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sábado, 29 de junio de 2019

EL CÓNSUL TITO ESTATILIO TAURO


Tito Estatilio Tauro (en latín, Titus Statilius Taurus; ca. 60 a. C.-ca. 10) fue un general y político de fines de la República e inicios del Imperio romano, dos veces cónsul romano, una vez bajo la República y otra vez bajo el Imperio, siendo uno de los generales más distinguidos de Octaviano.
 
Tauro era un homo novus (hombre nuevo)1​ de la región de Lucania. Inicialmente partidario de Marco Antonio, por quien fue elegido como cónsul sufecto en el año 37 a. C., reemplazando a Lucio Caninio Galo que había abdicado ese mismo año. En el curso de la guerra civil en Sicilia, se opuso a Sexto Pompeyo (el hijo de Pompeyo el Grande). En esta guerra, dirigió una flota, con base en Tarento, enviada por Marco Antonio en ayuda de Octaviano.
 
Después de que Pompeyo fuera expulsado de Sicilia, Tauro cruzó el mar para gobernar y pacificar la provincia de África que aseguró sin dificultad durante dos años y, por ello, obtuvo el triunfo en 34 a. C.​ Ese mismo año, acompañó a Octaviano a Dalmacia y, tras su regreso a Roma, Tauro quedó bajo el mando de las tropas estacionadas en el lugar.
 
Cuando estalló la guerra contra Marco Antonio y Cleopatra VII, Tauro apoyó a Octaviano y participó en la batalla de Accio al mando de las fuerzas terrestres establecidas en la orilla en 31 a. C.Las fuerzas de Marco Antonio de tierra se entregaron a él cuando fueron abandonadas por su general Publio Canidio Craso. Esto aceleró en gran medida la victoria final de Octaviano.
 
En 29 a. C., combatió en Hispania, donde venció a los cántabros, a los vacceos y a los astures durante las guerras cántabras.​
 
En 29 a. C., mandó construir con sus propias finanzas el primer anfiteatro en Roma en la parte sur del campo de Marte: el anfiteatro de Estatilio Tauro, que fue inaugurado para un combate de gladiadores. En agradecimiento, los romanos le reconocieron el derecho anual de nombrar a uno de los pretores cada año.​ Es probable que Estatilio haya mandado construir este monumento a petición de su amigo Augusto, porque este último animaba a sus amigos ricos a embellecer la ciudad a sus propias costas.​Este anfiteatro resultó quemado en el gran incendio de Roma, durante el reinado de Nerón.​
 
En 26 a. C., fue nuevamente cónsul, esta vez en carácter de ordinarius junto con Octaviano ya convertido en Augusto. En este mismo año refundó la ciudad hispana de Ilici, con el nombre de Colonia Iulia Ilici Augusta.
 
En 16 a. C., cuando Augusto abandonó Italia para dirigirse a la Galia, dejó a Tauro como prefecto de Roma.
 
Tito Estatilio Tauro parece que tuvo tres hijos y dos hijas, aunque no se sabe si todos fueron de una misma esposa. Varios miembros de su familia fueron posteriormente cónsules: Tito Estatilio Tauro en 11, y Sisena Estatilio Tauro en 16, Tito Estatilio Tauro en 44 y Tito Estatilio Tauro Corvino en 45. En cuanto a las hijas, una de ellas, Estatilia L. Pisonis, se casó con Lucio Calpurnio Pisón Augur (cónsul en el 1 a. C.). Una segunda puede ser la Estatilia que murió a la edad de 99 años durante el reinado de Claudio, a pesar de que bien pudo haber sido una hermana de Tauro.

lunes, 13 de mayo de 2019

PUBLIO CANIDIO CRASO INFORMA A MARCO ANTONIO SOBRE LO QUE QUEDA DEL EJÉRCITO TRAS EN FRACASO EN CONQUISTAR EL IMPERIO PARTO, A CAUSA DE LAS DURAS INCLEMENCIAS INVERNALES EN LA REGIÓN



El censo está hecho y completo, Antonio. De la fuerza auxiliar a pie, unos treinta mil, no ha sobrevivido ninguno. De la caballería gala, seis de diez mil, pero sus caballos han desaparecido. De la caballería gálata, cuatro de diez mil, pero sus caballos han desaparecido. Todos han sido sacrificados para servir de comida a lo largo de las últimas cien millas. De las dieciséis legiones, dos (las de Estatiano) han desaparecido, la fortuna que han corrido, desconocida. Las otras catorce han recibido muchas pero no mortales bajas, la mayoría por congelación. Los hombres que han perdido los dedos tendrán que ser retirados y enviados a casa en carreta. No pueden marchar sin dedos. Cada legión, salvo las de Estatiano, está con todas sus fuerzas; casi cinco mil soldados más un millar de no combatientes. Ahora, al repartir los hombres, cada legión tiene poco menos de cuatro mil y quizá quinientos no combatientes. Éstas son las cifras. Auxiliares a pie, treinta mil. Caballería auxiliar, diez mil, pero veinte mil caballos. Legionarios, catorce mil no podrán luchar nunca más, además de los ocho mil de Estatiano. Y no combatientes, nueve mil. Un total de setenta mil hombres, veinte mil caballos. Veintidós mil de ellos son legionarios. La mitad del ejército, aunque no la mejor. En ningún caso han muerto todos, aunque mejor lo estarían. Las legiones han quedado diezmadas, pero no aniquiladas. Ha sido una terrible desgracia perder a tantos hombres sin luchar, a causa de un desastre del maldito clima. Ahora a los que se han salvado de tan terribles sufrimientos les debemos mucho descanso, mucha buena comida, y todas las putas que se puedan encontrar por toda Siria.






domingo, 28 de junio de 2015

REPROCHE DEL LEGADO PUBLIO CANIDIO CRASO, LUGARTENIENTE DE MARCO ANTONIO, A LA REINA CLEOPATRA, POR LA DERROTA DE ACCIO




Su majestad, sabes que he sido tu más firme partidario. Pero ya nunca más. El tiempo ha demostrado que una campaña no es lugar para una mujer, sobre todo cuando esa mujer ocupa la tienda de mando. Tu presencia ha sembrado la discordia, la furia y la oposición de los hombres. Por tu presencia hemos perdido a muchos hombres de valor e incluso un valioso tiempo. Tu presencia ha robado a las tropas romanas su vitalidad, su voluntad de ganar. Tu sexo ha creado tantos problemas que, incluso si fueses un Julio César (cosa que claramente no eres), tu presencia sería una pesada carga para Antonio y sus generales. Por lo tanto, digo con toda firmeza que debes regresar a Egipto de inmediato. ¡Y me da igual que todo esto lo hayas financiado con tu dinero!, ¡aquí no eres nadie!, ¡ a ningún ejército romano lo manda nunca una mujer!.


 

¿Me escuchas, joder?... No has entendido lo que digo, su majestad. Digo que no podemos ganar esta guerra mientras tú estés aquí. Eres una mujer que intenta llevar las botas militares de un hombre, y no lo has conseguido. Tú y tus caprichos nos han costado mucho, y es el momento de que te des cuenta. ¡Si hemos de ganar, debes marcharte inmediatamente!. ¡Márchate ya!....




domingo, 14 de septiembre de 2014

EL CÓNSUL PUBLIO CANIDIO CRASO


Publio Canidio Craso (en latín, Publius Canidius Crassus) fue un político y militar romano, muerto en 30 a. C., que sirvió como legado de Marco Antonio.

Sirvió primero bajo las órdenes de Marco Emilio Lépido en el sur de la Galia, en 43 a. C., cuando Antonio se vio obligado a buscar refugio allí, y fue el principal instrumento en el logro de la unión entre los ejércitos de Lépido y Marco Antonio. Obtuvo el consulado en 40 a. C., como cónsul sufecto con Lucio Cornelio Balbo, y después fue uno de los legados de Antonio, a quien acompañó en su campaña contra los partos.


En el 38 a. C. cuando Antonio regresó de esa expedición, Canidio Craso sirvió como general en Armenia, en dónde invadió la iberia caucásica y obligó a su rey, Parnavaz II de Iberia a aliarse con el rey Zobéra, de Albania. Tras sojuzgar tanto a unos como a otros, Craso llegó hasta el Cáucaso y luego se unió a la campaña de Marco Antonio en Partia del año 36 a. C.. Craso fue tan desafortunado como los demás generales romanos que participaron en la expedición, todos los cuales sufrieron grandes pérdidas, y se vieron obligados a retirarse.

En el año 32 a. C., cuando Antonio resuelve ir a la guerra contra Octavio, Craso recibió el encargo de llevar el ejército, que estaba estacionado en Armenia, hasta la costa del Mediterráneo. Al estallar la guerra civil muchos de los amigos de Antonio le aconsejan que retire a Cleopatra del mando del ejército, pero Craso, que fue sobornado por la reina, se opuso a este plan, y en consecuencia la reina acompañó a su amante a la guerra fatal. Poco después, sin embargo, Craso también aconsejó a Antonio para enviarla de vuelta a Egipto, pero esta vez su consejo fue ignorado.


En la batalla de Actium, en 31 a. C., dirigió las tropas terrestres de Marco Antonio en su enfrentamiento con Julio César Octaviano, habiendo advertido a Marco Antonio antes de la batalla de que sería más ventajoso para sus fuerzas combatir junto con las de Cleopatra en tierra, pero sólo hizo el papel de un mero espectador del desenlace. Tras la derrota de Marco Antonio, Craso y su ejército aún resistieron durante siete días en espera que Antonio regresara, pero finalmente el desesperado Craso se dio a la fuga, y siguió a su amo a Alejandría, dejando a su ejército abandonado a la suerte. Fue a Egipto, después de la caída de Antonio, en donde acabó ejecutado por orden de Octaviano