miércoles, 24 de agosto de 2016

OBLIGACIÓN DE LOS ESCLAVOS DE PROTEGER A SUS AMOS


 

Si su amo es objeto de una agresión mortal, los esclavos deben ayudarlo con armas, con las manos, gritando o interponiendo su cuerpo; si no lo hacen así pudiendo hacerlo, es justo someterlos al suplicio.


( Justiniano en "Digesto")














LA TUMBA DE TUTANKHAMÓN, de HOWARD CÁRTER
















EL CONCURSO DE ELOCUENCIA DE CALÍGULA


En Lugdunum ( la actual Lyon, en Francia), Calígula ofreció un concurso de elocuencia griega y latina, en el cual se dice que los vencidos entregaron los premios a los vencedores y se vieron incluso obligados a componer sus alabanzas, mientras que a aquellos que le habían gustado menos se les ordenó borrar sus escritos con una esponja o con la lengua, a menos que prefirieran ser azotados con varas o sumergidos en un río cercano ( el Ródano).


( Suetonio en "Vida de Calígula")







EL PADRE DE OVIDIO


 


En su autobiografía poética "Tristes", Ovidio señala que su padre ( un hombre del campo de talante conservador que vivió hasta los noventa años) intentó obligarlo a abandonar la poesía porque no reportaba ningún dinero, pero añade que todo lo que él decía le salía en verso. Ese pasaje quizás sirviera de inspiración para una anécdota maravillosa, aunque apócrifa: en una ocasión en que su padre estaba pegándolo por no dejar de escribir poesía, Ovidio exclamó parce mihi; nunquam versificabo, pater!  ("¡Déjame! ¡No escribiré nunca versos, padre!"), que casualmente es un pentámetro. 


SEPTIMONTIO, NOMBRE ORIGINAL DE ROMA


Varrón dice que Roma se llamaba originalmente Septimontio ( "Siete Colinas"). Las colinas que suelen incluirse en este grupo son Aventino, Celio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal, pero en época clásica no había una lista canónica de los siete montes, en gran medida porque pretendían ser incluídas en ella las dos colinas situadas al otro lado del Tíber, el Vaticano y el Janículo, y la que queda al norte, el Pincio.  








martes, 23 de agosto de 2016

SELECCIÓN DE LAS EXCENTRICIDADES MENOS CRUELES DE HELIOGÁBALO


El joven emperador y cruel Heliogábalo reinó durante cuatro años, que llegaron a su fin en 222 d. C., cuando lo asesinaron con apenas veinte años. Veamos aquí una lista de algunas de las excentricidades menos crueles que le atribuye la "Historia Augusta":


- Cuando recibió el consulado, en vez de echar a la gente monedas de oro o de plata, o tajadas de carne, le tiraba reses cebadas, camellos, burros y ciervos, diciendo que ése era el trato propio de la dignidad imperial.


- Condujo por el Vaticano carros tirados por cuatro elefantes, tras demoler las tumbas que le cortaban el paso.


- Unció al carro cuatro perros enormes.... Desfiló en público en un vehículo arrastrado por cuatro grandes ciervos; y ponía a tirar de su carro leones, tigres, e incluso mujeres desnudas.


- Tenía también por costumbre invitar a sus cenas a ocho calvos, a ocho bizcos, a ocho gotosos, a ocho sordos, a ocho negros, a ocho hombres altísimos o a ocho gordos. ( Ocho era el número convencional de invitados en una cena de etiqueta; los comensales se reclinaban, junto con el anfitrión, en tres lechos.)


-A sus amigos de condición más baja acostumbraba a ponerles, en vez de almohadones corrientes, una especie de odres sucios y, mientras estaban cenando, hacía que les quitaran el aire, de manera que de pronto se encontraban todos debajo de la mesa.


-A veces hacía servir a sus invitados comida de cera, de madera, de marfil, de terracota o incluso de mármol o de cualquier otra piedra, de modo que pareciese que eran los mismos alimentos que él estaba comiendo.


- Cuando sus amigos estaban borrachos, los mandaba encerrar, y cuando estaban dormidos metía en la habitación leones, leopardos u osos domesticados.


- En los banquetes grababa en las cucharas los lotes de regalo destinados a los comensales; así a uno le tocaban "diez camellos", a otro "diez moscas", a éste "diez libras de oro", a aquél "diez libras de plomo", a otro "diez avestruces" y a otro "diez huevos de gallina".



- Introdujo también esta costumbre en los espectáculos que ofrecía, con premios como, por ejemplo, diez osos, diez lirones, diez lechugas o diez libras de oro. Invitaba además a los artistas encargados de las actuaciones a participar en los sorteos, cuyos premios eran o bien perros muertos, o bien una libra de carne de vaca, o cien monedas de oro, o de plata, o de cobre.