martes, 10 de julio de 2018

DISCURSO DEL OPORTUNISTA LUCIO APULEYO SATURNINO EN LA TRIBUNA DE LOS ESPOLONES INCITANDO A LA PLEBE A LA FALLIDA REVOLUCIÓN DE TIBERIO GRACO PARA CORONARSE COMO REY DE ROMA


 

¡Quirites! ¡Quirites, el Senado de Roma está a punto de firmar nuestra sentencia de muerte! ¡Yo, Lucio Apuleyo Saturnino, igual que Lucio Equitio y Cayo Servilio Glaucia, vamos a ser acusados de la muerte de un valido de la nobleza, un muñeco afeminado, cuyo único propósito presentándose a la elección de cónsul era conseguir que vosotros, pueblo de Roma, os siguierais muriendo de hambre!

 

¿Por qué creéis que no se nos ha dado grano, aun después de que yo aprobase una ley para que se repartiera a precio módico? ¡Porque la primera y la segunda clase de nuestra gran ciudad prefieren comprar menos y venderlo más caro! ¡Porque la primera y la segunda clase de Roma no quieren que vuestras bocas hambrientas se vuelvan hacia ellos! ¡Os toman por unos cucos que se aprovechan de su nido, algo sobrante en Roma! Vosotros sois del censo por cabezas, clases inferiores que para ellos no cuentan una vez ganadas las guerras y bien guardado el botín en el Tesoro. ¿A qué gastarlo para llenar vuestros estómagos inútiles?, dice el Senado de Roma, y se niega a darme los fondos que necesito para comprar trigo para vosotros... ¡Porque al Senado y a la primera y la segunda clase de Roma les vendría bien, pero que muy bien, que varios cientos de miles de los que denominan estómagos inútiles se encogieran hasta perecer de hambre!

 

 ¡Imaginaos cuánto dinero se ahorrarían, cuántas viviendas abarrotadas y malolientes de las insulae quedarían vacías y qué espacioso parque podría hacerse de Roma! Donde vosotros vivís apiñados, ellos se pasearían cómodamente por preciosos jardines, con sus bolsas bien repletas de dinero y el estómago lleno! ¡Vosotros les tenéis sin cuidado! Sois un estorbo del que les gustaría deshacerse, y ¿qué mejor medio que provocar una hambruna ficticia?

 

¡Pero yo, Lucio Apuleyo Saturnino, he luchado tanto y con tal tesón para llenar vuestros vientres, que ahora quieren eliminarme por un crimen que no he cometido!. ¡Conmigo perecerán mis amigos, que lo son también vuestros! ¡Lucio Equitio, aquí presente, el heredero del nombre y los deseos de Tiberio Graco! ¡Y Cayo Servilio Glaucia, que tan estupendamente redacta mis leyes para que ni los nobles que mandan en el Senado puedan cambiarles una sola tilde!. Y cuando muramos, quirites, ¿quién cuidará de vosotros? ¿Quien proseguirá la lucha? ¿Quién se enfrentará a los privilegiados para que os llenéis el estómago? ¡¡Nadie!!

 

¡Quirites, de vosotros depende! ¿Queréis no hacer nada, mientras a nosotros, que somos inocentes y os apreciamos, nos matan? ¿O iréis a vuestras casas para armaros, avisar a todo el vecindario y volver en tropel?. ¡ No, no os marchéis de momento!...¡luego que os marchéis, volved aquí a millares! ¡Venid a mi, que yo os guiaré! ¡Antes de que anochezca, Roma será nuestra porque será mía, y entonces veremos quién se llena el estómago! ¡Asaltaremos el Tesoro y compraremos trigo! ¡Ahora, id; volved con toda la ciudad, reunámonos en el corazón de Roma y mostraremos al Senado y a la primera y segunda clase quién manda realmente en Roma y en el imperio!


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