Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
domingo, 30 de abril de 2023
PUBLIO SEMPRONIO TUDITANO, HÉROE DE LA DESATROSA BATALLA DE CANNAS
Publio Sempronio Tuditano (en latín, Publius
Sempronius Tuditanus) fue un político y militar de la República romana. Elegido
cónsul y censor, Sempronio lideró la retirada de los restos del ejército romano
tras la batalla de Cannas.
El cónsul Lucio Emilio Paulo (que murió en Cannae),
había dejado en reserva a 10 000 hombres en el campamento. Tras la desastrosa
derrota estos soldados tenían tres opciones: entregarse a Aníbal, romper las filas de los cartagineses y huir y
mantener la posición y morir luchando frente al enemigo. La pequeña fuerza
había sido rodeada por los cartagineses.
Este acto aumentó
increíblemente la reputación de Tuditano entre el pueblo y el Senado. El Senado
se negó a pagar el rescate de los hombres que se habían entregado a Aníbal. Los
padres conscriptos, en la persona del senador senior Tito Manlio Torcuato, utilizaron el ejemplo
de la marcha de Tuditano para negarse a pagar a Aníbal el rescate de esos
cobardes que no se habían unido a Sempronio.
Dos años más tarde de
su heroica marcha (214 a. C.), Sempronio fue elegido edil curul, y al año
siguiente fue elegido pretor. Obtuvo Rímini como su provincia y tras la toma de
Aterno retuvo su cargo durante los dos años siguientes (212-211 a. C.).
Sempronio fue elegido
censor en 209 a. C. con Marco
Cornelio Cetego como colega, a pesar de que ni Sempronio ni su colega habían ostentado
el consulado. Estos dos jóvenes censores se mantuvieron en el cargo durante
todo el lustro, cosa que no se cumplía desde el comienzo de la segunda guerra
púnica debido a la muerte de alguno de los censores (normalmente en el
transcurso de alguna batalla).
La decisión de Sempronio prevaleció sobre el deseo de Cetego
rompiendo así la tradición de elegir para el puesto al más experimentado de los
senadores senior. A partir de ese momento se elegiría para el puesto al hombre
que más méritos hiciera, lo que permitió a Escipión el Africano acceder al cargo a pesar de su juventud.
En 205 a. C. Sempronio
fue enviado a Grecia a la cabeza de una fuerza naval y terrestre con el fin de
enfrentarse a Filipo V de
Macedonia
en el conflicto conocido como primera guerra macedónica con el título de
procónsul. Sempronio sin embargo concluyó un tratado con Filipo, conocido como
la "Paz de Fénice". El tratado fue alegremente ratificado por un Senado
deseoso de desviar su atención a la guerra en África.
En 204 a. C. Sempronio
fue elegido en ausencia para el consulado junto a su antiguo colega en la
censura Marco Cornelio Cetego. Sempronio recibió el
territorio de Brucio como provincia proconsular para que continuara la guerra
frente a Aníbal. Sempronio fue derrotado por Aníbal perdiendo 2000 hombres pero
después obtuvo una victoria decisiva obligándole a encerrarse tras las murallas
de Crotona.
En 201 a. C., Sempronio
formó parte de la embajada enviada a Ptolomeo rey de Egipto.
martes, 18 de abril de 2023
CONVERSACIÓN ENTRE ANÍBAL Y ESCIPIÓN, TRAS GANAR EL ROMANO LA BATALLA DE ZAMA CONTRA EL CARTAGINÉS
Después de la Batalla de Zama, que tuvo lugar en el 202 a.C. durante la Segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago, Publio Cornelio Escipión llegó a Éfeso donde se encontraba refugiado el derrotado Aníbal Barca.
(En una sala de Éfeso, Aníbal y Escipión se encuentran frente a frente, después de la batalla de Zama)
Aníbal: (con semblante serio) Salve, Publio Cornelio. No puedo negar que me ha dolido la derrota en Zama.
Escipión: (con respeto) Salve, Aníbal. Fue una batalla feroz, pero al final Roma prevaleció.
Aníbal: (con admiración) Sin duda, eres un general formidable, Escipión. Tu táctica en Zama fue magistral.
Escipión: (sonríe) Gracias, Aníbal. Pero no hay duda de que tu habilidad estratégica es legendaria. Tu cruzada a través de los Alpes y tus victorias iniciales en Italia son dignas de admiración.
Aníbal: (asiente) Fue una campaña ardua y desafiante. Sin embargo, estoy convencido de que si no hubieras intervenido, Cartago habría vencido a Roma.
Escipión: (con humildad) Tus palabras me honran, Aníbal. Pero no podemos cambiar el resultado de la historia. Roma ha prevalecido en esta guerra.
Aníbal: (con cierta tristeza) Así es, ha sido una dura derrota para Cartago. Pero no puedo negar que has demostrado ser un digno adversario, Publio Cornelio.
Escipión: (con respeto) Y tú también, Aníbal. Tu valentía y tu destreza en el campo de batalla son innegables.
Aníbal: (sonríe) Aprecio tus palabras, Publio Cornelio. Pero dime, ¿qué piensas de Alejandro Magno?
Escipión: (sonríe) Alejandro Magno fue un líder militar excepcional, sin duda uno de los más grandes de la historia. Sus conquistas y su habilidad estratégica son legendarias.
Aníbal: (asiente) Estoy de acuerdo. Su audacia y su visión militar son dignas de admiración. Sin embargo, me atrevería a decir que nuestra rivalidad en la guerra ha sido igual de legendaria.
Escipión: (asiente) Así es, Aníbal. Nuestra rivalidad ha dejado una huella indeleble en la historia militar, y ambos hemos demostrado ser líderes valientes y capaces.
Aníbal: (sonríe) Sin duda, Publio Cornelio. Ha sido un honor enfrentarnos en el campo de batalla.
Escipión: (sonríe) El honor es mío, Aníbal. Nuestros nombres quedarán grabados en la historia como dos de los más grandes generales que jamás hayan vivido.
(Aníbal y Escipión continúan conversando durante horas, compartiendo sus experiencias, estrategias y reflexiones sobre la guerra y la historia militar. Se dan cuenta de que comparten muchas similitudes en su visión estratégica y su dedicación a la causa de sus respectivas naciones. Aunque han sido enemigos en la guerra, encuentran un mutuo respeto y admiración por las habilidades del otro).
Aníbal: (reflexivo) Es curioso cómo la historia se desarrolla, Publio Cornelio. Aunque hemos sido enemigos en la guerra, compartimos muchas similitudes en nuestra forma de liderar y nuestras estrategias militares.
Escipión: (asiente) Así es, Aníbal. Aunque hemos luchado en lados opuestos del campo de batalla, admiro tu valentía y tu inteligencia en la guerra. Has sido un digno adversario.
Aníbal: (sonríe) Y tú también, Publio Cornelio. Tu liderazgo y tus habilidades tácticas son realmente notables. Roma ha sido afortunada de contar contigo, que pienso que incluso tú has sido mejor que Alejandro Magno, porque él en ju juventud tuvo como mentor y guía a su padre Filipo II de Macedonia, mientras que tú has alcanzado tus logros por tí mismo, sin una figura paterna influyente, y además con la hostilidad y conspiración de Quinto Fabio Máximo y Marco Porcio Catón, tus dos rivales políticos. Además el Senado Romano te asignó las peores tropas de legionarios que estaban acampadas en Sicilia, pero tú los supiste preparar y entrenar hasta convertirlos en los mejores.
Escipión: (humilde) Gracias, Aníbal. Pero también has dejado una huella indeleble en la historia militar, y tu legado como general cartaginés será recordado por siempre.
( La conversación entre Aníbal y Escipión continúa, y ambos generales se dan cuenta de que, a pesar de sus diferencias y rivalidad en la guerra, comparten muchos valores y principios como líderes militares. Discuten sobre la importancia de la prudencia, la inteligencia, la adaptabilidad y el liderazgo en la guerra y en la vida).
Aníbal: (reflexivo) La guerra es una lucha implacable, pero también una escuela de aprendizaje constante. Requiere prudencia, valentía y una comprensión profunda del enemigo y del terreno.
Escipión: (asiente) Así es, Aníbal. La guerra no solo se trata de la fuerza bruta, sino también de la inteligencia y la adaptabilidad. Es importante conocer a tu enemigo y saber cómo utilizar tus recursos de manera eficaz.
Aníbal: (sonríe) Exacto, Publio Cornelio. Tu estrategia en Zama fue un claro ejemplo de ello. Supiste aprovechar tus fortalezas y debilitar las nuestras.
Escipión: (sonríe) Y tú también, Aníbal. Tu habilidad para cruzar los Alpes y sorprendernos en Italia fue verdaderamente impresionante. Has dejado una huella imborrable en la historia militar.
La conversación entre Aníbal y Escipión continúa durante horas, y ambos generales comparten muchas ideas sobre la guerra, la estrategia y la historia militar en general. Se dan cuenta de que, a pesar de sus diferencias como enemigos en la guerra, han aprendido mucho el uno del otro y han ganado un profundo respeto mutuo como líderes militares. No obstante, un tiempo más tarde, en los últimos días de su vida Aníbal caería en desgracia, y Publio Cornelio Escipión sufría la ingratitud el Senado Romano. Pero esto ya es otra historia.
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