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martes, 25 de agosto de 2020

ARENGA DE CRASO A SUS LEGIONES POR LA MUERTE DE SU HIJO PUBLIO A MANOS DE LOS PARTOS


“Este luto ¡oh romanos!, es privadamente mío; pero la eminente fortuna y gloria de Roma, intacta e ilesa, permanece en vosotros, a quienes veo salvos. Si alguna compasión tenéis de mí por la pérdida de mi valeroso hijo, manifestadla en vuestro enojo contra los enemigos. Arrebatadles de las manos ese gozo; vengáos de su crueldad. No os abata lo sucedido: porque no puede ser que dejen de tener que sufrir y padecer los que acometen grandes presas. Ni Lúculo derrotó sin sangre a Tigranes, ni Escipión a Antíoco. Nuestros antepasados perdieron en Sicilia mil naves y en la Italia muchos emperadores y pretores; pero no impidieron las derrotas de éstos que al cabo triunfasen de los vencedores: pues que la brillante prosperidad de Roma no ha llegado a tanta altura por su buena suerte, sino por la constancia y virtud de los que no rehusaron los peligros”.


 ( Plutarco )





jueves, 4 de julio de 2019

TAXILES


Taxiles (en griego antiguo: Tαξιλης; vivió en el siglo I a. C.) fue un general al servicio de Mitrídates VI de Ponto, y uno en los que depositó toda su confianza. Es mencionado por primera vez en las crónicas en el año 86 a. C., cuando fue enviado por Mitrídates, con un ejército de unos 110.000 hombres, a Europa. Debía atravesar Tracia y Macedonia para apoyar al ejército del general póntico Arquelao en Grecia.
 
Esta misión la cumplió satisfactoriamente, ya que redujo Anfípolis a escombros, la cual se había rebelado, y así, habiendo sembrado el terror en el corazón de los macedonios, consiguió atravesar sin oposición aquella región y a través de Tesalia hasta llegar a Fócida. Allí asedió Elatea, pero la ciudad resistió los continuos ataques de los hombres de Taxiles, hasta que éste acabó por abandonar el sitio para unirse al ejército de Arquelao en Beocia. A pesar de poseer ambos generales de una hueste formidable, fueron derrotados de forma rotunda en la batalla de Queronea ante el general romano Lucio Cornelio Sila en el año 86 a. C.
 
A partir de ese momento no se menciona a Taxiles hasta el 74 a. C., cuando comandó (junto a Hermócrates) el gran ejército con el que Mitrídates invadió Paflagonia y Bitinia, el otoño de ese año. Durante el subsecuente asedio de Cízico, es mencionado como el que dio al rey el consejo más juicioso.  Después de la derrota del rey y su retirada hacia Ponto, se habla de Taxiles uniéndose a Diofanto, el comandante del ejército de Mitrídates, con el que el rey se opuso al general romano Lúculo en la batalla de Cabira (72 a. C.), donde con sus acertadas disposiciones consiguió que la victoria romana fuera relativa y que el ejército de Lúculo se encontrara falto de suministros.
 
 Sin embargo, el resultado final de la batalla fue una derrota total de las fuerzas pónticas y su huida del campo.​ Tras esto, Lúculo fue conquistando todos los fuertes pónticos hasta que obligó a Mitrídates a abandonar su reino.
 
Taxiles acompañó a su rey en su huida al Reino de Armenia, dónde se encontraba su yerno, el rey Tigranes. Posteriormente, en el año 69 a. C. se encontró presente junto al rey armenio en la gran batalla de Tigranocerta, sin embargo está terminó en desastre al no poder el general refrenar la confianza del rey armenio en la victoria de sus catafractos, produciéndose la desbandada de su infantería que arrolló a su caballería pesada. Esta es la última vez que aparece Taxiles en la historia.

domingo, 25 de noviembre de 2018

MITRIDATES VI DEL PONTO EUPATOR ANUNCIA A SU CORTE DE SÍNOPE QUE DECLARA LA GUERRA A ROMA


Declaro la guerra contra Roma. Ya ha llegado la hora. No por decisión mía, y seguramente tampoco por decisión de ellos, sino provocada por tres delegados romanos codiciosos que sólo aspiran invadir mi reino para apoderarse de mi oro. Estoy decidido. Haré la guerra a Roma. El Ponto entrará en guerra. El Ponto dará una lección a Manio Aquilio y a Cayo Casio, esos codiciosos legados romanos que sólo ambicionan apoderarse de mis riquezas. El Ponto va a ser dueño de la provincia romana de Asia. Y el Ponto va a cruzar el Helesponto para irrumpir en Macedonia oriental y avanzar por la Via Egnatia hacia el oeste. El Ponto hará zarpar sus naves del Euxino rumbo al Egeo para extenderse hacia occidente. Hasta que Italia y Roma se sometieran a los ejércitos y flotas del Ponto.
 
El rey del Ponto será el rey de Roma, el soberano más poderoso de la historia, muchísimo más grande que Alejandro Magno. Mis hijos reinarán por todo el orbe en lugares tan remotos como Hispania y Mauritania, mis hijas serán reinas de todas las tierras desde Armenia hasta Numidia y la Galia Transalpina. Todos los tesoros del mundo serán del rey del mundo, todas las mujeres hermosas, ¡las tierras de todo el orbe!. Y mi yerno Tigranes de Armenia se quedará con el reino de los partos y se expansionara hacia la India y los misteriosos paises aún más lejanos, como Serica.

domingo, 9 de septiembre de 2018

TRAS EL TRATADO ROMANO-PARTO ENTRE SILA Y OROBAZUS, SE INCREMENTA LA FORTUNA DE SILA



Reunidos cerca del río Eúfrates, el embajador parto Orobazus (representante de Mitrídates II de Partia) y el rey Tigranes de Armenia (acompañados del rey Osroene), aprobaron junto al procónsul Lucio Cornelio Sila, la propuesta del Senado y Pueblo de Roma consistente en lo siguiente:  Todo lo que queda al este del río Éufrates sería la absoluta potestad y asunto del rey de los partos y sus otros reinos vasallos, pero lo que está al oeste del río Eufrates es asunto de Roma y potestad de quienes actúan en nombre de Roma.

 

El acuerdo se inscribió en una piedra monumental que Orobazus financió y ordenó erigir en el sitio en que había alzado Sila la plataforma de mármol para acordar el tratado entre el embajador parto y los demás reyes, que ya había sido desmantelada para devolver los ricos materiales a sus lugares de origen. Era un obelisco en cuyos cuatro lados se esculpió el tratado en latín, griego, parto y medo, haciendo dos copias en pergamino auténtico, una para que Sila la llevase a Roma y otra para que Orobazus la presentase a Seleucia del Tigris, donde el honorable anticipó que complacería enormemente al rey Mitrídates de los partos.


MONEDA DE MITRÍDATES II DE PARTIA

Una vez concluido el Tratato, el rey Osroene de Comagene en privado  le entregó a Sila una bolsa grande de oro, siguieron otras cinco, obsequio del parto Orobazus, también donadas en privado al procónsul Lucio Cornelio Sila. Eran monedas acuñadas con la efigie de Mitrídates II de los partos, un anciano de cuello corto, nariz como un anzuelo, pelo muy rizado y barba puntiaguda, con el mismo sombrerito sin ala con que se tocaban sus embajadores, salvo que él lucía la cinta de la diadema, orejeras y toca.

 

Cuando regresó a Tarso, Sila cambió sus monedas de oro por denarios romanos, y para su sorpresa vio que poseía una fortuna de diez millones de denarios, o cuarenta millones de sestercios. ¡Había más que duplicado su fortuna!.  Naturalmente que de aquella banca de Tarso no salió cargado de bolsas de monedas romanas, sino que optó por la permutatio y únicamente se llevó un modesto rollo de pergamino auténtico. Ya tenía dinero suficiente para poder iniciar su campaña para conseguir el puesto de cónsul.

 

Había llevado a cabo su cometido de conseguir un tratado que especificara con claridad las fronteras entre el Imperio Parto, los reino de Armenia y el Ponto, y el Imperio Romano, y lo había hecho muy bien. Los del Tesoro romano que habían financiado la expedición no se quejarían, pues había habido otras diez bolsas de oro cedidas para el Estado Romano, dos del rey Tigranes de Armenia, cinco del rey de los partos, una del rey de Comagene y otras dos nada menos que del rey del Ponto. Lo cual significaba que Sila podía pagar su ejército, dar al sátrapa de Tarso Morsimo una buena recompensa por haberle organizado las cuatro legiones alistando al estilo romano a lugareños de la zona, y conservar en sus arcas de guerra más de dos tercios del total del estipendio que le había otorgado el Senado Romano antes de partir para esa misión, aumentándolas considerablemente. Había sido un buen año para Sila. Su fama crecería en Roma, y ahora tenía dinero para iniciar la campaña del consulado, pese a contar ya con 45 años y llegar un poco tarde para la más alta magistratura romana.


domingo, 19 de agosto de 2018

ACUERDO MITRIDATES DEL PONTO Y TIGRANES DE ARMENIA



TIGRANES.- Mi padre era muy parecido en muchos aspectos al rey de los partos. Los hijos que tenía a su lado en Armenia los fue matando uno a uno, y yo me libré porque me habían enviado de rehén a los ocho años con el rey de los partos. Así, cuando mi padre cayó enfermo, no le quedaba más hijo que yo. El consejo armenio negoció con el rey Mitrídates de Partia mi liberación, pero el precio del rescate era muy elevado: setenta valles armenios, todos ellos en la frontera entre Armenia y la Atropatene media, lo que significaba que mi país perdía parte de sus tierras más fértiles. Además, esos valles tenían ríos auríferos, lapislázuli de gran calidad, turquesas y ónice negro. He jurado que Armenia recobrará esos setenta valles y me propongo encontrar un lugar mejor que este frío hoyo de Artaxata para construir otra capital.

 

MITRÍDATES.- ¿No contribuyó Aníbal al diseño de Artaxata?

 

TIGRANES.- Eso dicen. Mi ambición es la expansión de Armenia hacia el sur, hacia Egipto, y hasta Cilicia por el oeste. Quiero ganar acceso al Mediterráneo, rutas comerciales, tierras más cálidas para cultivar trigo y que todos mis súbditos hablen el griego.¿Qué os parece todo eso, Mitrídates?

 

MITRÍDATES.- Me parece bien, Tigranes . Os garantizo mi apoyo y mis tropas para que lo consigáis... si me apoyáis cuando avance hacia el oeste para apoderarme de la provincia romana de Asia Menor. Podéis quedaros con Siria, Comagene, Osrhoene, Sofene, Gordiea, Palestina y Nabatea. Yo me quedaré Anatolia, la Cilicia incluida.

 

TIGRANES.- ¿Cuándo?

 

MITRÍDATES.- Cuando los romanos estén demasiado ocupados para percatarse de nosotros.  Somos jóvenes, Tigranes, y podemos esperar. Conozco a los romanos y sé que más pronto o más tarde Roma se verá envuelta en una guerra en Occidente o en Africa. En ese momento actuaremos.

 

NOTA APARTE.- Para sellar el pacto, Mitrídates presentó a la hija que había tenido con la difunta Laódice, una muchacha de quince años llamada Cleopatra, y se la ofreció a Tigranes por esposa. Como Armenia aún no tenía reina, Cleopatra ascendería al trono, compromiso de gran importancia, ya que un nieto de Mitrídates sería el heredero del trono de Armenia. Cuando la adolescente de cabello y ojos dorados vio a su futuro esposo, rompió a llorar aterrada por su extraño aspecto, Tigranes hizo una gran concesión para una persona que se ha criado en una cerrada corte oriental de barbas -reales y artificiales- y rizos -auténticos y ficticios-, afeitándose la barba y cortándose el largo cabello. La novia comprobó que, después de todo, era un guapo mozo, puso su mano sobre la de él y le sonrió. Deslumbrado por tanta amabilidad, Tigranes pensó que era un hombre afortunado, quizá la última vez en su vida que sentiría algo semejante a la humildad.