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miércoles, 24 de mayo de 2023

SERVILIA CEPIONIS, LA AMANTE DE CAYO JULIO CÉSAR Y MADRE DE MARCO JUNIO BRUTO

Servilia (100/99 a. C.-c. 40 a. C.) fue una patricia, hija de Quinto Servilio Cepión y de Livia Drusa. También era hermana materna de Marco Porcio, Catón el Joven.

 

Servilia creció en la casa del tribuno Marco Livio Druso, un tío materno, después del escandaloso divorcio de sus padres. Posteriormente se casó con trece o catorce años con Marco Junio Bruto, hijo de un partidario del régimen de Cayo Mario, Lucio Cornelio Cinna y Cneo Papirio Carbón. Un año después, en 85 a. C., Servilia tuvo un hijo, Marco Junio Bruto, uno de los futuros asesinos de Cayo Julio César. Tras la muerte de su primer marido, se casó con Décimo Junio Silano, el cónsul del año 62 a. C., con quien tuvo tres hijas, todas llamadas Junia. Junia Prima, casada con el cónsul Publio Servilio Vatia Isáurico, Junia Segunda que se casaría con Marco Emilio Lépido, el futuro triunviro (junto con Octaviano y Marco Antonio), y Junia Tercia, la más joven, que se casaría con Cayo Casio Longino, otro de los asesinos de César.

 

Pero la mayor contribución de Servilia a la historia, aparte de su hijo, fue el hecho de ser la amante favorita de Julio César. Una anécdota famosa cuenta que, durante la reunión del Senado en la que se discutía la conspiración de Catilina, Servilia le mandó una carta de amor. César trató de leer el mensaje discretamente pero Catón, su mayor enemigo, lo vio y lo acusó de estar involucrado en la conspiración y de haber recibido una carta de Catilina o de sus partidarios.​ César afirmó que el mensaje era de una amante pero Catón no le creyó. Entonces, César le entregó amablemente la carta. Desgraciadamente para él, César tenía razón; Catón, furioso y avergonzado tras la lectura de la carta, se la arrojó a César gritándole "¡Toma, borracho!". Así fue como salió a la luz su relación con César, considerando que Catón era el hijo que su madre había tenido con otro hombre de ascendencia esclava ( Catón Saloniano), y por esto Servilia muy celosa de la pureza de su origen patricio, le tenía odio y rechazo hacia su medio hermano.

 

Como pruebas del aprecio que tenía César por Servilia, Suetonio cita varios casos:

 

Sin embargo, César amó más que a nadie a Servilia, madre de Marco Bruto, a quien durante su primer consulado le regaló una perla que valía seis millones de sestercios, mientras que durante la guerra civil, además de otras donaciones le adjudicó por una puja mínima grandes propiedades subastadas, ocasión en que Cicerón le dijo en broma: «Para que lo sepáis, la compra ha sido más ventajosa, pues se le ha deducido un tercio». Se rumoreaba, en efecto, que la hija de Servilia, Tercia , también amaba a César.

La relación de Servilia con César duró desde el año 63 a. C. hasta el asesinato de este último en el 44 a. C.. o sea que prácticamente unos veinte años, pero nunca se casó con él pese a que era lo que ella más deseaba, y César decidía sus matrimonios en función de las alianzas políticas que pudieran favorecerle. Cuando César no estaba en Roma, mantenía una profunda y apasionada correspondencia epistolar en la que ambos se informaban de todo, considerando la gran influencia que tenía Servilia como aristócrata conectada con varias familias importantes de gran peso en la vida política romana. Fue una relación de amor-odio, porque Servilia no consiguió que César se doblegara a su voluntad, pese a estar muy enamorada de él y ser la mujer más rica de toda Roma, y de las más hermosas, aparte de las más inteligentes y astutas que manejaban los resortes de la política romana desde la sombra.  

 

Después del asesinato de César por parte de su hijo Marco Junio Bruto y su yerno Cayo Casio Longino, los conspiradores se reunieron en la casa de Servilia y su consejo fue tenido en cuenta (aunque no hay pruebas de que estuviera involucrada en la conspiración). A pesar de esto, Servilia pudo escapar indemne de las proscripciones del segundo triunvirato. Después de la muerte de Bruto, cuyas cenizas le fueron enviadas desde la ciudad de Filipos donde libró su última batalla, vivió al cuidado de Tito Pomponio Ático, amigo de Cicerón, hasta su muerte, al parecer por causas naturales, sucedida después de 42 a. C.


viernes, 26 de julio de 2019

jueves, 30 de mayo de 2019

CARTA DESDE ATENAS DE MARCO ANTONIO A CLEOPATRA



Querida mía:

He estado pensando en ti mientras estoy sentado aquí en Atenas metafóricamente impotente. El estado literal aún no me ha visitado, me apresuro a añadir, y siento a mi mejor amigo sujeto en mis ingles que comienza a moverse con tu recuerdo, con tus besos. Atenas, como verás, ha mejorado mi estilo literario; aquí hay poco más que hacer aparte de leer, patrocinar la academia y otros antros filosóficos y hablar con hombres como Tito Pomponio Ático, que vino a cenar.

 

¿Puede ser que Cesarión esté de verdad cerca de su noveno cumpleaños. Supongo que debe de ser así, pero me duele pensar que me he perdido dos preciosos años de su infancia. Créeme que intentaré solucionarlo lo antes que pueda, y cuando sea posible iré a por ti. Mis propios gemelos deben de estar cerca de los dos años. ¿Adónde se va el tiempo.? Nunca los he visto. Sé que has llamado a mi hijo Ptolomeo y a mi hija Cleopatra, pero pienso en ellos como el Sol y la Luna, así que quizá cuando tengas en la residencia a Cha'em podrías llamar oficialmente a mi hijo Ptolomeo Alejandro Helios y a mi hija Cleopatra Selene. Él es el decimosexto Ptolomeo y ella la octava Cleopatra. Sí que sería bueno que tuviesen sus propios nombres, ¿no crees?.

 

El año que viene estaré sin duda en Antioquía, aunque quizá no tenga tiempo para visitar Alejandría. Sin duda ya sabrás que Publio Ventidio se excedió en el mandato que le había dado para ir a la guerra y expulsar a los partos de Siria. En realidad no me complació, dado que apesta a soberbia. En lugar de poner a Herodes en el trono, se ha ido a Samosata, que, según me acaban de informar, ha cerrado sus puertas para soportar el asedio. Sin embargo, debe de tener el tamaño de una aldea, por lo que no podrá tardar más de un nundinum en rendirse.

 

Octavia está encantada, aunque algunas veces me encuentro a mí mismo deseando que tuviese algo más de su hermano. Hay algo intimidatorio en una mujer que no tiene faltas, y ella no las tiene, créeme. Si se quejase de vez en cuando, creo que pensaría mejor de ella, pues sé que cree que no paso bastante tiempo con los niños, de los cuales sólo tres son míos. En cuyo caso, ¿por qué no decirlo?. Pero ¿lo hace?. ¡Octavia, no!. Sólo se muestra apenada. Así y todo, debo considerarme afortunado.

 

 No hay mujer en Roma más deseable; me envidian profundamente incluso mis enemigos. Escríbeme y dime cómo estás, y cómo está Cesarión. Ático hizo algunos comentarios sobre él y su relación con Octavio. Insinuó que puede haber un futuro peligro para él. Hagas lo que hagas, no lo envíes a Roma hasta que yo pueda acompañarlo. Es una orden, y no seas como Ventidio. Tu hijo se parece demasiado a César como para ser bien recibido por Octavio. Necesitará aliados en Roma, un fuerte apoyo.


viernes, 19 de abril de 2019

CECILIA PILIA



 
Cecilia Pilía fue una dama romana, amiga de Cicerón, esposa de Tito Pomponio Ático y madre de Cecilia Ática.
 
Cecilia Pilia (nac. Cora circa 79 aC ) procedía de un linaje familiar poco conocido y pese a que naciera en Cora (Latina) el hecho de que algunas fuentes en latín escribieran su apellido o cognome como Pylia,  indicaría que su ascendencia familiar tuvo que ser griega y no procedente de otra región.
 
Era hija de Marcus Pilius  y prima de Tito Pomponio Ático con quien se casó alrededor de los años 58/56 AEC y de cuyo matrimonio nació posteriormente Cecilia Ática.
 
Pilía era una mujer sencilla que no provenía de una familia adinerada sino de familia de campesinos. Era aproximadamente treinta años más joven que Tito Pomponio Ático quien se casó con ella cuando él tenía 53 años.
 
Ella entabló amistad con Cicerón, quien la menciona en varias de sus cartas, y su esposa Terencia, aunque fue con Tulia, hija de Cicerón, con quien Pilia entabló una cercana amistad, quizás por corresponderse en edad. Pilia convenció a Tulia de volver a casarse debido a que esta había enviudado.
 
Pilia sufrió alguna clase de parálisis alrededor del año 44 AEC y Cicerón se enteró de ello a través de Marco Junio Bruto, comunicándole a Tito Ático esta noticia por carta debido a que éste también se encontraba presuntamente viajando. Esta sería la última vez que se la mencionaría en una carta.
 
El nombre familiar de Cecilia constituye uno de los primeros registros históricos del nombre propio Pilia como cognome o apellido, integrando ella junto a muchas otras familias que lo portaban en la antigua Roma, la Gens Pilia.


miércoles, 24 de octubre de 2018

AMALTEA


Amaltea (en griego antiguo Ἀμάλθεια, de ἀμαλός, ‘tierno’, ‘ternura’) es, en la mitología griega, la ninfa que fue nodriza de Zeus. A veces se la representa como la cabra que amamantó al dios infante en una cueva de Creta, y otras veces como una náyade hija de Hemonio (uno de los Curetes), quien lo crio con la leche de una cabra en el monte Ida.
 
La diosa Rea, esposa de Crono, quiso preservar a su hijo Zeus de la voracidad de su marido que devoraba a sus hijos conforme nacían, por lo que lo escondió en el monte Ida, en la isla de Creta, donde lo recogió esta ninfa alimentándolo de miel de abeja y leche de cabra.
 
Un día la cabra se rompió un cuerno, que Amaltea llenó con flores y frutas antes de llevárselo a Zeus, quien lo subió entre las estrellas junto con la cabra, convirtiéndose ésta en el primer unicornio y estando en el cielo la cabra fue la constelación Capricornus o simplemente la estrella Capella (es decir, α Aurigae); el cuerno fue desde entonces llamado cornucopia.
 
De acuerdo con otra historia, fue el mismo Zeus quien rompió accidentalmente el cuerno con uno de sus rayos y se lo dio a Amaltea, prometiéndole que le proporcionaría en abundancia todo lo que deseara. Amaltea se lo cambió a Aqueloo (su supuesto hermano) por su propio cuerno, que se había roto en la disputa con Heracles por la posesión de Deyanira. Según la mitología clásica, los dueños del cuerno fueron muchos y variados.

 

 En general, se le consideraba símbolo de riquezas inacabables y abundancia, y se convirtió en atributo de varias divinidades (Hades, Gea, Deméter, Cibeles, Hermes), y de los ríos (el Nilo) como fertilizantes de la tierra (según la mitología clásica, al romper Zeus el cuerno de Amaltea que se transformaría en cornucopia se desparramaron en el cosmos gotas de leche de tal cabra que dieron origen a las estrellas de la Vía Láctea).

 
En algunas versiones, a la muerte de la cabra Zeus habría tomado su piel para vestirse con ella, convirtiéndola en la égida (el término griego αἰγίς aigis significa ‘piel de cabra’).

 
El término «cuerno de Amaltea» se aplica a una región fértil, y una finca propiedad de Tito Pomponio Ático fue llamada Amaltheum. Las monedas cretenses representaban al infante Zeus amamantado por la cabra; otras monedas griegas le mostraban sujeto a sus ubres o llevado en brazos de una ninfa.


domingo, 27 de mayo de 2018

QUINTO TULIO CICERÓN




QUINTO TULIO CICERÓN
según un dibujo de Colleen McCullough

No debe confundirse con su hermano mayor: Marco Tulio Cicerón.
 
Quinto Tulio Cicerón (en latín, Quintus Tullius Cicero; 102-43 a. C.) fue el hermano menor del célebre orador, filósofo y político romano Marco Tulio Cicerón. Nació en el año 102 a. C. en una familia del orden ecuestre, como el hijo de un rico terrateniente de Arpino, a unos 100 kilómetros al sureste de Roma.
 
Su pudiente padre hizo que fuera educado junto a su hermano en Roma, Atenas y probablemente Rodas en 79-77 a. C. Se casó alrededor del año 70 a. C. con Pomponia (hermana del amigo de su hermano, Ático), una mujer dominante y de fuerte personalidad.​ Se divorció de ella después de un largo y poco armonioso matrimonio, con muchas discusiones entre los esposos, a finales del año 45 a. C.  Su hermano, Marco, intentó varias veces reconciliar a los esposos, pero sin éxito. La pareja tuvo un hijo nacido en 66 a. C. que recibió el nombre de Quinto Tulio Cicerón por su padre.
 
Fue edil en 66 a. C. y pretor en 62 a. C., propretor de la provincia de Asia durante tres años (de 61 a 59 a. C.) y legado de Julio César durante la guerra de las Galias, entre 54 a. C. y 52 a. C. Acompañó a César en su segunda expedición a Britania en el año 54 a. C. y sobrevivió a un asedio de la tribu de los nervios durante la revuelta de Ambiórix y de su hermano en Cilicia en 51 a. C. Durante la segunda guerra civil apoyó a la facción de Pompeyo, obteniendo posteriormente el perdón de César.
 
Durante el período en que el Segundo Triunvirato hizo de la República romana de nuevo el escenario de la guerra civil, tanto Quinto como su hermano y su hijo fueron todos proscritos. Huyó de Túsculo junto con su hermano, Marco. Regresó a su casa para coger algo de dinero que costeara los gastos del viaje. Su hijo Quinto el Menor escondió a su padre y no reveló el escondite aunque fue torturado. Cuando Quinto oyó esto, se entregó para intentar salvar a su hijo; pero, padre e hijo, y Marco, el famoso hermano de Quinto, todos fueron muertos en el año 43 a. C., como personas proscritas.​
 
Quinto fue un soldado valiente y un líder militar que estimulaba a sus soldados. En un momento crítico de la guerra de las Galias, recuperó a su legión y superó una posición aparentemente perdida; por esto fue alabado por César, quien relata el hecho con las palabras Ciceronem pro eius merito legionemque collaudat (Alabó a Cicerón y sus hombres muchísimo, como se merecían) (Comentarios a la guerra de las Galias libro V, cap. 52).
 
Quinto tenía un temperamento impulsivo, con brotes de crueldad durante las operaciones militares, algo que los romanos de la época reprochaban. El ideal romano y estoico era controlar las emociones incluso durante la batalla. Quinto Cicerón también gustaba de castigos anticuados y duros, como poner a una persona condenada por parricidio en un saco y arrojarla al agua. Este castigo lo impuso durante su propretura en Asia.​ (Para los romanos, tanto el parricidio como el matricidio eran uno de los peores crímenes). Su hermano confiesa en una de sus cartas a su amigo Ático, escrita en el año 51 a. C., que mientras era procónsul de Cilicia y había llevado consigo a Quinto como legado, no se atrevía a dejarle solo porque temía qué clase de ideas repentinas se le podían ocurrir.
 Pero visto por el lado bueno, Quinto era profundamente honrado, incluso como gobernador de una provincia, situación en la que muchos romanos amasaban sin el menor rubor considerables fortunas privadas para ellos. También era un hombre culto, que leía tragedias griegas y que escribió él mismo algunas de ellas.
 
La relación entre los hermanos fue en gran medida afectuosa, excepto durante una época en que tuvieron un serio desacuerdo durante la dictadura de César 49-44 a. C.10​ Las muchas cartas de Marco ad Quintum fratrem ("A su hermano Quinto") muestra cuán honda y afectuosa era esa relación entre hermanos, aunque Marco Cicerón a menudo asumía el papel de "más viejo y más experimentado", sermoneándole sobre lo que era correcto que hiciera. Quinto pudo también sentir en ocasiones que el egoísta Marco sólo pensaba en cómo su hermano podía estorbar o ayudar en la carrera de Marco a lo largo del Cursus Honorum.
 
Como autor, escribió durante la guerra de las Galias de César cuatro tragedias al estilo griego. Tres de ellas llevaban por título Tiroas, Erigones y Electra; todas se han perdido. También escribió varios poemas sobre la segunda expedición de César a Britania, tres epístolas a Tirón (liberto de su hermano Marco, se conserva) y una cuarta a su hermano.
 La larga carta De petitione consulatus o Commentariolum Petitionis (breve manual de campaña electoral) también se ha conservado; aunque su validez se ha cuestionado grandemente. Es, en cualquier caso, una valiosa guía del comportamiento político de la época de Cicerón.