lunes, 15 de junio de 2015

CARTA DE UN ENAMORADO OCTAVIO A LIVIA DRUSILIA





Para Livia Drusilia, amor de mi vida, saludos.

Como ésta te dice, yo, César Divi Filius, no te olvidé después de habernos encontrado en Fregellae. Me llevó algún tiempo encontrar la manera para librarte de Tiberio Claudio Nerón sin escándalo ni odio. Le encomendé a mi liberto, Heleno, a buscaren los nuevos Libros sibilinos hasta que encontrase un verso que se pudiese aplicar a ti y a Nerón. Por sí mismo, esto era insuficiente. También tenía que encontrar un verso que se aplicase a ti y a mí, algo más difícil. Este hombre excelente -estoy tan complacido de tenerlo de nuevo conmigo después de estar un año prisionero de Sexto Pompeyo- es en realidad mucho mejor erudito que almirante o general. Estoy tan feliz de escribir esto que me siento como Icaro, que se eleva en el éter. ¡Por favor, mi Livia Drusilia, no me hagas caer! La desilusión me mataría, si la caída no lo hace. Aquí tienes el verso tuyo y el de Nerón:

Marido y esposa, negras como la noche.
Unidos son el padecer de Roma.
Separados deben ser, y pronto
o Roma sufrirá para siempre

En comparación, el tuyo y el mío son rosas en Campania:

El hijo de un dios, blanco y de cabellos dorados,
debe tomar como esposa a la madre de dos.
Negra como la noche, de una pareja separada.
Ambos construirán Roma de nuevo.


¿Qué te parece? A mí me gustó cuando lo leí. Heleno es un tipo muy astuto, un experto con los manuscritos. Lo he elevado a la posición de jefe de los secretarios. El diecisiete de este mes de enero tú y yo nos casaremos. Cuando le llevé los dos versos al quindecenviro -soy uno de los Quince Hombres-, ellos aceptaron que mi interpretación era la correcta. Todos los impedimentos y obstáculos fueron barridos y se aprobó una lex curiata que sanciona tu divorcio de Nerón y nuestro casamiento.

La jefa vestal, Apuleya, es mi prima, y aceptó acogerte hasta que nos casemos. Me he comprometido a que, tan pronto como Roma esté recuperada, separaré a las vestales del pontífice máximo y tendrán su propia casa. Te quiero.

Firmado, César Octavio


( C. McC. )



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