martes, 14 de agosto de 2018

ADRIANO DICE SOBRE EL PODER



Quería poder. Lo quería para imponer mis planes, ensayar mis remedios, restaurar la paz. Sobre todo lo quería para ser yo mismo antes de morir.




SÓCRATES DICE SOBRE LOS JUECES



Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.



COLLEEN McCULLOUGH DESCRIBE LA FORMA FÍSICA DE CLEOPATRA



No tenía pecho ni caderas; era recta de arriba abajo, los brazos como palos unidos a los rectos hombros, un cuello largo y descarnado, y una cabeza que recordaba a la de Cicerón, demasiado grande para aquel cuerpo. Su rostro era realmente feo, y a que tenía la nariz tan grande y aguileña que atraía toda la atención. En comparación, el resto de sus facciones eran bastante agradables: una boca carnosa pero no demasiado, pómulos atractivos, una cara ovalada con un mentón firme. Sólo los ojos eran hermosos, muy grandes y separados, con oscuras pestañas bajo oscuras cejas, y los iris del mismo color que los de un león, amarillo dorado. ¿Dónde se había visto ojos de ese color?. Entre los vástagos de Mitrídates el Grande, desde luego. Bueno, era su nieta, pero no era una Mitrídates en nada excepto en los ojos; ya que el linaje de los Mitrídates son gente alta y grande con nariz germánica y pelo pajizo. El cabello de Cleopatra era de color castaño claro y poco espeso, separado en retorcidos mechones desde lo alto de la cabeza hasta la nuca, como la cáscara de un melón, y recogido detrás en un apretado moño. Una piel preciosa, aceitunada y tan transparente que debajo se veían las venas. La cinta blanca de la diadema le rodeaba la cabeza bajo el nacimiento del pelo; era el único indicio de su realeza, y a que el sencillo vestido griego era de un tono canela apagado, y no llevaba joyas.







FARNACES II DEL PONTO


 Farnaces II del Ponto (griego antiguo Φαρνάκης) (97 a. C.-47 a. C.) era el hijo bastardo de Mitrídates VI Eupator, al que sucedió en el Reino del Ponto. Gracias a las campañas que llevó a cabo junto a su padre contra la ciudad eterna, consiguió grandes conocimientos acerca de las legiones (Quinto Sertorio envió a un grupo de centuriones para entrenar a las tropas pónticas como a las legiones de Roma).
 
Cuando Mitrídates VI fue vencido por Pompeyo el Grande, obligó a su padre a suicidarse mientras él regentaba un reino cerca del Bósforo. Pactó con Roma la paz, para reorganizar sus ejércitos, pero la rompió en al año 47 a. C.
 
Fue derrotado en la Batalla de Zela por Julio César, quien reunió sus tropas de entre las guarniciones de las provincias asiáticas que poseía Roma. Tras esta batalla, César pronunció una de las frases más famosas de la Historia: veni, vidi, vici. El rey huyo a la actual Crimea donde formó un nuevo ejército, César envió a Dión Casio con una legión a derrotarlo, los romanos vencieron a sus enemigos y Farnaces murió en una batalla.
 
A principios de siglo, Mitrídates VI había hecho alianza con las tribus sármatas,  y probablemente por ello, Farnaces se casó después de 77 a. C. con una noble sármata.  Pudo tratarse de una princesa, pariente del gobernante sármata, o de una aristócrata influyente. Esta esposa le dio dos hijos: Darío del Ponto y Arsaces del Ponto, y una hija, Dinamia. Los nombres dados a los niños son representativos de su doble herencia persa y griega. Los hijos fueron nombrados reyes de Ponto, tiempo después, por Marco Antonio, y luego, la hija y sus sucesores.


CARTA DE CNEO DOMITIO CALVINO A CAYO JULIO CÉSAR



Lamento mucho que no sea posible enviarte la legión Trigésima octava junto con la Trigésima séptima, pero recientes acontecimientos en Ponto me lo impiden. Farnaces ha desembarcado en Amiso, y yo parto con Sextio y la Trigésima octava para ver qué puedo hacer. La situación es poco prometedora, César. Si bien hasta ahora sólo he tenido noticias de la espantosa destrucción, los informes dicen que Farnaces cuenta con más de cien mil hombres, todos escitios, formidables guerreros si damos crédito a los memorandos de Pompeyo Magno.

 

Lo que sí puedo hacer por ti es mandarte toda mi flota de barcos de guerra, ya que parece improbable que sea necesaria en la campaña contra el rey de Cimeria, que no ha traído armada consigo. Lo mejor de la flota son los diez trirremes rodios, rápidos, manejables y con la quilla de bronce. Están bajo el mando de un hombre que conoces bien, Eufranor, el mejor almirante después de Cneo Pompeyo. Los otros diez barcos de guerra son quinquerremes, muy grandes y robustos, aunque no veloces. También he habilitado veinte mercantes como naves de guerra, reforzando sus proas con quillas de roble, y he añadido más bancos para los remeros. No sé por qué presiento que necesitarás una flota de guerra, pero así es. Claro que, como ahora te diriges a la provincia de África, supongo que pronto te encontrarás con Cneo Pompeyo y sus flotas. Las últimas noticias en ese frente son que los republicanos reúnen fuerzas allí para hacer otro intento. He conocido con horror lo que los egipcios hicieron a Pompeyo Magno.

 

La Trigésima séptima lleva buena y abundante artillería, y he pensado que quizá necesites provisiones, ya que, según hemos oído, el hambre azota Egipto. He cargado cuarenta buques mercantes con trigo, garbanzos, aceite, tocino y unas judías secas de excelente calidad, perfectas para un buen potaje. Hay también unos cuantos barriles de cerdo salado para la sopa.

 

He encargado a Mitrídates de Pérgamo que reúna al menos otra legión para ti; gracias por el imperium maius, que me ha permitido pasar por alto las estipulaciones de nuestro tratado. Cuándo Mitrídates aparecerá en Alejandría depende de los dioses, pero es buen hombre, así que estoy seguro de que se apresurará. A propósito, irá por tierra, no por mar. Tenemos escasez de barcos de transporte. Si no llega allí a tiempo, puede solicitar barcos en Alejandría para seguirte hasta la provincia de África.

 

Mi próxima carta te llegará desde Ponto. Por cierto, he dejado a Marco Bruto gobernando Cilicia, con ordenes estrictas de dedicarse a reclutar tropas y adiestrarlas en lugar de recaudar deudas.


NICANDRO DE COLOFÓN



Nicandro de Colofón, escritor griego que vivió cerca del siglo II a. C.
 
Es muy problemático reconstruir su biografía ya que existieron varios homónimos más o menos contemporáneos suyos y también poetas, por ejemplo un Nicandro de Colofón que fue hijo de Anazágoras y que vivió en tiempos de Átalo I de Pérgamo. Por un pequeño escolio que precede a los Theriakà sabemos que el Nicandro de Colofón poeta fue hijo de un tal Dameo y dedicó una composición a Átalo III de Pérgamo (138 - 133 a. C.), aficionado por otra parte a los venenos y a las monstruosidades, lo que cuadra con la temática de los poemas que se han conservado de Nicandro.
 
Algunas de ellas se han conservado en recopilaciones hechas por otros autores, como Antonino Liberal en sus Metamorfosis, que no hay que confundir con Las metamorfosis de Ovidio y son dos obras completamente diferentes.
 
Nicandro escribió dos obras, los Theriakà, una colección de poemas breves, algunos de ellos sobre serpientes y otros animales venenosos, dedicados a su conciudadano Hermesianacte, y los Alexipharmaka, sobre los contravenenos o antídotos, dedicado a Protágoras de Cízico. Se le atribuyen además dos epìlios, Aitoliká y Europeia, y el breve poema Ophiakà sobre las serpientes, de los que sólo se conservan fragmentos. Sólo quedan algunos pasajes de sus Geórgicas, que habría conocido Virgilio e inspiraron seguramente la obra del mismo título que compuso el poeta latino; lo mismo ocurre respecto a las Metamorfosis, que habría conocido Ovidio y otros menores.




lunes, 13 de agosto de 2018

DIVINA CLEOPATRA



¡Rendid todos homenaje a Cleopatra, hija de Amón-Ra, Isis reencarnada, Ella la de las Dos Señoras del Alto y el Bajo Egipto, Ella la del junco y la Abeja!......