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sábado, 4 de agosto de 2018

CARPENTUM


El carpentum fue una especie de carruaje similar al harmamaxa griega. Este tipo de carruaje cubierto era usado por los britons , los galos , los cimbras , los alóbroges , los helvecios , los romanos y otras naciones. Su nombre celta original era calle o carri.
 
El carpentum era un carro con un techo sostenido por cuatro columnas o postes, a veces formando un conjunto ricamente adornado. Era usado también por personas privadas por sus viajes. Podían viajar dos o tres personas además del conductor y era tirado por un par de mulas (carpentum mula) y raramente por caballos o bueyes.
 
Era utilizado por las mujeres (matronas) romanas para ir a las procesiones públicas y esto era considerado un privilegio, ya que el uso de carruajes en la ciudad estaba prohibido durante la república .
 
 Durante el imperio se concedió alguna vez el privilegio especial a mujeres de la familia imperial. Cuando Calígula instituyó juegos en honor de su difunta madre Agripina Mayor puso el carpentum de la difunta a la procesión.
 
Como todos los carruajes, el carpentum no tenía amortiguadores, pero la vía Apia, desde Capua hasta Roma, estaba muy bien conservada y en buenas condiciones, y tenía la superficie muy lisa porque al comienzo de cada verano se extendía sobre ella una capa nueva de polvo de cemento que se apisonaba firmemente y se regaba con agua.
 
La inconveniencia del viaje la constituían más las vibraciones que las sacudidas, tirones o los saltos en los baches. Naturalmente, los sirvientes que iban en los vehículos de inferior calidad no estaban tan bien instalados, pero todos estaban contentos ante la idea de ir a algún sitio.


domingo, 4 de septiembre de 2016

EL DESTINO DE ESPARTACO Y LOS ESCLAVOS SUBLEVADOS



Espartaco y cerca de setenta esclavos más se fugaron de un centro de adiestramiento de gladiadores de Capua en 73 a. C. Rápidamente atrajeron a miles de esclavos y campesinos indigentes, enfrentándose en el campo de batalla a los ejércitos de Roma durante dos años y devastando de paso gran parte de las zonas rurales de Italia. Cuando por fin se logró aplastar la revuelta, fueron crucificados más de seis mil esclavos en la vía Apia, la calzada que unía Roma y Capua.



miércoles, 27 de mayo de 2015

LA TUMBA DE CECILIA METELA (I A. DE J.C.)




La Vía Appia, iniciada en el 312 a. de J.C. por el cónsul Appio Claudio, del que toma el nombre, fue la primera de las grandes calzadas consulares. 


Enlazaba Roma con el Sur de Italia, llegando con ulterior prolongación en el 190 a. de J.C., hasta Brindisi, el antiguo puerto del que zarpaban las naves hacia Grecia, el Asia Menor y Egipto. 



La tumba de Cecilia Metela es una de las mejores conservadas. Fue construida por Cecilia, hija de Quinto Metelo Crético y esposa de Craso.




La estructura cilíndrica, de 20 metros de diámetro, se apoya sobre un basamento cuadrado, de cal y canto, del que ha sido arrancado el revestimiento.




En el siglo XIII se convirtió en torreón del castillo de la familia Caetani.





lunes, 1 de diciembre de 2014

LOS GRANDES CEMENTERIOS DE ROMA

 

Allí todo eran tumbas y más tumbas, salvo los imponentes mausoleos y sepulcros de los ricos y nobles, que flanqueaban las arterias que salían de la ciudad, y las simples lápidas de los humildes. Todos los romanos y griegos, incluidos los más pobres y los esclavos, soñaban con poder pagarse un monumento que atestiguara su existencia después de muertos. Por eso, pobres y esclavos formaban parte de asociaciones funerarias y aportaban lo poco que podían a aquellas fratrías, que administraban e invertían cuidadosamente los ingresos; las malversaciones abundaban en Roma, como en cualquier otra parte, pero las asociaciones funerarias estaban tan celosamente controladas por los afiliados, que a los administradores no les quedaba más remedio que ser honrados. Un buen funeral y una bonita tumba eran cosas importantes.

 

Un cruce de carreteras constituía el punto central de la enorme necrópolis situada en el Campus Esquilinus, y en el mismo cruce, entre unos frondosos árboles sagrados, se alzaba el imponente templo de Venus Libitina; dentro del podio se guardaban los libros de registro con los nombres de los ciudadanos romanos difuntos, acompañados de arcas y más arcas con el dinero pagado durante siglos por la inscripción. Por eso el templo poseía una gran riqueza, y aunque los fondos eran del Estado, no se tocaban. Se trataba de la Venus que regía a los muertos, no a los vivos, la Venus protectora de la extinción de la fuerza procreadora. Y su templo era la sede central del gremio de las empresas funerarias de Roma.

 



 Delante del templo había una explanada en la que se levantaban las piras, y detrás de ella estaba el cementerio de los pobres, una extensión siempre cambiante de fosas llenas de cadáveres, cal y tierra. Eran pocos los que, ciudadanos o no ciudadanos, elegían ser inhumados, aparte de los judíos, que recibían enterramiento en una zona especial, y los aristócratas de la familia noble de los Cornelios, a quienes se daba sepultura en la Via Apia. Por eso la mayoría de los sepulcros que convertían el Campus Esquilinus en una densa ciudad de piedra, guardaban urnas con cenizas en lugar de cuerpos en descomposición. Dentro del recinto sagrado de Roma no se enterraba a nadie, ni siquiera a los grandes.



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VÉAMOS AHORA EL MAUSOLEO DE CECILIA METELA: