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lunes, 22 de abril de 2019

SOFONISBA


Sofonisba (en griego Σοφόνισβα; en púnico Saphanbaʿal) fue la hija del general cartaginés Asdrúbal Giscón. Inicialmente prometida por su padre a Masinisa cuando aún era muy joven, fue posteriormente ofrecida por Asdrúbal a Sifax en el juego de alianzas durante la segunda guerra púnica.
 
 La belleza y virtudes de Sofonisba prevalecieron frente a la elocuencia de Escipión: Sifax se casó con ella en el 206 a. C., convirtiéndose en el mayor aliado de Cartago.
 
Sofonisba, por su parte, jugó una parte activa en la guerra, y gracias a su influencia consiguió que Sifax, destruido su campamento por Escipión en Útica, reclutara un nuevo ejército para enfrentarse con los romanos.
 
Tras la batalla de Cirta, Sifax fue apresado y derrocado y Sofonisba cayó en las manos del conquistador Masinisa, sobre quien su belleza ejercía tal efecto que le prometió perdonarla de la cautividad y no entregarla a los romanos, casándose con ella.
 
Sus nupcias se celebraron sin retraso, pero Escipión, temeroso de que ejerciera la misma influencia sobre Masinisa que sobre Sifax, rehusó ratificar los esponsales, e insistió en la entrega inmediata de la princesa. Incapaz de oponerse a sus órdenes, el rey númida la libró de la humillación que suponía desfilar en Roma como parte de los rehenes, enviándole un cuenco de veneno, que ella tomó sin dilación, acabando así con su vida.


sábado, 15 de octubre de 2016

EL CÓNSUL CAYO LELIO


Cayo Lelio (latín: Gaius Laelius) fue un político y general de la República romana. Gran amigo de Publio Cornelio Escipión el Africano, lo acompañó en sus campañas en Hispania (210 a. C. - 206 a. C.). Su mando de la flota romana en el ataque a Carthago Nova y de la caballería romano-númida en la Batalla de Zama contribuyeron a las victorias de Escipión.
 
Según algunos historiadores romanos, incluyendo Polibio, Lelio era amigo de Escipión desde su niñez; a pesar de todo, los orígenes de su familia son prácticamente desconocidos. Según Tito Livio, Lelio no procedía de una familia rica, ya que en 190 a. C., (el año de su consulado), pidió que se le concediera el mando de la campaña contra Antíoco III el Grande, con el fin de restaurar el patrimonio familiar.
 
Polibio sugiere que Lelio y Escipión fueron compañeros desde sus comienzos en el ejército, ya que Lelio fue al parecer uno de los testigos del rescate del padre de Escipión, Publio Cornelio Escipión en una escaramuza en las inmediaciones del Río Ticino, a finales de 218 a. C.
 
Lelio acompañó a Escipión en varias expediciones entre los años 210 a. C. y 201 a. C., pero no recibió ningún nombramiento senatorial oficial hasta aproximadamente 202 a. C., año en el que fue elegido cuestor. La falta de reconocimiento de Lelio podía estar debida a la baja clase social de su familia o simplemente a la falta de riqueza e influencia política.
 
Durante su campaña en Hispania (210 a. C. - 206 a. C.), Lelio se convirtió en el segundo al mando de Escipión y el único al que éste confiaba sus planes para tomar la península. Lideró una fuerza de treinta barcos durante el asalto a Carthago Nova (Cartagena) en 209 a. C. y, por sus servicios, recibió de Escipión una corona de oro y treinta bueyes.
 
Tras la toma de esta posición, Escipión delegó en Lelio la custodia de algunos de los rehenes más importantes y los envió a Roma para que transmitiera al Senado la noticia de la victoria. Llegó allí a principios de 209 a. C., y después de informar al Senado y al pueblo de la caída de Cartago Nova, y entregar a sus prisioneros -entre los que se encontraban Magón, el gobernador de la ciudad, quince miembros del Gran Consejo de Cartago y dos miembros del consejo de ancianos - se reincorporó a las tropas romanas que invernaban en Tarraco (208 a. C.).
 
Según Polibio, Lelio comandó el ala derecha del ejército romano en la Batalla de Baecula (Bailén), en 208 a. C.,3 donde Escipión infligió una sonora derrota a Asdrúbal Barca, obligándole a retirarse al Norte de Italia. Escipión se pasó los dos años siguientes (208 a. C. - 206 a. C.) combatiendo a Magón, hasta que este se vio forzado a retirarse en 206 a. C.
 
Otras acciones en donde Lelio es mencionado ocurren en 206 a. C. cuando Illiturgi, ubicada en la orilla derecha del Betis, fue tomada; cuando un destacamento de la flota romana, bajo sus órdenes, derrotó al almirante púnico Adherbal, y cuando comandó la caballería, en la batalla en donde fue derrotado Indíbil.
 
Dos veces visitó la corte de Sifax, rey de los númidas masesilos, y el más poderoso de los príncipes de África, cuya alianza tenía igual importancia tanto para Cartago, como para Roma. La primera vez fue como enviado por Escipión el Africano, la siguiente vez como su compañero, y, muchos años después, le contó a su amigo común, el historiador Polibio, los pormenores de esa embajada.
 
Los romanos tuvieron también que hacer frente a motines entre los soldados e insurrecciones entre las tribus locales durante 207 a. C., año en el que Escipión cayó enfermo. No está claro el papel de Lelio durante las revueltas, si trató de sofocarlas o estaba ausente, se desconoce. Livio nombra únicamente a Silano y Lucio Cornelio Escipión Asiático como los comandantes que sofocaron estas revueltas. Tampoco se conoce el papel de Lelio durante la decisiva Batalla de Ilipa.
 
Después de que los cartagineses hubieron evacuado Hispania, Lelio regresó con Escipión a Roma, y estuvo presente en los comicios consulares, en el otoño de 206 a. C., en donde su amigo fue electo cónsul.
 
Durante el consulado de Escipión (205 a. C.), éste designó a Lelio como su ayudante en la provincia de Sicilia. Desde su base isleña, Lelio comandó una expedición contra Cartago mientras Escipión reunía tropas y suministros para una invasión a escala completa.
 El objetivo de la invasión era aliarse con el príncipe bereber Sifax y el príncipe númida Masinisa. A pesar de que los dos parecían dispuestos a aliarse con Escipión, Sifax cambió de parecer cuando Asdrúbal Giscón le ofreció la mano de su hija Sofonisba. Masinisa en cambio sí aceptó unirse a Escipión.
 
En 204 a. C., Escipión estaba preparado para invadir África. Lelio, con veinte galeras de guerra, escoltó la izquierda de la flota de transporte de tropas desde el puerto de Lilibeo hasta el promontorio cercano a la ciudad de Útica, donde finalmente desembarcaron en suelo africano.
 
A él y a Masinisa se les encomendó quemar los campamentos púnicos y de los númidas, por medio de un ataque nocturno.
 
En 203 a. C., Lelio participó en la Batalla de los Grandes Campos y derrotó finalmente al príncipe Sifax, al que capturó vivo tras la toma de la ciudad de Cirta. Por estos servicios Lelio recibió por segunda vez una corona de oro.
 
Por segunda vez también fue el ujier de la victoria y el encargado de llevar a ilustres cautivos - Sifax junto con su hijo Vermina y otros notables masesilos - ante el senado y el pueblo de Roma. Permaneció en Italia hasta que los últimos emisarios cartagineses recibieron la respuesta final a su solicitud de paz, y se reunió con Escipión en África en los últimos meses de 203 a. C..
 
En el año 202 a. C. se libró la Batalla de Zama, en la que Lelio prestó un servicio considerable a la victoria de Escipión. El cuerpo de caballería liderado por Lelio atacó a las fuerzas cartaginesas por la retaguradia causándolas grandes bajas. Entró finalmente en el Senado tras ser elegido cuestor gracias en gran medida a la reputación que se había ganado a la sombra de Escipión.
 
En 197 a. C. Lelio fue elegido edil plebeyo y en 196 a. C. fue elegido pretor. Al año siguiente fue nombrado propretor y se le otorgó el gobierno de Sicilia. La elección de Lelio para estos cargos se debió a la influencia de su antiguo comandante. Sin embargo, esta influencia no sirvió para que Lelio fuera elegido para el consulado en 192 a. C.  Lelio fue finalmente elegido cónsul en 190 a. C., junto al hermano menor de Escipión, Lucio Cornelio Escipión Asiático. Intentó sin éxito que el Senado le nombrara para combatir al rey Antíoco el Grande, sin embargo, la Cámara finalmente se decantó por Escipión Asiático.
 
Lelio por su parte fue nombrado procónsul de la Galia Cisalpina y durante su estancia en el cargo se dedicó a organizar el territorio de los antiguos boios. Piacenza y Cremona fueron repobladas durante su gobierno.
 
Lelio tuvo un hijo con su esposa, cuya identidad se desconoce. Este hijo, llamado Cayo Lelio Sapiens, fue elegido cónsul en 140 a. C.
 
Lelio, junto a otros dos consulares fue enviado como miembro de una delegación para negociar con el rey de Macedonia, Perseo (174 a. C. - 173 a. C.). En 170 a. C., fue enviado por el Senado para investigar ciertos cargos presentados contra Cayo Casio Longino, cónsul del año 171 a. C., por algunas de las tribus galas de los Grisones.
 
En el año 160 a. C. proporcionó mucha información de primera mano al historiador Polibio. La muerte de Lelio debió suceder durante esta época, aunque se desconoce el año de su muerte.



martes, 7 de julio de 2015

SOFONISBA

El inagotable acervo de historias particulares que a través de los tiempos han tenido que ver con Roma, nos lleva hoy a recordar esta, de corte bastante trágico, que involucra a Sofonisba, hija del general cartaginés Asdrúbal, hermano del temible Aníbal, quizás el enemigo más letal de la gran urbe. Los hechos se ubican en el siglo III a.C.; Sofonisba, hasta donde se sabe una bella y atractiva joven, creció, como la mayoría de los cartagineses, con un odio feroz en contra de Roma.
Por su condición de mujer, su padre Asdrúbal había arreglado su destino matrimonial y la prometió como esposa a Masinisa, rey de los númidas masilios (región oriental de Numidia), pero las conveniencias bélicas y de alianzas políticas en contra de los romanos, llevaron a Asdrúbal a romper el compromiso inicial con Masinisa y entonces concedió en matrimonio a Sofonisba con Sifax, rey de los númidas masesilios (en la zona occidental de Numidia).
Corría la época de la segunda Guerra Púnica y Roma trataba de recuperarse de la terrible derrota de Canas a manos de Aníbal, mientras que Asdrúbal amenazaba con reforzar a su hermano. Los romanos vencieron en Siracusa y trataban de mantener aislado a Aníbal en Capua, pues era una prioridad en su estrategia impedir el enlace entre los dos hermanos cartagineses. Mientras algunas legiones detenían a Aníbal, los cónsules Livio Salinator y Claudio Nerón salieron para enfrentarse con Asdrúbal. En las cercanías del río Metauro, al este de los Apeninos, se encontraron cartagineses y romanos. Ganó Roma esta vez, y para comunicar a Aníbal la derrota y muerte de su hermano, arrojaron la cabeza de Asdrúbal en el campamento del general cartaginés, quien al verla, dicen que exclamó: “Ahí reconozco la fortuna de Cartago”.


Era el año 207 a.C. y la guerra se había reanudado en Hispania; el joven general romano, Publio Cornelio Escipión, hijo del primogénito de los Escipiones, se había apoderado de Cartagena, que era el arsenal, la fortaleza y el tesoro de los Barca. Escipión derrotó sucesivamente a todos los generales cartagineses y ganó como aliado para la causa de Roma al jefe númida Masinisa.
La serie de batallas continuó entre cartagineses y romanos (y sus aliados) y en una de esos enfrentamientos, en Cirta (hoy Argelia), Sofonisba fue hecha prisionera por Masinisa, mientras que los ejércitos del propio Sifax también caían derrotados.
De acuerdo con el autor Bocaccio, Masinisa quiso librar a su exprometida de ser convertida en esclava de Roma, por lo que decidió casarse con ella. La noticia llegó a oídos de Escipión y no le agradó en lo absoluto, pues sabía perfectamente que se trataba de la hija de Asdrúbal, por lo que emplazó y presionó a Masinisa a elegir entre el amor de su esposa o el cumplimiento del pacto de fidelidad y paz con Roma. Masinisa no tuvo muchas opciones y, un día, mientras cabalgaba junto a la bella Sofonisba, en algún momento de descanso le ofreció una copa con veneno que ella bebió heroicamente, como si se tratase de un brindis final. Después de eso, Masinisa se presentó ante Escipión y colocó a sus pies el cadáver de la mujer.

La guerra tuvo su desenlace final con la batalla de Zama, ganada por Publio Cornelio Escipión. Cartago pidió la paz y aceptó las rigurosas condiciones que le impuso Roma, por lo que renunció a los territorios de Hispania, entregó la totalidad de su flota y armamento (icluidos los elefantes), liberó a todos los prisioneros, pagó un tributo de diez mil talentos, reconocieron a Masinisa como rey de Numidia y se comprometieron a no tomar las armas, ni aun para defenderse, sin el consentimiento de Roma.

(Artículo encontrado en internet)