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lunes, 22 de mayo de 2023

LUCIO QUINCIO CINCINATO, UN ROMANO VIRTUOSO Y DE HONOR QUE RENUNCIÓ AL PODER POR AMOR A ROMA TRAS SALVARLA Y SERVIRLA

  

En este artículo se presenta la biografía de Lucio Quincio Cincinato, un destacado político y militar romano que vivió entre los siglos VI y V a.C. Se analizan los principales acontecimientos de su vida, como sus dos dictaduras, sus victorias militares, su renuncia al poder y su regreso a la vida agrícola. Se resaltan las virtudes que lo convirtieron en un modelo de ciudadano romano, como su rectitud, su honradez, su integridad, su frugalidad y su falta de ambición personal. Se examina también el contexto histórico en el que vivió Cincinato, marcado por el conflicto entre patricios y plebeyos, las invasiones de los pueblos vecinos y las reformas legales. Por último, se explora la influencia que tuvo Cincinato en la historia y la cultura posteriores, especialmente en Estados Unidos, donde fue admirado por George Washington y otros líderes de la revolución estadounidense. Vayamos por partes:

 

Lucio Quincio Cincinato (en lat., Lucius Quinctius Cincinnatus) (519 a. C.-430 a. C.) fue un patricio, cónsul, general y posteriormente dictador romano durante un breve periodo por orden del senado. Catón el Viejo y otros republicanos romanos hicieron de él un arquetipo de rectitud, honradez, integridad y otras virtudes romanas, como frugalidad rústica y falta de ambición personal, virtudes que supo combinar con una capacidad estratégica militar y legislativa notables.

 

Era un patricio, contrario al tribunado de la plebe y a toda ley escrita. Se había retirado disgustado a su finca negándose a intervenir en la política, debido a que su hijo Caeso había sido exiliado por usar un lenguaje violento contra los tribunos.

 

Fue llamado por el Senado, en 460 a. C., en calidad de cónsul suffectus, a la muerte del cónsul en ejercicio, Publio Valerio Publícola, para mediar en un contencioso entre los tribunos y los plebeyos a propósito de la Ley Terentilia Arsa, tras lo cual regresó a su ocupación agrícola.

 

Dos años después, en 458 a. C., de nuevo fue llamado por el Senado, para salvar al ejército romano y a Roma de la invasión por los ecuos y volscos, para lo cual le otorgó poderes absolutos y lo nombró dictador. Se cuenta que Cincinato estaba con las manos en el arado cuando se le hizo llegar el requerimiento. Tras conseguir la victoria sobre los invasores en dieciséis días rechazó todos los honores. Los romanos se enzarzaron en una peligrosa guerra contra un pueblo vecino, los ecuos. Sobrevinieron malas noticias: uno de los cónsules era de una incompetencia militar increíble. Desesperados, los romanos sólo vieron una solución: concentrar todos los poderes en manos de un solo hombre. Y eligieron a Cincinato (cabello ensortijado, por su pelo rizado), un patricio que adquirió fama como cónsul por su valor y su talento político. Cuando los enviados del senado llegaron a la pequeña granja que Cincinato poseía al otro lado del Tíber para comunicarle el resultado de la votación, el antiguo cónsul estaba arando su campo. A la mañana siguiente se presentó en el Foro con toga de dictador con orla de púrpura y llamó a todos los romanos, a todos los ciudadanos a las armas. Los encuadró en legiones y se puso al frente de las tropas. A medianoche, el ejército romano llegó al campo de los ecuos y, amparado por la oscuridad, rodeó al enemigo y erigió una empalizada a lo largo de sus líneas.

 Terminado casi el trabajo, Cincinato ordenó a los suyos que profirieran gritos de guerra. Los compatriotas cercados por el enemigo se animaron y se lanzaron al ataque; y con sus fortificaciones ya terminadas, el dictador los secundó. Los ecuos, cogidos entre dos fuegos, pidieron la paz. Cincinato les permitió marchar libres a condición de rendir las armas y entregar los jefes a los romanos. Cumplida su misión, el dictador se despojó de la toga orlada de púrpura, transcurridos apenas seis días, y aunque aún podía prolongar el poder durante seis meses, se reintegró a su arado. En adelante, Cincinato constituyó un símbolo del espíritu cívico de los romanos.

 

En 450 a. C. Cincinato fue candidato no seleccionado para el cargo de decenviro.​ En las controversias acerca de la ley para la apertura del consulado a los plebeyos, formó parte como defensor de medidas de apaciguamiento.​

 

En 439 a. C., deja de nuevo su retiro por la llamada del cónsul Tito Quincio Capitolino Barbato. A la edad de ochenta años, fue nombrado por segunda vez dictador para oponerse a las supuestas maquinaciones de Espurio Melio,​ quien intentó en 439 un golpe de Estado (o al menos, se le acusó de ello). Hombre riquísimo, al ser Roma afligida por el hambre pensó que podría apoderarse del mando gracias a su fortuna. La situación era tan desesperada que, según Tito Livio, había quienes se arrojaban al Tíber para acortar sus sufrimientos.

 Fue entonces cuando Melio compró mucho trigo a los etruscos y lo repartió entre el pueblo hambriento. Distribuyó trigo a la plebe, que lo seguía por doquier seducida por los regalos, consiguiendo que lo mirara y exaltara más allá de todo decoro para un particular; prometiéndole formalmente el consulado por sus favores y promesas. Desde luego, Melio tenía intenciones ambiciosas e inconfesables y las autoridades pronto obtuvieron pruebas de su culpabilidad. Se supo que Melio almacenaba armas en su casa, que mantenía reuniones secretas, que forjaba planes para destruir la República y sobornaba a los tribunos del pueblo. La libertad de Roma estaba en peligro y amenazada, y se juzgó que solo un dictador podía salvarla. Se eligió otra vez a Cincinato. Tenía entonces ochenta años, pero su vigor físico e intelectual estaban aún intactos.

 Envió a Cayo Servilio Ahala (jefe de la caballería, magister equitum) para comunicar a Melio que el dictador lo llamaba. Melio comprendió que aquella citación era sospechosa y huyó pidiendo protección al pueblo. Pero Servilio lo detuvo y le dio muerte. Después, relató los hechos a Cincinato y éste le dijo: "Cayo Servilio, ¡Gracias por tu valor! ¡El Estado se ha salvado!".

 

Su ejemplo inspiró el nombre de la ciudad estadounidense de Cincinnati, en el estado de Ohio, nombre puesto en honor a la sociedad de los "cincinatos", la cual honraba a George Washington, quien era considerado por esta sociedad como un «Cincinato» de los días de la revolución estadounidense.

 

La leyenda del servicio desinteresado de Cincinato por su país fue de inspiración y admiración hacía la figura de George Washington. La renuncia de Washington al control del Ejército Continental, la negativa a considerar el establecimiento de una monarquía o asumir poderes monárquicos, y el retiro voluntario después de dos mandatos como presidente para regresar a su granja en Mount Vernon han hecho que las alusiones a Cincinato sean comunes en la historia y la literatura estadounidense.




domingo, 24 de febrero de 2019

BATALLA DE CORBIONE


La batalla de Corbione fue un conflicto militar ocurrido en 446 a. C. entre la República romana y pueblos itálicos ecuos y volscos. El cónsul Tito Quincio Capitolino Barbato, secundado por Agripa Furio Fuso y Espurio Postumio Albino, lideró a sus tropas a la victoria contra las tribus de los ecuos y de los volscos, pertenecientes al noreste y sur del Lacio, respectivamente. Los romanos ya habían derrotado a los ecuos en la batalla del Monte Álgido, de modo que la batalla de Corbione marcó definitivamente el dominio de Roma sobre esta tribu.
 
Después de los reveses militares sufridos por los decenviros, provocados por una mala coordinación de las operaciones y a problemas de autoridad y disciplina en el seno del ejército, Roma conoció una serie de campañas victoriosas, desde el restablecimiento del consulado. La elección de nuevos cónsules y tribunos permitió la aplicación de políticas diferentes, distintas del simple apego al poder a cualquier precio.
 
Paradójicamente, ecuos y volscos no aprovecharon el período de desórdenes civiles que desestabilizó a Roma, sino que reemprenden la ofensiva en el momento en que los romanos se han dotado de generales competentes.
 
Según Tito Livio, los jefes de las tribus ecuas y volscas deciden romper la paz con Roma, a fin de hacerse con botín procedente de las tierras circundantes de la ciudad. En efecto, al estar los romanos divididos, el momento parece propicio para atacar a un estado que crece peligrosamente y amenaza la independencia de los pueblos vecinos.
 
Las tribus reúnen sus tropas y forman una coalición contra los romanos. Su ejército avanza en territorio latino, que es saqueado. Paralizado por conflictos internos, los romanos no intervienen, y los coaligados llegan cerca de Roma, hasta la Porta Esquilina sin encontrar resistencia, e instalan su campamento en Corbione, cerca de Tusculum.
 
En 446 a. C., Tito Quincio Capitolino Barbato, cónsul por cuarta vez, decide tomar las armas. Según la tradición, consigue convencer al pueblo en la necesidad de una intervención militar, gracias a un largo discurso, donde critica las divisiones internas y la segunda secesión de la plebe, resaltando los perjuicios económicas que traería dejar obrar libremente al enemigo. Todas las clases del pueblo romano responden a la llamada del cónsul, y la leva del ejército se hace sin dificultad.
 
El segundo cónsul, Agripa Furio Fuso, reconociendo la competencia militar de su colega, le deja el mando de las operaciones. El ejército se instala en Corbione pocos días después, cerca del campo enemigo, y la batalla comienza al día siguiente. Atacados en dos frentes, los ecuos y volscos son puestos en fuga,​ y los romanos se apoderan de su campamento, recuperando el botín reunido en los últimos meses.
 
Los cónsules victoriosos vuelven a Roma, pero no se celebra ningún triunfo, sin que se sepa si porque no lo solicitaron, o porque el Senado no se lo concedió.​


martes, 25 de abril de 2017

TITO QUINCIO CAPITOLINO BARBATO, SEIS VECES CÓNSUL


Tito Quincio Capitolino Barbato (en latín, Titus Quinctius Capitolinus Barbatus; m. 470 a. C.) fue un cónsul romano durante el extrordinario número de seis ocasiones; 471 a. C., 468 a. C., 465 a. C., 446 a. C. y 439 a. C..
 
Tito era miembro patricio de la gens Quincia, una de las más antiguas de Roma. Acerca de sus padres y de su matrimonio nada se sabe, salvo que tenía un hijo del mismo nombre, el cual alcanzó el consulado en 421 a. C.. El epíteto Capitolino podría estar en el asiento de la familia en la colina Capitolina.
 

PRIMER CONSULADO (471 A. C.)

En 471 a. C., Tito Quincio fue cónsul por primera vez con Apio Claudio Craso Sabino Regilense. Durante los conflictos sobre la ley Publilia, se opuso a su colega, firme defensor de los patricios y trató de conciliarse con los plebeyos, aplicando de esta forma la ley. A continuación, llevó a cabo la guerra contra los ecuos, y su gran popularidad con los soldados le permitió derrotar al enemigo, que no se atrevió a combatir a los romanos, lo cual le permitió a Quincio asolar el país. Distribuyó el inmenso botín adquirido en esta campaña entre todos los soldados.
 

SEGUNDO CONSULADO (468 A. C.)

Durante su segundo consulado, el cual compartió con Quinto Servilio Estructo, de nuevo llevó una guerra contra volscos y ecuos, y por su actuación, guardado el campamento romano, que fue atacado por el enemigo durante la noche, después de la guerra fue honrado con un triunfo.

 

TERCER CONSULADO (465 A. C.)

En el año 465 a. C., la guerra contra equos y volscos continuaba, y Capitolino, que se había establecido en el monte Álgido, escuchó de los estragos que causaba el avance de los equos en territorio romano, regresó a Roma y pronunció ante sus conciudadanos un discurso contra la conducción de la guerra.
 
El Senado proclamó una justitium, y el cónsul marchó para proteger la frontera romana, pero como no alcanzó a enfrentarse con el enemigo, ya que durante ese periodo había sido derrotado por su colega Quinto Fabio Vibulano. Capitolino regresó a Roma cuatro días después de haberla dejado.

 

Posteriormente, una vez terminado su consulado, Capitolino continuó en el año siguiente en el ejército, actuando como legado.

 

CUARTO CONSULADO (446 A. C.)

El consulado le fue dado por cuarta vez en el año 446 a. C., junto con Agripa Furio. En medio de las luchas intestinas en Roma entre patricios y plebeyos, los equos y volscos tomaron, de nuevo, las armas, y comenzaron a hacer estragos en Lacio, y llegaron hasta cerca de las paredes de la ciudad. El pueblo de Roma estaba demasiado distraído en sus luchas civiles para enfrentar esta amenaza, hasta que Capitolino logró disipar el descontento de la plebe, y realizó una llamada vibrante a defender la nación con toda la energía.

 

El mando supremo del ejército romano le fue dado con el consentimiento de su colega, y logró rechazar al enemigo tras de una feroz contienda.

 

QUINTO CONSULADO (443 A. C.)

En 443 a. C. Capitolino obtuvo su quinto consulado. En este año, se instituyó en Roma la censura. Mientras que su colega Marco Geganio Macerino estaba participando en una guerra contra Ardea, Capitolino continuó adquiriendo prestigio actuando como mediador entre los patricios y plebeyos.

 

SEXTO Y ÚLTIMO CONSULADO (439 A. C.)

Gracias a la extraordinaria sabiduría y moderación que había mostrado en todas sus magistraturas, le hizo merecedor de un sexto consulado (439 a. C.), junto con Agripa Menenio. Debido a la conspiración de Espurio Melio, Capitolino señaló la necesidad de nombrar a un dictador para hacer frente a esta situación; se le ofreció a él esta dignidad, pero Capitolino se negó por razón de su avanzada edad, recomendando que asumiera como dictador Lucio Quincio Cincinato, que fue en consecuencia elevado a este cargo. La conspiración fue rápidamente aplastada, Cincinato renunció y entregó el poder al Senado.

 

ÚLTIMAS ACTUACIONES

En el año 437 a. C., acompañó al dictador Mamerco Emilio Mamercino como legado en su campaña contra Fidenas, y unos años más tarde, se presentó para interceder por el hijo del dictador Cincinato, que fue juzgado ante la comitia, y gracias a su acción y la de Quincio, logró su absolución.