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sábado, 11 de abril de 2020

RECOMENDACIONES DEL EMPERADOR AURELIANO A LA PLEBE ROMANA


Mantened la concordia con el senado, la amistad con el orden ecuestre y la buena disposición de siempre con los pretorianos. Yo conseguiré que no exista ninguna preocupación en Roma. Entregaos a los juegos, entregaos a las competiciones del circo. Que a nosotros nos mantengan ocupados las necesidades públicas; que a vosotros, en cambio, os tengan absorbidos las diversiones.


sábado, 15 de abril de 2017

DISCURSO DE CAYO JULIO CÉSAR EN EL SENADO, HACIENDO REFERENCIA A HISPALIS, EN HISPANIA



DISCURSO DE CAYO JULIO CÉSAR EN EL SENADO, HACIENDO REFERENCIA A HISPALIS, EN HISPANIA, CIUDAD DE LA QUE TUVO GRAN APRECIO Y APEGO, DE LA CUAL NO PIDO EVITAR SENTIRSE TRAICIONADO Y DOLIDO POR LOS ACONTECIMIENTOS: 





“Padres conscriptos de la patria, príncipe del Senado, tribunos de la plebe, consulares,....desde el principio de mi cuestura he considerado a esta provincia como mía entre todas, derramando sobre ella cuantos beneficios pude. Después, siendo pretor, como máxima autoridad civil y militar de la provincia, y ya con mayores facultades, rogué a ese Senado que levantase los tributos impuestos por Metelo Pio, liberándola así de sus cargas. Al mismo tiempo la tomé bajo mi protección; presenté al Senado aquí presente las delegaciones provinciales; la defendí en causas privadas y públicas aun a costa de granjearme con ello muchas enemistades. También en mi consulado concedí a la provincia, desde lejos, todas las ventajas que pude. Pero en esta guerra y en el periodo que la precedió, recibí pruebas de que todos estos beneficios habían sido olvidados y de que los habitantes de la Bética se mostraban ingratos conmigo y con el pueblo romano, pasándose al bando de los pompeyanos...."

viernes, 14 de agosto de 2015

¿ QUÉ ERAN LOS PADRES CONSCRIPTOS?




En los días de César, título de cortesía para los senadores. Su origen se remonta a los Reyes de Roma, quienes llamaban a los miembros de su consejo «padres».



Tras haber sido admitidos por los censores, se convirtieron en «padres conscriptos». Una vez implantado el acceso al Senado mediante elección, el término perdió todo significado.




jueves, 13 de agosto de 2015

¿QUÉ ERA EL SENADO ROMANO?




Originalmente consejo consultivo compuesto por cien patricios durante el periodo de la Monarquía, se amplió a trescientos a comienzos de la República. Unos años más tarde, abrió sus puertas a los plebeyos.


Dada su antigüedad, la definición legal de sus poderes, derechos y deberes sólo puede ser, en el mejor de los casos, parcial. El cargo de senador era vitalicio, lo que condujo rápidamente esta institución a la oligarquía y, a lo largo de su existencia, sus miembros lucharon denodadamente por mantener su supremacía y exclusividad.




Podía entrarse en el Senado a propuesta de los censores, sin pasar por un cargo previo, aunque en tiempos de César solía hacerse a través del cargo de cuestor, a menos que las circunstancias permitieran hacerlo de otro modo.



Los senadores llevaban una banda de color púrpura en el hombro derecho de la túnica, zapatos cerrados de cuero granate y un anillo característico. Las reuniones debían realizarse en lugares especialmente dedicados a ello.




El Senado contaba con edificio propio, la Curia Hostilia, pero también celebraba sus sesiones en algunos templos. El turno de palabra era estrictamente jerárquico, aunque esta jerarquía podía variar. A los senadores de origen humilde, llamados pedarii, les estaba prohibido hablar, ya que no habían ejercido ninguna magistratura, aunque tenían derecho al voto. Si la cuestión era unánime o poco importante, la votación podía reducirse a un mero levantamiento de manos, pero el voto formal se hacía por escrito.



La presidencia del Senado se adjudicaba al patricio más relevante, normalmente el de mayor edad, el princeps Senatus.




El Senado siempre fue un cuerpo consultivo, nunca tuvo poder para dictar leyes, y sólo las recomendaba a las asambleas. En las sesiones, era necesario que hubiera quórum, pero se desconoce el número de miembros que eso implicaba.



En tiempos de Sila, sus miembros pasaron de trescientos a seiscientos, y César los aumentó hasta mil. En algunas cuestiones, el Senado tenía poder absoluto. Controlaba el fiscus, y con ello el Erario, y era especialmente conocido por rechazar la financiación de leyes aprobadas por las asambleas si no estaba de acuerdo con ellas. Podía opinar sobre los asuntos extranjeros y las guerras.



EDIFICIO DEL SENADO EN ROMA

sábado, 27 de junio de 2015

ANTE EL SENADO ROMANO OCTAVIO AUGUSTO CULPA A CLEOPATRA DE LA GUERRA CONTRA ANTONIO Y EGIPTO




Lo que deseo enfatizar esta mañana es que no culpo a Marco Antonio por la presente situación. Culpo a Cleopatra. ¡ A ella y sólo a ella! Es ella la que marcha continuamente hacia Occidente, no Antonio, que es su juguete, su marioneta. La danza que baila es egipcia. ¿Qué he hecho yo o Roma para merecer la amenaza de un ejército, una flota? Roma y yo nos hemos ocupado de nuestras tareas sin siquiera amenazar a Antonio en Oriente. Entonces, ¿por qué amenaza a Occidente? La respuesta es: ¡él no lo hace! ¡Lo hace Cleopatra!

( C. McC. )



miércoles, 10 de junio de 2015

DISCURSO DEL TRIBUNO DE LA PLEBE CAYO ESCRIBONIO CURIÓN EN EL SENADO




Seré breve  porque estoy tan cansado como vosotros de esta prórroga infructuosa e idiota. Mientras yo ocupe este cargo continuaré ejerciendo mi veto cada vez que este cuerpo proponga que Cayo Julio César haga ciertas cosas sin que esas mismas cosas las haga también Cneo Pompeyo Magno. Por ello voy a someter una moción formal a votación en esta Cámara, e insistiré en que la Cámara se pronuncie sobre ella. Si Cayo Marcelo intenta bloquearme, actuaré con él del modo tradicional en que actúa un tribuno de la plebe cuando se le obstruye en el ejercicio de sus deberes: haré que lo tiren desde la roca Tarpeya. ¡Y lo digo muy en serio! ¡Si tengo que llamar a la mitad de la plebe, que está reunida ahí fuera, en el peristilo, padres conscriptos, para que me ayude, tened la seguridad de que lo haré! Así que estás advertido, cónsul junior. Quiero que se produzca una votación de la Cámara acerca de mi moción.


jueves, 4 de junio de 2015

LOS SOBORNOS POLÍTICOS EN ROMA





Era cosa frecuente entre los más ricos comprar políticos ( senadores, tribunos de la plebe, etc..) para que procuraran por sus intereses, a cambio de importantes sumas de dinero .Una de las normas más rigurosas de la conducta política romana era el código que gobernaba a aquellos que aceptaban sobornos. Una vez que se compraba a un hombre, comprado quedaba. Porque el deshonor no estaba en que lo compraran, sino en no permanecer comprado. En la antigua Roma, un hombre que aceptaba un soborno y luego faltaba a su palabra se convertía en un marginado social de entonces en adelante.



domingo, 31 de mayo de 2015

EL SENADO ROMANO




El Senado romano o en latín “Senatus” surgió en la Monarquía, supuestamente con su primer rey, Rómulo, con funciones consultivas, aunque sin poder vinculante, formado por 100 jefes de familia, patricios.



En esta época también cumplían la función de elegir entre ellos al “interrex” que ocuparía el lugar del rey, si éste moría sin haber designado sucesor, y hasta el nombramiento del nuevo rey. Cada “interrex” cumplía su función por cinco días y luego era designado otro, hasta que se nombraba al rey sucesor por el comicio, requiriéndose la “auctoritas patrum” o aprobación senatorial. Brindaba también aprobación a todas las demás resoluciones comiciales o leyes.



En un principio los senadores fueron 100, con Tarquino el Antiguo se elevó el número a 200, y con Servio Tulio, a 300.

En la República, los senadores de 300, elevaron su número a 600 por una Ley Sempronia en el año 123 a. C., durante el tribunado de Cayo Sempronio Graco. Con Julio César pasaron a ser 900; y con Marco Antonio, 1300. Es la época donde tiene su mayor prestigio, pues en el Imperio será un instrumento del emperador.




Hasta la Ley Ovinia del año 312 a. C, fueron los cónsules quienes nombraban a los senadores. A partir de dicha ley esa actividad les correspondió a los censores, debiendo elegirlos entre los más dignos de los magistrados que habían ejercido su cargo en el último lustro. También los plebeyos pudieron a partir de esta fecha integrar el Senado. Salvo que con estos no alcanzaran, no podían designarse senadores a otros ciudadanos, que en caso de resultar electos tenían una dignidad inferior que los ex magistrados, conformando la categoría de los pedarii. Los cargos eran vitalicios, salvo que demostraran mal conducta, en cuyo caso los censores podían removerlos.



El senador que encabezaba la lista confeccionada por los censores, recibía el nombre de prínceps senatus, y era costumbre que fuera el primero en ser consultado.



El Senado se reunía en la Curia Hostilia, luego en la Curia Iulia o en un templo, convocada por un magistrado que la presidía, siendo las sesiones públicas por hacerse a puertas abiertas. No había días fijos, aunque se preferían los días festivos, el de las calendas, las nonas o los idus.



La sesión se anunciaba por “edictum” o heraldo, y las resoluciones se tomaban entre la salida y la puesta del sol, previa consulta de los auspicios y ofrenda de un sacrificio.



Las decisiones del Senado recibían el nombre de senadoconsultos, aún en esta etapa sin fuerza de ley.



Sus funciones judiciales los facultaban para castigar a los magistrados, pudiendo separarlos de sus cargos. Entendían en las causas en que fueran acusados los ciudadanos por conjura contra el Estado o envenenamiento.



Podían otorgar a los cónsules en caso de peligro, amplios poderes, a través del “senadoconsultum ultimum”, para nombrar un dictador, por un lapso que no podía sobrepasar los seis meses. Tenían también a su cargo las relaciones exteriores.



En el Imperio, Augusto redujo el número de senadores a 600, nombrados por el emperador. Sus decisiones (senadoconsultos) adquirieron fuerza de ley, con gran influencia del Emperador. El Emperador se adjudicó el carácter de “prínceps senatum”. Quedaron a cargo del Senado algunas provincias carentes de tropas en las cuales el Senado nombraba gobernadores. Las otras eran provincias imperiales. Perdió en esta etapa el manejo de las relaciones exteriores, ahora a cargo del Emperador.





LA CURIA HOSTILIA, 
SEDE DEL SENADO ROMANO


sábado, 23 de mayo de 2015

DISCURSO DE DESPEDIDA DE CAYO JULIO CÉSAR EN EL SENADO, CON MOTIVO DEL FIN DEL SU CONSULADO


Soy un patricio romano de la gens Iulia, y mis ancestros han servido a Roma desde los tiempos del rey Numa Pompilio. Yo, a mi vez, he servido a Roma: como flamen Dialis, como soldado, como pontífice, como tribuno de los soldados, como cuestor, como edil curul, como juez, como pontífice máximo, como praetor urbanus, como procónsul en Hispania Ulterior y como cónsul senior. Todo in suo anno. Me he sentado en el Senado de Roma exactamente durante un poco más de veinticuatro años, y he podido ver cómo su poder se debilitaba como inevitablemente la vida obliga a debilitarse a un hombre muy anciano. Porque el Senado es un hombre muy, muy anciano.


La cosecha viene y va. Abundancia un año, hambruna el siguiente. De modo que he visto los graneros de Roma llenos y también los he visto vacíos. He conocido la primera dictadura auténtica de Roma. He visto a los tribunos de la plebe reducidos a meras cifras, y los he visto campando por sus fueros. He visto el Foro Romano bajo la tranquila y fría luz de la luna, blanqueado y silencioso como una tumba. He visto el Foro Romano bañado en sangre. He visto la tribuna erizada de cabezas de hombres. He visto la casa de Júpiter Óptimo Máximo caer en llameantes ruinas, y la he visto volver a levantarse. Y he visto el surgimiento de un poder nuevo, el de los soldados empobrecidos, sin concesiones y sin tierras, que después de licenciarse han de mendigarle a su patria una pensión, y con demasiada frecuencia he visto cómo esa pensión se les negaba.



He vivido momentos importantes, porque desde que nací, hace de ello cuarenta y un años, Roma ha padecido espantosas convulsiones. Las provincias de Cilicia, Cirenaica, Bitinia-Ponto y Siria se han añadido al imperio de Roma, y las provincias que ya poseía se han modificado tanto que son irreconocibles. Durante mi vida el mar Medio se ha dado en llamar el Mare Nostrum. Es Nuestro Mar de una punta a la otra.



La guerra civil se ha paseado a grandes zancadas arriba y abajo de Italia, no una vez, sino siete veces. A lo largo de mi vida, por primera vez un romano condujo a sus tropas contra la ciudad de Roma, su patria, aunque Lucio Cornelio Sila no fue el último que lo hizo. Pero en toda mi vida ningún enemigo extranjero ha puesto el pie en suelo italiano. Un poderoso rey que peleó contra Roma durante veinticinco años sufrió la derrota y la muerte. Aunque le costó a Roma las vidas de cien mil ciudadanos. Aun así, no le costó a Roma tantas vidas como le han costado las guerras civiles.



He visto morir a hombres de un modo heroico, los he visto morir desvariando, los he visto morir diezmados, los he visto morir crucificados. Pero siempre me conmueve muchísimo la aflicción de hombres excelentes y el infortunio de hombres mediocres. Lo que Roma ha sido, es y será depende de nosotros, los romanos. Amados de los dioses, nosotros somos el único pueblo de la historia del mundo que comprende que una fuerza se expande en dos direcciones: hacia adelante y hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda. Así los romanos han disfrutado de una clase de igualdad con sus dioses de la que ningún otro pueblo ha gozado. Porque ningún otro pueblo lo comprende. Debemos hacer, pues, un gran esfuerzo por comprendernos a nosotros mismos, por comprender lo que nuestra posición en el mundo exige de nosotros, por comprender que las rencillas internas los rostros vueltos obstinadamente hacia el pasado nos harán caer.



Hoy yo paso de la cima de mi vida, el año de mi consulado para dedicarme luego a otras cosas. Diferentes cimas, porque nada permanece igual. Yo soy romano desde el principio de Roma, y antes de que yo muera el mundo conocerá a este romano. Le rezo a Roma. Rezo por Roma. Soy romano. Oh, todopoderoso Júpiter óptimo Máximo... si es que quieres que me dirija a ti por ese nombre; si no, te aclamaré con cualquier otro nombre que quieras oír; tú, que tienes el sexo que prefieras, tú que eres el espíritu de Roma; te ruego que continúes llenando a Roma y a todos los romanos con tus fuerzas vitales, rezo porque tú y Roma lleguéis a ser aún más poderosos, rezo porque siempre hagamos honor a las condiciones de nuestros acuerdos con vosotros, y te suplico de todos los modos que son legales que honres esos mis tratados. ¡Viva Roma!

( C. McC. )




domingo, 10 de mayo de 2015

-ALEA JACTA EST-





"¡Soldados! ¡Pompeyo y el Senado Romano han declarado formalmente que Cayo Julio César es un enemigo de Roma! ¡Han declarado que soy un criminal! ¡Han declarado de hecho que todos vosotros sois unos criminales! ¡El Tribuno no pudo ejercer su derecho al veto! ¡El Tribuno del Pueblo, Marco Antonio, y 50 hombres de la 13ª fueron asaltados por 1000 hombres de la escoria de Pompeyo! ¡Un Tribuno de la Plebe asaltado en la escalinata del propio Senado! ¿¡Podéis imaginar un sacrilegio peor!? ¡Nuestra querida República está en manos de unos dementes!, es un día triste, y yo estoy en una encrucijada de caminos: puedo obedecer la ley y rendir mis armas al Senado y ver como la República cae en la tiranía y el caos, ¡o puedo optar por volver con la espada en la mano y echar a esos maníacos hasta la Roca Tarpeya!" ¡¡¡ ALEA JACTA EST!!!.....