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domingo, 7 de julio de 2019

BATALLA DE CÍCICO


La batalla de Cícico (193) fue un enfrentamiento militar librado en las cercanías de la ciudad homónima entre las fuerzas del emperador Septimio Severo y el usurpador Pescenio Níger. Acaba en la victoria del primero.
 
Al morir Helvio Pertinax, Didio Juliano es elegido emperador en Roma por la guardia pretoriana, sin embargo, varios generales en las provincias se niegan a reconocerlo y marchan para derrocarlo. El primero en llegar fue el gobernador de la Pannonia Superior, Septimio Severo, con apoyo de las legiones de la frontera del Danubio. Tras tomar el poder, Severo debió prepararse para enfrentar a sus rivales: el gobernador de Siria, Pescenio Níger, y el de Britania, Clodio Albino.
 
Envió a Tiberio Claudio Candido al oriente. Níger estaba ocupado asediando en Bizancio al gobernador de la Moesia Superior, Mario Máximo, pero dejó a su general Aselio Emiliano a cargo de defender las costas meridionales del mar de Mármara con órdenes de impedir el paso de Candido al este.
 
El ejército de Severo logró pasar el estrecho y venció en combate a Emiliano, quien fue capturado y ejecutado. Los restos de la tropa vencida se retiró al este para unirse al usurpador, quien se retiró a Nicea.

jueves, 3 de mayo de 2018

SEMBLANZA DEL EMPERADOR ANTONINO PÍO




Trato a sus amigos cuando gobernaba de la misma manera que cuando era un ciudadano privado puesto que jamas pudieron vender en complicidad con los libertos ninguno de sus actos de gobierno, suscitando falsas esperanzas, porque fue muy riguroso en el trato con sus libertos. Gustaba de la habilidad de los comediantes. Le causaba gran placer la pesca, la caza, así como pasear y charlar con los amigos. Paso con ellos las vendimias como un simple particular. Ofreció honores y sueldos a los retóricos y filósofos en todas las provincias. Muchos afirmaron que los discursos que se presentan firmados con su nombre son de otros autores, pero Mario Máximo asegura que fueron suyos. Compartió con sus amigos banquetes privados y públicos, y no realizo ningún sacrifico mediante sustitutos, salvo cuando se encontró enfermo. Cuando pedía distinciones honorificas para si o para sus hijos, hizo todos los tramites como si fuera un ciudadano particular. Asistió ordinariamente también el a los banquetes que daban sus amigos.

( Julio Capitolino en "Historia Augusta" )