sábado, 7 de febrero de 2015

ANTIGUO TESTAMENTO 18

EL CISMA DE LAS DIEZ TRIBUS ( EL REINO DE ISRAEL)
EL CISMA DE LAS DIEZ TRIBUS ( EL REINO DE ISRAEL)

A la muerte de Salomón, el pueblo de Dios que se había mantenido unido, se dividió por voluntad del Señor, iniciándose su decadencia. Las tribus se separaron y formaron dos reinos distintos.


ROBOÁN
ROBOÁN

Roboán, hijo de Salomón, le sucedió en el trono. Trasladóse a Siquem, donde se había congregado el pueblo para aclamarle, pero Roboán, hombre cruel, en la ceremonia de proclamación dijo: "Mi padre os azotó con correas. Yo lo haré con barrotes de hierro". Esto desagrado al pueblo, que eligió por rey a Jeroboam. Roboán regresó a Jerusalén y consiguió atraerse a las tribus de Judá y Benjamín, formando el reino de Judá.


JEROBOAM
JEROBOAM

Las diez tribus que eligieron por Rey a Jeroboam formaron el reino de Israel. Para evitar que su pueblo fuese al templo de Jerusalén, Jeroboam ordenó construir dos becerros de oro, uno al norte y otro al sur del país, y dijo al pueblo: "Estos son vuestros dioses". Y así cayó el reino de Israel en la idolatría. Dios castigó a su pueblo enviándole toda suerte de calamidades.


LOS PROFETAS

LOS PROFETAS

Para mantener a su pueblo en el culto verdadero, Dios escogió a los profetas, hombres santos que obraban milagros y anunciaban lo porvenir. Hablaban siempre por boca de Dios, y por su importancia se dividen en profetas mayores y profetas menores. Los profetas mayores son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los profetas menores son: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Zacarías y Malaquías. Los profetas más importantes del reino de Israel son: Amós, Oseas, Jonás, Elías y Elíseo.


AMÓS Y OSEAS

AMÓS Y OSEAS


Nació ese profeta cerca de Jerusalén y en su juventud se dedicó a apacentar el ganado. Dios le envió al reino de Israel para anunciar al pueblo los castigos que le sobrevendrían por sus prácticas idolatras. Reprendió los vicios de sus reyes y abogó por una justicia social más humanitaria. Por su parte, Oseas vivió en la época de los últimos reyes de Israel, y en diversas ocasiones les afeó su conducta anunciando a su pueblo las mayores calamidades, pero al mismo tiempo, predijo la venida del Mesías, que descendería de David y traería la paz deseada al mundo.


JONÁS

JONÁS

Dios contempló con indignación cómo los habitantes de Nínive, capital del imperio asirio, se entregaban a la más vergonzosa corrupción moral. Por eso, Dios decidió castigarles y envió al profeta Jonás para anunciar la destrucción de la ciudad si no rectificaban y hacían penitencia.    Pero Jonás, temiendo que le mataran, se embarcó en sentido contrario al destino fijado por Dios. Durante el viaje estalló una tempestad, y echando suertes los viajeros para ver quién era el culpable, recayó en Jonás, quien fue lanzado al mar.


 JONÁS Y LA BALLENA

 JONÁS Y LA BALLENA

Dios había dispuesto que una ballena se encontrase allí cerca, y ésta se tragó a Jonás, quien permaneció tres días en su vientre arrojándolo después sano y salvo en una playa. Ya más dócil, Jonás se dirigió a Nínive, y predicó valientemente. Los ninivitas le creyeron e hicieron penitencia por la que el Señor suspendió su castigo.







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