miércoles, 28 de septiembre de 2016

EL CÓNSUL CAYO ANTONIO HÍBRIDA


 
CAYO Antonio Híbrida (en latín: CAIVS•ANTONIVS•HYBRIDA), fue un senador, político y cónsul de la República Romana.
 
Cayo era el segundo hijo de Marco Antonio Orator y hermano de Marco Antonio Crético. Por ello era también el tío del famoso triunviro Marco Antonio. Su carrera militar empezó como legado de caballería de Lucio Cornelio Sila, durante la Primera Guerra Mitridática. Tras el regreso de Sila a Roma en el año 83 a. C., Cayo Antonio permaneció con una fuerza de caballería en Grecia. Supuestamente su cometido era mantener la paz y el orden pero terminó saqueando el campo y los lugares sagrados para su propio beneficio. Los rumores que surgieron entre la población local de las atrocidades cometidas por él que incluían la mutilación y la tortura le hicieron ganar el sobrenombre de Hybrida (homo semiferus u Hombre-Bestia).
 
En 76 a. C. fue procesado por sus atrocidades por el joven abogado Cayo Julio César, pero escapó impunemente por una exitosa apelación a los tribunos de la plebe. Años más tarde, fue expulsado del Senado y despojado del rango senatorial por los censores debido a sus atrocidades cometidas en Grecia. A pesar de su mala reputación, fue elegido tribuno en 71 a. C. volviendo a ocupar un asiento en el Senado.
 
Ejerció la magistratura de edil con reconocido esplendor. Después fue elegido pretor en 66 a. C. y finalmente fue elegido cónsul, junto a Marco Tulio Cicerón en 63 a. C. Apoyó secretamente a Lucio Sergio Catilina, pero al final Cicerón ganó su apoyo prometiéndole el gobierno de la rica provincia de Macedonia. Cuando estalló la sublevación de Catilina, Híbrida fue obligado, como cónsul, a reclutar un ejército en Etruria, aunque el día de la batalla cedió el mando de la misma a su legado Marco Petreyo, alegando que se encontraba enfermo.
 
Después al año siguiente (62 a. C.) marchó a Macedonia, donde no se hizo precisamente muy popular gracias a su opresivo gobierno y a la extorsión a la que sometía a sus habitantes. Tanto fue así que le obligaron a abandonar su provincia en el año 61 a. C. al ser llamado por el Senado a presentarse en Roma. En 60 a. C., Híbrida fue sucedido en la provincia por Cayo Octavio, el padre de Augusto, y en su regreso a Roma, en 59 a. C., Híbrida fue acusado de formar parte de la conspiración de Catilina y de extorsión en su provincia.
 
Se dijo que Cicerón había acordado con Híbrida compartir el saqueo. La defensa de Cicerón dos años antes en vista de la propuesta de quitar a Híbrida su provincia y también cuando fue juzgado no hicieron más que aumentar esta suposición. A pesar de la defensa de Cicerón, Híbrida fue condenado y partió al exilio a Cefalonia que consideraba una posesión personal e incluso empezó a construir una ciudad.
 
Parece que Híbrida fue llamado del exilio por César ya que entró otra vez en el Senado en 44 a. C.3 obteniendo el cargo de censor en 42 a. C.
 

Su hija Antonia Híbrida fue la segunda esposa de Marco Antonio.




TESTIMONIO DE GLADIADORES


Si nos vemos obligados a admitir como testigo a uno de los que combaten en la arena o a una persona por el estilo, no se dará crédito a su testimonio si no es bajo tormento.


( Justiniano en "Digesto")





REMATADA DE GLADIADORES


 Un subalterno disfrazado de Mercurio, el dios que acompañaba las almas de los muertos al infierno, pinchaba los cuerpos de los gladiadores y los delincuentes muertos en la arena con un hierro al rojo vivo para comprobar si estaban realmente muertos. Otro subalterno disfrazado de Dite, el dios del infierno, remataba a los que seguían vivos golpeándolos con un mazo.


( Tertuliano en "Apologético")







CICERÓN DICE DE LA ARQUITECTURA ROMANA



Los templos griegos e incluso los grandes teatros y los edificios públicos han sido erigidos no para agradar la vista del hombre, sino para la vista de Júpiter. Por eso son tan maravillosos, tan misteriosamente fascinantes. Yo he visto en Roma magníficos edificios, que abruman por el poder y la gloria, por sus columnas y arcos. Fuero erigidos sólo para halagar el orgullo del hombre. 












"MEMORIAS DE ADRIANO", DE MARGUERITE YOURCENAR



El libro "MEMORIAS DE ADRIANO", DE MARGUERITE YOURCENAR, lo podéis obtener desde la biblioteca privada del Cónsul de Roma, mediante el siguiente enlace:




DISCURSO DE CICERÓN CON MOTIVO DEL PROCESO DE SEXTO ROSCIO



El diario espectáculo de atrocidades ha ahogado todo sentimiento de piedad en los corazones de los hombres. Cuando a cada hora vemos o oímos referir un caso de gran crueldad, perdemos todo sentimiento humano. Los delitos ya no nos horrorizan y sonreímos ante las enormidades que cometen nuestros jóvenes. Excusamos la pasión, cuando deberíamos comprender que los apetitos incontrolados de los hombres conducen al caos. Hubo un tiempo en que fuimos una nación austera, que sabía dominar sus impulsos y respetaba la vida y la justicia. No podría decirse lo mismo ahora. Preferimos a nuestros políticos, particularmente si fanfarronean con los jóvenes y son bromistas y embusteros. Amamos las diversiones, mezclándolas con la ley y hasta con el gobierno. A menos que nos reformemos, nos aguarda un terrible destino. 



EL GENERAL DE LAS LEGIONES IDEAL


 

A un soldado romano el espectáculo más dulce es el de un general que come a la vista pan común o duerme sobre un camastro vulgar o trabaja con él en la construcción de una trinchera o de una empalizada. Porque no admiran tanto a los capitales que les proporcionan parte en honores y riqueza como a los que comparten con ellos la fatiga y el peligro; antes bien, estiman más a los que quieren fatigarse con ellos que no a quienes les permiten llevar una vida ociosa.


( Plutarco en "Vida de Cayo Mario")