martes, 13 de noviembre de 2018

QUINTO LIGARIO


Quinto Ligario (en latín, Quintus Ligarius) fue un militar romano, que vivió hacia el año 50 a. C. Fue acusado de traición por haberse opuesto a Julio César en una guerra en África, pero fue defendido tan elocuentemente por Cicerón que obtuvo el perdón y se le permitió volver a Roma. Más tarde conspiró con Bruto en el asesinato de Julio César.
 
Quinto Ligario fue miembro de los Équites de una familia sabina. Fue destinado a África, como legado del gobernador provincial, Gaius Considius Longus, que más tarde volvió a Roma, dejándole el control.  Después de que César derrotara a Pompeyo en la Batalla de Farsalia, el aliado de Pompeyo, Publio Accio Varo ocupó África, esperando restaurar la causa pompeyana. Ligario se convirtió en uno de sus asistentes en la continuación de la guerra contra César. Estuvo presente en la Batalla de Tapso. Tras la derrota de los pompeyanos, fue capturado en Hadrumeto. Fue perdonado por César, pero no se le permitió volver a Italia. La presión de muchos amigos influyentes logró que César transigiera y le mandara volver; sin embargo, Ligario que, acusado de traición, fue defendido con éxito en los tribunales por Cicerón, sabía que nunca se le permitiría ascender en la vida pública.


PLANES DEL DICTADOR CÉSAR PARA QUE MARCO ANTONIO CONQUISTE LA DACIA DE BUREBISTAS EN VÍSPERAS DE LOS IDUS DE MARZO


El año que viene serás cónsul, y luego te irás a Macedonia con seis buenas legiones. Publio Vatinio se quedará en Illyricum, y llevaréis a cabo una campaña conjunta hacia el norte, por las tierras del Danubio y Dacia. No tengo ningunas ganas de que en mi ausencia las fronteras de Roma se vean amenazadas por el rey Burebistas. Tú y Vatinio conquistaréis desde el Savus y el Dravus hasta el mar Euxino. Y tu parte del botín no será de legado, sino de general.
 
Ya sé que no será comparable con el botín parto, pero si las insignificantes campañas de los anteriores gobernadores de Macedonia indican algo, Antonio , predigo que saldrás de la campaña tan rico como Creso. Las tribus del Danubio tienen mucho oro.
 
Y no te quejes porque  ya sé que el botín lo tendrás que repartirlo con Vatinio, pero el botín de los partos habríais tenido que repartíroslo tú y dos docenas del mismo rango.
 
Además, ¿no te das cuenta de que como general te llevarás toda la recaudación de la venta de esclavos? ¡Calculo que aproximadamente treinta mil talentos!, Antonio. Ya veo que eres un caso flagrante de chico romano que nunca hacía los deberes, y que no ha llegado a dominar la aritmética. Aparte de eso, eres insaciable de nacimiento.


LUCIO MINICIO NATAL, EL PRIMER OLÍMPICO DE BARCINO (BARCELONA)


Lucio Minicio Natal Quadronio Vero (en latín, Lucius Minicius Natalis Quadronius Verus) (Barcino, 96 - ?) fue un patricio romano que, según diversos testimonios, jugó un papel de cierta relevancia en la vida política y social de la ciudad de Barcino (actual Barcelona) en el siglo II. Actualmente se le recuerda sobre todo por ser el primer barcelonés que ganó en los antiguos Juegos Olímpicos.
 
Miembro de la tribu Galeria, nació en los idus de febrero del año 96. Su padre, de origen plebeyo, consiguió importantes puestos tanto civiles como militares en Numidia, Dacia y Panonia durante los reinados de Trajano y Adriano, llegando a ser senador.
 
Bajo el auspicio de su padre, Lucio inició su cursus honorum dentro del vigintivirato como Triunviri monetalis, para pasar a ser a partir del año 116 tribuno laticlavio en tres legiones sucesivas la Legio I Adiutrix en Dacia, la Legio XI Claudia en Mesia y la Legio XIV Gemina en Panonia. Su buena gestión propició que fuese designado cuestor como candidato del emperador Adriano y también legado de su padre en África, tribuno de la plebe, pretor en 127 y legado de la Legio VI Victrix en Britania. Después desempeñó en Roma los cargos de praefectus alimentorum y de curator de la vía Flaminia. En 139 fue nombrado consul suffectus y curator operum publicorum et aedium sacrorum y entre 140 y 144 gobernador de Mesia Inferior, culminando su carrera entre los años 153-154 como procónsul de África. En última instancia, alcanzó la dignidad sacerdotal de augur, uno de los más importantes cargos sociales de la época.
 
Hay constancia de su participación en el año 129 en la 227ª Olimpiada de los Juegos Helénicos (los Juegos Olímpicos de la Antigüedad), concretamente en la carrera de cuadrigas. Al parecer, contaba con la colaboración del mejor auriga de Tarraco, hecho que sin duda le favoreció ganar la carrera con comodidad. Esta victoria le reportó una notable fama tanto en su ciudad natal como en toda la Tarraconense y amplias zonas del Imperio. Dicha circunstancia queda patente por la estatua de bronce que representa a su cuadriga y que colocó cerca del hipódromo de Olimpia, así como las 33 placas honoríficas que repartió con su nombre por toda Europa. En una de ellas, por ejemplo, Lucio cuenta que no sufrió ningún accidente, por lo que pudo entregar su carro como ofrenda al santuario de Zeus.
 
Lucio Minicio fue un gran mecenas para su ciudad natal, Barcino: según explican dos placas honoríficas halladas con su nombre, en el año 125 donó a la ciudad unas termas con pórticos y acueductos construidas en un terreno de su propiedad. Se han hallado restos de estas termas bajo la plaza Sant Miquel de Barcelona. Las dos placas honoríficas fueron expuestas en el Museo de Arqueología de Cataluña con motivo de la exposición Scripta Manent. Igualmente, a finales de los años 1980 se encontraron en la plaza Sant Miquel restos de una gran domus que podrían ser la casa natal de la familia, aunque no hay ningún dato específico que lo asevere. También hay que mencionar la existencia de otra placa donde se cita una donación monetaria hecha por Lucio a la ciudad, con el objetivo de efectuar diversas donaciones en el aniversario de su nacimiento.
 
En honor de Lucio Minicio, la Generalidad de Cataluña constituyó una medalla (la "Medalla Luci Minici") para condecorar a los deportistas olímpicos catalanes. La ciudad de Barcelona le ha dedicado un paseo con su nombre en su honor, en el recinto olímpico de Montjuïc.


lunes, 12 de noviembre de 2018

LIVIA DRUSILA DICE SOBRE ALEJANDRO MAGNO



Cuando Alejandro murió y no se pudo encontrar a nadie lo bastante fuerte para reemplazarle como monarca supremo: todo el imperio cayó hecho pedazos.



ESPARTACO DICE A TIGRANES SOBRE LA MUERTE



Cuando un hombre libre muere, pierde el placer de la vida. Un esclavo pierde su sufrimiento. La muerte es la única libertad que conoce un esclavo. Por eso él tiene miedo. Por eso ganaremos.






domingo, 11 de noviembre de 2018

CLAUDIO COMENTA SOBRE EL MATRIMONIO



Recuerdo que en una ocasión escuché a dos de las libertas de mi madre hablar del matrimonio moderno desde el punto de vista de una mujer de familia. ¿Qué ganaban con él? se preguntaron. La moral era tan disipada, que nadie se tomaba ya en serio el matrimonio. Es cierto que unos pocos hombres chapados a la antigua lo respetaban lo bastante como para tener prejuicios en contra de la acción de engendrar hijos en ellas por amigos o servidores de la casa, y que unas cuantas mujeres chapadas a la antigua respetaban los sentimientos de sus esposos lo suficiente como para cuidarse de quedar embarazadas sólo por ellos. Pero por regla general, en la actualidad toda mujer bien parecida podía acostarse con cualquier hombre que le diese la gana. Si se casaba y luego se cansaba de su esposo. como sucedía habitualmente, y quería divertirse con algún otro, podía tener que vérselas con el orgullo o los celos del marido. Y, en general, tampoco se veía en mejor situación financiera después de casarse. Su dote pasaba a manos de su esposo, o de su suegro como amo de la casa, si éste todavía vivía. Y un esposo o un suegro eran por lo común personas más difíciles de manejar que un padre o un hermano mayor, cuyos puntos flacos la mujer conocía desde hacía tiempo. El casamiento sólo representaba irritantes responsabilidades caseras. Y en cuanto a los hijos ¿quién los quería?. Se entrometían en la salud y las diversiones de una mujer durante varios meses, antes del nacimiento, y aunque tuviera una nodriza para ellos después, necesitaba tiempo para recuperarse del desdichado asunto del parto, y con frecuencia sucedía que su silueta quedaba estropeada después de tener dos. Ahí estaba como ejemplo Julia; cómo había cambiado por el solo hecho de satisfacer obedientemente el deseo de tener descendientes manifestado por Augusto. Y del esposo de una dama, si ésta lo quería, no podía esperarse que se mantuviese alejado de otras mujeres durante el período de embarazo, y de cualquier modo prestaba muy poca atención al niño cuando éste nacía. Y después, como si todo esto fuese poco, en la actualidad las nodrizas eran escandalosamente descuidadas, y los niños morían. Suerte que los médicos griegos eran tan listos, si la cosa no había ido muy lejos: sabían librar a cualquier mujer de cualquier hijo no deseado, en dos o tres días, y nadie quedaba en peor situación ni se enteraba de nada. Es claro que algunas mujeres, incluso las muy modernas, tenían un anticuado anhelo de hijos, pero siempre les quedaba el recurso de comprar un hijo, por adopción, a algún hombre de cuna decente que estuviese muy apremiado por sus acreedores.







AMONIO



Amonio (en griego, Ἀμμώνιος) fue un filósofo platónico de la Antigua Grecia, probablemente nacido en Egipto, que vivió en el siglo I. Fue maestro de Plutarco en Atenas,​ a quien enseñó matemáticas, cuestiones religiosas e introdujo en los círculos de la Academia platónica.​

 

 Plutarco le rindió homenaje haciéndolo presidir diálogos en sus obras Charlas de sobremesa y Sobre la E de Delfos. Tuvo al menos un hijo, Trásilo. ​Llegó a desempeñar altos cargos en Atenas, ya que fue elegido estratego por tres veces.​

 

Podría ser el mismo Amonio que cita Ateneo como autor de un libro Sobre los altares y sacrificios.