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miércoles, 31 de agosto de 2016

AMIANO MARCELINO


Amiano Marcelino (en latín: Ammianus Marcellinus) fue el principal historiador romano que vivió y relató el proceso de decadencia y descomposición del Imperio romano durante el siglo IV.



Se cree que nació entre 330 y 335, en una acaudalada familia de ascendencia griega asentada en Antioquía. Se definía a sí mismo como «un soldado y un griego», pues estaba orgulloso de su origen y de su paso por el ejército en los aristocráticos Protectores Domestici. Como tal, estuvo bajo el mando de Ursicino en la fortaleza de Nísibis, junto a la frontera persa, desde el año 353. En el año 355 acompañó a Ursicino a una breve campaña en la Galia contra Claudio Silvano, que se había autoproclamado emperador. Esta campaña duró hasta el año siguiente, momento en que volvió a la frontera oriental. Allí escapó en el último momento del sitio de Amida (Diyarbakir) junto con su esposa, cuando la plaza fue tomada por las fuerzas de Sapor II. Amiano perdió el favor del emperador Constancio II cuando su superior Ursicino cayó en desgracia, pero recuperó su antiguo prestigio y posición tras la muerte de Constancio II y el acceso al trono de Juliano.



El gran número de elogios que Amiano Marcelino destina a Juliano en sus obras demuestran su gran admiración por este emperador. Marchó junto a él a las campañas contra los alamanes y en la expedición contra Persia de 363. Tras visitar Grecia y Egipto, Marcelino se asentó de nuevo en Antioquía en 371, donde permaneció los siete años siguientes. En 378 marchó a Roma y se instaló definitivamente allí, donde pasó el resto de su vida.



Comenzó a escribir su obra Rerum Gestarum Libri XXXI (llamada a menudo Historias) en la capital del Imperio, en principio como una continuación de las obras de Tácito, en prosa rítmica, algo notable teniendo en cuenta que el latín no era su lengua materna. Sus escritos concentran todos los acontecimientos ocurridos en el Imperio entre la ascensión al trono de Nerva en el año 96 y la muerte de Valente en la Batalla de Adrianópolis (378), recopilados en 31 volúmenes de los que se han perdido actualmente los 13 primeros. A resultas de ello, sólo se conocen los tomos finales, que narran la época comprendida entre 353 y 378.



La obra, escrita en latín para facilitar su difusión (Amiano Marcelino hablaba y escribía normalmente en griego), le reportó gran fama en todo el Imperio, especialmente en Roma y Antioquía. Su lugar como autor de referencia permaneció hasta el siglo VI, sumiéndose en el olvido durante la Edad Media. A pesar de las partes perdidas, se considera a las Historias de Marcelino como una obra de referencia obligada —por única casi— para entender los últimos años de gobierno de Constancio II, los mandatos de Juliano, Joviano, Valentiniano I y Valente y los primeros años de Graciano, además de que ofrece un retrato de la realidad política y social en el bajo Imperio romano, su decadencia y las causas de ésta (achacadas por el autor a la dejadez, deshonor y hedonismo de la población) y la organización política y militar de numerosos pueblos bárbaros (incluidos los hunos y los visigodos). Así mismo, Amiano Marcelino deja entrever en sus obras las funestas consecuencias que la situación del momento traerían a Roma, como el saqueo de Alarico I que sobrevino dos décadas después de la probable muerte del historiador, el cual fue visto por los contemporáneos como el fin del mundo hasta entonces conocido. Amiano Marcelino era pagano y no tenía en gran aprecio al Cristianismo, por lo que es probable que su postura influyera en quienes vieron más tarde a esa religión como la causante de la caída de Roma, una idea que puso en aprietos incluso a San Agustín.



Se ignora la fecha exacta de su muerte. El último año en el que se puede presuponer que seguía vivo es 391, pues nombra a Sexto Aurelio Víctor como prefecto de Roma, quien accedió ese año a dicho cargo. Posiblemente murió hacia el año 400 d. C.






martes, 16 de agosto de 2016

SAPOR II, REY DE PERSIA


Sapor II (a veces llamado Sapor II el Grande; en persa, شاپور دوم بزرگ) fue gobernante del Imperio sasánida a partir del 309 a 379. Durante su largo reinado, el Imperio sasánida vivió su primera era de oro desde el reinado de Sapor I (241-272).
 
Cuando el rey Ormuz II (302-309) murió, los magnates persas mataron a su hijo mayor (Adarnases) pocos meses después, cegaron al segundo, y encarcelaron al tercero (Ormuz, que se escapó luego al Imperio romano). El trono era reservado para el niño de una de las esposas de Hormizd II. 

MEDALLA DE ORO REPRESENTANDO A SAPOR II

Se dice que Sapor II pudo haber sido el único rey de la historia en ser coronado en el útero: la corona fue colocada sobre el vientre de su madre. Este niño, nombrado Sapor, era rey por lo tanto aún no nacido; el gobierno fue conducido por su madre y los magnates. Pero cuando Sapor II fue mayor de edad, resultó ser uno de los monarcas más grandes de la dinastía.
 
En 337, antes de la muerte de Constantino I (324-337), Sapor II rompió la paz firmada en 297 entre Narsés (293-302) y el emperador Diocleciano (284-305), que había sido observada durante cuarenta años. Los veintiséis años de conflicto (337-363) comprendieron dos guerras, la primera de 337 a 350, durante las cuales Sapor II conquistó varias de las más importantes fortalezas de la Mesopotamia romana: Singara, Nísibis, y Amida (Diarbekr).
 
El emperador romano Constancio II (353-361) fue derrotado en la batalla de Singara. A pesar de vencer en varias batallas Sapor II hizo pocos progresos; la potencia militar de su reino no era suficiente para mantener una ocupación duradera del territorio conquistado. Al mismo tiempo, los escitas y otras tribus centroasiáticas atacaron Persia desde el este pero, después de una lucha prolongada (353-358), fueron forzadas a firmar la paz y su rey, Grumbates, acompañó a Sapor II en la guerra contra los romanos.
 
En 358 Sapor II estaba listo para su segunda guerra contra Roma que se desarrolló con mucho más éxito. En 359, Sapor II conquistó Amida después de un sitio de setenta y tres días, y tomó Singara y otras fortalezas en el año próximo (360). En 363 el emperador Juliano II (361-363), al frente de un gran ejército, avanzó hacia la capital de Sapor II en Ctesifonte y derrotó un ejército superior de sasánidas en la batalla de Ctesifonte, pero fue muerto durante un enfrentamiento. 
Su sucesor Joviano (363-364) aceptó una paz ignominiosa, por la cual los distritos en el Tigris y el Nísibis (un total de cinco provincias romanas) fueron entregadas a los persas y los romanos prometieron no interferir más en Armenia. El gran éxito se representa en las esculturas en la roca cerca de la ciudad de Bisapor en Persis (Stolze, Persepolis, P. 141); en las cuales el caballo del rey pisa el cuerpo de un enemigo, probablemente Juliano, y un romano suplica al emperador Joviano que pida la paz.
 
Sapor II posteriormente invadió Armenia, donde capturó al rey Arsaces II, el fiel aliado de los romanos, preso por traición y lo forzó a suicidarse. Entonces procuró introducir la ortodoxia del zoroastrismo en Armenia. Sin embargo, los nobles armenios se opusieron a él con éxito, apoyados secretamente por los romanos, que enviaron al rey Pap, el hijo de Arsaces II, a Armenia. La guerra con Roma amenazó con explotar de nuevo, pero Valente sacrificó al rey Pap, arreglando su asesinato en Tarso, donde había buscado refugio (374). Sapor II había conducido gran cantidad de cautivos del territorio romano a sus dominios, la mayor parte de los cuales fueron asentados en Susiana. Aquí reconstruyó Susa después de haber matado a los habitantes rebeldes de la ciudad.
 
A su muerte en 379 el Imperio persa era más fuerte que nunca, considerablemente mayor que cuando ocupó el trono, los enemigos del Este habían sido pacificados, y Persia había ganado control sobre Armenia.
 
Durante el reinado de Sapor II, y como respuesta a la cristianización del Imperio romano bajo el reinado de Constantino I, se terminó la colección del Avesta, se castigaron la herejía y la apostasía, y se persiguió a los cristianos. Sapor II tuvo éxito en el este, donde fundó la gran ciudad Nishapur en Jorasán (Parthia del este). También fundó otras ciudades.