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domingo, 13 de agosto de 2017

EL MULTIMILLONARIO CAYO JULIO CALISTO


 
Cayo Julio Calisto o Gayo Julio Calisto fue un liberto (esclavo manumitido) que vivió durante los reinados de Calígula y de Claudio, cuya influencia sobre este emperador propició que detentara el poder. Cuando se vio amenazado por la locura de Calígula tomó parte en la conspiración que lo asesinó.
 
Esclavo de origen griego, fue comprado entre los esclavos de desecho.​ Tras ser manumitido por Calígula, tomó su praenomen y nomen gentilicium. Se enriqueció a causa de su venalidad y su influencia sobre Calígula. Séneca lo vio obligar a su antiguo propietario a esperar de pie y excluirlo de las entrevistas con el emperador.​ Intercedió a favor del senador y orador Gneo Domicio Afro acusado por Calígula ante el Senado.​
 
Su hija Ninfidia habría tenido una romance con Calígula, rumor que propagó Ninfidio Sabino, hijo de Ninfidia, durante sus intrigas contra el emperador Galba.​
 
Preocupado por las fantasías asesinas de Calígula y temiendo por su supervivencia, se involucró en su asesinato en el año 41. Flavio Josefo considera fundamental su papel en la conspiración.​
 
Se ganó el favor de Claudio, el nuevo emperador, por no haber ejecutado la orden de Calígula de envenenarlo.​ Con otros libertos imperiales, Marco Antonio Palas y Narciso, ejerció una influencia considerable sobre Claudio. En el año 48, cuando estaban trabajando juntos para informar a Claudio de la mala conducta de su esposa Mesalina, Calisto renunció por prudencia y dejó que fuese Narciso quien lo pusiera al tanto. Para que Claudio se volviera casar después de la muerte de Mesalina, cada liberto presentó su candidata. Calisto propuso a Lolia Paulina, hija de un senador consular (sin hijos y divorciada de Calígula tras un breve matrimonio), frente a Agripina, la candidata de Marco Antonio Palas.​ El éxito de Agripina pudo ser la probable causa de la caída en desgracia de Calisto. Dion Casio, historiador griego de Roma del siglo II, dice «que murió en la cumbre de su poder».​
 
Su enriquecimiento fue considerable, superior, según Plinio el Viejo, al multimillonario del siglo anterior, Marco Licinio Craso.​ Añade que su tren de vida fue fastuoso y, como ejemplo, menciona que se hizo construir un comedor con treinta magníficas columnas de ónice.





jueves, 30 de abril de 2015

EL EMPERADOR CLAUDIO





CLAUDIO Y LAS MUJERES

Los pretorianos, que no tenían ninguna intención de asistir a la restauración de la República, descubrieron, escondido en el palacio, a un hermano de Germánico, tío de Calígula, un hombre de 47 años, tartamudo, lunático, ridículo pero culto, especialista en historia de los etruscos y en gramática latina, a quien concedieron el trono a cambio de 15.000 sestercios por soldado.




Pero Claudio, que había simulado la estupidez para salvarse durante los reinados de Tiberio y Calígula, no era un incapaz.



Pronto mostró su autoridad haciendo ajusticiar a los asesinos de su sobrino Calígula. 



Empezó eliminando a los que se le oponían en el Senado romano, a los que reemplazó por plebeyos, ennoblecidos, y haciendo accesibles todos los cargos a los que desempeñaban funciones en la Galia o en Hispania.



Se rodeó de libertos griegos inteligentes, como Narciso y Palas.



 Puesto que Roma se iba extendiendo, agrandó el puerto de Ostia para facilitar el abastecimiento de la ciudad, construyendo también un nuevo acueducto.



Aunque jamás fue soldado, se puso al frente de una expedición destinada a conquistar la Britania (hoy Inglaterra) con cuatro legiones, lo que le valió el título de Britanicus.



Después de dos divorcios, Claudio se casó con Mesalina, que le ponía en ridículo con sus innumerables amantes. 



Enterado de ello, Claudio hizo matar a sus rivales, y después, aconsejado por Narciso, hizo que su mujer fuera a reunirse con ellos.



Para su desgracia volvió a casarse, esta vez con su sobrina Agripina la Joven, hermana de Calígula.



 La ambición de esta mujer era desmesurada, sobre todo por lo que refería al porvenir de su hijo Nerón, nacido de un matrimonio anterior.



Claudio era ya sexagenario y débil, por lo que el éxito de los planes de su mujer fue total.



 Desheredó, en beneficio de Nerón, a su propio hijo Británico.



 Después, la emperatriz, previendo un posible repudio, no dudó en envenenar a su esposo (54 d. de C.).



Nerón, que tenía sentido del humor, dijo más tarde que los champiñones debían de ser un manjar sobrenatural puesto que habían convertido en dios a un "pobre desgraciado" como Claudio.





lunes, 28 de julio de 2014

LOS LIBERTOS NARCISO Y PALAS, SECRETARIOS DE CLAUDIO

 

A los que más quiso fue a su secretario Narciso y a Palas, su intendente, a quienes el Senado, con beneplácito del emperador, otorgó magníficas recompensas y hasta los ornamentos de la cuestura y pretura; las exacciones y rapiñas de ambos fueron tales que, quejándose Claudio un día de no tener nada en su tesoro, le contestaron sarcásticamente que sus cajas desbordarían si sus dos libertos quisiesen asociarse con él. Gobernado, como he dicho ya, por sus libertos y esposas, antes vivió como esclavo que como emperador. Dignidades, mandos, impunidad, suplicios, todo lo prodigó según el interés de estos afectos y caprichos, y las más de las veces sin su conocimiento.

( Suetonio )