sábado, 28 de enero de 2017

LA REINA ZENOBIA HABLA A SUS SOLDADOS, PINTURA DEL ITALIANO GIOVANNI BATTISTA TIEPOLO


La leyenda feliz del destino de la reina Zenobia, cuenta que Aureliano, impresionado por su belleza y dignidad y porque ella no pidió clemencia, la liberó y le concedió una elegante villa en Tibur (actual Tivoli, Italia). Supuestamente vivía rodeada de lujo y se volvió prominente como filósofa, dama de sociedad y matrona romana. Se dice que se casó con un gobernador y senador romano cuyo nombre se desconoce, aunque hay razón para pensar que puede haber sido Marcellus Petrus Nutenus. 

Según ciertos informes, tenían varias hijas, cuyos nombres son desconocidos, aunque se dice que se casaron con miembros de familias nobles romanas. 

Parece que varios de sus descendientes sobrevivían en los siglos cuarto y quinto. 

La evidencia en apoyo de que hubo descendientes de Zenobia, es ofrecida por un nombre en una inscripción hallada en Roma: el nombre de L. Septimia Patavinia Balbilla Tyria Nepotilla Odaenathiania incorpora los nombres de primer marido y el hijo de Zenobia y puede sugerir una relación familiar (tras la muerte de Odenato y sus hijos, Odenato no dejó otros descendientes). 

Otro posible descendiente de Zenobia es San Zenobio de Florencia, un obispo cristiano que vivió en el siglo quinto.


EL TRIUNFO DE AURELIANO, OTRO CUADRO DEL
PINTOR GIOVANNI BATTISTA TIEPOLO





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