jueves, 30 de julio de 2015

PROPUESTA DE LEY DE MARCO LIVIO DRUSO ANTE EL SENADO SOBRE EL SUBSIDIO DE GRANO



Marco Livio Druso se aprestó para la batalla que iba a plantearse en el Senado cuando presentara su ley sobre subsidio de grano. Del mismo modo que el ager publícus, el abastecimiento de grano barato no debía limitarse estrictamente a las clases bajas; el proyecto era que todo ciudadano romano que hiciera cola ante las casetas de los ediles en el pórtico Minucia obtuviera la esquela oficial que estipulara su derecho a adquirir cinco modii de grano y pudiera ir con ella a los silos estatales de los acantilados del Aventino para que se los entregaran. Había algunos ciudadanos acaudalados y famosos que aprovecharían el privilegio, la mitad de ellos por ser incurables avarientos y la otra mitad por principio. Pero, en términos generales, la mayoría de los que podían dar al mayordomo unas monedas para adquirir trigo en los graneros privados del Vicus Tuscus no eran partidarios de ir en persona con una esquela estatal para comprar grano a bajo precio. Comparado con el coste en Roma de otras cosas -como era el caso de los alquileres, siempre astronómicos-, la suma de cincuenta o cien sestercios mensuales por persona para la adquisición de trigo era una minucia. Por lo tanto, la gran mayoría de los que hacían cola para que les entregasen la cartilla eran ciudadanos necesitados de la quinta clase o menesterosos del censo por cabezas.

 

Las tierras no llegarán para todos ellos, ni mucho menos -explicó Druso en el Senado-, pero no debemos olvidarlos ni darles motivo para pensar que se les vuelve a despreciar. El pesebre de Roma es lo bastante grande, padres conscriptos, para alimentar a todas las bocas romanas. Si no podemos dar tierras a los del censo por cabezas, tenemos que darles grano barato, al precio módico de cinco sestercios por modius constante durante años, independientemente de que haya escasez o abundancia. Con ello la carga dineraria será más llevadera para el Tesoro y cuando haya exceso de grano el Estado podrá adquirirlo a un precio entre dos y cuatro sestercios el modius, y vendiéndolo a cinco aún sacará un beneficio que ayude a los desembolsos durante los años de escasez. Por tal motivo, sugiero que el Tesoro lleve una cuenta aparte exclusivamente para la compra de trigo. No debemos cometer el error de recurrir a los ingresos generales para financiarlo.


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