listo para ser recogido, yo era el primero en segar. Cuando aparecían los grupos de recolectores que se arriendan en Cirta, capital de los númidas, o en la fértil llanura de Júpiter, yo era el primero en cosechar mis campos. Luego dejé mi tierra, trabajé cosechando para otros hombres durante doce años bajo un sol abrasador. Durante once años dirigí un grupo de recolectores y coseché el grano de los campos de los númidas. Con mi trabajo, arreglándomelas con poca cosa, al final me convertí en dueño de una casa y una finca rural. Hoy no me falta de nada. Incluso he conseguido honores: he entrado a formar parte de los magistrados de mi ciudad y mis colegas me han elegido. Yo, que empecé mi vida siendo un pobre campesino, censor. He visto llegar al mundo y crecer junto a mí a mis hijos y nietos. He vivido intachablemente, honrado por todos de forma merecida".









SANTIAGO APÓSTOL DICE SOBRE LAS CLASES SOCIALES



Hermanos, si realmente creéis en nuestro glorioso Señor Cristo Jesús, no hagáis diferencias entre las personas. Suponeos que entra en vuestra asamblea un hombre con anillo de oro, con ropas lujosas, y que entra también un pobre con ropas sucias. Si vosotros volvéis vuestra mirada al que viste ropas lujosas y le decís: «Siéntate en el primer lugar», y decís al pobre: «Tú quédate de pie o siéntate aquí en el suelo sobre las gradas», ¿no estáis haciendo diferencias entre los dos? ¿No estáis juzgando con pésimos criterios?.

( En las fotos, San Pedro, en la película "Quo Vadis" )






SAN PABLO DICE SOBRE LOS EXTRAVÍOS DE LOS ROMANOS POLITEÍSTAS



Porque conocían a Dios y no lo han glorificado como le corresponde, ni le han dado gracias. Al contrario, se perdieron en sus razonamientos y su corazón extraviado se obcecó más todavía. Pretendían ser sabios cuando hablaban como necios. Cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes con forma de hombre mortal, de aves, de animales o de serpientes. Por eso, Dios dejó que fueran dominados por sus malos deseos. Llegaron a cosas vergonzosas y deshonraron sus propios cuerpos. Han cambiado el Dios de verdad por la mentira; han adorado y honrado a seres creados, prefiriéndolos al Dios creador, que es bendito por los siglos de los siglos. Amén. Por eso Dios permitió que fueran esclavos de pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. Igualmente los hombres, abandonando la relación natural con la mujer, se apasionaron unos por otros, practicando torpezas, varones con varones, recibiendo en sí mismos el castigo merecido por su extravío.

 (Romanos 1:21-7)








POBLACIÓN DEL IMPERIO ROMANO



Llama la atención que aproximadamente un 0,5% de la población del Imperio Romano estaba compuesta por los muy ricos de las tres clases (La élite del Imperio romano —emperadores, senadores, équites, y la élite local de magistrados, concejales y sacerdotes—), que tenían más del 80% de toda la riqueza del Imperio. Aproximadamente un 25% de la población que se dedicaba a la industria, el comercio, y la pequeña propiedad, gozaban de ciertas comodidades.  El resto, el 74,5%, eran pobres de solemnidad. Todo esto en una población en la que muchos niños morían antes de los diez años, la mitad de la población moría antes de cumplir los veinte y la esperanza de vida era de cincuenta años como mucho (salvo excepciones).







domingo, 18 de noviembre de 2018

MARCO ACIO BALBO


Marco Acio Balbo (en latín, Marcus Atius Balbus; 105 a. C.-51 a. C.) fue un político romano, hijo de Marco Acio Balbo (148-87 a. C.) y de Pompeya, hermana del cónsul Cneo Pompeyo Estrabón, padre del triunviro Pompeyo. Fue, pues, primo de Pompeyo el Grande, yerno de Cayo Julio César y abuelo del emperador Augusto.
 
Balbo el Mayor provenía de una familia romana senatorial de Aricia (moderna Ariccia, Italia). «Balbo» significa tartamudo. Balbo el Joven nació y se crio en Aricia.
 
Balbo se casó con Julia la Menor, segunda hermana mayor del dictador Cayo Julio César, con la que tuvo dos hijas: Acia, madre de Augusto, y Acia la Menor, casada con Marcio Filipo, hijo del segundo esposo de su hermana.
 
Balbo sirvió como pretor en el 62 a. C. y logró obtener el gobierno de Cerdeña. Bajo el gobierno de César, en 59 a. C., Balbo fue designado junto a Pompeyo en una junta de comisionados bajo la ley juliana para dividir patrimonios de Campania entre los plebeyos. Cicerón afirmó que Pompeyo decía, como una broma acerca de Balbo, que él no era una persona de ninguna importancia.




DISCURSO DEL DICTADOR CÉSAR EN EL SENADO NEGÁNDOSE A ACEPTAR HONORES Y A SER REY DE ROMA



Honorable cónsul inferior, cónsules, pretores, ediles, tribunos de la plebe y padres conscriptos del Senado, os he convocado para informaros de que esos honores que insistís en otorgarme deben cesar de inmediato. Está bien que el dictador de Roma reciba ciertos honores, pero únicamente los honores apropiados para un hombre. ¡Un hombre!. Un miembro corriente de la gens humana, no un dios ni un rey. Hoy algunos de vosotros me habéis presentado unos honores que infringen nuestro mos maiorum y a nivel público me parecen de extremado mal gusto. Nuestras leyes están grabadas en bronce, no en plata, y de bronce deberán ser todas las leyes. Las vuestras eran de plata con inscripciones de oro, dos metales preciosos que tienen otros usos mucho más adecuados que las placas de leyes. He ordenado que las destruyan y que el metal sea devuelto al Erario.

 

Padres conscriptos, quiero advertiros que estas señales ridículas de adulación deben terminar. No las he pedido, no las deseo y no pienso aceptarlas. Éste es mi dictado y será obedecido. ¡Esta Cámara no aprobará ningún decreto que pueda interpretarse como un intento para coronarme rey de Roma!. Tal título fue abrogado cuando nació la República, es un título aborrecible. ¡Yo no necesito ser rey de Roma!. Soy el dictador de Roma, legalmente nombrado, y eso es todo lo que voy a ser.

 

Y que lleve las botas escarlata de los reyes no quiere decir que pretenda ser Rey de Roma. Las llevo sencillamente porque me abrigan más las piernas. Como sacerdote de Júpiter Lacial, tengo derecho a llevar las botas sacerdotales. Y no voy a aceptar falsas suposiciones sobre esta premisa.

 

Eso es todo lo que tenía que decir sobre la cuestión de los honores. Sin embargo, para subrayar mi intención, para demostraros a todos de forma concluyente que no soy más que un hombre, un romano, y no deseo absolutamente nada más de lo que mi rango me otorga, ahora mismo voy a despedir a mis veinticuatro lictores. Los reyes necesitan guardaespaldas y los lictores de un magistrado curul representan el equivalente republicano de los guardaespaldas. Por lo tanto, voy a desplazarme a mis asuntos oficiales sin ellos siempre que esté dentro de un radio de dos kilómetros de Roma.

 

Voy a ordenar al jefe de los lictores que se lleve a sus  hombres al colegio de lictores. Cuando los necesite se lo comunicaré. No puedo despedir a los propios lictores es ilegal, pero si prescindir de ellos cuando lo desee. No son las fasces ni quienes las portan quienes dan poder a un magistrado curul. Ese poder reside en la lex curiata. Hoy es un día laborable, así que id a atender vuestros asuntos. Pero recordad lo que he dicho. En ninguna circunstancia aceptaré la idea de dirigir Roma como rey. Rex es una palabra, nada más. César no necesita ser Rex. Ser César es suficiente.


PUBLIO VIRGILIO MARÓN DICE SOBRE EL TIEMPO


El tiempo que huye no puede ser recuperado.