domingo, 20 de septiembre de 2020

LACTANCIO

Lucio Cecilio Firmiano Lactancioa (c. 245-c. 325) fue un escritor latino y apologista cristiano nacido en el norte de África, discípulo del maestro africano de retórica Arnobio.


 

Enseñó retórica en varias ciudades orientales del Imperio romano. Fue instituido profesor de retórica en Nicomedia por Diocleciano. Habiéndose convertido al cristianismo, el primer edicto de Diocleciano contra los cristianos de febrero de 303 provocó su despido. Según Jerónimo, vivió en la pobreza subsistiendo como escritor hasta que Constantino I lo reivindicó, convirtiéndolo en tutor de latín de su hijo Crispo. Podría haber acompañado a este último a Tréveris en 317 cuando fue designado césar. Crispo fue ejecutado en Istria en 326, pero se ignora si Lactancio corrió la misma suerte.


Solo se conservan sus obras cristianas. Las principales obras son: De opificio Dei (303-304) (Sobre la obra de Dios), en la que pretende demostrar la existencia de la providencia divina tomando como base la forma del cuerpo humano; De ira Dei (Sobre la ira de Dios), sostiene contra los filósofos estoicos y epicúreos que la ira es un componente necesario del carácter de Dios, que debe repartir justo castigo contra los malhechores; y las Institutiones divinae (Instituciones divinas). Esta última es una obra de gran envergadura (siete libros), una defensa de la doctrina cristiana como un sistema armonioso y lógico.

Lactancio fue criticado por los cristianos por sus creencias poco ortodoxas, sin embargo comprendió cuáles parecían ser los principios esenciales de la religión cristiana. Escribió en una retórica prosa ciceroniana —se le llamó el Cicerón cristiano—, en un tono más bien persuasivo que polémico, procurando justificar la fe por la razón antes que por la autoridad. 

Una excepción a este estilo de escribir la encontramos en su De mortibus persecutorum (Sobre las muertes de los perseguidores) escrita en la Galia en el 318, poco después del triunfo del cristianismo. Se trata de una espeluznante descripción de los sucesivos destinos de los emperadores que persiguieron a los cristianos, especialmente en la época de Lactancio.

Lactancio y Cosmas Indicopleustes son los dos únicos autores cristianos de la antigüedad y del medievo de los que se sabe con certeza que mantuvieron la idea de una Tierra plana.

Todos los escritos de Lactancio fueron declarados de prohibida lectura por las autoridades católicas del Ducado de Parma en 1580, entrando a formar parte del Index librorum prohibitorum de la Iglesia mediante decreto del 11 de julio de 1684.



PLUTARCO DICE SOBRE LA ACRITUD



El sabio sólo usa de acritud contra sí mismo y es amable con los demás.

PÍNDARO DICE SOBRE LA INMORTALIDAD

 

No aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible.



PUBLIO TERENCIO AFRO DICE SOBRE LOS EXCESOS

 

He aquí una de las normas que considero de mayor utilidad en la vida: nunca exceso en nada.





ARISTÓTELES DICE SOBRE EL ESFUERZO

 


Más se estima lo que con más trabajo se gana.

 


ADRIANO DICE SOBRE LA MUERTE

 


Yo no sabia entonces que la muerte puede convertirse en el objeto de un ciego ardor, de una avidez semejante al amor.

TITO LIVIO DICE SOBRE EL MIEDO

 


El miedo de los demás incrementa la audacia.

 


EL EJÉRCITO ROMANO, por Yann Le Bohec

 

EL EJÉRCITO ROMANO, por Yann Le Bohec. LIBROS DE LA BIBLIOTECA PRIVADA DEL CÓNSUL DE ROMA




JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE EL CRISTIANISMO

Se supone que la enseñanza más importante de la religión cristiana es "no matarás". Mi primo el emperador Constancio era un cristiano devoto. Pero había matado a alguien de su propia sangre; por lo tanto, si era a la vez un buen cristiano y un asesino, algo fallaba en esa religión. Hasta un niño podía notar la diferencia entre lo que los galileos decían creer y lo que en realidad creían, a juzgar por sus acciones. Una religión de hermandad y moderación que diariamente asesina a los que están en desacuerdo con su doctrina, sólo puede ser considerada hipócrita, o algo peor.



sábado, 19 de septiembre de 2020

TRAS LA VICTORIA DE FARSALIA CÉSAR ENTRA EN LO QUE QUEDABA DEL LUJOSO CAMPAMENTO POMPEYANO


Permanecimos en el campamento de Pompeyo el tiempo suficiente para satisfacer el hambre y la sed; y allí había abundantes elementos para hacerlo. Todo lo que vimos indicaba que el enemigo estaba completamente seguro de la victoria y que había vivido mucho tiempo en un estado de lujo que era altamente inconveniente para un ejército que se hallaba a punto de librar batalla con mis legiones de veteranos. Las tiendas de Léntulo y de otros nobles parecían más casas de verano que resguardos de soldados. Estaban amparadas de los rayos del sol por hiedras, y en el suelo tenían césped cuidadosamente cortado. Se habían tendido mesas y se veía mucha platería. El vino ya estaba preparado para servirse frío, y los cocineros casi habían terminado sus preparativos para lo que debía ser un banquete que celebrara la victoria. Estos, reflexioné, eran los hombres que tenían la costumbre de acusarnos a mí y a mis soldados de afeminamiento.








 

MENANDRO DICE SOBRE LOS SUEÑOS

 


El sueño alimenta cuando no se tiene qué comer.





 


CONSTANTINO APLICA EN CONSTANTINOPLA LA POLÍTICA ROMANA DE REPARTIR GRATIS COMIDA, BEBIDA Y DINERO PARA LOS CIUDADANOS



El reparto arreglado y frecuente de vino y aceite, de trigo y pan, de dinero y abastos, había casi descargado a los ciudadanos menesterosos de Roma de todo trabajo. Extremó el fundador de Constantinopla su magnificencia, hasta cierto punto, como los primeros Césares; pero aquella largueza tan vitoreada por su pueblo ha sido censurada por la posteridad. Una nación de legisladores y guerreros podía apropiarse las mieses africanas, compradas con su sangre, y Augusto ideó mañosamente cuanto conducía para que los romanos con su hartura se aviniesen a su servidumbre. Mas la profusión de Constantino carecía de toda disculpa de interés público y privado, y la contribución anual de trigo impuesta al Egipto en beneficio de su nueva capital se destinaba al regalo de una plebe haragana y desmandada, a costa de los labradores de una provincia industriosa.






 

 

 

LIBANIO DICE SOBRE LA EDAD

Prisco, tengo sesenta y seis años y vos tenéis, me parece recordar, una docena más que yo. Hemos llegado a una edad en que la muerte es un lugar común al que no debe temerse, especialmente nosotros. ¿Qué es toda filosofía sino la preparación para una muerte serena?. ¿Y qué podemos perder los verdaderos filósofos sino aquello que en cualquier caso abandonaremos más tarde o más temprano?. Los diversos ataques que he sufrido en los últimos años, que me dejaron inconsciente y débil, y también mi tos crónica, agravada por un invierno especialmente húmedo, amenazan con llevarme a la muerte en cualquier momento. Estoy perdiendo la vista, y sufro una de las formas más dolorosas de gota. Unamos por lo tanto sin temor nuestras fuerzas y devolvamos golpe por golpe a los cristianos, antes de que destruyan totalmente el mundo que amamos.




 


 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

CÉSAR DICE SOBRE SILA



Sila siempre despreció a la masa, no importa de qué clase, a menos que fuesen los soldados de su propio ejército, cuya devoción ponía buen cuidado en conservar.



PERICLES DICE SOBRE ATENAS



Preferiría que, día tras día, fijarais los ojos en la grandeza de Atenas, tal como realmente es, y os enamorarais de ella.